<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271</id><updated>2011-04-21T15:04:17.893-07:00</updated><title type='text'>El Precio del Amor</title><subtitle type='html'>Esta es una traducción de la maravillosa historia de una autora llamada RogueSugah, quien definitivamente merece un reconocimiento aún mayor del que ya tiene por haber dedicado tanto esmero en semejante  obra de arte.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>33</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-1850142671237232615</id><published>2009-05-24T15:57:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T16:05:00.396-07:00</updated><title type='text'>32 bis: Detrás de las puertas cerradas</title><content type='html'>—¡Ron! —exclamó Hermione, sorprendida, cuando al salir del baño lo vio parado delante de la puerta—. ¿Qué haces aquí? —le preguntó en un susurro, asomando la cabeza por el pasillo y mirando a todos lados, esperando ver a Harry con él—. ¿Es Harry? —preguntó, muy ansiosa—. ¿Tuvo una visión o algo? ¿Qué pasó?&lt;p&gt;—No pasó nada —contestó Ron, tomándola de los hombros y empujándola hacia el interior del cuarto que ella intentaba dejar. En el instante en que ambos se alejaron del umbral, él pateó la puerta para cerrarla y luego trabó la cerradura—. Sólo quería verte —admitó con una sonrisa vergonzosa—. Han pasado siglos desde que disfrutamos de un buen "rato a solas"—añadió, arqueando las cejas sugestivamente. Luego, sin más palabras, se abalanzó sobre ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo que se le había olvidado mencionar era que había pasado la última hora leyendo un libro muy sugestivo que recientemente su hermano Bill le había prestado, y ahora estaba ardiente como el infierno. La ironía era que él finalmente había encontrado un libro que no podía dejar leer y no se lo podía contar a Hermione. Era informativo, era educativo, pero también resultó ser &lt;em&gt;demasiado &lt;/em&gt;pornográfico y por eso no creía que ella fuera a aprobarlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Estás loco? —siseó Hermione cuando encontró suficiente buen juicio como para separarse de sus voraces labios—. Alguien podría vernos —se quejó sin poner demasiada resistencia. Ron tenía razón, hacía mucho que no estaban a solas como en ese momento. Ella sólo había pensado en cuánto extrañaba sentirse así, en cuánto extrañaba sentirlo a él, y ahora lo tenía allí a su lado. Su fantasía se había vuelto realidad. Sólo unos minutos atrás, se encontraba en la ducha pensando en él, y ahora, él estaba aquí. Su boca en su cuello, una de sus manos subiendo por su espalda y su cuerpo entero hormigueado del incontrolable deseo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿En el baño? —murmuró él, haciendo que ella sintiera aquel aliento caliente en su oído.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Mmmn... no —gruño ella, luchando por mantener la cordura—. No, cuando salgamos...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No nos verán —interrumpió él, riendo entre dientes a la vez que le mostraba lo que llevaba en la mano que no estaba acariciándole la espalda.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Sabe Harry que la tienes tú?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Claro! —espetó él, sarcásticamente—. Esa es justo la conversación que querría tener con él. "Oye, Harry, ¿te importaría prestarme tu capa de invisibilidad por un rato? Es que quiero manosear a Hermione y no me gustaría que mamá nos descubriera". No, se tomó el té al anochecer —confesó Ron—. No sabremos de él por unas horas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Y si yo no quiero que me manosees? —se burló ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya querrás cuando lo esté haciendo —contesto él con una sonrisa de satisfacción y confianza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Engreído —rió ella, dándole un ligero golpe en el brazo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Si te encanta... —declaró Ron, mientras la hacía retroceder y pasaba junto a ella para abrir el agua en la ducha.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Planeas tomar una ducha fría? —preguntó Hermione, mientras veía cómo Ron se sacaba la remera por la cabeza y la arrojaba al suelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Puede ser —le indicó él, bajándose los pantalones del pijama también—, cuando ya me haya encargado de ti.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«»—&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Oh, ¿en serio?» —pensó Hermione, tan contenta como sorprendida—. Yo ya me bañé, gracias —se mofó ella, mordiéndose el labio inferior y dejando caer los ojos en sus calzoncillos—. Me limitaré a mirar —añadió, riendo en cuanto descubrió cuán exitado ya estaba él.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Mirar? —resopló Ron, tirando del nudo que mantenía la bata de ella cerrada, para abrirla y deslizar sus manos sobre sus hombros para quitársela—. ¿Dónde está la gracia en eso? —preguntó, decepcionado al descubrir que llevaba puesto un camisón debajo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hermione realmente no tuvo idea de qué la condujo a hacerlo. Tal vez lo que sea que él tenía era contagioso o tal vez estaba siendo guiada por las fantasías que ella tenía dentro de una bañera, pero antes de que pudiera detenerse a pensar en ello, ya estaba tratando de seducirlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Entonces, ¿nunca te has imaginado cómo sería verme… en la ducha? —preguntó, eligiendo cuidadosamente las palabras—, ¿verme… mojada, mis manos recorriendo mi propio cuerpo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡OH, MERLÍN! —gimió Ron fuertemente—. Sí —admitió en voz baja y ronca—. Merlín, sí, por favor —suplicó él con los ojos ardiendo de deseo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Bien, eso fue sencillo» —pensó Hermione, tratando de no sonreír satisfecha. Le encantaba poder provocar algo así en él. Había algo sumamente satisfactorio en empujarlo hasta la orilla. Incluso antes de haber admitido sus sentimientos hacia él, ella siempre lo provocaba haciéndolo enfadar, pero esto era mucho más divertido. Todavía la asombraba el poder que tenía sobre él. Unas simples palabras y ya estaba realmente rogándole. Parecía algo malo estar tan complacida por ello, pero lo estaba. Demasiado complacida, de hecho.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Pero… no sé si podré sólo mirarte —admitió Ron.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Exactamente, ¿qué es lo que tienes en mente? —preguntó ella coquetamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué tal si te miro —gruñó Ron, cogiendo el borde inferior de su camisón y subiéndolo lentamente por sus piernas—, y cuando ya no pueda soportarlo más, sustituimos tus manos por las mías?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—En otros términos —respondió Hermione, comprendiendo que pronto tendría que reemplazar sus palabras con hechos—, tú me enjabonas la espalda y yo la tuya...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Algo así.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Muy bien —aceptó Hermione, después de pensarlo por un momento—, pero primero baja las luces.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya te he visto desnuda —protestó Ron, aún mientras se dirigía a una de las lámparas de gas que iluminaban la habitación y apartaba el cristal que protegía la llama.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Lo sé —asintió ella, ruborizándose levemente mientras Ron apagaba la llama y volvía a colocar el cristal—, pero... sólo hazlo, ¿de acuerdo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—De acuerdo, amor —Ron rió entre dientes al mismo tiempo que apagaba la lámpara del otro lado del espejo—. Pero aún puedo verte —añadió, señalando la lámpara que aún ardía en la pared opuesta—, ¿apago esa también?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —contestó ella, volviendo a tomar riendas en el asunto—. Si lo haces no podré verte.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Puedes verme siempre que quieras —le indicó Ron, pasando las manos por su cintura y atrayendo su cuerpo junto al propio—. Todo lo que tienes que hacer es pedirlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Lo tendré en cuenta —rió Hermione, pasando sus brazos alrededor de su cuello—. Ahora cállate y bésame —ordenó, sabiendo que una vez que él lo hiciera, la parte racional de su mente retrocedería y la incomodidad que sentía desaparecería.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Eres demasiado mandona —se burló Ron, justo antes de cubrir sus labios con los suyos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Siempre tienes que decir la última palabra, ¿verdad?» —fue lo último que pensó Hermione antes de dejar que su cordura la abandonase definitivamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De algún modo, durante el torrente de besos, Hermione se halló a sí misma sin su camisón. Durante un breve instante, ella se preguntó cómo Ron había logrado sacárselo sin haberse despegado de sus labios. Sólo llegó a comprender que él lo había desabonotonado y dejado caer al piso para amontonarse sobre sus pies, cuando intentó dar un paso y tropezó. Por suerte, los brazos de Ron todavía estaban sujetándola y por eso, rápidamente, compensó su momentánea falta de equilibrio atrayéndola aún más fuertemente hacia sí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En cuanto volvió a recuperar la postura y logró enderezarse, Ron la liberó, dio un paso atrás y se apoyó contra el fregadero. Respirando con fuerza, como si hubiera estado corriendo en vez de continuar en el mismo sitio, Ron dejó vagar a sus ojos por el cuerpo de Hermione.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No fue la primera vez que lo hacía y Hermione se recordó a sí misma que probablemente tampoco sería la última, aunque no pudo evitar ruborizarse al sentir el peso de su mirada examinarla y comprender que estaba centrada en el único pedacito de su cuerpo que aún seguía cubierto. Era todavía un poco desestabilizador tener su atención tan enfocada en &lt;em&gt;esa &lt;/em&gt;parte de su anatomía. Era alagador y desesperante al mismo tiempo. Al saber lo que él quería que hiciera, pero sintiéndose aún un poco avergonzada de hacerlo, optó por distraerlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Tú primero —dijo ella, moviéndose de lado a lado incómodamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por desgracia, Ron no se distrajo en absoluto. Se había olvidado que él no tenía las mismas inhibiciones que ella. Sin dejar pasar más de un segundo, Ron se deshizo de sus calzoncillos y los arrojó al suelo, luego los pateó hacia una de las esquinas y se quedó parado allí, en toda su gloria.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y que vista gloriosa era aquella. No que tuviera mucho con que comparar, ya que no había visto muchos hombres desnudos. De acuerdo, no había visto ningún otro hombre desnudo. Y la pura verdad era que tampoco quería hacerlo. El único al que quería ver era a aquél que estaba parado delante suyo. Él era alto, delgado, toda su piel blanca estaba cubierta de pecas, y era absolutamente perfecto, sólo por el hecho de ser Ron. Pero la mejor parte era ver la forma en que ella estimulaba su cuerpo. Era adulador, energizante e inspirador. Era descaradamente sexy.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Muy en el fondo, Hermione sabía que ésta era una típica reacción masculina, que no era nada que ella haya hecho. Era la forma en que la mayoría de los adolescentes responderían a un espécimen femenino semi desnudo. Era una simple reacción biológica que había estado arraigada en él fuertemente desde su nacimiento. Pero al mismo tiempo, ella sabía que era mucho más que eso. No era simple lujuria -aunque la irradiación que él emanada era tan tangible que el aire del cuarto se arremolinaba a su alrededor-, sino que también era amor. Lo delataban sus ojos. Lo delataban sus labios. Lo delataba esa forma de tocarla. Eso es lo que era: amor, ternura. El deseo de ocuparse de ella y el hecho de que haya puesto sus necesidades antes que las propias, también lo demostraba. Sin importar lo que pasara, o lo que no pasara, ella sabía que a Ron la cuidaría y que siempre la respetaría.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero con respeto o sin el, seguía siendo complicado desnudarse mientras la miraba. &lt;em&gt;Eres una Gryffindor, Hermione&lt;/em&gt; se recordaba a sí misma, mientras tomaba un profundo respiro y se daba la vuelta para quedar de frente a la ducha. Darle la espalda mientras se deshacía de su ropa interior definitivamente lo hacía más fácil. Sabía que él se la debería comiendo con la mirada y que, evidentemente, le gustó lo que vio, porque él gimió potentemente cuando sus bragas cayeron al suelo y ella se inclinó para apartarlas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En vez de voltear para observar la dirección de la cual había provenido tal ruido, Hermione entró de un brinco en la bañera y corrió las cortinas, bloqueando efectivamente la vista. Desde luego, apenas ella dio un paso hacia la lluvia de la ducha, la cortina volvió a moverse y Ron se le unió. A pesar de ello, él no se le acercó. Por el contrario, se contuvo y se dedicó a observar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Todo esto fue &lt;em&gt;tu&lt;/em&gt; brillante idea —se recordaba Hermione a sí misma. Si se sentía incómoda no tenía a nadie a quien culpar mas que a sí misma—. Esto es ridículo. Estás siendo una tonta, se regañó. Ay, olvídalo. Se acabó lo de mirar. Sólo bésalo».&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ven aquí —dijo ella, forzándose a sí misma a darse la vuelta y afrontarlo. Una vez que estuvieran cerca y comenzaran a besarse, seguramente sus ojos estarían cerrados y esa incómoda sensación de ser observada se habría acabado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Merlín, te ves asombrosa —murmuró Ron, sus ojos ardiendo del deseo mientras veía a las gotas de lluvia caer sobre sus hombros y correr por sus senos, como si fuera una cascada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ron... —jadeó Hermione, incapaz de evitar ruborizarse otra vez—, si no me besas ahora mismo, te juro que voy a...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero nunca llegó a concluir la frase.  Los labios de Ron chocaron contra los suyos, seguidos de su cuerpo entero. La colisión fue tan fuerte que Hermione se resvaló por la pared de azulejos justo debajo del cabezal de la ducha.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Perdón —murmuró él, enterrando las manos en su cabello mojado y usándolo para proteger su cabeza, mientras continuaba besándola profunda, apasionadamente; con toda la profundidad de la que era capaz.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tan sólo no podía saciarse de ella. Quería devorarla enteramente, pero a pesar de dar su mejor intento, su boca parecía no ser suficiente. Necesitaba más.Quería besar cada centímetro de su piel; quería deslizar la lengua por su cuello y por sobre sus pechos; quería succionar el agua de encima de ella antes de que tuviera la oportunidad de escurrírsele. Y antes de que ella pudiera darse cuenta, eso era exactamente lo que estaba haciendo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Inclinando su cabeza, Ron posó ambas manos sobre los hombros de Hermione y lentamente las fue resbalando hacia su pecho, cubriendo sus senos a la vez que movía su boca sobre aquel delicado cuello. Hermione gimió suavemente cuando los pulgares de él comenzaron a frotar sus pezones, volviéndolos más rígidos. Ella gimió de nuevo, incluso más alto, cuando él reemplazó su mano derecha por su boca y comenzó a lamerla con delicadeza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Oh, Ron... —suspiró ella, enlazando los dedos de una mano en sus cabellos mojados.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin pensarlo, Ron la alejó y le observó el rostro. No pudo evitarlo. Fue la primera vez que ella realmente gemía su nombre mientras la estaba tocando, y eso fue como música para sus oídos. No fue un grito de pasión, pero no importaba. Hubo tanto sentimiento en su voz cuando habló que sintió que su corazón se ensanchaba de felicidad; incluso sintió hasta algo de vértigo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué pasó? —preguntó Hermione ansiosamente, cuando abrió los ojos para ver por qué él se había detenido y descubrió que la estaba observando, sorprendido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Te amo —contestó él, diciendo lo que realmente estaba pensando en ese instante.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Yo también te amo —susurró ella, incapaz de contener su sonrisa. Esa definitivamente no fue la respuesta que esperaba, pero el sólo mirarlo a la cara confirmó que le había hablado desde lo más profundo de su ser. Ella sintió su propio corazón llenarse de mariposas y esa extraña sensación en su interior se intensificó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Quiero demostrártelo —dijo Ron, suplicando con la mirada—, por favor, déjame demostrártelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Yo... yo creí que... —tartamudeó ella, mientras sus ojos se ensancharon—. ¿Qué hay de la poción? —preguntó, desconcertada—, ¿has cambiado de parecer?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —respondió Ron, a pesar del hecho que su libido le estaba demandando dejar de jugar y revolcarse con ella apropiadamente—, no quise decir eso —agregó—. Sólo... déjame demostrártelo —imploró él—. Si no te gusta, me detendré. Lo prometo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Muy... muy bien —dijo Hermione tímidamente—. ¿Qué quieres que haga?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Nada —contestó él, agachándose para quedar sobre sus rodillas, como su fuera a adorarla—, sólo... confía en mi —anadió él, colocando ambas manos en su cadera e inclinándose para besar su estómago.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Siempre —respondió ella, cerrando los ojos y dejándose caer sobre la pared de azulejos para apoyarse en ella—. Pero no tienes que hacer esto... —agregó, su corazón martilleando bruscamente en anicipación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ron respondió besando su estómago otra vez, mientras lentamente deslizaba sus manos por su cuerpo hasta llegar a su trasero.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Quiero hacerlo —murmuró él, bajando sus labios por su abdomen y reubicándolos sobre su vientre—, he querido hacerlo desde hace tanto tiempo —confesó, besándola con delicadeza mientras masajeaba sus glúteos tiernamente, con esos dedos curtidos—. Merlín, Mione... —suspiró él, cuando ella reacomodó su postura para permitirle un mejor acceso—, eres muy suave —balbuceó, liberando su mejilla izquierda y tocándola por detrás.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Oh, Dios —Hermione jadeó fuertemente, cuando sus dedos resvalaron por dentro de sus pliegues y se adentraron en su centro palpitante.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Dime que me deseas —dijo Ron con voz grave y áspera, moderando su propio deseo—. Dime que quieres que te toque —demandó él, llevando su mano libre para abrir sus piernas aún más mientras seguía atormentándola con sus dedos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Por favor... —rogó ella, cuando abruptamente su calidez la abandonó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Dímelo —insistió, volviendo a llevar ambas manos a los lados para besar su muslo interior tensamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hermione aguardó, esperando que él continuara incluso aunque no haya cumplido la petición, pero Ron simplemente esperó con ella. Continuó besándola con ternura, desplazando su boca de pierna a pierna, acercándose, pero jamás besando la parte que ella quería.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Por favor, Ron... —dijo ella, empujando su cuerpo hacia adelante para demostrarle que cumplía con su petición. Si él quería el poder, podía tenerlo. Podría tener cualquier cosa que le pidiera si tan sólo eliminara esa ardiente y torturante sensación quemando por todo su cuerpo—. Tócame, por favor. Lo necesito...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Necesitas qué? —preguntó él en un jadeo lujurioso, moviendo la mano entre sus piernas y metiendo dos dedos dentro de la calidez de su cuerpo—. Oh, Merlín —murmuró él, respirando sobre su vientre—. Estás tan mojada..., tan condenadamente apretada. Oh, Merlín —gimió una vez más, mientras comenzó a moverlos de adentro hacia afuera lentamente, haciendo con los dedos lo que quería hacer con su propia palpitación insoportable.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ron casi se pierde completamente cuando Hermione bajó sus manos y comenzó a tocarse a sí misma—. ¡Oh, mierda! —gritó, removiendo su propia mano y mirándola con los ojos abiertos como platos, sintiéndose anonadado y extremadamente excitado por su acción. Debía que ser la cosa más erótica que jamás había visto. Había leído sobre la estimulación manual en el libro; había estudiado las imágenes y creyó tener una muy acertada idea de cómo debía hacerse; pero esto era infinitamente mejor que una fotografía móvil.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Aquí... —Hermione jadeó suavemente—, tócame aquí... —instruyó ella, mostrándole qué es lo que quería que hiciera.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero él no pudo. No podía moverse; no podía pensar. Todo lo que podía hacer era mirar. Era como si lo hubiesen petrificado. No fue hasta que su suministro de oxígeno se agotó, que sus instintos más básicos se alarmaron y recordó respirar. Succionó una enorme bocanada de aire, luego la dejó salir otra vez en forma de gemido estrangulado, y volvió a tomar otra. Pero el respirar ayudó. La niebla que ensombrecía su cerebro se alejó y las instrucciones que había estudiado regresaron a su mente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sus ojos seguían pegados en los dedos movedizos de Hermione, y por eso hizo la primera cosa que se le vino a la mente. La tomó por la cintura, retiró la mano de ella del interior de su propio cuerpo, luego se inclinó un poco y acercó su boca hacia aquellos dedos húmedos para así poder probarla.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Sostenla&lt;/em&gt;, pensó, forzándose a sí mismo a repasar la lista en su mente mientras lamía sus dedos. «El libro decía que debía que ayudarle a sostenerse, a menos que esté recostada. Mierda. ¿Por qué no la recosté?» —Le tomó un momento dar con la mejor manera de ayudarla a sostenerse sin necesidad de utilizar sus manos, pero entonces la inspiración llegó, la agarró de la pierna izquierda y la colocó encima de su hombro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tomada por sorpresa, Hermione apartó sus dedos de la boca de él y se apoyó sobre su cabeza mientras se tambaleaba, tratando de recuperar el equilibrio perdido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Mil demonios! —Ron murmuró entre dientes, una vez que ella se había incorporado y él echó un vistazo hacia adelante y descubrió cuán abierta estaba ahora ante sí. «Esto es muchíiismo mejor que cualquier estúpido libro» —pensó, estudiándola detenidamente. Antes de darse cuenta de lo que hacía, su mente ya había etiquetado todas sus partes y buscaba una en particular.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Muy bien, puedes hacerlo —se aseguró a sí mismo, alcanzando su clítoris e imitando sus acciones más tempranas. Sólo... sé cuidadoso, se recordó, mientras comenzó a trabajar el área con sus dedos. Cómo el libro decía».&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero debía estar haciendo algo mal porque ella no estaba reaccionando del modo que el libro había predicho. De hecho, no tenía ninguna reacción en absoluto. Rogando que sus ojos estuvieran cerrados, Ron levantó la vista esperando distinguir alguna respuesta en su rostro. Pero, en realidad, eso tampoco fue de mucha ayuda. Sus mejillas estaban sonrojadas; sus ojos, cerrados; su cabeza descansaba sobre la pared de azulejos; pero si él tuviera que nombrar lo que vio, diría que la vio contenta y ese NO era el resultado que estaba buscando.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Imbécil —pensó, intentando mantener su creciente sensación de pánico bajo control—. Soy un imbécil con todo esto. Maldito libro inservible. Uf, olvídalo. Estúpida lista y toda esa basura de pasos a seguir. "Hazlo, pero solo después de esto". Al diablo con eso, decidió él, manteniendo su mano dentro de ella. No soy bueno en esto, así que probablemente no me deje hacerlo de nuevo. Al diablo, voy a hacer lo que quiero hacer y se acabó».&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En algún lugar de su mente, Ron se sentía algo culpable por su precipitada decisión. Había querido complacerla y ahora estaba siendo un egoísta. Pero algo de culpa no iba a detenerlo. Se detendría sólo si Hermione se lo pidiera y no un momento antes. Ya lo había decidido, había sacado la lista de su cabeza y haría lo que había deseado hacer desde el momento en que se había arrodillado: expandir su intimidad con los dedos y hundir la lengua dentro de ese húmedo pasaje de carne.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hermione se sobresaltó en el instante en que sintió la lengua de Ron y su cuerpo entero se estremeció. No podía creer que eso estuviera ocurriendo; que realmente él estuviera haciéndole &lt;em&gt;eso&lt;/em&gt; a ella; que&lt;em&gt; deseaba &lt;/em&gt;hacérselo. Usar sus dedos era una cosa, pero él realmente estaba usando su boca y esa increíble lengua en ella. Fue el saber lo que él le estaba haciendo, aún más que las propias sensaciones, lo que le provocó hervir la sangre y sacudirse de placer.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Oh, Dios —gimió Hermione un pequeño instante más tarde, cuando sus labios se cerraron sobre su clítores y él lo saboreó con la lengua.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Animado por su respuesta, Ron se tornó más audaz, sumergiendo sus dedos dentro de su cuerpo y moviéndolos al ritmo de su lengua.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Por favor —gimió ella, cuando comenzó a sentir la presión hervir dentro de sí. Estaba muy cerca. La presa que contenía la inundación estaba a punto de rajarse. Era increíble que alguien más estuviera haciéndole eso; provocándole sentir de esa manera. No, no sólo alguien más: Ron. Siempre había sido Ron. Incluso cuando se tocaba, ella imaginaba que sus manos eran las de él. Pero era él quien la estaba tocando ahora; era él quien la estaba haciendo gemir; era él quien estaba masajeando su clítoris con sus dedos—. Más fuerte —jadeó Hermione, cubriéndole la mano con la suya y aplicando más presión—. Así... —instruyó, moviendo sus dedos de forma circular.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Merlín, Mione! —jadeó Ron lujuriosamente al ver las manos de ambos moverse al unísono.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Oh... oooh Dios... —gritó ella, soltándole la mano y deslizándose por la pared mientras sus rodillas se volvían débiles.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ron ahora no tenía opción. Tenía que sostenerla. Reaciamente, él sacó la mano izquierda de su cuerpo y la aferró alrededor de su cintura, para fijarla a la pared. Luchó contra sí mismo, tratando de decidir dónde mirar. Quería observar lo que estaba haciendo con su mano derecha porque era él el responsable de su posible reacción, pero quería ver su rostro cuando finalmente se desmoronara. Al final, la decisión fue tomada por Hermione cuando lo llamó por su nombre.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Oooh... oooh, sigue así... Oh, Dios... sí... ¡Oh... oh... Rooooonnnnn! —gritó ella, su cuerpo sacudiéndose en contra del de él. Pero él ya no estaba mirándole el cuerpo. No podía despegar los ojos de su rostro. Su cabello estaba húmedo y pegado a la pared por la que se había estado escurriendo; sus mejillas estaban profundamente coloradas; sus ojos, cerrados; su cabeza descanzaba a un lado... Estaba más relajada y serena de lo que jamás la había visto en todos los años que llevaba de conocerla. Y todo era gracias a él. Él se lo había provocado. Se había preocupado tanto por no ser capaz de hacerlo, pero finalmente lo hizo. La había hecho venirse y eso era increíble. Era mucho más que increíble.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Merlín, eso fue demasiado excitante —gruñó Ron, tornándose consciente de su propia necesidad ahora—. Mione... —suplicó él, liberándola de su amarre y dejándola deslizarse por la pared hasta que estuvo prácticamente sentada en el piso de la bañera. Luego, ella se encontró presionando su rígido miembro contra su propio vientre—. ¡OH, MERLÍN! ¡POR FAVOR! —rogó él, cuando ella se movió y él sintió su humedad rozar contra su piel más sensitiva—. Te deseo. Te necesito. Por favor...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Aquí no —chilló ella, alarmada, retirando la pierna de su hombro y usando su pié para alejar al chico—. En el agua no, no podemos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Será mejor que salgas de una maldita vez de ahí dentro, Ron —lo llamó la voz de Fred desde el otro lado de la puerta del baño, mientras la golpeaba con saña—.Echarle un escudo antidisturbios al cuarto no te ayudará ahora —siseó él—. Mamá ya está subiendo. George no puede retenerla ni un segundo más. Si no te encuentra en tu habitación, el primer lugar donde buscará será aquí. Sal de ahí dentro. ¡AHORA!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡PUTA MADRE!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Oh, por Dios! —chilló Hermione—. ¡Fred y George nos oyeron!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Hijos de puta! —gritó Ron, saltando de la ducha y recogiendo su ropa del suelo—. Mierda. Mierda. ¡Mierda! —coreó él, revoleando sus calzoncillos y tratando de meter sus piernas mojadas en sus pantalones, casi cayendo sobre su trasero durante el proceso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No te vistas —chilló Hermione, arrojándole la capa de invisibilidad de Harry—. Sólo vete.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Mione —advirtió él, dando un paso hacia la puerta y deteniéndose de golpe, para dedicarle una mirada de celosía.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Lo sé —suspiró ella, cerrando su bata de baño por el lazo—. Ahora vete. ¿Ron? —añadió, cuando él abrió la puerta y casi tumbó a Fred, quien estaba parado en la entrada con una enorme sonrisa de satisfacción—, gracias.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ni lo menciones —respondió Fred, creyendo que Hermione le estaba agradeciendo a él.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Imbécil —gruñó Ron, empujando a su hermano fuera de su camino—. Ya puedes dejar de espiar a mi novia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Disfrutando tu libro nuevo, ¿no?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué libro? —preguntó Hermione desde el umbral.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ahora no —gruñó Ron, ojeando a Fred y luego empujándolo por el pasillo hasta perderse de vista.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-1850142671237232615?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/1850142671237232615/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/32-bis-detras-de-las-puertas-cerradas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/1850142671237232615'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/1850142671237232615'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/32-bis-detras-de-las-puertas-cerradas.html' title='32 bis: Detrás de las puertas cerradas'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-7007730165777047286</id><published>2009-05-24T15:39:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T15:45:37.875-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 32: Los últimos días en Grimmauld Place</title><content type='html'>&lt;p&gt;Harry Potter no tenia ni idea de qué hora que era cuando oyó abrirse la puerta de su dormitorio. El paso del tiempo ya no tenía ninguna significancia para él. ¿Qué importaba si habían pasado unas cuantas horas o unos cuantos días? De todos modos todo habría de mezclarse al final. La mitad de su verano ya había pasado y él prácticamente no lo había notado. Comía cuando su estómago rugía, dormía cuando sus ojos se cerraban y despertaba cuando le apetecía. El estar despierto o dormido no suponía ninguna diferencia para él. Le atormentaban las mismas imágenes estando en cualquiera de los dos estados. No había forma de escapar de ellas, no importaba cuánto lo intentase. La única diferencia era que ahora no sólo Cedric y Sirius eran quienes lo atormentaban. Dean y Colin se habían unido al elenco de espectros que lo perseguían día y noche. No importaba que, en realidad, no hubiese sido testigo de sus muertes. Él seguía viéndolos morir claramente dentro de su mente una y otra vez. Los detalles variaban con cada promulgación, pero siempre terminaba de la misma forma; dos débiles palabras y un destello deslumbrante de luz verde.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Harry? —le oyó preguntar a Ron tímidamente—. ¿Estás despierto?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo estaba, pero su espalda daba a la puerta y no tenía ganas de hablar con Ron. No quería hablar con nadie, por lo que cerró sus ojos y se concentró en hacer que su respiración fuese profunda y calmada, esperando así engañar a Ron.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Debió haber funcionado, porque Ron no le volvió a hablar. Harry permaneció acostado escuchando a su mejor amigo moverse por la habitación. Oyó el roce de la manta y la almohada de Ron cuando él deshizo su cama. Oyó los cajones del escritorio abrirse y después cerrarse, seguidos por el ruido de la tela moviéndose, probablemente causado por Ron al cambiarse de ropa. Después hubo silencio. Un incómodo y forzado silencio que le ponía más y más nervioso según se alargaba en el tiempo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No tenía ni la menor idea de qué estaba haciendo Ron, pero fuera lo que fuese lo estaba desconcertando. Sabía que Ron aún estaba en la habitación. La puerta no se había abierto o cerrado de nuevo. «¿Qué demonios estará haciendo? —se preguntó a si mismo— ¿Por qué está tan quieto? ¿Es que sólo está ahí de pie, mirándome? ¿Está esperando que me mueva? ¿Está buscando alguna señal que demuestre que estoy fingiendo? ¿De verdad soy tan obvio?».&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aparentemente no, porque mientras Harry se hacia esta última pregunta, oyó la puerta abrirse y cerrarse cuidadosamente. No tuvo que abrir los ojos o darse la vuelta para saber que estaba solo. La sensación de sentirse observado por Ron se había esfumado. Con un suspiro de alivio, Harry giró en la cama y continuó con la vista fija al techo.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Aún no se ha dormido, ¿verdad? —preguntó Ginny cuando abrió la puerta de su habitación y vio a su hermano de pie en el umbral.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —dijo Ron, rozándola para entrar—, está fingiendo —añadió, dejándose caer en el borde de la cama de su hermana—. ¿Dónde está Hermione?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Abajo, en la cocina y hablando con mama —contestó Ginny—, y no recuerdo haberte invitado a pasar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Yo llamé. Tú abriste la puerta —dijo Ron, como si fuese la única invitación que necesitase—. ¿De qué está hablando con mamá? —preguntó, rezando porque no tuviese nada que ver con el sitio en donde había dormido anoche.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno —contestó Ginny con cautela—, lo hemos discutido y pensamos que sería lo mejor que Harry disfrute de un sueño tranquilo antes que &lt;em&gt;nosotros&lt;/em&gt;... —dijo ella, enfatizando el hecho de que ella estaba incluida—, le contemos todo lo de la fuga de Azkaban. De esa manera lo podrá afrontar mejor y más racionalmente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Ella ya te lo contó? —preguntó Ron, a pesar de que ya sabía la respuesta—. Eso fue rápido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno, ya conoces a Hermione —dijo Ginny—. No le gusta andar con rodeos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Entonces, ¿qué tiene que ver esto con mamá?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Mamá es la que prepara el té especial, ¿entendiste ahora? —contestó Ginny, como si Ron fuese un niño de pocas luces.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Y exactamente cómo planea conseguir que Harry lo beba? —contestó él, irritado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Imagino que va a pedírselo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí, si no fuera por el hecho que &lt;em&gt;ya&lt;/em&gt; se está haciendo el dormido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Como si fuera a creérselo... —dijo Ginny, poniendo los ojos en blanco.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí —cedió Ron—, ahí tienes razón, ¿pero que tal si se niega a tomarlo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno, ahí es donde entras tú —contestó Ginny, reprimiendo las ganas de sonreír.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Yo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí... —respondió ella, como si fuera obvio—. Eres más fuerte que él. Si se niega, lo sujetas mientras nosotras le metemos el té por la garganta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Estás loca? —gritó Ron.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Estoy bromeando, pedazo de tonto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ah, así que... —dijo Ron, empezando a sentirse incómodo. Conocía a su hermana y sabía que intentaba ocultar algo tras su aparente buen humor—, eh, ¿estás…bien? —preguntó, evitando mirarla a los ojos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Mira, Ginny —acotó Ron a pesar de la respuesta—, sé que tú y Dean eran… em... bueno, lo sé y… si quieres hablar de eso o cualquier otra cosa pues... eh…&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No éramos —admitió Ginny, algo reacia a contestar—. No estábamos saliendo si a eso te refieres. Éramos sólo... amigos. Sólo dije eso para... bueno, ya no tiene importancia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Tiene mucha importancia —insistió Ron—. ¿Y qué si no salían juntos?. Yo no salía con Hermione cuando... cuando todos pensamos que... bueno... ya sabes. Pero eso no cambió la forma en que me sentí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No es lo mismo —contestó Ginny, en actitud ligeramente culpable—. En realidad no lo conocía muy bien. Era mucho más cercana a Colin.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Oh —dijo Ron—. «Supongo que tiene sentido. Estaban en el mismo año». Bueno, si quieres hablar de eso más tarde o algo… ya sabes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Quién eres... —preguntó ella, mirándolo fijamente como si de repente le hubiese crecido otra cabeza—, y qué has hecho con mi hermano?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Cállate —gruñó él, rodeando los ojos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ahora te pareces más a él —suspiró Ginny, contenta—. Ese es el insensible idiota al que estoy acostumbrada. Ahora una vez más, con sentimiento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Cállate! —gritó Ron, con una sonrisa tan amplia como la de su hermana.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Gracias.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Cuando quieras.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hermione volvió a su cuarto con una taza vacía y un ejemplar del diario &lt;em&gt;El Profeta&lt;/em&gt; en su mano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Mamá te ha dejado quedarte con eso? —preguntó Ginny, señalando el periódico con asombro—. ¿No intentó sacártelo de las manos y tirarlo a la basura?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Probablemente lo habría hecho si tu padre no hubiera estado en la cocina cuando la lechuza llegó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—La retó a hacerlo, ¿verdad? —preguntó Ron.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí —contestó Hermione, colocando la taza en la mesita de noche y abriendo el periódico—. Tu padre le echó un vistazo y me lo dio a pesar de sus protestas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No dejaste que Harry lo viera, ¿no? —preguntó Ginny.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —contestó Hermione, apartando la vista del periódico el tiempo necesario para encontrarse con los rostros preocupado de sus amigos—. Lo dejé en el pasillo antes de entrar a su habitación. Pensé que sería mejor que le echáramos un vistazo nosotros antes, para que él no se lleve niguna sorpresa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué sorpresa? —murmuró Ron en voz baja—. Todos sabemos como va a reaccionar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Así que lo bebió? ¿Voluntariamente? —preguntó Ginny, señalando la taza vacía—. Te dije que lo haría —añadió cuando Hermione asintió con la cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ginny... ¿durante cuánto tiempo lo estuviste tomado? —preguntó Hermione, incapaz de contenerse.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Un par de meses —contestó ella—, hasta que las pesadillas se hicieron menos frecuentes y me encontré lista para afrontarlas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Y bien? —preguntó Ron, tan pronto como su hermana se apartó y se detuvo al lado de Hermione para ojear el periódico—, ¿algo que no sepamos?&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;"&lt;/em&gt;&lt;em&gt;MORTÍFAGOS ESCAPAN DE AZKABAN&lt;/em&gt;&lt;em&gt;"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hermione leyó el titular en voz alta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Se parece bastante al artículo que escribieron después de la primera fuga.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Incluso han utilizado las mismas fotos —corroboró Ginny, observando la torcida y pálida cara de Antonin Dolohov—, excepto la de Malfoy —añadió, con una sonrisa de satisfacción—. Ésa es nueva.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Lucius Malfoy&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ginny leyó la reseña que aparecía bajo la fotografía del rostro engreído.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Escapó de la justicia después de la caída de Lord Voldemort, asegurando que había sido forzado a actuar bajo la maldición &lt;/em&gt;Imperius&lt;em&gt;. Presunto de ser el líder del grupo de mortífagos capturados en el Departamento de Misterios el pasado junio aunque, hasta el momento, este alegato no ha podido ser confirmado. La verdad acerca de la participación del Sr. Malfoy junto a El-que-no-debe-ser-nombrado todavía se desconoce. Sobre él no pesa ninguna sentencia aunque tiene un juicio pendiente.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿De qué demonios se trata esa basura de "presunto" y "alegato"? —exclamó Ron.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Imagino que están siendo cautelosos porque no quieren ser demandados por difamación —comentó Hermione, escudriñando el resto del artículo y continuando con el siguiente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ajá. Y Voldemort, siendo lo buena persona que es, lo ha liberado porque era inocente —replicó Ron sarcásticamente—, por favor...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En vez de responder, Hermione comenzó a leer el siguiente artículo en voz alta.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;LA MARCA TENEBROSA NUBLA LOS CIELOS &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Hijos de muggles, masacrados.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Tarde a la noche, un portavoz del ministerio de magia confirmó los informes de que la Marca Tenebrosa se había materializado en, al menos, cinco lugares diferentes en el día de ayer. El señor Weasley no habría… &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Percy —gruñó Ron, retorciendo sus facciones en señal de disgusto—. No puedo creer que aún se ponga de parte de esos hambrientos de poder.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ignorándolo, Hermione retrocedió y continuó leyendo aún más alto, esperando acallarlo.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;El señor Weasley no habría contestado preguntas, pero sí concedió una breve declaración. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;“&lt;em&gt;A primera hora de la mañana, la marca tenebrosa ha sido descubierta cubriendo el sitio de cinco homicidios diferentes. Brigadas de aurores fueron enviadas inmediatamente y ya tienen la situación bajo control. Tras un exhaustivo registro de las zonas implicadas, han asegurado que los Mortífagos responsables de estos atroces crímenes ya no se encuentran por los alrededores".&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Claro, eso era porque estaban todos en Azkaban liberando a sus compañeros, idiota —gruñó Ron, hablándole al artículo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Dicen quiénes fueron las víctimas? —preguntó Ginny, mirando fijamente el periódico mientras Hermione revisaba el resto del artículo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —contestó ella al terminar—. Sólo dice que las víctimas eran &lt;em&gt;muggles&lt;/em&gt; o hijos de &lt;em&gt;muggles&lt;/em&gt;. Eso es todo. No hay nombres, pero sí hay una lista del lugar de los ataques.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Así que no hay nada que no supieramos ya... —afirmó Ron, dejándose caer de espaldas sobre la cama de Ginny y mirando fijamente al techo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Nop —contestó Ginny, sentándose en el borde del escritorio de Hermione—. Entonces, ¿qué le decimos a Harry?, ¿que lo leímos en el periódico o que nos lo contó Bill?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Que nos lo dijo Bill, por supuesto —contestó su hermano—. El periódico no dice que los ataques fueron una distracción, pero Bill lo hizo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Cualquier idiota podría darse cuenta de eso —replicó Ginny—. Incluso tú.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Gracias —gruñó Ron, cuando Hermione resopló.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Eh? —preguntó ella, sonriendo y apartando los ojos del periódico—. ¿Me decías algo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿De qué te ríes tanto? —preguntó Ron.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ah —contestó ella con una leve sonrisa—, parece ser que a Fudge se le ha ido &lt;em&gt;el Profeta&lt;/em&gt; de las manos. Es muy parecido a lo que escribieron sobre Harry el año pasado, pero los comentarios viles son mucho más obvios. Espero que disfrute una porción de su propia medicina —declaró Hermione, pasando a la siguiente página—. ¿Ven?, esto es lo que quiero decir —continuó ella como si Ron y Ginny hubieran continuado leyendo el artículo y supieran de lo que estaba hablando—. “&lt;em&gt;Nos preguntamos ahora si el generoso benefactor del ministro estaba en realidad buscando favores&lt;/em&gt;”.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ah, claro... —dijo Ron, echando un vistazo hacia su hermana para ver si ella había entendido lo que eso significaba.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sugieren que Malfoy, el "generoso benefactor" de Fudge, le estaba pagando para que éste se hiciera el tonto —explicó Hermione.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Quieres decir que Voldemort tiene a Fudge en su bolsillo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Exacto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Así que, en otras palabras, él sabía de los ataques y de la fuga, pero no hizo nada para impedirlos —dijo Ginny.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Básicamente —corroboró Hermione—. De una forma sutil, claro está.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Crees que sea verdad? —preguntó Ron, arrugando su frente como si estuviera analizando la situación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Espero que no —replicó Hermione—. Lo más probable es que sólo sea un idiota incompetente —continuó ella, arrojando el periódico encima del escritorio y a un lado de Ginny—. Al menos así lo espero, por el bien de tu hermano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No te preocupes por Percy —gruñó Ron—. Es como cualquier otra rata. Abandonará el barco tan pronto comience a hundirse.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hermione notó que Ron no era el único que había fruncido el ceño; su hermana se le había unido. Un sólo vistazo al rostro de Ginny le tomó para darse cuenta que ella coincidía con la evaluación de su hermano, y estaba tan disgustada con la idea como él.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un par de horas después, Bill se las arregló para atrapar a su hermano menor mientras caminaba por el pasillo del segundo piso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Ron! —dijo él detrás del chico, colocando una mano sobre su hombro y llevándolo lejos de la escalera, de regreso a uno de los cuartos—. Necesito cruzar unas palabras contigo. En mi habitación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué? —gritó Ron, mientras las campanas de alarma sonaban a todo volumen en su cabeza—. «Sabía que no tenía que haber subido a ver cómo estaba Harry yo solo». ¿Pero... ahora? —preguntó él, meneando los hombros en un intento por liberarse del agarre de su hermano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí, ahora —insistió Bill.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Pero... Hermione y Ginny me están esperando.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sólo será un momento —contestó Bill, abriendo la puerta de su dormitorio y empujando a Ron adentro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Oh Dios —se lamentó Ron para sí mismo cuando la puerta se cerró detrás de él—. Que no sea lo que yo creo que es».&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Así que... —dijo Bill, colocándose entre su hermano y la puerta—, Hermione y tú pasaron la noche juntos, ¿verdad?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡&lt;span&gt;AH, NO&lt;/span&gt;! —gritó Ron, sacudiendo su cabeza mientras se estiraba para alcanzar la puerta—. No vas a conseguir que hable de esto contigo de nuevo, ya me jodiste bastante la primera vez.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Te puedes calmar por un segundo? —pidió Bill, agarrando a Ron por los hombros y arrastrándolo de vuelta al centro de la habitación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡De ninguna manera! —aulló Ron—. ¡No y no! No voy a escuchar esto —protestó rotundamente—. Ella me dijo que no te hiciera y tiene razón. Ahora, fuera de mi camino.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Hermione te dijo que no me hicieras caso? —preguntó Bill, arqueando una ceja por la sorpresa—. ¿Le contaste lo que te dije?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Claro que se lo conté. Arruinaste todo. No tuve otra opción mas que decírselo —admitió Ron—. Era eso o dejarla pensar que me repugnaba tanto que no quería tocarla.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No quiero hablar de eso —gruñó Ron al mismo tiempo que se lanzaba de nuevo hacia la puerta—. Las cosas andan bien, estupendamente bien. Así que sal de mi camino.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Voy a tener que usar mi varita en ti, hermanito? —preguntó Bill—. Porque si eso es lo que tengo que hacer para callarte y tenerte así por cinco minutos, lo haré.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Bien! —gritó Ron, cruzándose de brazos y mirando fijamente a su hermano—. Di lo que tengas que decir y acabemos con esto de una vez.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Toma —dijo Bill, sacando un maltratado y manoseado libro de encima de su escritorio y colocándolo en manos de su hermano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué es esto? —preguntó Ron, mirando la cubierta en busca de un título que no existía.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Eso —contestó Bill—, es un legado Weasley. Se lo pasé a Charlie, quien se lo dio a Percy, quien -lo creas o no-, se lo pasó a Fred. Se suponía que él te lo daría a ti, pero obviamente no lo hizo. Tenía la pobre excusa de que era el turno de George —explicó Bill—. Como si George no lo hubiese leído ya de punta a punta. Además, George no tiene novia y cuando la tenga puede comprarse su propio maldito libro. Éste es mío y he decidido que es el momento de &lt;em&gt;prestártelo&lt;/em&gt; a ti.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ron no supo por qué, pero antes de que se diera cuenta de lo que estaba haciendo, abrió el libro y echó un primer viztado a las páginas ya marcadas con las esquinas dobladas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡&lt;span&gt;MIL DEMONIOS&lt;/span&gt;! —gritó él con los abiertos como platos—. ¡Es un libro de sexo! —chilló, cerrándolo de golpe al mismo tiempo que se ruborizaba tanto que su cara ya parecía un nabo maduro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí, lo sé —replicó con calma su hermano mayor.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Con fotografías animadas! —gritó Ron aún más alto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Las encontrarás bastante educativas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡&lt;span&gt;MIL DEMONIOS&lt;/span&gt;! —gritó Ron otra vez—. ¿Un legado Weasley? ¡&lt;span&gt;NO VOY A DARLE UN LIBRO DE SEXO A GINNY&lt;/span&gt;! —vociferó él, indignado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Por supuesto que no! —replicó Bill, sacudiéndole el pelo—. ¿Qué te pasa? Cuando termines de leerlo se lo pasas a Harry.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Tampoco se lo voy a dar a Harry! —declaró Ron con su cara roja como un tomate—. Pensará que soy un pervertido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Te tengo noticias, Ron —sonrió Bill, abriendo la puerta y yendo hacia el pasillo—. Tú &lt;em&gt;eres&lt;/em&gt; un pervertido. Y también lo es Harry y cualquier otro tipo que conozcas. No pierdas el tiempo negándolo, sólo acéptalo. Es mucho más divertido de esa forma. Sólo se es joven una vez, ¿sabes?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Le diré a mamá que me dijiste eso si me pilla con esto —dijo Ron, mientras su hermano se retiraba—. Te culparé de todo a tí y a tu pequeño y sucio librito.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Es &lt;em&gt;tu&lt;/em&gt; sucio librito ahora —rió Bill—. Lo que hagas o dejes de hacer con él no es asunto mío.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Veremos si mamá opina de la misma forma.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Vaya gratitud —sonrió Bill, sabiendo que Ron ladraba mucho pero pocas veces mordía— Un simple "gracias" hubiera sido suficiente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«¿Qué demonios se supone que voy a hacer con esto?» —se preguntó Ron, mirando fijamente el libro que tenía en sus manos como si fuera su propia versión de la caja de Pandora. Era, sencillamente, un problema. El conocimiento que podría adquirir con ese pequeño libro podría serle muy útil pero, al mismo tiempo, podría resultar muy peligroso. Si su madre lo encontraba se pondría como un basilisco. Y si Hermione lo atrapaba consultándolo... decididamente prefería no contemplar su reacción. Terminaría con él tan rápidamente que su cabeza daría vueltas. Entonces sí que necesitaría un libro pornográfico. Sería la única acción que conseguiría.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aún así, de ningún modo iba a dejar pasar de largo esa oportunidad. Estaba tentado a escabullirse a algún sitio más privado, donde nadie lo buscase, para estudiar a fondo su contenido, pero no podía. Se suponía que debía estar abajo. Su hermana y su novia lo esperaban. Si no se dejaba ver, una de ellas, o peor, ambas, vendrían a buscarlo. Tarde o temprano ellas lo encontrarían y cuando lo hicieran… bueno, podría ser bastante embarazoso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No; tenía que deshacerse rápidamente de él. «¿Pero, dónde lo escondo? —se preguntó Ron mientras se dirigía al pasillo. No podía dejarlo en su cuarto, porque Harry podría encontrarlo. Y, por supuesto, tampoco podía bajarlo consigo. Si Hermione le veía con un libro querría saber de qué se trataba, y si se negaba decírselo, empezaría a sospechar y le exigiría verlo. No, no podía llevarlo consigo. Tendía que deshacerse de él en algún lugar antes de regresar al cuarto de las chicas—­. Harry todavía esta dormido —recordó—. Lo dejaré en mi baúl por el momento y después buscaré un sitio donde esconderlo».&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Escuchaste lo que acabo de decirte, Harry? —preguntó Hermione, mirando de reojo a Ron y de nuevo a Harry, el cual aún no había reaccionado ante la noticia de la fuga.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Los ataques fueron una distracción —dijo Ron, mirando detenidamente y con inquietud la cara de su compañero en busca de algún signo que le permitiera averiguar qué estaba pensado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya lo dijiste —contestó Harry, arrancándole de las manos a Hermione el ejemplar del Diario &lt;em&gt;El Profeta&lt;/em&gt;—, pero eso no lo que dice aquí —continuó, después de ojear los artículos de la primera página, lanzando el periódico sobre su cama.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Mira, Harry... —comenzó Hermione, después de intercambiar una mirada con Ron—, te hemos dicho que nos lo contó Bill.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Cuando regresó de ese lugar —añadió Ginny—. Él estuvo presente y lo vio todo con sus propios ojos. El profesor Dumbledore le dijo a Fudge que los ataques fueron una distracción después de hablar con la mamá de Colin. Le dijo que enviara aurores a Azkaban, pero ya conoces a Fudge, no le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Ignoró a Dumbledore y, entonces, la Orden fue al lugar de los hechos. Bill te lo contará él mismo si se lo preguntas, sólo espera a que mamá no esté cerca.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No, les creo —contestó Harry, mucho más tranquilo de lo que ellos habrían esperado. No se habían dado cuenta de que lo que le estaban contando era una buena noticia para él. Si los ataques realmente fueron una distracción, entonces todas aquellas personas no habían muerto por su culpa. La razón de las muertes era que Voldemort deseaba distraer al Ministerio y enfocar la atención de los aurores en cualquier sitio menos en donde debía estar realmente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿En serio? —preguntó Ron, mirando boquiabierto a Harry, incrédulo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Te lo estás tomando bastante bien —dijo Hermione francamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Esperaban que me enoje?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Pues sí —contestó Ron—. Quiero decir, ¿quién no?, ese bastardo psicópata…&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ron —interrumpió Hermione, antes de que continuara su exaltado discurso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno, es que estoy enojado —murmuró Ron—, por eso sería lógico que tú lo estuvieras también.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Estoy enfadado —contestó Harry, mientras apretaba fuertemente los puños a ambos lados de su cuerpo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fue entonces que Ron notó la fría ira que ardía en los brillantes ojos verdes de Harry. Estaba luchando por contener su furia, pero estaba allí, ardiendo lentamente bajo la superficie, intentando desencadenarse, pero, por alguna razón, Harry la estaba conteniendo. Era realmente aterrador ver esa furia escondida dentro de su mejor amigo. Hermione podía ser igual de aterradora cuando de verdad se enfurecía. Podría parecer poca cosa, pero era una fiera propensa a golpear donde menos se esperaba. Aún así, Ron sospechaba que las chispas que le había visto soltar cuando la presionaba no eran nada comparadas con el infierno que Harry intentaba mantener a salvaguarda. Odiaría estar cerca cuando dicha llama explotara.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—... pero no hay mucho que pueda hacer al respecto en este preciso momento —finalizó Harry.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué quieres decir con “en este preciso momento”? —preguntó Hermione, inquieta—. No estarás planeando ir tras él, ¿verdad?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Es una locura! —exclamó Ginny.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No tengo que ir tras él —admitió Harry, preguntándose cómo reaccionarían sus amigos si supiesen acerca de la profecía—. Todo lo que tengo que hacer es sentarme a esperar, y él vendrá por mí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ay, Harry —se lamentó Hermione—, no...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿No qué? —preguntó Harry. Aunque sabía perfectamente lo que iba decir, deseaba retarla a que se lo dijera de frente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Es como si te hubieses resignado —contestó Ron por ella—. Parece que estuvieras esperando a que él venga y… te mate. Como si quisieras que lo hiciera o algo así.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No importa lo que yo quiera —admitió Harry, decidiendo que no era el mejor momento para compartir su secreto con ellos, especialmente con Ginny delante. Decirles a Hermione y a Ron que iba a convertirse en un asesino iba a ser más que difícil, pero con Ginny era diferente. No la conocía tan bien como a los demás y no podía predecir cuál sería su reacción. Lo último que deseaba era que ella le tuviera miedo. Voldemort ya la había hecho pasar por un infierno una vez. Cuanto menos supiera al respecto, mejor—. Ocurrirá a pesar de todo —suspiró con resignación ante su destino.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No si lo puedo evitar —dijo Hermione tenazmente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Espero que sí vengas por mí, bastardo —pensó Harry—, porque voy a estar esperándote y te aseguro que esta vez voy a estar preparado. No voy a permitir que lastimes a ninguno de los que quiero».&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Tú qué opinas? —le preguntó Hermione a Ginny, mientras regresaban a la habitación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No lo sé —admitió la pelirroja—. Simplemente no lo sé. No reaccionó como esperaba.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Quizá Ron sea capaz de sacarle algo más.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Quizá —contestó Ginny—, «pero lo dudo».&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Habían pasado tres días desde la conversación con Harry acerca de la fuga y en todo ese tiempo, apenas había salido de su habitación. Las únicas veces que lo hacía era para ir al baño. Si no salía del cuarto no tenía que enfrentarse al hecho de que Sirius no estaba allí. Hermione y Ron parecieron comprender esto y ninguno de ellos lo presionó. De hecho, Ron se mantuvo aislado con él por algunos días para hacerle compañía.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Era obvio para Harry que sus dos amigos habían hablado del tema y habían llegado a la conclusión que Ron debería ser el que estuviese al tanto de él. Aunque sabía que ellos lo hacían por su bien no podía menos que encontrar este comportamiento bastante denso. Más que denso, lo irritaba. De hecho, Ron ya le tenía los nervios de punta. Siempre estaba ahí, a sus pies, en medio del camino. Incluso ahora que Harry quería dormir no podía porque Ron seguía dando vueltas incansablemente en su cama.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por supuesto, Harry no era el único frustrado por la situación. Ron estaba tan perturbado como su mejor amigo. No era su culpa el no poder dormir. Como si quisiera pasarse toda la noche dando vueltas en la cama en un vano intento por encontrar una posición cómoda. No podía evitar haberse acostumbrado a dormir con Hermione acurrucada a su lado. Hermione, su novia, a la que casi no había visto ni hablado en varios días. Pero el que no pudiera contarle sus problemas a Harry, no era excusa para que éste le arrojase un despertador por la cabeza. Además, por poco lo lastima.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ron necesitaba un respiro. Tenía que salir de esa habitación antes de volverse completamente loco o antes de que Harry encontrara algo más grande que lanzarle. Decidido, se levantó de la cama, tomó su almohada y su manta y se dirigió a la puerta. Casi la había alcanzado cuando se detuvo y regresó a los pies de su cama.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Ahora qué? —gruñó Harry en la oscuridad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Cállate y tómate tu bendito té —gruñó Ron en respuesta, mientras abría su baúl y revolvía dentro—. Te pondrá a dormir.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Le llevó apenas un minuto encontrar lo que buscaba, hasta que sus manos tantearon las destrozada cubierta del libro que le había dado Bill. Con el material de lectura en su poder, Ron cerró el baúl de un golpe seco, se dirigió hacia la puerta y salió de la habitación.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Ron! —exclamó Hermione sorprendida, cuando al salir del baño lo vio parado delante de la puerta—. ¿Qué haces aquí? —le preguntó en un susurro asomando la cabeza por el pasillo y mirando a todos lados, esperando ver a Harry con él. Ella sabía que la situación entre los dos se había puesto muy tensa la otra noche y que Ron había acabado durmiendo en el sofá del estudio. Ron la había sacado de la cama y le había contado todo tan pronto como había logrado salir del dormitorio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hermione y él decidieron entonces que no era una buena idea que él pasara &lt;em&gt;tanto&lt;/em&gt; tiempo con Harry. Desde entonces se habían estado turnando para hacerle compañía. Ron, quien prefería dormir en su cuarto, lo hacía por las mañanas y Hermione solía relevarlo alrededor de la hora del almuerzo, aunque ella no pasaba mucho tiempo junto a él. Harry obviamente quería estar solo, así que muy a menudo ella dejaba de lado la comida, charlaba con él un ratito —o al menos lo intentaba—, y se volvía a marchar. Aunque su turno no empezaba hasta la tarde noche. a decir verdad, ya que al ser la más persistente de los dos, o “la fastidiosa” —como decía últimamente Ron—, tenía como tarea hacer que Harry saliera de su habitación. Y por algún milagro, había funcionado. Quizá porque estaba harto de ver siempre las mismas cuatro paredes o quizá porque estaba cansado de oírla insistir siempre con lo mismo, pero el caso es que sólo le tomó un día convercerlo de bajar al estudio para pasar un tiempo todos juntos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esa primera noche había sido bastante tensa. Harry se pasó casi todo el tiempo mirando el tapiz que colgaba de la pared. Ron había intentado distraerlo con una partida de ajedrez y, aunque había conseguido que jugara, sus ojos seguían buscando la zona quemada donde había estado grabado el nombre de Sirius.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En medio de la segunda partida, Hermione perdió la cabeza —al menos desde el punto de vista de Ron—, y le soltó que ella también echaba de menos a Sirius. Ginny inmediatamente dejó sus deberes y miró con detenimiento a Harry en espera de su reacción. Ron no esperó ninguna reacción; le dio un puntapié a Hermione por debajo de la mesa intentando callarla. Pero ella, como de costumbre, lo ignoró. Apartó sus piernas para ponerlas fuera de su alcance y continuó hablando a pesar de la cara de pánico que ponía Ron. Hermione no estaba presionando a Harry para que hablara de sus sentimientos, más bien le estaba mostrando los suyos a él. Sólo quería que supiera que no era la única persona que echaba de menos a Sirius ni la única a la que se le hacía difícil estar en su casa sin pensar en él.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La boca de Ron caypo abierta en completa incredulidad cuando Harry empezó a preguntarle cosas a Hermione y sacudió la cabeza como si estuviera de acuerdo con las respuestas de ella. Lejos de ponerlo nervioso o hacerlo querer huir de la habitación, la conversación parecía relajar a Harry, quien dejó de mirar fijamente al árbol genealógico de los Black. Incluso volvió por su propia voluntad al anochecer siguiente, lo cual era una buena señal. La situación con Harry había mejorado, al menos desde el punto de vista de Hermione, pero quizá habían dado marcha atrás. Quizá por eso Ron estaba parado allí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Es Harry? —preguntó, muy ansiosa—. ¿Tuvo una visión o algo? ¿Qué pasó?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No pasó nada —contestó Ron, forzando su entrada al baño y trabado la puerta tras él—. Sólo quería verte. Han pasado siglos desde que disfrutamos de un buen "rato a solas" —añadió, arqueando sus cejas sugestivamente. Luego, sin más palabras, se abalanzó sobre ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Estás loco? —siseó Hermione cuando encontró suficiente buen juicio como para separarse de sus voraces labios—. Alguien podría vernos —se quejó sin poner demasiada resistencia. Ron tenía razón, hacía mucho que no estaban a solas como en ese momento. Ella sólo había pensado en cuánto extrañaba sentirse así, en cuánto extrañaba sentirlo a él, y ahora lo tenía allí a su lado. Su boca en su cuello, una de sus manos subiendo por su espalda y su cuerpo entero hormigueado del incontrolable deseo que sólo él lograba producirle.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿En el baño? —murmuró él, haciendo que ella sintiera aquel aliento caliente en su oído.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Mmmn... no —gruño ella, luchando por mantener la cordura—. No, cuando salgamos...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No nos verán —interrumpió él, riendo entre dientes a la vez que le mostraba lo que llevaba en la mano que no estaba acariciándole la espalda.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Sabe Harry que la tienes tú?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Claro! —espetó él, sarcásticamente—. Esa es justo la conversación que querría tener con él. "Oye, Harry, ¿te importaría prestarme tu capa de invisibilidad por un rato? Es que quiero manosear a Hermione y no me gustaría que mamá nos descubriera". No, se tomó el té al anochecer —confesó Ron—. No sabremos de él por unas horas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Y si yo no quiero que me manosees? —se burló ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya querrás cuando lo esté haciendo —contesto él con una sonrisa de satisfacción y confianza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Engreído —rió ella, dándole un ligero golpe en el brazo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Si te encanta... —declaró Ron, mientras la hacía retroceder y pasaba junto a ella para abrir el agua en la ducha.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Planeas tomar una ducha fría? —preguntó Hermione, mientras veía cómo Ron se sacaba la remera por la cabeza y la arrojaba al suelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Puede ser —le indicó él, bajándose los pantalones del pijama también—, cuando ya me haya encargado de ti.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Yo ya me bañé, gracias —se mofó ella, mordiéndose el labio inferior y dejando caer los ojos en sus calzoncillos—. Me limitaré a mirar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Mirar? —resopló Ron, tirando del nudo que mantenía la bata de ella cerrada, para abrirla y deslizar sus manos sobre sus hombros para quitársela—. ¿Dónde está la gracia en eso? —preguntó, decepcionado al descubrir que llevaba puesto un camisón debajo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Entonces, ¿nunca te has imaginado cómo sería verme… en la ducha? —preguntó, eligiendo cuidadosamente las palabras—, ¿verme… mojada, mis manos recorriendo mi propio cuerpo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡&lt;span&gt;OH, MERLÍN&lt;/span&gt;! —gimió Ron fuertemente—. Sí —admitió en voz baja y ronca—. Merlín, sí, por favor —suplicó él con los ojos ardiendo de deseo—. Pero… no sé si seré capaz de sólo mirar —admitió Ron.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Exactamente, ¿qué es lo que tienes en mente? —preguntó ella coquetamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué tal si te miro —gruñó Ron, cogiendo el borde inferior de su camisón y subiéndolo lentamente por sus piernas—, y cuando ya no pueda soportarlo más, sustituimos tus manos por las mías?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—En otras palabras, tú me enjabonas la espalda y yo la tuya...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Algo así.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Muy bien —aceptó Hermione, después de pensarlo por un momento—, pero primero baja las luces.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya te he visto desnuda —protestó Ron, aún mientras se dirigía a una de las lámparas de gas que iluminaban la habitación y apartaba el cristal que protegía la llama.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Lo sé —asintió ella, ruborizándose levemente mientras Ron apagaba la llama y volvía a colocar el cristal—, pero... sólo hazlo, ¿de acuerdo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—De acuerdo, amor —Ron rió entre dientes al mismo tiempo que apagaba la lámpara del otro lado del espejo—. Pero aún puedo verte —añadió, señalando la lámpara que aún ardía en la pared opuesta—, ¿apago esa también?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —contestó ella—. Si lo haces no podré verte.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Puedes verme siempre que quieras —le indicó Ron, pasando las manos por su cintura y atrayendo su cuerpo junto al propio—. Todo lo que tienes que hacer es pedirlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Lo tendré en cuenta —rió Hermione, pasando sus brazos alrededor de su cuello—. Ahora cállate y bésame.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Eres demasiado mandona —se burló Ron, justo antes de cubrir sus labios con los suyos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«Siempre tienes que decir la última palabra, ¿verdad?» —fue lo último que pensó Hermione antes de dejar que su cordura la abandonase definitivamente.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ahí estás —dijo Ron, metiendo la cabeza en la habitación de las chicas y espiando a Hermione, quien estaba encorvada sobre su escritorio con la nariz enterrada en un libro y su pluma escribiendo a toda velocidad sobre una hoja de pergamino—. ¿Qué estás haciendo? —preguntó él. Habían pasado dos días desde su encuentro en el baño y esperaba convencerla para que se escabullese con él un rato más.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Tarea de pociones —contestó ella, sin molestarse en levantar la vista.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Pero si terminaste tus deberes hace décadas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí —corroboró Hermione—. ¿pero y tú? Volvemos a la escuela en menos de dos semanas ¿No crees que es tiempo de empezarlos?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya los he empezado —protestó Ron débilmente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Pero no has terminado ninguno —disparó Hermione.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cómo se las arreglaba ella para leer, escribir y ser tan fastidiosa al mismo tiempo, Ron jamás lo entendería.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Pero tú sí —dijo él, intentando cambiar de asunto—. ¿qué es lo que realmente estás haciendo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya te lo he dicho. Estoy haciendo deberes de pociones.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Pero ¿por qué? Tú ya los terminaste.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Yo sí, pero Harry no —respondió ella inocentemente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡¿QUÉ?! —gritó Ron, incapaz de ocultar su indignación—. No le estarás haciendo los deberes a Harry, ¿verdad?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sólo los de pociones —contestó ella con calma—, y deja de mirarme así —dijo bruscamente, y sus ojos seguían pegados al libro—. Ya sabes cómo es el profesor Snape. Los demás profesores entenderán por qué Harry no ha hecho ninguno de sus deberes. Lo dejarán tranquilo y le dirán que termine el trabajo una vez volvamos a la escuela. Pero Snape no, él…&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—... lo usará como excusa para expulsarlo de la clase —terminó Ron en su lugar—. El vengativo hijo de mil…&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Ron! —lo reprendió ella—. No podemos permitir que eso suceda, ¿verdad? —añadió—. Porque si no le permiten cursar pociones no podrá llegar a ser Auror.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Hermione? —la llamó Ron con esperanza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ni lo intentes —dijo ella bruscamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Pero… bien —suspiro él—. Se los copiaré a Harry cuando &lt;em&gt;él&lt;/em&gt; los tenga —se burló.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Hazlo y te echaran de la asignatura junto con Harry.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Pero si nosotros siempre hacemos nuestros deberes juntos! —se quejó Ron—. Si nuestros ensayos no son similares, Snape sabrá que hay gato encerrado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La pluma de Hermione se quedó estática en medio del pergamino y ella levantó la vista, mirando fijamente a Ron.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Muy bien —dijo ella tras estudiarlo atentamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿De verdad? —preguntó Ron con la cara completamente iluminada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Trae tus cosas —ordenó, dejando el ensayo en medio del libro que había estado leyendo y cerrándolo—. Nos veremos en el estudio para hacerlo juntos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Quieres decir que aún tendré que escribirlo yo mismo? —se quejo él con poco entusiasmo, aunque hacer los deberes con Hermione no podía ser ni remotamente tan terrible como hacerlos él solo. Si se hacía el tonto y fingía que no entendía lo que tenía que leer, ella prácticamente le diría lo que debía escribir. Con un poco de suerte terminaría en una o dos horas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Cuando haces los ensayos junto a Harry es él quien te los escribe?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —rió Ron entre dientes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Entonces no se habla más —dijo ella, levantándose de la silla y tomando el frasco con tinta y su pluma del escritorio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Mione? —le preguntó Ron desde la puerta—. ¿Me ayudarás con mi ensayo de transformaciones cuando terminemos? He intentado hacerlo, pero el libro me confunde y todo me parece más claro cuando me lo explicas tú.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Dónde está Harry? —preguntó ella en vez de responderle.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Subió a alimentar a Buckbeak.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿De verdad? —preguntó Hermione bastante impresionada—. Creí que no querría acercarse allí. Buckbeak le debe de recordar a Sirius.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí —admitió Ron.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Quizá esté listo para enfrentarse a ello.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Es eso o está buscando un lugar dónde meditar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Creo que está mejorando —contestó ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y era verdad, él había mejorado. Ahora Harry pasaba casi todas las veladas y muchas tardes en el estudio. Había dejado de evitar a todo el mundo y de hecho había hablado con todos los miembros de la familia Weasley de una cosa o de otra. Aún no bajaba a la cocina, pero eso no era un gran problema; la señora Weasley les enviaba la comida para los tres y Ginny. Ellos normalmente comían en el estudio; "la sala común de Grimmauld Place", como Ginny solía llamarla.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno, ya sabes cómo es —le recordó Ron—. Unos días está mejor que otros.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí —suspiró Hermione—. Bueno, ve a buscar tus cosas. Y no te olvides de traer mi libro de Transformaciones —añadió, poniendo el libro de Pociones en sus brazos antes de empujar a Ron hacia el pasillo.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya era hora de que te dejaras ver —dijo una suave voz momentos después de que Harry entrara a la habitación donde Sirius había alojado a Buckbeak y cerrara la puerta tras él.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Harry, girándose alarmado y mirando a Ginny fijamente a los ojos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Te espero —contestó ella, lanzándole una rata muerta al hipogrifo—. De hecho, he estado viniendo aquí todos los días de la semana —continuó—. Sabía que era cuestión de tiempo para que tú…&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Para que yo qué...? —preguntó Harry ofendido ¿Tan predecible era?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—... para que volvieras a la escena del crimen.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya me oíste —contestó ella, lanzando casualmente otra rata al suelo—. No puedes ir al Departamento de Misterios, así que este es el siguiente sitio lógico. Era este o el dormitorio de Sirius. Debo admitir que no estaba segura cuál escogerías, así que he estado esperándote en ambos lugares.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No sé de qué hablas —gruñó Harry, alejándose de ella y dirigiéndose a la puerta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No intentes jugar a esa basura de "no sabes cómo me siento" conmigo —gritó Ginny, saltando de su silla y situándose entre él y la puerta—. Sabes exactamente de qué estoy hablando —espetó, mientras se acercaba a él—, y también sabes que yo sé que lo sabes. He estado en la misma situación que tú y puedo reconocer los signos bastante bien.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No quiero hablar de esto —refunfuñó Harry, mirando al suelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Estoy segura de que no quieres —contestó ella, cruzándose de brazos y preparándose para el combate—, pero vas a hacerlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Ah, sí? No me digas... —gritó Harry, mientras su ira incrementaba.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Adelante, chilla todo lo que quieras —contestó Ginny—. De hecho, deberías tirar algunas cosas mientras lo haces. Te hará sentir mejor. Toma —dijo ella, cogiendo el saco con ratas del suelo y lanzándoselo a Harry—. Tíraselas a Buckbeak, una a una. Y no te preocupes —añadió cuando él dio muestras de asombro—, para él es como un juego. Las cogerá al vuelo antes de que lleguen a darle.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No voy a tirarle nada a Buckbeak —contestó Harry, dejando caer el saco a sus pies y mandándolo de un puntapié hacia el hipogrifo—. Él no ha hecho nada malo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Tampoco Ron ni Hermione, pero eso no te ha detenido a desquitarte con ellos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No lo he hecho —protestó Harry vehementemente—. Ni siquiera les he gritado una vez.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué me dices del reloj?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;«¡Mierda! —pensó él, boquiabierto por la sorpresa—. Ron le ha contado lo del reloj despertador».&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sólo fue una vez —dijo, tratando de justificarse—, y estaba volviéndome loco.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Y por eso le lanzaste un reloj?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ron tira cosas todo el tiempo. No es la gran cosa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ajá.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No me importa que no me creas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—El asunto, Harry, es que ni tú te lo crees. Deja de pelear y sólo permite que pase.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Que pase qué? —preguntó él, realmente confundido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya casi llegas—contestó Ginny—. Has pasado por la negación y la ira. Has intentado vivir con ellas y te has dado cuenta de que no funciona. Te has sumido en la fase depresiva durante semanas. Sólo te queda un paso; aceptarlo. Viste luz al final del túnel y es por eso que terminaste aquí. Porque estabas tan acostumbrado a la ira y la depresión que te sientes culpable por dejarlas pasar y seguir adelante. Muy dentro de ti aún sientes que deberías ser castigado, como si no merecieras ser feliz después de lo que has hecho. Sirius se ha ido. Él no va a ser feliz de nuevo y tú no quieres serlo tampoco. Eso es lo que estás pensando, ¿verdad?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;span&gt;¡NO HABLES DE ÉL!, ¡PRÁCTICAMENTE NO LO CONOCÍAS!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Tienes alguna idea de cuantas veces terminé parada frente a la puerta del baño de Myrtle, la llorona? —preguntó Ginny, ignorando completamente el arrebato de Harry—, ¿de cuántas veces cuando bajaba a cenar terminaba en el pasillo donde Justin y Nick Casi-Decapitado fueron atacados? ¿Sabes lo duro que fue para mí ver a Colin en clase todos los días al comienzo de mi segundo año?, ¿o lo culpable que me sentía cada vez que me topaba con Hermione en la biblioteca y ella era amable conmigo? Casi maté a unas de las mejores amigas de mi hermano y ella, a pesar de todo, era &lt;em&gt;amable&lt;/em&gt; conmigo. Y lo más enfermizo de todo era que yo quería sentirme culpable —admitió Ginny, mientras las humedad se acumulaban en sus ojos y los hacían enrojecer—. Todo el mundo se comportaba como si yo no fuera la responsable. Nadie iba a castigarme, así que decidí castigarme yo misma —dijo, e hizo una pausa para limpiarse bruscamente los ojos antes de que cayeran lágrimas y tomar un profundo respiro para calmarse—. Al final me di cuenta de lo que todos ya sabían. Realmente no era mi culpa. Cometí un error. Un tonto y estúpido error que puso en peligro muchas vidas, pero sólo eso. No lo hice a propósito. No soy una mala persona. Yo no ataqué a esa gente; Tom Riddle lo hizo. Tú comestiste un error, Harry, nada más. No lo has hecho con intención y tampoco eres una mala persona.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No sabes lo que dices —gimió Harry, luchando contra las emociones que amenazaban con explotar dentro suyo. Podía lidiar con la furia, pero no con la aplastante tristeza y el sentimiento de pérdida. No, no iba a dejarlos expuestos delante de Ginny. No iba a dejarlos expuestos delante de nadie.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Tú no mataste a Sirius ni a nadie más —insistió Ginny—. Voldemort lo hizo. En el fondo sabes que tu padrino odiaría verte así. Odiaría que te culparas por algo que hizo Voldemort. Te has estado castigando por algo que no fue culpa tuya.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;span&gt;¡FUE MI CULPA!&lt;/span&gt; —bramó Harry a todo pulmón. Mejor centrarse en la ira que en el dolor.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Aún si lo fuera —dijo Ginny suavemente—, ambos sabemos que Sirius no querría que te castigases de esta manera. Él te quería. Querría que fueras feliz. Y de seguro querría que sigas adelante.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Tú no sabes lo que él quiere —gruñó Harry—. Nadie lo sabe porque está muerto&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí, lo está. Bellatrix Lestrange lo mató —dijo Ginny sin rodeos—. Lo mató porque estaba tratando de evitar que ella o Voldemort te hicieran daño. Tu bienestar era más importante para él que el suyo mismo —dijo, luchando contra sus propias emociones—, y así se lo agradeces, usando su muerte como una excusa para sumirte en la autocompasión.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;span&gt;¡CIERRA TU MALDITA BOCA!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Apuesto a que eso se sintió bien, ¿verdad?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;span&gt;¡NO SABES QUIÉN SOY! ¡NO SABES NADA DE MÍ! ¡TODO LO QUE VES CUANDO ME MIRAS ES UN ESTÚPIDO, TRÁGICO E INCOMPRENDIDO HÉROE! ¡EL ENDEMONIADO NIÑO QUE VIVIÓ! ¡EL SALVADOR DEL MUNDO MÁGICO! ¡PUES BIEN, ESE NO ES QUIEN SOY!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Quién eres, entonces?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;span&gt;¡NO IMPORTA QUIÉN SOY!&lt;/span&gt; —rugió él—.&lt;span&gt; ¡LO ÚNICO QUE IMPORTA ES EN LO QUE ME TENGO QUE CONVERTIR!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Ah, si? —presionó ella, envalentonada por su rabia—, ¿y en qué es eso?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;span&gt;¡EN UN MALDITO ASESINO! ¡EN EL RETORCIDO SUCESOR DE LORD VOLDEMORT!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Has perdido completamente el buen juicio— se burló Ginny.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Harry no sabía qué hacer. Realmente no podía creerlo. Todo lo que pudo hacer fue quedarse de pie frente a ella y mirarla boquiabierto como un idiota, mientras ella sonreía ante él. Le acababa de decir que se iba a convertir en un asesino y ella tenía el descaro de reírse de él.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Un asesino! —dijo Ginny con una risotada—, por favor, vas a tener que hacerlo mejor que eso, Harry.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Es la verdad! —grito él, diciendo lo primero que pasó por su cabeza—. Es lo que decía esa estúpida profecía. «Eso sí le ha llamado la atención —pensó Harry, cuando Ginny dejo de reír y lo miró extrañada—. Ya no es tan gracioso, ¿verdad?».&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Entonces la oíste?, ¿antes de que Neville la rompiera? Tendrías que habérselo dicho, ¿sabes? Se sintió fatal después de romperla. Según él, te ha defraudado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Me alegro que la haya roto —contestó Harry sinceramente—, así nadie la escuchará jamás.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Si tú la oíste, ¿por qué Neville no lo hizo? —preguntó Ginny, mirándolo como si no estuviera segura de creer esa historia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No la oí... —empezó él, pero Ginny lo interrumpió antes de que pudiera terminar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Entonces... ¿cómo sabes lo que dice?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Dumbledore me lo dijo, ¿de acuerdo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Espera un minuto —dijo Ginny—, déjame aclarar esto. ¿El profesor Dumbledore te dijo que todo este tiempo te ha estado preparando para que te conviertas en un asesino y así puedas reemplazar a Lord Voldemor? Por favor...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Es la verdad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No, no lo es. Debes haber entendido mal.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No lo hice —insistió Harry.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí lo hiciste —replicó Ginny al instante—. A pesar de lo que creas, yo &lt;em&gt;sí &lt;/em&gt;te conozco, Harry, y también conozco a Tom Riddle. Son tan diferentes como el día y la noche. No hay forma de que te conviertas en alguien como él. Simplemente no es posible.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Eso es lo que decía la profecía.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué decía exactamente? —preguntó ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Harry estudió a Ginny cuidadosamente durante un momento y luego echó todo al demonio. Ya le había contado demasiadas cosas. Si le decía las palabras exactas, ella sabría que decía la verdad y saldría huyendo; o al menos daría por terminada la conversación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—“El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca... —comenzó a recitar las palabras grabadas con fuego en su mente—. Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él dentra un poder que el Señor Tenebroso no conoce.. Y uno deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro sobreviva..."&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Y cuál es exactamente la parte que dice que te vas a convertir en un asesino? —inquirió Ginny con el ceño fruncido por la concentración.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué parte de "uno deberá morir a manos del otro" no entendiste? —contestó él sarcásticamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Eso no es asesinato, idiota.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué? —exclamó Harry, incrédulo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Es defensa propia, pedazo de estúpido. No es asesinato si estás defendiendo tu propia vida.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué? —preguntó él otra vez.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Vamos, Harry —dijo Ginny, arqueando una ceja en señal de sorpresa—. No pensabas realmente que eso significaba que ibas a convertirte en una especie de desalmado asesino¿, verdad? O sea... ya, en serio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno, sí —reconoció Harry.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Eso es ridículo —rió Ginny—. Deberías haberte dado cuenta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No lo es —protestó él, sintié&lt;br /&gt;dose bastante estúpido, pero intentando que no se notara.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Tú eres el trágico héroe, ¿recuerdas? —contestó Ginny, usando sus mismas palabras contra él—. Si alguien se mete en líos tú tienes que salvarlo. Eso es lo haces. Eso es quien eres. Tú eres el héroe, no el villano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Tampoco soy un héroe —contestó él.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Es gracioso —replicó ella al instante—. Me parece recordar a alguien decirme que tú una vez que mataste un basilisco con una espada para rescatar a una dama en apuros. ¿No escriben los &lt;em&gt;muggles&lt;/em&gt; historias de hadas sobre cosas como esa?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;em&gt;Cuentos&lt;/em&gt; de hadas —le corrigió él sin saber por qué. Era oficial, se estaba transformando en Hermione—. Em… mira Ginny, te agradecería que no le contaras a Ron o a Hermione lo de la profecía. Ni a ellos ni a nadie. Es que… —dijo él, algo incómodo—, preferiría hacerlo yo mismo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Claro —accedió ella, mucho más facilmente de lo que él habría esperado—, no hay problema. Suerte para ti que soy buena guardando secretos. Pero... sólo para que lo sepas, ellos tampoco se tragarán toda eso de "transformarte en el nuevo Señor Tenebroso"; aunque Fred y George disfrutarán de ésto cuando se enteren. Quizá hasta vuelvan a seguirte por todos lados para presentarte como un "verdadero mago tenebroso" cada vez que entres a una habitación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Cállate.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Vamos, admítelo, es algo gracioso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sólo porque no eras tú a la que molestaban.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí, bueno —contestó Ginny—, intenta vivir con ellos quince años y luego hablamos de quién la pasó peor.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ron y Hermione no tenían ni idea de la conversación que había tomado lugar entre Harry y Ginny en la habitación de Buckbeak, pero sí notaron el cambio repentino en la actitud de su amigo. No estaba tan hosco y retraído como antes. Era obvio para ambos que algo había ocurrido mientras estuvo con el hipogrifo. De hecho, podían ver un débil resplandor del viejo Harry brillando de tanto en tanto. Sonreía con los chistes de Ron, e incluso se había reído un par de veces.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero el avance más alentador había ocurrido justo el día anterior, cuando Harry buscó al profesor Lupin y pasó casi toda la tarde con él. Eso era una muy buena señal, desde el punto de vista de Hermione. El profesor Lupin era lo más parecido a un padre que le quedaba y, además, como era el mejor amigo de Sirius, seguramente sabría por lo que estaría pasando Harry. Si alguien podía entender su dolor y ayudarle a afrontarlo era Lupin. Ella sólo esperaba que Harry no intentara alejarlo de sí, por miedo o por cualquier otra cosa. Su antiguo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras necesitaba el apoyo de Harry tanto como Harry necesitaba el de él.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Perdida en sus pensamientos, Hermione no estaba muy atenta a la partida de ajedrez que tenía lugar frente suyo. Realmente no necesitaba seguir el partido para saber quién ganaría. Ron podía jugar con sus oponentes de vez en cuando, e incluso hacerles creer que tenían oportunidad de ganar, pero nunca nadie lo había derrotado. Nunca había entendido cómo Harry podía jugar con él una y otra vez sin frustrarse por ese hecho.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Terminaron de empacar? —preguntó la señora Weasley, asomándose a la habitación y dejando una bandeja de bocadillos sobre el escritorio, a un lado del pergamino de Historia de la Magia casi terminado de Ginny.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí —contestó Ron, mientras estudiaba el tablero.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Cómo va tu ensayo, querida? —le preguntó la señora Weasley a su hija.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Casi termino —contestó Ginny con un gesto de alivio—, sólo me queda añadir la conclusión.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué hay de ti, Harry? —indagó la señora Weasley—. ¿Terminaste todos tus deberes?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ajá —contestó Ron, antes de que Harry tuviera tiempo de registrar la pregunta y responderla—. Hermione nos ayudó a los dos. Ya sabes como es... —continuó—, una verdadera Nazi de deberes —murmuró por lo bajo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Disculpa —espetó Hermione, al mismo tiempo que le golpeaba en el brazo. «Eso debería enseñarle a no hacer ese tipo de comentarios mientras estoy sentada justo a su lado».&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno, sólo asegúrense de tener todo empacado para esta noche —dijo la señora Weasley, mientras se dirigía a la puerta—, porque saldremos más temprano de lo habitual. Todo lo que no esté empaquetado mañana por la mañana se quedará aquí. Incluído ese juego de ajedrez —añadió.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí, mamá —gimió Ron, mirándola con fastidio mientras salía de la habitación—. Sólo nos lo has dicho unas cien veces —espetó mientras ella se alejaba—. Quizá deba dejar a Pig salir de su jaula —dijo, inclinándose hacia delante y moviendo su caballo—. Dejar a la pequeña molestia aquí sólo para fastidiarla.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Seguro que Hedwig te lo agradecería —se burló Ginny—. Claro que mamá te lo mandaría de vuelta con una carta de reprimenda.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Por lo menos no tendría que lidiar con él en el tren —contestó Ron—. Sabes... —continuó, mientras Harry hacia su jugada—, no sería tan mala idea después de todo. Podría escribirme una carta a mi mismo y dejar que me la entregue luego en el colegio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Salvo que te la entregue en el tren —indicó Hermione con una sonrisa de superioridad. Estaba a punto de sugerirle que en vez de eso le escribiera a Hagrid cuando algo grande y negro cayó desde el techo y aterrizó en sus piernas. Ella se lo quitó de encima instintivamente, sin saber ni imporarle qué era, y saltó del asiento.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desafortunadamente, la cosa aterrizó en el sillón justo al lado de Ron, quien &lt;em&gt;sí&lt;/em&gt; se dio cuenta de lo que era. Él saltó del sofá tan bruscamente que volcó el tablero de ajedrez mientras se alejaba de la araña a toda velocidad. Había cruzado la habitación plantándose detrás de la silla donde estaba Harry antes de que las piezas cayeran al suelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Por qué hiciste eso? —le gritó a Hermione, alejándose aún más cuando Crookshanks saltó del sofá y atrapó la araña en el suelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué? —preguntó Hermione, intentando no reírse. Por desgracia, Harry y Ginny ya se encontraban riéndose descaradamente, lo que hacía más difícil el poder contenerse.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ignorando las piezas del ajedrez, Crookshanks saltó por el suelo y se abalanzó sobre la araña antes de que pudiera escabullirse. Ron vio con horror como el gato la ensartaba con una de sus garras, se la llevaba a la boca y se la comía.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;span&gt;¡PUUUAAAAAJJJJJ!&lt;/span&gt; —gimió él con un escalofrío.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esa fue la gota que revalsó el vaso. Hermione no pudo aguantar más. Mientras empezaba a reírse, pudo notar un cúmulo de emociones transformando el rostro de Ron. Se sentía dolido, disgustado e insultado a la vez. Hermione realmente no quería reírse de él, pero no podía evitarlo. Antes de que ella pudiera controlarse, él se dio media vuelta y abandonó, ofendido, la habitación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡RON! —lo llamó ella, sabiendo que lo habían avergonzado—. No te vayas —suplicó ella—. No nos reímos más. De verdad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Esto, por supuesto, hizo que Harry y Ginny se rieran aún más fuerte.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Quizá deberíamos dejarlo en paz —consiguió decir Ginny—. Aunque..., al menos Crookshanks lo ha salvado de la enorme y malvada araña.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ginny —dijo Hermione aún riendo entre dientes—, no seas así.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Iré a buscarlo —djio Harry, forzándose a sí mismo a recuperar la calma.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —protestó Hermione—, probablemente deba hacerlo yo. Cree que se la arrojé a propósito. Ustedes recojan el tablero —dijo ella, levantándose del sillón.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Estás segura? —preguntó Harry, mirándola dubitativamente—. Si tú lo dices... —añadió, encogiéndose de hombros—, me quedaré jugando con Ginny hasta que terminen de pelear.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No vamos a pelear —dijo Hermione, saliendo de la habitación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí, ya lo he notado —murmuró Harry para sí mismo—. ¿Qué les pasa a esos dos? —le preguntó a Ginny, mientras se colocaba en el sitio de Ron en el sofá—. ¿Cómo es que han dejado de reñir todo el tiempo? Se están controlando por mí, ¿verdad?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Algo así —contestó Ginny evasivamente—. Ya sabes, porque no quieren alterarte.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No puedo decir que extraño mucho que lo hagan —comentó Harry con una sonrisa mientras colocaba las piezas en el tablero.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ron lucía tan abatido cuando Hermione lo encontró en su dormitorio que casi no pudo perdonárselo a sí misma. Se dirigió hacia dónde él estaba sin decir ni una palabra, y lo besó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Eres absolutamente adorable —le dijo ella con una sonrisa al apartarse.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No me causó gracia, Hermione —gimió Ron, obviamente aún avergonzado y algo dolido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No lo hice a propósito —le aseguró ella—. Me asustó y le di un manotazo antes de darme cuenta lo que era.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ron la miró algo dudoso. No ayudaba demasiado que ella estuviera mordiéndose el labio inferior para evitar reír de nuevo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Lo siento, no puedo evitarlo —admitió ella, luchando por contener su sonrisa—. Es demasiado tierno, en realidad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ah, claro —espetó Ron—, ¿que los tres se rían de mi es algo tierno?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No, tu reacción. El hecho de que no intentaras ocultar que estabas aterrado. Me encanta que puedas ser…&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No estaba asustado —gritó él, indignado—, es sólo que no esperaba que me arrojaras esa enorme araña peluda, nada más.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ron, está bien. Todos sabemos perfectamente que no te gustan esos bichos. No hay nada de qué avergonzarse.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—-No estoy avergonzado y no estoy asustado —dijo él a la defensiva, subiendo el tono de voz—. Fui al bosque prohibido y me enfrenté a las acromántulas come-hombres de Hagrid, ¿o no?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí, lo hiciste —dijo ella, tomándolo de la mano ya sin reírse—. Y no creas que alguna vez vaya a olvidarlo —añadió, dándole otro beso—. ¿Por qué no volvemos abajo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Para que se rían de mi un poco más?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Eso no es así, Ron. No estábamos riéndonos de ti, sólo…&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Sólo qué?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—... de la situación. Era graciosa. Yo también salté de mi asiento. ¿Cómo sabes que no se estaban riendo de mí? Además… —añadió ella, cuando él la miró, incrédulo—, es bueno que Harry se ría.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí, claro —murmuró él mirando al suelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—A Harry y a mí no nos importa si te… si a ti no te gustan las arañas. También tenemos nuestras fobias, ¿sabes?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—He visto sus boggarts. No eran temores irracionales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Me dan miedo las alturas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Que no me gustan los lugares altos —admitió Hermione—-. Todo va bien mientras no mire hacia abajo, pero si lo hago me mareo y me da miedo caerme.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Nunca te he visto marearte en la torre de astronomía. No dudas en acercarte a los telescopios, y eso que están muy cerca del borde.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Está oscuro y miramos al cielo, no al suelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No está oscuro cuando vamos a un partido de Quidditch&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Lo sé. «Ese maldito juego que tiene que jugarse a 15 metros de altura» —pensó ella—, por eso me sobresalto cada vez que uno de ustedes se inclina hacia el borde del palco.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Y te cubres los ojos —dijo Ron, recordando la escena.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Siempre creí que te ponías nerviosa por el partido&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —contestó Hermione, meneando la cabeza. «Me da miedo que alguno de los dos se caiga y se rompa el cuello» —pensó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Pero… montaste un thestral. Volaste hasta Londres.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Y tú te enfrentaste a las acromántulas de Hagrid. Algunas veces no tenemos opción. Vamos —dijo ella, cogiéndolo de la mano y guiándolo hacia la puerta—. Si no bajamos ahora, Harry subirá a buscarnos y no habrá forma de explicarle qué hemos estado haciendo.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;em&gt;Rubesco&lt;/em&gt; —exclamó Tonks, apuntando y sacudiendo su varita sobre el cabellos de Hermione—. ¿Y bien? —preguntó, contemplando el reflejo de la joven en el espejo mientras el color de su cabello pasaba de su natural castaño claro a uno caoba con tonos rojizos como los de Ginny.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Absolutamente no —exclamó Hermione, contemplando su reflejo con creciente inquietud.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—De hecho, luces bastante bien de pelirroja —contestó Ginny, intentando calmar los nervios de su amiga. Ella sabía que Hermione no estaba precisamente a favor de la idea de cambiar su imagen. A pesar de ello, era necesario, le gustara o no—. ¿Puedes dejárselo liso? —le preguntó Ginny a Tonks.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno, eso es un poco más difícil —admitió la joven aurora—. Me llevó siglos lograr hacerlo decentemente. Utilicé una vez el hechizo "Mina" por error —rió ella—. Sólo me di cuenta que significaba "liso" pero como "calvo", cuando mi pelo comenzó a caerse. Nunca me había sentido tan afortunada de ser una metamorfómaga como entonces —confesó—. &lt;em&gt;Linare&lt;/em&gt; —exclamó a la vez que hacía un complicado giro con su varita—. ¿Te gusta ahora? —preguntó a la vez que el pelo rizado de Hermione se volvía suave y lacio ante sus ojos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Perfecto —dijo Ginny con regocijo—. Vas a tener que enserñarle cómo hacérselo ella misma.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Te queda muy bien —añadió Tonks—, y armoniza contigo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—A Ron no le gustará —se lamentó Hermione—. Me parezco a su hermana.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Mas bien a una prima —dijo Ginny, riéndose por lo bajo—. Una sin la maldición de las pecas Weasley.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;span&gt;¡NO!&lt;/span&gt; —exclamó Hermione en voz alta, imaginándose la cara de horror que pondría su novio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ay, de acuerdo —suspiró Tonks—. ¿Y qué tal esto? &lt;em&gt;Albesco &lt;/em&gt;—dijo ella, agitando su varita de nuevo y transformando el color del pelo de Hermione en un rubio platinado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Y parecerme a esa francesa presumida? —escupió Hermione—. No-lo-creo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno, al menos sabes que sí le gustará a Ron —murmuró Ginny por lo bajo. Desafortunadamente, Hermione la oyó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Cállate.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No te agrada sólo porque Ron la invitó al Baile de Navidad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Ron invitó a la novia de Bill? —preguntó Tonks, bajando su varita sorprendida—. ¿Qué les pasa a los hombres Weasley con esa vaca estirada? Cada vez que ella entra a una habitación se vuelven unos completos idiotas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Es parte Veela —gruñó Hermione&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Y obviamente tiene mala puntería. Hace unos años estaba usando sus encantos tratando de conseguir que un muchacho apuesto de la escuela la invitara al baile, pero falló y atrapó al idiota de mi hermano. Ron le pidió ir al baile y parece ser que Hermione &lt;em&gt;aún&lt;/em&gt; no la ha perdonado —rió Ginny entre dientes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Eso no es verdad —replicó Hermione—. Nunca me gustó. Incluso antes de eso. ¿Qué tiene de agradable? Se pasaba el día exhibiéndose por todo Hogwarts como una princesa mirándonos por encima del hombro y lamentándose de lo "&lt;em&gt;hogible&lt;/em&gt;" que era nuestra escuela. "La comida de &lt;em&gt;Hogwagts&lt;/em&gt; es tan &lt;em&gt;gasosa&lt;/em&gt;"—se burló Hermione con una imitación bastante buena del acento francés—. "&lt;em&gt;Quedage&lt;/em&gt; &lt;em&gt;gogda&lt;/em&gt; y los chicos &lt;em&gt;dejagan&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;caeg&lt;/em&gt; &lt;em&gt;gendidos&lt;/em&gt; a mis pies. ¡El castillo tiene demasiadas &lt;em&gt;cogientes&lt;/em&gt; de aire!. Las &lt;em&gt;agmadugas&lt;/em&gt; son feas y ese &lt;em&gt;hogogoso poltegeist &lt;/em&gt;nunca &lt;em&gt;segia &lt;/em&gt;admitido en &lt;em&gt;nuestgo magavilloso&lt;/em&gt; palacio de Beauxbatons, donde tenemos &lt;em&gt;cogos&lt;/em&gt; de ninfas que nos cantan &lt;em&gt;mientgas&lt;/em&gt; nos deleitamos con &lt;em&gt;nuestga magavillosa&lt;/em&gt; cocina. Y también tenemos esas magnificas &lt;em&gt;escultugas&lt;/em&gt; de hielo que &lt;em&gt;bgillan&lt;/em&gt; como diamantes".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Oye, te ha salido muy bien! —rió Ginny—. No sabía que hacías imitaciones. ¿Qué tal Krum?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —contestó Hermione, enfadada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Vamos, &lt;em&gt;Herrrmioone&lt;/em&gt;, sabes que quieres hacer esa imitación —se burló Ginny, ganándose una mirada despectiva por parte de ella—. En serio la odias, ¿verdad? —preguntó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No la odio —contestó Hermione—. Sólo que no confío en ella.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Qué quieres decir? —preguntó Tonks sin molestarse en ocultar lo graciosa que encontraba la imitación de Hermione.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sólo digo que me parece demasiada coincidencia que ella siga aquí perfeccionando su inglés cuando lo habla a la perfección. Podría ser la tapadera perfecta para un espía, ¿verdad?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡&lt;span&gt;JAAAAA-JAAAAA&lt;/span&gt;! —carcajeó Ginny, doblándose y abrazando su estómago—. ¡Estás acusando a Bill de &lt;em&gt;fraternizar con el enemigo&lt;/em&gt;! ¡Jaa-Jaa-Jaa! Espera que se lo cuente a Ron...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Sabes...? —dijo Tonks, pensativa—, esa idea no suena tan descabellada si es que en verdad es una Veela.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Lo es.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Voldemort siempre necesita informantes y quién mejor espía que una Veela. Bill nunca me dirá que lo es, pero podría insunuarle que lo sé. Tiene sentido ahora. Por eso se vuelve un completo idiota cada vez que ella entra en la habitación. Esa suripanta descarada lo ha estado hechizando.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Exacto —coincidió Hermione.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Se están escuchando? —exclamó Ginny a pesar de seguirr riéndose—. Es ridículo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—La verdad es que se pegó a Bill demasiado rápido —se dijo Hermione a sí misma.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno, pasa que es el sujeto más sexy que hay en Gringgots —dijo Tonks entre dientes.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Ya... basta! —dijo Ginny en medio de un ataque de risa—. ¡Bill… sexy!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No te das cuenta porque es tu hermano —comentó Hermione.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Tú también! —exclamó Ginny, partiéndose de risa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Vamos, Ginny —contestó Tonks—, tienes que admitir que es por lejos el más apuesto de sus colegas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Con el plus de que ella sabe que él es cercano a Harry —continuó Hermione para sí misma.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Eso es porque son duendes! —contestó Ginny entre risas al comentario de Tonks—. A menos que te gusten los tipos bajitos, arrugados y peludos…&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Podemos regresar a mi cabello? —pidió Hermione en un tono quisquilloso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bueno —dijo Tonks, agitando su varita de nuevo—. &lt;em&gt;Auricoma &lt;/em&gt;—exclamó, dejando el pelo de Hermione de un rubio color miel—. ¿Qué tal ahora? —preguntó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Mejor, pero aún luce extraño. ¿Eto es necesario? ¿No es suficiente con habérmelo alisado? No podría sólo…&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Ya oíste a Moody —dijo Tonks, interrumpiéndola bruscamente—, y sucede que estoy de acuerdo con él. Estuviste en sus manos el tiempo suficiente para que pudieran obtener un poco de tu cabello y no podemos correr el riesgo de que cuelen un impostor en el tren usando la poción multijugos. Lo último que queremos es a un mortífago merodeando por el expreso de Hogwarts, intentando atacar a Harry. Alterar tu apariencia es la mejor manera de&lt;/p&gt;&lt;p&gt;asegurarnos que no lo harán. Es por tu propia seguridad y por la de todos. Así que da lo mismo si tu cabello es rubio o pelirrojo —insistió Tonks—. A no ser que quieras probar con el negro otra vez...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —se resignó Hermione—, supongo que así está bien. Si sólo es por un día podré soportarlo. «Si no hay más remedio...» —pensó.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Durará alrededor de cinco horas —informó Tonks, guardando la varita en su bolsillo—. pero no importa. Sólo búscame en el tren y repetiré los hechizos antes de que se disipen.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Vas a ir en el tren con nosotras? —preguntó Ginny, apartando la vista del espejo para dirigirla hacia Tonks—. ¿Todo el camino hasta Hogwarts?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Y no será la única —dijo Bill, entrando por la puerta abierta hacia interior de la habitación de las chicas—. Dumbledore solicitó vigilancia completa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Irás tu también? —le preguntó Ginny a su hermano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Claro! —contestó Bill informalmente—. No le confiaría a nadie más el cuidado de mi hermanita bebé.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡&lt;span&gt;BILL&lt;/span&gt;! —La voz de Ron resonó desde el pasillo, llamando la atención de todos—. Mamá dice que te des prisa con esos baúles —añadió mientras su voz se elevaba según se acercaba—. Me ha dicho que venga a ayudarte con es… —Pero el resto de la frase murió en sus labios cuando llegó a la puerta y desde allí observó a Hermione, consternado—. ¡Mil demonioos, Hermione! —exclamó fuertemente—. ¿Qué le has hecho a tu pelo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Le queda bien, ¿verdad? —preguntó Bill al instante, dándole un codazo en las costillas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No —contestó Ron sin pensar. Estaba tan concentrado en los sedosos mechones rubios de Hermione que no se dio cuenta de que su hermano negaba tristemente con la cabeza e intentaba sacarlo de allí—. Me gustaba más como lo tenía antes —continuó Ron—. Deshaz el cambio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Eres un completo imbécil —sentenció Ginny, revoleándo los ojos—. No lo escuches, Hermione —dijo, dándole la espalda a Ron, disgustada—. Te queda lindo; hasta Bill lo cree así. Ron sólo teme que los chicos del tren se fijen en ti y no pueda competir contra ellos. Aunque… —añadió como advertencia para el idiota de su hermano—, aún no logro entender como es que sales con semejante idiota que encima te insulta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No la insulté —espetó Ron en protesta—. Sólo digo que me gustaba más antes. ¿A qué viene el cambio?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—&lt;span&gt;¡SI NO BAJAN EN ESTE INSTANTE.&lt;/span&gt;.. —bramó la voz de la señora Weasley por las escaleras—, &lt;span&gt;VAN A PERDER ELTREN!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¡Ya vamos, mamá! —gritó Bill en respuesta, sacando su varita y apuntándola hacia el baúl de Hermione—. &lt;em&gt;Baúl locomotor &lt;/em&gt;—dijo, haciéndolo levitar y seguirle mientras salía de la habitación—. Tonks, ¿podrías...?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Estoy en eso —se adelantó ella, apuntando su propia varita al baúl de Ginny y siguiendo a Bill.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Tú puedes llevar a Crookshanks —dijo Ginny, cogiendo la jaula del gato de la cama de Hermione y mostrándosela a su hermano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—No me digas... —preguntó Ron sarcásticamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Bien, sigue siendo un estúpido. Yo llevaré el gato de &lt;em&gt;tu &lt;/em&gt;novia —dijo Ginny antes de salir de la habitación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Maldita sea, Ginny, ¡espera! —la llamó Ron, pero ella ya se había ido—. Lo siento —dijo él entre dientes, volviéndose desde la puerta y atreviéndose a echarle un rápido vistazo a Hermione.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—¿Por qué? —preguntó Hermione, saliendo al pasillo y guiándolo hacia las escaleras.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Por ser un estúpido —contestó Ron, siguiéndola.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;—Sólo eres tú mismo —dijo Hermione suavemente, tomándolo de la mano y apretándola para después soltarlo otra vez—. Y no me gustaría que fueses de ninguna otra forma.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-7007730165777047286?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/7007730165777047286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-32-los-ultimos-dias-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/7007730165777047286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/7007730165777047286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-32-los-ultimos-dias-en.html' title='Capítulo 32: Los últimos días en Grimmauld Place'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-5022019262962838020</id><published>2009-05-24T15:26:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T15:36:31.539-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 31: Estableciendo prioridades</title><content type='html'>«Con gusto» —pensó Ron, cerrando los ojos y deleitándose con la sensación que la mano delicada le causaba al deslizarse por debajo de su camisa y explorar tiernamente la parte superior de su cuerpo. Podía sentir el calor de sus dedos mientras ella los recorría levemente sobre su pecho, antes de llevarlos más abajo y deslizarlos sobre su estómago. Entonces, sin avisar, sus placenteros dedos abandonaron su carne y aquel cálido cuerpo se alejó del suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡Mierda!» —maldijo Ron al abrir sus ojos para saber por qué ella se había apartado—. ¿Te encuentras bien, amor? —preguntó, aliviado, al notar que el deseo ardía en esos brillantes ojos castaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de responder, Hermione se quitó los zapatos, alcanzó el dobladillo de su suéter y lo subió por encima de su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno —dijo ella, acostándose al lado de él y apoyándose en su codo para mirarlo—, no piensas dormir con los zapatos puestos, ¿o sí? —preguntó con una sonrisa juguetona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, supongo que no —rió él, usando los dedos de sus pies para deshacerse de ellos—. ¿Alguna otra cosa que quieras que me quite? —preguntó Ron con una pícara sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dejaré que eso lo decidas tú —contestó Hermione, empujándolo hacia la sábana antes de sentarse sobre él y cubrir su boca con la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En alguna parte de su mente, una pequeña y fastidiosa voz seguía intentando decirle que no debería estar haciendo eso. Dean y Colin habían muerto. Harry y Ginny estaban destruidos. Se habían encerrado en cuartos separados y ambos buscaban la mejor manera de lidiar con todo lo que había sucedido. ¿Y dónde estaba él? ¿Estaba haciendo algo para ayudarlos? No, estaba tirado en el piso y besando a su novia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba haciendo lo que siempre hacía cuando algo lo molestaba; distraerse. Quería olvidarse de la guerra; olvidarse de las muertes. Olvidarse de todo y enfocarse sólo en Hermione. Pero ¿era eso algo tan terrible? ¿Por qué no podía alejarse del mundo por algún tiempo? ¿No era eso lo que Harry y Ginny estaban haciendo? En vez de buscar consuelo en la soledad, él lo hallaba en los brazos de su novia. Además también le estaba ofreciendo consuelo a ella, ¿y no era eso lo que en verdad importaba? No estaba siendo egoísta, sino que consolaba a Hermione. Ambos se consolaban el uno al otro. A diferencia de su mejor amigo y de su hermana, ella quería estar con él. Lo había buscado. Ella lo necesitaba y él estaba dispuesto a cuidarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Si ella quiere que nos besemos, eso es lo que vamos a hacer» —se dijo Ron a sí mismo al envolver sus brazos alrededor de la cintura de Hermione y besarla con entusiasmo. Eso era todo lo que le importaba en aquel momento. Deseaba perderse en ella y dejarla perderse en él. El resto del mundo y todos los que lo habitaban tendrían que esperar hasta mañana. Esta noche, él pertenecía sólo a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron abrió levemente su boca, pero antes de profundizar el beso, la lengua de Hermione salió de entre el vacío y rozó la de él. Con un gemido de placer, él la envolvió y la besó ferozmente. Resistiendo el impulso de rasgar su blusa, Ron comenzó a desabotonarla con los dedos temblorosos. Le llevó más tiempo que el deseado, pero finalmente llegó al último botón. Al terminar, le abrió la camisa y colocó ambas manos sobre su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera —murmuró ella suavemente, colocando sus manos en el torso de él para apartarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qu...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Shhh —siseó, arrodillándose y recogiendo su suéter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron ahora pudo escuchar las voces que provenían del pasillo y parecían acercarse. Rezando porque sólo fueran los miembros de la Orden que se iban y no su madre buscándolos, fijó la vista en la puerta con los ojos bien abiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione no tuvo tiempo para cerrarse la blusa. Tan sólo se puso el abrigo por la cabeza, se levantó y caminó en puntillitas hacia la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron dio un suspiro de alivio cuando los murmuros se desvanecieron. Quienquiera que haya sido el que pasó frente al cuarto en que estaban escondidos ya había continuado su camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué haces? —murmuró él con urgencia, cuando Hermione abrió la puerta y asomó su cabeza hacia fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es Bill —susurró ella, cuando Ron se levantó y cruzó la habitación para pararse al su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Rayos! —exhaló Ron, cuando pudo observar a su hermano mayor. Estaba hecho un absoluto desastre. Su camisa hecha pedazos, cubierta de suciedad y al parecer de un poco de sangre. Aún así, la camisa lucía estar en mejores condiciones que su piel. Incluso a esa distancia, Ron pudo ver los golpes y arañazos que recorrían sus brazos. Obviamente, lo habían puesto a luchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cerciórate de ponerte más de esa poción después de darte una ducha —dijo Tonks silenciosamente, apuntando a la mancha verde en la frente de Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, mamá —contestó Bill, riéndose cuando las mejillas de Tonks se sonrojaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ay, sí, muy gracioso —replicó ella al detenerse al lado de la puerta principal—. Debo suponer que si yo hubiera regresado de una misión, luciendo como si me hubieran amarrado a la parte trasera del Autobús Noctámbulo y arrastrado por toda Inglaterra, tú no armarías ningún un alboroto, ¿no? —dijo, sacando su varita para abrir la puerta—. Me da gracia —continuó—. Si más no recuerdo, eras tú quien no quería que yo fuera a esa misión en primer lugar, ¿y ahora resulto ser yo la que te mima como si fuera Molly?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Touché» —pensó Hermione con una sonrisa al ver orejas rojas de Bill. Incluso con toda la tierra que lo cubría, esas orejas Weasley lo habían delatado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—-¿Bill y Tonks? —preguntó Ron a Hermione silenciosamente, y la chispa pícara en sus ojos le recordaron a sus hermanos gemelos—. ¿Qué pasó con Fleur? —preguntó él en un susurro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿A quién le importa? —murmuró ella, peleando contra el impulso de fruncir el ceño. En lo que a ella respectaba, esa fulana francesa no era lo suficientemente buena para Bill o cualquiera de los Weasleys. Era arrogante, vanidosa y muy llena de sí misma para poner los sentimientos o necesidades de otros por encima de los propios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien —dijo Tonks, dándole una palmadita a Bill en la mejilla al él no responder—. Tan sólo me apareceré en el trabajo y actuaré como si no supiera qué demonios está pasando —continuó ella, caminando hacia la puerta e, inesperadamente, deteniéndose en los gastados escalones—. Será mejor que no me despidan —agregó, sin voltear—, porque si lo hacen, regresaré y haré lo que te hizo Dolohov a ti para...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿Qué?! —gritó Ron más alto de lo planeado, haciendo que su hermano y Tonks voltearan y miraran fijamente la puerta en la que él se encontraba apoyado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Shhh! —siseó Hermione, dándole con el codo en las costillas y apuntando a las cortinas harapientas que cubrían el retrato de la Sra. Black, quien, por suerte, no se había despertado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué hacen ustedes dos aquí? —preguntó Tonks quedamente, regresando a la casa y cerrando la puerta tras ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo diría que es bastante obvio lo que estaban haciendo... —contestó Bill con una sonrisa travies al ver el aspecto desaliñado de Ron y Hermione—. Será mejor que tengan cuidado. Mamá todavía está en la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estábamos durmiendo —mintió Hermione con cara seria, tratando de sonar ofendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Já —rió Bill cuando las orejas de Ron se sonrojaron, para pesar de su compañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Maldigo esas orejas Weasley».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es nuestra culpa que nos hayan echado de nuestros cuartos —murmuró Ron en defensa—. Y no cambies el tema. ¿Cómo fue que Dolohov te atacó mientras estabas en Bristol si él está encerrado en Azkaban?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tonks se movió incómodamente mientras Bill la miraba y luego dirigía los ojos hacia la escalera que conducía a la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y bien? —exigió Ron—. Ese bastardo atacó a Hermione y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ron, cálmate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—...si está libre, yo... ella tiene derecho a saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ay, está bien —murmuró Bill, acercándose a la puerta en la que su hermano se encontraba—. De todas formas para mañana ya estará en el periódico. Aunque... —dijo él, echando un vistazo a la cocina una vez más para cerciorarse de que su madre no estuviera por los alrededores—, ustedes no oyeron esto de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, sí, de acuerdo —asintió Ron de buena gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todos esos ataques —replicó Bill suavemente—, sólo fueron una distracción para poner al Ministerio en caos. Mientras Fudge tenía a sus Aurores esparcidos por todo el maldito país, Voldemort y su pequeña banda de seguidores se escabulleron hacia Azkaban y planearon una bonita fuga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;MIERDA&lt;/span&gt;! —gruñó Ron—. ¿Malfoy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill asintió y entonces continuó:—Junto con Dolohov, Macnair, Mulciber y Rodolphus Lestrange. La mayoría se escaparon antes que nosotros llegáramos, pero Lestrange permaneció allí para liberar a su hermano. Lo habría atrapado si Dolohov no me hubiera atacado por la espalda con una maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso nunca hubiera sucedido si me hubieras dejado hacer mi trabajo —murmuró Tonks.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por suerte, Hagrid estaba allí y pudo interponerse e interceptar la maldición —dijo Bill, ignorando su comentario—. No te preocupes —añadió cuando Hermione gimió y se cubrió la boca—, se encuentra bien. Hagrid es demasiado grande como para que una maldición de ese tipo le haga un daño serio. Todo lo que le causó fueron un par de rasguños. Hubieras visto a ese pequeño maldito cobarde convertirse en una rata y correr a más no poder. Aún así, le dio a Lestrange el tiempo que necesitaba para escaparse, aunque tuvo que dejar a su hermano atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ron! —le reprendió Hermione, cuando una fila de silenciosas malas palabras salieron de su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso es condenadamente increíble —continuó él, mirando ansioso a Hermione—. «De todos esos desgraciados bastardos tenían que ser precisamente ellos, ¿verdad?». Entonces... —dijo Ron, tratando de desviar su preocupación hacia otra parte—, ¿planeas decirle a Harry o lo hago yo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo lo haré —suspiró Hermione, sabiendo que a Ron no le gustaba ser portador de malas noticias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos —dijo él, ignorando a su hermano y a Tonks al unir su mano con la de Hermione y guiarla hacia la improvisada cama—. Mañana será un largo día. Será mejor que durmamos algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione no pronunció palabra cuando Ron la guió hacia las sábanas. Tenía miedo de hablar; miedo de que su voz delatara sus sentimientos. Bajo circunstancias normales podía esconder sus emociones; una vez que se lo proponía, claro está. Sólo era cuestión de hacerlos a un lado y levantar una pared mental para obstaculizar todos sus sentimientos temporalmente. Pero este día había sido todo menos normal y su mente estaba dando volteretas, literalmente. Habían tantos sentimientos tratando de liberarse que no tuvo oportunidad de controlarlos. Cuando intentaba enfocarse en uno y tratar de contenerlo, otro se volvía incontenible. Los celos la llevaron a sentir culpa, lo cual terminó en deshonra y furia consigo misma por abrigar esos tipos de sentimientos hacia Harry, cuando nada de ello era su culpa. Todo parecía un círculo vicioso sin fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes —dijo Ron cuando Hermione se recostó sobre la sábana y se acomodó dándole la espalda, como si en verdad deseara dormir—, voy a ir contigo —agregó él, posándose a su lado—. Podemos decírselo juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muy bien —contestó ella, desganada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Mione? —preguntó Ron suavemente, ubicando su brazo alrededor de ella—. ¿Te encuentras bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —dijo ella, intentando mantener una voz normal, pero era una mentira. Ella lo sabía y sospechaba que Ron también. Aunque, afortunadamente, él no le llamó la atención por ello. Y no sólo le agradecía que no lo hiciera, sino que también correspondía a sus fuertes brazos alrededor de ella y al calor de su cuerpo presionado contra el suyo. Se sentía agradecida y miserable al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa era la última vez que él podría abrazarla de esta forma. Esa era la última noche que pasarían juntos; la última vez que se quedaría dormida en sus brazos. En la mañana todo sería diferente. No podría tocarlo. No podría besarlo. No podría hablar con él libremente. Si tenía una pesadilla, no podría recurrir a él. Tendrían que ser cuidadodos a cada minuto de cada día, y odiaba eso. Por casi un mes había obtenido la atención completa de Ron y, sin embargo, eso estaba a punto de cambiar. Lo iba a perder; lo iba a perder por Harry y no había nada que pudiera hacer excepto retroceder y dejar que pasara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo estará bien, amor —murmuró él después de dejar un suave beso justo debajo de su oreja—. No permitiré que él te hiera otra vez. Te lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —preguntó ella, actuando como si no supiera de lo que estaba hablando. «Cree que estoy preocupada por lo de Dolohov —pensó—. Supongo que debería estarlo».&lt;br /&gt;—Está bien admitir que tienes miedo —continuó Ron, abrazándola un poco más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo estoy —replicó ella con sinceridad. «Debería estarlo, pero no lo estoy. Quizás todavía no he caído en la cuenta de lo que eso significa».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ese bastardo psicópata casi te mata —replicó Ron—. Es obvio que tienes miedo. «Yo estoy condenadamente aterrado» —pensó él—, pero no permitiré que te vuelva a herir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero él jamás estuvo detrás mío sólo por mi—dijo ella, virándose para poder verlo—, nada más quería la profecía. El me atacó sólo porque me interpuse en su camino —agregó ella, sin saber si trataba de asegurárselo a Ron o a sí misma—. Bien podría haber sido Neville quien recibía la maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él no trató de matar a Neville.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No era necesario. Una vez que logró romperle su varita, ya no era una amenaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron estudió el rostro de Hermione intensamente mientras sus palabras se adentraban en su mente. Nunca antes lo había visto de esa manera. Neville no era una verdadera amenaza, ni siquiera teniendo su varita. La mayoría de las veces ni podía darle a su objetivo. No que importase. Él por qué de que Dolohov intentara matar a Hermione y no a Neville no era significante. Lo que importaba era que había tratado de matarla, y dada la oportunidad, probablemente lo intentaría de nuevo. ¿Cómo podría no tener miedo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si no es Dolohov, entonces... ¿qué es? —preguntó Ron, sabiendo que algo la estaba molestando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada —contestó ella, apartando la vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me vengas con eso —respondió él al instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es…nada —insistió Hermione—. Es algo tonto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Puedes contármelo —expresó Ron, acariciándole la mejilla—. No me reiré. Lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es sólo que… —comenzó Hermione, pero luego vaciló. Siendo incapaz de finalizar, dejó caer su cabeza sobre el pecho de él y procuró combatir las lágrimas que ardían en sus ojos. Pero Ron era tan dulce y la sensación de pérdida era tan fuerte ahora que no podía aguantarlas por mucho más tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione...—dijo él ansiosamente, al sentir la humedad en su camisa—, ¿qué pasa? —preguntó, abrazándola protectoramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Siento que ésta es nuestra última noche juntos—murmuró ella entre resoplidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —preguntó Ron, tanto sorprendido como preocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mañana todo será diferente —gimió ella—. Todo cambiará. Sabía que esto pasaría. Me refiero a que Harry te necesita y lo entiendo, pero no esperaba que fuera tan pronto. Pensé que yo... que tendríamos un par de semanas más antes de… no estaba preparada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera —dijo él con el pánico acrecentándose—, estás hablando como si fuéramos a regresar al modo en que las cosas eran... antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no. Es sólo que... tu...  nuestra atención estaba enfocada en el otro... en nosotros, como una pareja, y ahora no será así. Dios, suena horrible — exclamó ella—. No quiero ser egoísta, es que… sé que Harry te necesita, pero ahora será diferente. No voy a poder tocarte y los dos vamos a tener que estar alerta todo el tiempo y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero le fue incapaz terminar cuando Ron se inclinó hacia delante y la besó tiernamente. No duró mucho, sólo unos pocos segundos, pero fue suficiente para silenciarla. Cuando él se alejó, ella apoyó su cabeza sobre su pecho nuevamente y no pudo contenerse más. Podía sentir sus manos acariciar su espalda suavemente mientras ella lloraba en sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Esta noche viniste aquí para decirme adiós? —preguntó él, apenado. Fue entonces que las de ella lágrimas se secaron y cesó de temblar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de responderle con palabras, Hermione simplemente asintió con la cabeza en su pecho y se aferró más fuertemente a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuando ibas a decírmelo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Decirte qué? —dijo ella al sorberse la nariz—. No había nada que decir que tú ya no supieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no sabía que… que te sintieras así —dijo Ron con voz algo tensa—, que pensaras que Harry es más importante que tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo es —contestó Hermione sin dudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tonterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Siempre han sido ustedes dos, Ron. Ha sido de esa forma desde el primer día en el tren. Hay un lazo entre ustedes dos que yo no puedo tocar. Lo sé. Siempre lo he sabido y lo entiendo. Sólo que a veces es duro ser la…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿La tercera rueda? —preguntó él, finalizando el pensamiento por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es por esto que tú no quieras decirle a Harry de nosotros... —susurró Hermione con sus ojos llorosos ensanchándose por tal repentino descubrimiento—. No quieres que se sienta de esta forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tampoco deseo que tú te sientas así —expresó él compasivamente—. Lo esperaba de Harry, pero no de ti. ¿Siempre te has sentido así y nunca me di cuenta? Maldita sea —murmuró él cuando Hermione no respondió—. Lo siento, pero no es verdad —le aseguró—. Claro que hablamos de cosas que no compartimos contigo. Cosas de chicos. Igual que tú y Ginny hablan de cosas de chicas. Es que es más… fácil. Sin embargo, hay montones de cosas de las que tú y yo hablamos que no comparto con Harry. «Como mis sentimientos» —pensó él—. ¿No los ves? Sólo porque nos estemos acercando más, no significa que las cosas vayan a cambiar. Quiero decir,&lt;i&gt; nuestra&lt;/i&gt; relación —añadió Ron, señalándose a sí mismo y después a Hermione—, cambiará, obviamente. Para mejor. Pero no la que tengo con Harry. Él siempre ha sido mi mejor amigo y siempre lo será. Cuando me necesite estaré ahí a su lado, igual que estaré ahí para mi otra mejor amiga, cuando ella me necesite —agregó con una sonrisa—. No tiene que ser el uno o el otro, amor —explicó él, inclinándose hacia delante y besándole la frente—. Hay más que suficiente de mi para los dos. Si precisas algo —le informó Ron—, todo lo que tienes que hacer es preguntar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lamento que estés en el medio —replicó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo estoy —rió Ron—. No es así. No para mí, al menos. De hecho, es bastante halagador. Aún así, eso no quiere decir que quiera ver a mis dos mejores amigos pelearse por mi causa. Aunque... ese sí que sería un duelo espectacular —bromeó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No voy a luchar contra Harry por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No esperaba que lo hicieras —contestó Ron, poniéndose serio una vez más—. Y tampoco Harry luchará contigo. Él se haría a un lado como tú intentas hacer. Pero no es necesario. Ninguno de los dos debe hacerlo. Y sí, Harry está peor que nunca en este momento y nos va a necesitar a ambos para ayudarle a salir de allí, pero siempre ha sido de este modo, ¿no? Me refiero a que trabajamos en esto desde hace años. Es igual a como siempre ha sido. Tú cuidas de mí, yo cuido de ti y juntos, cuidamos de Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así de simple, ¿no? —preguntó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, más o menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Igual a como siempre ha sido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sip —acordó Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No solíamos besarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, bueno, esa parte es diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y no lo vas a… extrañar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Extrañar? —gritó Ron, dándose la vuelta y poniéndola encima de sí—. ¿Estás loca? No hay forma de que vaya dejade hacer esto —declaró él, entrelazando sus manos en su cabello y besándola apasionadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había nada dulce ni cariñoso en ese beso. Era intenso, profundo, y tan lleno de pasión que le provocó a Hermione varios gemidos. Desafortunadamente, esos sonidos llevaron a resultados inesperados. En vez de continuar, Ron se alejó un poco de ella, riendo suavemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te gustó eso, ¿verdad? —bromeó él, sentándose para quitarse los pantalones de una sola movida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —dijo ella, mientras sus ojos se abrieron y trataron de enfocarse sobre él—. ¿Qué estás haciendo? —preguntó ella al darse cuenta que estaba casi desnudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Preparándome para ir a la cama —contestó Ron con una sonrisa pícara—. Hace calor aquí. No esperabas que durmiera con los pantalones puestos, ¿o sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizá quieras sacarte ese suéter —dijo Ron, colocándose al lado de ella—, porque este lugar se pondrá mucho más caliente antes que yo haya terminado —añadió él, y su mano se deslizó cariñosamente sobre su brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿En serio? —preguntó Hermione, mordiendo su labio inferior para evitar sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Merlín, Mione —gruñó Ron con los ojos pegados a su labio inferior—. ¿Tienes idea de lo loco que me vuelve eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez fue el turno de Hermione de sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De veras? —preguntó, arqueando una ceja mientras se sentaba y quitaba el abrigo por la cabeza. Ella fue incapaz de aguantar su sonrisa cuando los ojos de Ron pasaron de sus labios a su pecho. Se había olvidado que no tenía la camisa abotonada, pero, claramente, Ron no. Los ojos de él buscaron su piel el instante en que quedó al descubierto. Ahora estaba mirándola fijamente con los ojos hambrientos, lamiendo sus labios como si fuera un hombre famélico anticipando el sabor de una comida de cuatro platos frente suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensar, Hermione tomó ambos lados de su camisa para juntarlos y bloqueó su vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mione... —gimió Ron con los ojos ahora fijos en el rostro de ella, suplicantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—-Deja de mirarme como si fuera una chuleta de cerdo —le regañó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—"Chuleta de cerdo" —rió él a carcajadas, agarrándola de los antebrazos para atraerla hacia sí—. Créeme, eres todo menos delgada y plana —se burló él, justo antes de reclamar sus labios y darle un beso que paralizó su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de protestar, Hermione parecía muy contenta por participar. Sus manos hallaron su camino hacia su ya despeinado cabello casi al mismo tiempo en que su lengua rozó la de él. Con ella encima, Ron fue capaz de deshacerse de su blusa. Antes de que ella se diera cuenta de que ya no la tenía puesta, él la revoleó por la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ron! —gritó Hermione, sentándose sobre él al darse cuenta de que estaba sin nada de la cintura para arriba—. ¿Por qué hiciste eso? —preguntó ella, mirando al piso y buscando su descartada blusa—. ¿Qué si uno de tus hermanos entra? ¡No voy a poder taparme!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nadie pensará en buscarnos aquí, amor —contestó él, sentándose y presionando sus labios al cuello de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo harán si nos escuchan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No haremos ruido —murmuró él, empujando su cabello a un lado para tener un mejor acceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ese no es el punto —protestó Hermione, aunque, en realidad, su mente ya no estaba pensando en ello. Sus ojos se habían cerrado y su cabeza comenzaba a inclinarse hacia atrás, sumisa—. Yo soy la que queda expuesta aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo suficiente —murmuró Ron, al deslizar los tirantes del sujetador por sus hombros para asegurarse que el camino que su boca estaba tomando no fuese interrumpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No dejes marcas —gimió Hermione, mientras su mano se deslizaba por su cabeza y se entrelazaba con ese fino cabello rojizo una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya sé, amor —murmuró Ron. Ese no era un error que volvería a cometer. Al menos no en su cuello. Pero no había nada que detuviera su boca de bajar un poco más, deteniéndose en lugares que ni Harry ni sus hermanos verían jamás. Nada excepto una fina barrera de algodón que cubría el área que más deseaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Se tiene que ir —decidió él al abrirse camino con sus suaves besos sobre el hombro de Hermione y continuar hacia su clavícula. Por desgracia, Ron todavía no tenía la menor idea de cómo abrir un sujetador. Hermione siempre había hecho esa parte por él—. Pareció fácil cuando ella lo hizo. Ni siquiera tuvo que usar sus dos manos. Pero debe haber alguna especie de truco para hacerlo» —pensó, porque cuando alcanzó su espalda e intentó desatarlo él mismo, la maldita cosa se rehusaba a abrirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de ayudarlo, Hermione comenzó a dar risitas, para molestia de Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Un poco de ayuda no vendría mal —gruñó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esta vez no —provocó Hermione—. Si lo quieres fuera, tendrás que hacerlo por tu cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Trato hecho» —pensó Ron, apartando sus labios de su cuerpo para poder mirarla. En el instante en que sus ojos se encontraron, él sonrió, luego agarró el frente de la despreciada prenda y de un energético tirón la llevó hacia abajo, deteniéndose cuando la parte superior de sus senos y ambos pezones quedaron desnudos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no es justo —proclamó Hermione, mientras observaba cómo la mirada de Ron descendía a su piel expuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La bruja más brillante de Hogwarts me dijo una vez que en el amor y la guerra todo vale —respondió él con voz ronca por el deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tonto —rió Hermione, llevando sus manos a su espalda, apartando su cabello del camino y cogiendo el broche del sujetador para abrirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su corazón golpeando como martillo, Ron se apoyó sobre sus codos y estudió el modo en que el desodenado pelo castaño de Hermione ahora caía a torrentes sobre de sus pechos, acentuándolos. Sin apartar la mirada de ella, él la alcanzó y cubrió uno de ellos con su mano. Casi al instante, pudo sentir su pezón endurecerse y presionar contra su palma mientras él la acariciaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione jadeó delicadamente mientras se recostaba y reunía sus largos mechones ondulados en sus manos. Mientras él la miraba, ella subió sus brazos hacia su cabeza para permitirle a Ron un completo acceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apartando los ojos de su pecho, Ron la miró al rostro, como pidiendo permiso. Los ojos de Hermione se cerraron fuertemente, pero sus acciones fueron suficientes para darle a entender que podía proseguir con un ápice de confianza.  Con su cuerpo entero ahora en llamas. Ron se sentó una vez más, enterró su rostro entre sus senos y besó aquel valle mientras continuaba acariciando sus amplias curvas con la punta de sus dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione gimió de placer al él remover la mano de su seno y reemplazarla por su boca, acariciando su pezón con su lengua. El sonido fue suficiente para incitarlo y al instante ella se encontraba gimiendo suavemente mientras él mordía y chupaba su sensitiva piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin previo aviso, él alejó su boca de su cuerpo e inmediatamente la sustituyó con ambas manos. Mirándola fijamente al rostro, Ron notó cómo sus ojos todavía estaban cerrados y su cabeza se inclinaba hacia atrás de placer. Ese delicado cuello lo tentaba, así que posó sus labios sobre el mismo de nuevo y la besó suavemente, mientras amasaba sus firmes senos con sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no sólo gimió fuertemente, sino que también se elevó un poco y se arqueó contra él, antes de sentarse sobre su regazo. Con un gemido ahogado, Ron movió su boca más abajo, besando su clavícula y más abajo aún, hasta que su cabeza estuvo entre sus senos una vez más. Entonces, él soltó su seno izquierdo y, suavemente, lo cubrió con su boca, rociando mansos besos por sus lados, antes de continuar su camino hacia el centro. Cuando alcanzó el pezón rosado, lo tomó en su boca y lamió presionándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron tuvo que alejarse de ella y respirar profundamente cuando Hermione se presionó aún más contra suyo. Fue tan inesperado y se sintió tan bien, que por poco pierde el control en ese mismo instante. Sus dos manos tomaron inmediatamente su cintura para impedirle a ella que lo hiciera de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te gustó, ¿verdad? —siseó Hermione, mientras ponía dos dedos bajo del mentón de Ron y elevaba su cabeza para besarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al descender su boca a la de él, Ron la besó con entusiasmo. Moviendo un brazo hacia su hombro, él la empujó hacia atrás para quitar su peso del suyo y movió sus piernas para que ella pudiera recostarse sobre su espalda. Mientras ella se movía hacia atrás, él se movía con ella, cubriendo su pequeño cuerpo con el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El peso de aquel cuerpo masculino contra el suyo se sentía tan bien que Hermione fue incapaz de suprimir suaves gemidos de placer. Rehusándose a abandonar su boca, Ron se los tragó todos y envió unos cuantos en respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevando sus piernas a los lados de ella, Ron rompió el beso y se arrodilló, sentándose a horcajadas. Respirando profundamente, su cuerpo entero anhelándola, intentó recuperar algo de control. Estaba peligrosamente cerca del borde del precipicio. Si no retrocedía y se controlaba un poco, sabía que probablemente intentaría algo de lo cual se arrepentiría más tarde. Por un breve segundo, se preguntó si ella le dejaría. El fuego y el deseo que vio quemándose en sus ojos al ella abrirlos y mirarlo, le insinuó que seguramente se lo permitiría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres tan hermosa... —murmuró él, colocando sus manos sobre los muslos de ella y recorriéndolas sobre ellos, moviendo su falda hacia delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Oh, santo y maldito Merlín» —maldijo Ron mientras sus ojos ardían al recorrer su parte inferior y detenerse en sus bragas. Cualquier duda que había tenido en cuanto a si ella estaba tan excitada como lo estaba él se desvaneció en el instante en que notó la húmeda y reveladora señal allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, Merlín, Hermione —gimió él con la voz gruesa del deseo—. ¿Tienes alguna idea de lo mucho que quiero estar...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estar qué? —preguntó ella con una sonrisa pícara cuando inesperadamente él se calló. «En el amor y la guerra todo vale, recuerdas? Estás metido en un gran lío y ni siquiera lo sabes».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—... estar contigo —susurró él, deslizando sus manos hacia arriba y hacia abajo por los muslos de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estás conmigo —replicó Hermione juguetonamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«No de la forma que quiero» —pensó Ron, llevando sus manos hacia su estómago y deslizándolas suavemente por su cuerpo. Al alcanzar el rostro de ella, la acarició con ambas manos, se inclinó hacia delante y la besó enérgicamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dime qué es lo que deseas hacerme, Ron —pidió Hermione, después de darle la vuelta y quedar encima de él—. Quiero oírte decirlo —agregó ella, apoyándose en sus rodillas y recorriendo sus manos por el pecho de él-—. Dímelo mientras te toco —insistió ella, deslizando su mano por debajo del elástico de sus calzoncillos y envolviéndola alrededor de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;AY, MIERDA&lt;/span&gt;! —gritó Ron más alto de lo que pensaba. El cuarto no estaba protegido y lo último que quería era despertar al retrato de la Sra. Black y que su madre los atrapara, casi desnudos, en el piso, y haciendo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Es eso? —murmuró Hermione, inclinándose hacia delante y llevando su boca al cuello de él—. ¿Es eso lo que quieres? —preguntó en una voz que era sumamente seductora—. ¿Quieres… &lt;i&gt;cojerme&lt;/i&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡&lt;span&gt;MIL DEMONIOS&lt;/span&gt;!» —gritó la mente de Ron, al moverse contra la mano de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él trató de responder, pero al abrir su boca, todo lo que salió fue un gemido ronco. «¿De dónde diablos salió esta Hermione? ¡Acaba de decir una grosería! ¡Ha dicho &lt;i&gt;cojer&lt;/i&gt; y con el otro sentido! ¡Me preguntó si me la quería montar!» —pensó él, gimiendo nuevamente, no sólo por la pregunta, sino por las imágenes que ésta invocaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Es eso lo que quieres, Ron? —preguntó Hermione, mientras sus suaves y dulces caricias se tornaron más penetrantes—. Porque si lo es...&lt;i&gt; estoy lista&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas dos pequeñas palabras fueron su fin. Lo golpearon como si fueran una tonelada de ladrillos y su explosión fue tan rápida y brusca que ni siquiera tuvo tiempo de avisar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por lo tú visto no —murmuró Hermione, riendo y retirando su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es… gracioso —jadeó Ron con su rostro rojo de agotamiento y vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ay, vamos! —rió Hermione al acostarse a su lado—, admite que sí lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No... lo... es —siseó él—. «No puedo creerlo. ¿Arruiné mis calzoncillos por completo y ella lo encuentra... divertido?» Lo dijiste por decir, ¿cierto? —preguntó Ron, mientras su corazón aún martilleaba contra su pecho—, ¿para que...&lt;i&gt; acabara&lt;/i&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —contestó Hermione, colocando suaves besos sobre su cuello—. Fue la verdad. Estoy lista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero… «¡&lt;span&gt;DEMONIOS&lt;/span&gt;!» Tú... nosotros... tú… No puedes estarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero lo estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy cansada de esperar —suspiró Hermione—. ¿Tú no lo estás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Es que no quieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿Estás bromeando?! —chilló él, más fuerte que lo habría querido—. «Tan sólo he soñando con este momento desde que tenía trece años y me di cuenta de que las mujeres son diferentes, pero para mejor». Por supuesto que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pero? —preguntó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡&lt;span&gt;PERO NADA&lt;/span&gt;! —gritó su cuerpo, ya listo para la segunda ronda—. ¡La poción! —gritó Ron, como si fuera obvio, porque la verdad es que debería haberlo sido. La maldita cosa había sido idea suya en primer lugar—. ¡¿&lt;span&gt;QUÉ ESTÁS HACIENDO&lt;/span&gt;?! —rugió la pequeña y pervertida voz en su cabeza—. ¿&lt;span&gt;ERES IDIOTA&lt;/span&gt;? Ésa sentada frente a ti es una chica cariñosa, &lt;span&gt;DISPUESTA&lt;/span&gt; y casi desnuda. Estás loco por ella, ¿y tratas de disuadirla de lo contrario? ¿&lt;span&gt;ESTÁS DEMENTE&lt;/span&gt;?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, eso —dijo Ron, dándose la vuelta y mirándola fija y ansiosamente. «¿Qué demonios está pensando... —se preguntó el lado más razonable de su cerebro—, sugiriendo algo así con esos locos todavía sueltos? ¡Maldita sea! Si no me hubiera asombrado tanto, si hubiera aceptado su oferta... —se dio cuenta—, habría arruinado toda oportunidad de mantenerla a salvo».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La poción funcionará de todos modos —contestó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡&lt;span&gt;VES&lt;/span&gt;¡ —gritó su libido—. ¡&lt;span&gt;DEJA DE REPRIMIRNOS&lt;/span&gt;!»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera… no. Leí tus notas —dijo Ron, inseguro—. No podemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí podemos —discutió ella—. Estará bien siempre y cuando salvemos la sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡&lt;strong&gt;&lt;span&gt;SÍ&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;! —gritó su libido triunfantemente—. ¡&lt;span&gt;NO!&lt;/span&gt;», argumentó su lado racional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No... espera. No es lo mismo. «Incluso un alumno de primer año podría decir que las pociones son más efectivas cuando los ingredientes están frescos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, no... —admitió Hermione—. Sin embargo, aún así funcionará. Será lo suficientemente fuerte para...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni en broma —contestó Ron—. De ninguna maldita forma voy tomar un riesgo como ese con esos locos sueltos. Voldemort y esa perra, Lestrange, son lo suficientemente malvados por sí solos, pero ahora hay cinco más de esos maniáticos dando vueltas y les encantaría poner sus manos sobre ti y Harry. Absolutamente no. No arriesgaré tu vida así como así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ron...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;NO&lt;/span&gt;! —gritó él, levantándose y recogiendo los pantalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Adónde vas? —preguntó Hermione, cuando él se los puso y se acercó a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A cambiarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedes —replicó Hermione rápidamente—. ¿Cómo le vas a explicar eso a Harry?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mierda —murmuró Ron entre dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento —dijo Hermione, sonando sincera y llena de remordimiento—. Emm… me los puedes dar a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿&lt;span&gt;QUÉ&lt;/span&gt;?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dámelos y los lavaré por ti —dijo ella con el rostro sonrojado—. Necesito ducharme de todas formas. Tú sólo ponte los pantalones —sugirió ella-, y yo te los daré cuando haya terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Una ducha? —preguntó Ron, arqueando sus cejas mientras le sonreía—. Ahora, eso sí que es una brillante idea —añadió—. Iré contigo.&lt;br /&gt;—Por supuesto que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Temes de que te encienda de nuevo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, imbécil. Alguien podría vernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quién?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni siquiera bromees con eso —contestó él, estremeciéndose del mero pensamiento—. Está bien —dijo él, recogiendo la ropas de ella del suelo y ofreciéndosela—. Tú ve a ducharte que yo haré lo mismo en el otro baño, y nos encontramos aquí más tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien —acordó Hermione, poniéndose sus ropas y siguiéndolo a la puerta—. Ron... —dijo ella, mientras ambos se escabullían por los pasillos y se dirigían a la escalera—. Busca otra sábana. Hará fresco por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes, amor —se rió él, abrazándola por la cintura y plantando un rápido beso en la mejilla—, yo te mantendré calentita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé que lo harás —rió ella suavemtente mientras subían al primer piso y ella se dirigía al cuarto de baño que compartía con Ginny.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-5022019262962838020?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/5022019262962838020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-31-estableciendo-prioridades.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/5022019262962838020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/5022019262962838020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-31-estableciendo-prioridades.html' title='Capítulo 31: Estableciendo prioridades'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-1244261046303199358</id><published>2009-05-24T15:16:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T15:25:57.760-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 30: El trío reunido</title><content type='html'>—¡&lt;span&gt;MUCHACHO&lt;/span&gt;! —bramó Vernon Dursley, mientras Harry acompañaba a Ginny hacia las escaleras que llevaban a su cuarto—. ¡&lt;span&gt;REGRESA AQUÍ ABAJO AHORA MISMO&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Será mejor que me esperes aquí —dijo Harry, abriéndole la puerta de su cuarto a Ginny—. Regresaré en unos minutos —añadió al virarse y volver a las escaleras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¡&lt;span&gt;MUCHACHO&lt;/span&gt;!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿&lt;span&gt;QUÉ&lt;/span&gt;?! —le escuchó Ginny gritar a Harry, mientras él descendía al primer piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué crees que estás haciendo? —exigió Vernon al ver a su sobrino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Empaco mis cosas —contestó Harry, como si fuera obvio lo que hacía—. Tú estabas ahí cuando la Sra. Weasley nos dijo que empacáramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo te atreves a escabullirte para asociarte con esa…esa… gente? —rabió Vernon, mientras una de sus venas resaltaba en su frente y comenzaba a palpitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Qué descarado eres... —interrumpió su tía Petunia, saliendo de la sala de estar y uniéndose a su esposo en el pasillo—, al traer a esa mujer y a su mocosa a esta casa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No tendré a ese fenómeno pelirrojo dando vueltas por mi hogar! —gritó Vernon con su rostro tornándose de un impresionante color morado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;NO LA LLAMES ASÍ&lt;/span&gt;! —rugió Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;FENÓMENOS&lt;/span&gt;! —bramó Vernon—. ¡Todos ellos! ¡Y no permitiré que uno se quede en mi casa! No después de lo que le hicieron a Dudley. ¿Me oyes, muchacho? No lo permitiré. Te llevas a esa…esa &lt;i&gt;niña&lt;/i&gt; lejos de aquí. ¡&lt;span&gt;AHORA&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él tiene nombre, ¿sabe? —replicó la huésped no invitada al salir de la esquina de la escalera y darse a la vista—. Y yo también —agregó irritadamente, bajando por el resto de los peldaños y deteniéndose al lado de Harry—. Es Ginny. Y realmente me habría encantado poder llevarme a Harry e irme —dijo ella, mirando fijamente a sus tíos—. ¡Se lo habrían merecido!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué quieres decir con eso? —bramó Vernon, mirando a la fogosa pelirroja de manera sospechosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No desperdicies tu aliento —refunfuñó Harry, apartándose de su tío para dirigirse a Ginny—. Vámonos —dijo él, agarrando su brazo y tratando que lo siguiera arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No escuchó nada de lo que dijo el profesor Dumbledore? —le preguntó Ginny a Vernon, desatando su brazo del de Harry al hablar. Ella no había terminado con los Dursley, ni mucho menos. Había oído demasiadas historias de horror sobre los parientes de Harry y el modo en que lo trataban como para dejar pasar esa oportunidad. Ahora que estaba cara a cara a ellos iba a ponerlos en su lugar—. ¡Voldemort está atacando a los &lt;i&gt;muggles&lt;/i&gt;, ignorante! ¡Es por eso que mi mamá nos dejó aquí, porque mientras Harry se quede en esta casa, ustedes estarán a salvo! Querrán recordar eso la próxima vez que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;NO&lt;/span&gt;! —chilló Petunia, y sus ojos se ensancharon del horror al darse cuenta de lo seria que era la situación—. ¡Dudley! ¡Él está afuera con Piers, Vernon! —gritó, agarrando los robustos brazos de su esposo—. ¡Tenemos que hacer algo! Llamaré a los Polkisse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, Petunia. ¡Espera! —gritó Vernon, antes de que su esposa traspasara la mitad de la cocina—. No podemos permitir que camine por las calles —explicó, y todo el color de sus mejillas desapareció—. ¿Qué tal si un maníaco hace que lo persigan esos&lt;i&gt; demenoides&lt;/i&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué rayos es un "demenoide"? —preguntó Ginny, afrontándo Harry con una expresión perpleja en su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quiso decir "dementores" —masculló el chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú —siseó Vernon, alejándose de su esposa y señalando a Harry con un dedo—, ve con los Polkisse y trae a mi hijo a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Está loco?—gritó Ginny—. ¡De ninguna manera Harry va a salir de esta casa solo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él no irá solo —gritó Vernon, marchando hacia Harry, agarrándolo del cuello y empujándolo hacia la puerta, antes de voltear para hacer la misma acción con Ginny—. Tú irás con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;NO&lt;/span&gt;! —gritó Harry, empujando a su tío lejos de Ginny antes de que pudiera tocarla—. Yo iré —dijo sacando su varita del bolsillo de su pantalón—, pero Ginny se queda aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ni lo sueñes! —gritó Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;ALEJA-ESA-MALDITA-COSA-DE-AQUÍ&lt;/span&gt;! —bramó Vernon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—-¿Quieres que vaya a buscar a Dudley o no? —preguntó Harry. Pero antes de que su tío pudiera responder, Ginny actuó. Sin advertencia alguna, le arrebató la varita a Harry de la mano—. ¡&lt;span&gt;OYE&lt;/span&gt;! —vociferó Harry, al ver su propia varita apuntando hacia él—. ¡Devuélveme eso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me hagas maldecirte, Harry —replicó la joven pelirroja, dando un paso atrás pero sosteniendo firmemente la varita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;PETUNIA&lt;/span&gt;! —exclamó Vernon, abriendo sus brazos y colocándose frente de su esposa—. Quédate detrás de mí —dijo, mirando a Ginny como si fuera alguna peligrosa lunática que acababa de irrumpir en su casa y los había amenazado con hacerles algún daño físico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ginny? —dijo Harry, poniendo sus manos en el aire para detenerla—, ¿qué estás haciendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mamá me matará si sabe que te dejé ir —contestó—. Y cuando ella termine conmigo, vendrá detrás de ti. Confía en mí Harry. Un amarre corporal es preferible a lo que mamá te hará si sales por esa puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ambos sabemos que no vas a maldecirme —dijo Harry, calmado al dar un paso hacia ella—. Te expulsarán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que no —contestó Ginny, retrocediendo para mantener la distancia entre ellos—. Antes de expulsarme debe llegarme una advertencia oficial. Además... —añadió con una sonrisa de satisfacción—, ésta es tu varita. Si llegaran a expulsar a alguien, sería a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente, ella tenía razón. Cualquier magia que Ginny llevara acabo en su casa, con su varita, sería atribuida a él. Eso ya había ocurrido antes. Había recibido su primera advertencia oficial cuando Dobby, el elfo doméstico, había aparecido y hecho un encantamiento volador en la cocina. Dobby ni siquiera había utilizado una varita y, aún así, Harry había terminado llevando la culpa. Si Ginny hacía ese hechizo -cualquier hechizo- en la casa de los Dursley, Fudge lo expulsaría de Hogwarts tan rápidamente que le daría vuelta la cabeza. Ella lo tenía en sus manos y lo sabía… ¿o no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por eso mismo sé que no lo harás —respondió Harry—. Ahora, deja de jugar y devuélveme mi varita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento, Harry pensó que la había convencido. Suspiró profundamente aliviado, junto a su tío y tía, cuando Ginny se relajó y bajó su brazo. Pero Ginny no le devolvió su varita como lo esperaba. De hecho, cuando intentó alcanzarla, ella la colocó detrás de su espalda y cuando su mano reapareció, la varita de Harry había sido reemplazada por la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, Dudley eligió ese preciso instante para regresar, y cuando abrió la puerta, ésta tropezó con Harry y lo envió directamente hacia Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;DIDDY&lt;/span&gt;! —gritó Petunia, mientras su esposo brincó hacia su hijo, tomándolo de los brazos y apartándolo de los dos adolescentes tumbados en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué es lo que está pasando? —preguntó Dudley, ignorando el intento de su madre por abrazarlo mientras miraba fijamente a Harry y a Ginny, quienes se habían separado el uno del otro y se habían levantado del piso—. ¿Quién es ella? —preguntó él, incluso al notar el largo pelo rojo de Ginny y darse cuenta de que ya sabía la respuesta a su pregunta—. ¿Dónde están los demás? —preguntó, y sus ojos se ensancharon con horror al retroceder y observar detenidamente la sala en busca de otros Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, por lo que veo —dijo Harry, tomando por la muñeca a Ginny y llevándola delante suyo—, ya no nos necesitan ahora que Didditis está en casa. Vámonos —añadió él, empujándola hacia las escaleras—. Empaquemos mis cosas para salir de este infierno de una buena vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes que no nos podemos ir —dijo Ginny, devolviéndole la varita a Harry y marchando hacia las escaleras por sí sola—. Dumbledore nos dijo que esperáramos aquí hasta que viniera a buscarnos personalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se le ocurrió mencionar cuánto tiempo se tomaría, ¿verdad? —se quejó Harry, siguiéndola dentro de su oscuro cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo haces funcionar esta cosa? —preguntó Ginny al inclinarse y ver detenidamente la lámpara en su escritorio—. No tiene una mecha. Ni siquiera hay lugar para poner el aceite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tan sólo gira el interruptor hacia arriba —contestó él, abriendo su baúl y moviéndose hacia la pequeña cómoda para sacar su ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Dónde? —cuestionó Ginny, recorriendo su mano sobre la pantalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aquí —respondió Harry, inclinándose para encender la lámpara y volviendo a sus cajones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Vaya! —dijo ella automáticamente, mientras se arrodillaba y entornaba los ojos a la luz que emanaba por debajo de la pantalla—. Así que así luce la luz eléctrica. Aprendimos de ella en Estudios Muggles, pero nunca imaginé que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo que olvidaron decirte que no miraras fijamente a la bombilla —dijo Harry, alejando a Ginny de su escritorio—. Dañarás tus ojos si continúas así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Rayos, esa cosa sí que brilla —murmuró Ginny, frotando sus ojos en espera por deshacerse de las manchas blancas que nublaban su visión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En realidad no ibas a maldecirme, ¿verdad? —preguntó Harry, tirando un montón de ropa dentro de su baúl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh..., la verdad —tartamudeó Ginny, mientras su visión volvía a la normalidad y le echaba un vistazo al desordenado cuarto de Harry, observándolo todo—, lo habría hecho. Si no me quedaba otra opción, claro —añadió, reconociendo a Hedwig sentada encima de su jaula y acercándosele para acariciar las suaves plumas blancas de la lechuza—. Yo con mucho gusto recibiría una advertencia oficial si eso significara mantenerte a salvo. Además —agregó, como en última instancia—, preferiría tener al Ministerio persiguiéndome que a mamá. ¿Podemos abrir la ventana? —preguntó ella cuando Harry no respondió. Era mitad del verano y el ambiente del cuarto estaba bastante viciado—. Así está mejor, ¿no? —le dijo ella a Hedwig, después de apartar las cortinas y abrir la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lechuza ululó, acordando con ella, antes de desplegar sus alas y erizar sus plumas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Adelante —suspiró Harry cuando Hedwig lo miró de manera inquisidora. Sabía que ella estaba inquieta. Había estado clavada en ese oscuro dormitorio durante días—. Pero puede que no estemos aquí cuando regreses —espetó al verla volar a través de la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Conoces a alguien que viva en Abberley o Lincoln? —preguntó Ginny, cogiendo la jaula de Hedwig y colocándola al lado del baúl casi empacado de Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, ¿por qué? —contestó él, recogiendo del piso Quidditch a través de los Tiempos y arrojándolo encima de sus pantalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y en Mossley? —preguntó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —dijo Harry, comprendiendo el por qué de su pregunta—. ¿Y tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —respondió Ginny débilmente—, pero… estoy casi segura de que Colin Creevey es de Briston y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué? —cuestionó Harry, claramente preocupado por esa nueva información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dean Thomas vive en Lewisham —murmuró Ginny—. ¿No crerás que...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;NO&lt;/span&gt;! —contestó Harry acaloradamente—. Tu padre mencionó "muggles indefensos", Dean y Colin no están indefensos —añadió él, sabiendo que se estaba aferrando a datos mínimos incluso al decirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué pasa si estamos equivocados, Harry? ¿Qué pasa si no son muggles los que él persigue? ¿Si en realidad está detrás de hijos de muggles?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione —gimió con temor Harry, hundiéndose en su cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione está bien —dijo Ginny rotundamente—. Ron no permitirá que algo le suceda. Son todos los demás los que me preocupan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado casi cuarenta minutos desde que el Sr. Weasley y los gemelos habían aparecido en Grimmauld Place. Una hora y media desde que Ron había hablado con ella. Había estado perdido en sus propios pensamientos después de que Fred salió de la sala y bajó a la reunión que tomaba lugar en la cocina del sótano. Francamente, Hermione no sabía cómo había logrado escaparse el tiempo necesario para decirles lo que había ocurrido en Lewisham, pero se las había arreglado para contarles. No importaba que no fueran miembros de la Orden. No importaba que su madre se opusiera. Según los gemelos, Ron y Hermione tenían derecho a saberlo. Dean Thomas había sido su amigo después de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para alivio de Hermione, Fred no tuvo tiempo de darles los detalles. La verdad era que no creía poder soportarlo. No en ese momento. No quería saber cómo habían muerto. No quería imaginárselo en su mente, porque si lo hacía, no serían los padres de Dean los que vería en ello. Serían los suyos. No podría soportar pensarlos sufriendo por su culpa. Saber qué maldiciones habían usado no los haría regresar. Dean se había ido, al igual que los Creevey. Asesinados porque eran hijo de muggles. Asesinados porque eran Gryffindors y amigos de Harry. De hecho, Dean era el único, a excepción suya, hijo de muggles en Gryffindor en el año de Harry, lo cual la llevó a pensar si Voldemort no lo hubiera fichado sólo porque no podía llegar a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Dean tomó mi lugar? ¿Me habrían atacado si hubiera estado en mi hogar con mis padres? Si no estuviera escondiéndome aquí, ¿hubiera sido yo la primera víctima en vez de él? Pero, él ya tuvo una oportunidad de matarme y no lo hizo —reflexionó—. De hecho, detuvo a Lestrange cuando estaba a punto de hacerlo. ¿Pero eso qué significa? ¿Tiene otros planes para mí o sólo no era la fecha apropiada?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Hermione no le agradaba la dirección que tomaban sus pensamientos. Especular sobre los planes de Voldemort para con ella no iba a resolver nada. Estar pensando en los "si hubiera..." no la llevaría a ningún lado. Había otros asuntos que atender; cosas que eran mucho más importantes. Como la sileciosa compañía sentada a su lado con su brazo alrededor de su hombro. No lo tenía que mirar para saber que estaba afectado por lo que había ocurrido. ¿Quién no lo estaría? Pero había algo más detrás de todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba demasiado tranquilo, demasiado callado. No era típico de Ron sentarse por un largo período de tiempo a menos que estuviera jugando ajedrez. Y aún era menos típico hacerlo tan silenciosamente. Ron nunca estaba callado. Cuando se enfadaba, se enfurecía y gritaba para expresar sus sentimientos. No interiorizaba las cosas como lo hacía Harry. Él las expresaba. Pero, por alguna razón, no lo estaba haciendo esta vez. Estaba reprimiendo todo dentro de sí y eso no era nada bueno. Si no iría a descargarlo por sí solo, Hermione decidió que le daría el empujón necesario para que lo hiciera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Te encuentras bien? —preguntó ella tiernamente, aunque ya sabía la respuesta a tal pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de contestarle con palabras, Ron simplemente la miró y asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No creo que lo estés —respondió Hermione, aflojando el amarre de él y alejando la cabeza de su pecho, mientras lo provocaba deliberadamente. Esperaba que al menos lo negara, pero Ron no dijo ni una palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él simplemente se encogió de hombros y le dio una mirada que decía “piensa lo que quieras”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Está bien —pensó Hermione, más que lista para expresar un poco de sus propias frustraciones—. Si tiene que ser de esta forma»... No hay razón para mentir —dijo, usando un tono de voz acusador de forma intencionada—, así que será mejor que me digas lo que estás pensando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No quiero hablar de ello —contestó Ron bruscamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo creo que deberías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dije que no quiero —replicó él, removiendo su brazo del hombro de ella y enderezándose en el sofá—, así que no preguntes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Para que te conviertas en Harry y me alejes mientras te pones melancólico? —respondió ella rápidamente—. No lo creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te estoy alejando —dijo Ron irritablemente—. Estoy sentado aquí a tu lado, ¿o no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu cuerpo lo está, sí —replicó Hermione, alegre de ver su cólera emerger a la superficie—. Sin embargo, tu mente está vagando por otra parte. Te sentirás mejor si hablas al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy bien —insistió Ron—. O por lo menos lo estaba hasta que comenzaste a fastidiarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo estás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Sí lo estoy!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Entonces por qué me estás gritando? —preguntó Hermione—. Puedes negar todo lo que quieras, pero te conozco y puedo ver que algo te está molestando. Esto no tiene que ver con los ataques. Hay algo más y quiero saber qué es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo déjalo —gruñó Ron, advirtiéndole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —presionó Hermione—. Estoy preocupada por ti —añadió con la angustia evidente en su voz—, y no te puedo ayudar a menos que me digas lo que pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay nada de qué preocuparse —contestó Ron con un suspiro. Había estado a punto de decírselo, pero no podía enfadarse con ella preocuparse—. Estoy bien —mintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo estás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione —dijo él, sonando cada vez más exasperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ron —repitió ella su nombre con el mismo tono, al mirarlo fijamente sin pestañear. Ella no iba a apartar la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparentemente Ron tampoco, porque continuó mirándola fijamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;SÓLO DÍMELO&lt;/span&gt;! —gritó ella, cuando se dio cuenta de que él no iba a ceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;BIEN&lt;/span&gt;! —gritó Ron con ira—. ¡Me sentí aliviado ¿sí?! ¿Es eso lo que querías escuchar? —Pero la ira era sólo una máscara que usaba para esconder lo que realmente estaba sintiendo. Y no funcionaba. La culpa que lo estaba carcomiendo era evidente en sus ojos—. Cuando me enteré de los Creevey y Dean sentí alivio —continuó, tratando de decirlo todo antes de que ella lo interrumpiera—. Todos ellos están muertos y yo me alegré por ello. Compartí un cuarto con Dean por cinco años y me alegré… Me alegré de que fuera él y no tú. ¿Qué clase de amigo soy? ¿Qué clase de persona piensa algo como eso? —preguntó él miserablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, Ron —exclamó Hermione, tomando su mano—, fue una reacción normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es normal desear que tus amigos estén muertos —gritó él, alejándo su mano de la de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú no deseaste que estuvieran muertos —le aseguró ella—. No querías que esto pasara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Ron no podía creerle. No la estaba mirando. No quería ver cuando la angustia de ella se transformara en odio al darse cuenta de la clase de persona que era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Aún no se ha dado cuenta —pensó al bajar su cabeza y ver sus rodillas, malhumorado—, pero espera un poco más».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y lo que pensaste… —continuó Hermione—, fue normal. Es normal estar aliviado de que no fuera alguien que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Y aún no lo entiende». Ellos están muertos, Hermione —gritó Ron sin alzar la vista—. Dean, Colin y todas esas personas. Todos están muertos. Ese monstruo los mató.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eran sólo unos niños. Nunca le hicieron daño a nadie. No representaban ninguna amenaza para él. Y fue por eso que los persiguió, porque es un maldito cobarde. No tuvo las bolas para ir por los de familia mágica. Se fue detrás de los hijos de muggles porque sabía que no había manera de que pudieran defenderse a sí mismos o a sus familias. Y ese retorcido bastardo lo hizo a propósito para torturar a Harry. Enfermo de mierda. Yo debería haberme sentido horrorizado. Debería haberme sentido abatido, triste o enfadado, pero todo lo que sentí fue alivio. Todo lo que podía pensar era en cuán feliz estaba de que no habías sido tú. ¿No ves que soy tan morboso como él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Nunca vuelvas a decir algo así! —siseó Hermione al golpearlo en un brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ay! —gritó Ron, mirándola boquiabierto—. Me pegaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tenía que hacer algo para llamar la atención, ¿no? —replicó Hermione irritadamente—. Ahora escúchame bien. No te pareces en nada a ese monstruo. Tienes más amor y compasión en un meñique que Voldemort y todos sus seguidores juntos. Tú eres bueno, decente, honorable y te amo. El hecho de que estés así de molesto contigo mismo demuestra que tengo razón. Lo que sentiste fue completamente normal. Sólo porque estabas aliviado de que no fue alguien que amabas, no significa que eres una mala persona. Yo también estaba aliviada, aliviada de que no fueron mis padres, Harry o Ginny. ¿Eso me hace un monstruo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pudiste haber sido tú —gruñó Ron, ignorando la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero no fue así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero pudo haber sido. Hubiese sido si él fuera capaz de…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy aquí, Ron —dijo Hermione al llevar los brazos alrededor de su cuello y abrazarlo fuertemente—, y no voy a irme a ningún lado. Te lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo entiendes —murmuró él, enterrando el rostro en su cabello—. Si hubieras sido tú… habría hecho cosas terribles. Cuando ellos te atraparon, cuando pensé que habías…muerto —Él tuvo que forzarse a decir la palabra—, pasé el día entero pensando en lo que iba a hacerles a esos bastardos cuando los tuviera en mis manos. No quiero convertirme en ese hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo harás — le aseguró ella, apretándolo fuertemente con una mano mientras acariciaba su cabello con la otra—. No te dejaré. Te lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué tal si no estás aquí? —preguntó él desoladamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Siempre estaré aquí —contestó Hermione, limpiando las lágrimas de sus propios ojos antes de que se deslizaran por sus mejillas—. Aquí mismo —dijo ella, colocando una mano sobre el pecho de él—. En tu corazón. Siempre estaré ahí contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es suficiente —replicó Ron, alejándose y mirándola desconsoladamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé —admitió—. Tampoco es suficiente para mí. Pero es todo lo que puedo prometerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No permitiré que te pase nada —dijo Ron, al estrecharla entre sus brazos y abrazarla fuertemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé —contestó ella nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, me refiero a esa poción —dijo Ron—. Quiera hacerla. Ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —replicó Hermione, tomando a Ron completamente por sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó él, recuperándose lo suficiente para cerrar la boca y formar una oración coherente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No ahora. No así —ella intentó clarificar—. Esto no es algo que puedas apresurar o hacer por impulso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me vengas con eso ahora —respondió Ron, soltándola y alejándose de ella—. Todo esto fue tu idea. Me lo explicaste todo, entiendo las consecuencias y quiero hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —repitió Hermione—. Estuve un año entero pensando en ello y acostumbrándome a la idea. Tú apenas te enteraste hoy. Necesitas tomarte algo de tiempo y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al diablo con eso. No necesito pensar nada más. Funcionará y quiero hacerlo. Ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aún si estuviera de acuerdo, no podríamos —contestó ella, cruzándose de brazos al decirlo—. La poción aún no está preparada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mierda —insultó él—. Déjame adivinar, te tomará un maldito mes hacerla, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Una vez que regresemos a la escuela y pueda conseguir el resto de los ingredientes en el armario de suministros para estudiantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Demonios, Hermione. No pienso esperar tanto. Te quiero protegida de esa maldita maldición en este instante. No de aquí a dos meses. Tú dime lo que necesitas y yo haré que Fred y George me lo consigan para mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cálmate por un minuto y piensa en esto de manera razonable —suplicó Hermione—. Sólo porque te haya hablado del plan no quiere decir que esté lista para llevarlo a cabo. Todavía no sé cómo devolver el alma al cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;MIERDA&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por favor, Ron..., ¿tienes que maldecir tanto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero… sí estás planeando hacerla una vez que estemos en la escuela, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hacerla, sí —contestó Hermione—. Pero no planeo beberla hasta…a menos que realmente la necesitemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera, déjame entender esto —dijo Ron sarcásticamente—. ¿Te has esforzado enormemente por conseguir ingredientes ilegales…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Restringidos —interrumpió ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—…para hacer una poción que ni siquiera vas beber? —continuó él—. ¿Qué es lo que vas a hacer? ¿Almacenarla en tu baúl por si Voldemort decide atacarnos en Hogwarts? Entra en razón, Hermione. Tú sabes que él no es previsible y tampoco lo es Harry. Si se le mete en la cabeza perseguir a Voldemort otra vez, ¿crees que va a esperar a que nosotros subamos a la torre a beber una poción de la que él no conoce nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque a ella le doliera admitirlo, él tenía razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esta conversación no tiene sentido —dijo Hermione, sonando bastante exasperada—. No está lista y no les voy a decir a tus hermanos nada sobre ella, así que no la podré hacer hasta regresar a la escuela. Incluso si ya estuviera preparada no la bebería. No hasta que tú hayas pensado las cosas detenidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ya comenzaste a tomar las píldoras? —preguntó Ron, cambiando de tema tan bruscamente que a Hermione le tomó un momento darse cuenta de a qué se estaba refiriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿&lt;span&gt;QUÉ&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ese medicamento muggle que me hiciste sacar de tu habitación. Tú sabes, la cosa para evitar que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé de lo que hablas —interrumpió ella antes de que pudiera terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Las estás tomando? —preguntó Ron otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —contestó Hermione, incapaz de impedir que sus mejillas se sonrojaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ya? —dijo él, claramente asombrado por su respuesta-. ¿En serio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, Ron. En serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿no es…, tú sabes…, lo del sexo —dijo él en voz baja—, por lo que no estás lista? Porque si lo es, entonces…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —dijo Hermione, y su rostro se tornó varios tonos más oscuro—. No es eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estás segura? —preguntó Ron—. Porque no estoy tratando de presionarte o apresurarte o algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo no quiero que hagas algo por impulso de lo que después quizá te arrepientas —contestó ella—. Creo que deberías tomarte tu tiempo y considerar todas las consecuencias antes de decidir. Estamos hablando de estar conectados todo el tiempo. No serás capaz de mantener ningún secreto. No tendrás privacidad alguna. Sabré todo lo que sientas, en el momento que lo sientas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—«Sí, estoy contando con ello —pensó Ron—. Sentiré todo lo que estás sintiendo y sabré cuando estés en peligro». ¿Qué tal si hacemos un acuerdo? —sugirió él—. Yo pienso en las consecuencias durante los próximos dos meses si tú me prometes que considerarás beberla tan pronto cuando esté lista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien —suspiró ella. Era un petición razonable. Sólo porque dijera que lo consideraría, no significaba que realmente iría a beberla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;HARRY&lt;/span&gt;! —escucharon a la voz de Ginny bramar desde el pasillo—. ¡&lt;span&gt;ESPERA&lt;/span&gt;! ¡No puedes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron y Hermione apenas tuvieron tiempo de alejarse el uno del otro cuando la puerta se abrió de un golpe y su mejor amigo, irritado, se adentró a la habitación seguido por Ginny, quien obviamente había corrido detrás para alcanzarlo y se encontraba sin aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—…meterte ahí! —finalizó ella tristemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué demonios pasa aquí? —exigió Harry en el instante en que vio a Ron y a Hermione en el sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —gritó Ron, saltando del asiento y lanzándole una mirada asesina a su hermana—. ¡Nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;OH, HARRY&lt;/span&gt;! —gritó Hermione, lanzándose encima del chico y abrazándolo—. ¡Nadie nos dijo que vedrías! ¡Estoy taaan feliz de verte! ¡Hemos estado tan preocupados y…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces sí está pasando algo —preguntó Harry, al colocar su mano sobre el hombro de Hermione y alejarla con cuidado para verle el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh… —comenzó a tartamudear Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y bien? —preguntó Harry impacientemente—. ¿Quién fue atacado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh —contestó Ron, al darse cuenta de que Ginny no los había delatado después de todo—. Eh… tú sabes como es mamá —añadió él, dándole una mirada preocupada a Hermione—. Ella no nos deja acercarnos a la cocina por ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si no hubiéramos estado ahí cuando Hagrid entró no sabríamos nada —dijo Hermione con cautela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿&lt;span&gt;QUIÉN FUE&lt;/span&gt;? —gritó Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fue Dean, ¿cierto? —preguntó Ginny con una voz levemente temblorosa—. Papá y los gemelos fueron a Lewisham y ahí es donde vive Dean. ¿Qué sucedió? ¿Está…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione se alejó de Harry e inmediatamente se fue junto a Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, Ginny —dijo ella, abrazando fuerte y dulcemente a su amiga—. Sé que le has estado escribiendo. Lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Él no está…muerto? —preguntó Ginny débilmente mientras su rostro palidecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione miró fugazmente a Ron y luego asintió con su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo lamento —dijo ella otra vez. Parecía una respuesta tan estúpida, pero era todo lo que podía decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y Colin? —preguntó Harry sin alterar su voz, a pesar de que sus ojos ardían sin llamas por la rabia suprimida—. Él fue el de Bristol, ¿cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hagrid vino aquí desde Bristol para buscar a Bill y a Tonks —replicó Ron, observando a Harry aprensivamente. Tenía los puños tan fuertemente apretados que sus nudillos se habían puesto blancos. Harry todavía controlaba su ira, pero cuando se disparara, Ron sabía que iba a ser una bomba—. Él no sabía que estábamos en la cocina cuando empezó a decirles lo que sucedió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y? —dijo Harry, cuando Ron no dio más información—. ¿Qué sucedió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hagrid dijo que primero persiguieron a Colin porque no querían que defendiera a su familia —dijo Hermione suavemente—. Entonces asesinaron a su padre y… a Dennis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, Merlín —gimió Ginny, dejándose caer en el sofá—. ¿Qué pasó con Emma? —preguntó ella cuando Hermione se sentó a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Su hermana? —cuestionó Ron, mirando a Ginny con una expresión afligida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —contestó Hermione—. Hagrid dijo que ella estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quién más? —gruñó Harry, enfurecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —preguntó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso es todo lo que sabemos —le dijo Ron débilmente—. Ya te dije. Mamá no nos deja acercarnos a la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hubieron al menos otros tres ataques —dijo Ginny mecánicamente—. Moody mencionó Abberley, Mossley y Lincoln.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé, Gin —replicó Hermione con honestidad—. No escuchamos nada de eso. La única razón por la que sabemos algo es porque Hagrid lo dijo antes de darse cuenta de que nosotros estábamos ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Eso es todo lo que saben? —preguntó Harry, mirando fijamente a Ron y después a Hermione en sospecha de algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos se miraron con rapidez el uno al otro antes de fijarse en aquellos ardientes ojos verdes una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Em… —balbuceó Hermione al moverse incómodamente—. Quizás deberías sentarte, Harry —sugirió ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;SÓLO DIME&lt;/span&gt;! —bramó Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh… Hagrid dijo algo sobre...,  sobre un...,  un mensaje que dejaron para ti en la casa de los Creeveys —respondió Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él tuvo que esforzarse por no estremecerse mientras las palabras salían de su boca. Estaba absolutamente seguro de que ese pedacito de información no revelada finalmente empujaría a su mejor amigo del borde al precipicio, pero se equivocaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué dijo Voldemort?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —admitió Ron—. Mamá detuvo a Hagrid antes de que continuara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo lo que sabemos —interrumpió Hermione—, es que él escogió este día por una razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;ESE MANIÁTICO BASTARDO&lt;/span&gt;! —gritó Ron, mientras su temperamento lo controlaba—. Está tratando de volverte loco. Es por eso que atacó a esos hijos de muggles hoy. Quiere que te sientas culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;RON&lt;/span&gt;! —chilló Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —replicó Ron—. Es la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Algunas veces eres un insensible idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Realmente no necesito esta mierda ahora —dijo Harry al girarse y salir de la habitación, para el asombro de sus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso fue sutil... —dijo Ginny—. Tenían que empezar a discutir, ¿cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fue mejor de lo que yo esperaba —murmuró Ron, más para sí mismo que para los demás—. Por lo menos no explotó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hubiera sido preferible si lo hubiera hecho —agregó Ginny con un suspiro. Todo el progreso que había logrado con él en su fiesta había desaparecido. De un tirón, Harry había regresado al inicio—. «De hecho —reflexionó—, probablemente esté peor que antes».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estábamos discutiendo —respondió Hermione automáticamente—. ¿Verdad que no? —le preguntó a Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Uno de nosotros debería seguirlo —dijo Ron, mirando a Hermione-—. Antes que note que no puede encerrarse en nuestro cuarto y se vaya a enfurruñar a otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo iré —se ofreció Hermione, levantándose del sofá y dirigiéndose a la puerta por la que Harry había salido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —dijo Ron, agarrándola por la mano y deteniéndola antes de que pudiera salir del cuarto—. Será mejor que yo lo haga —añadió, mirándola y echándole un vistazo a Ginny—. Tú quédate aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien —acordó Hermione. Ron tenía razón. Harry no era el único que necesitaba alguien con quien hablar y Ginny seguramente estaría más abierta a ella que a su hermano en ese momento—. ¿Ron? —dijo ella, tomando su brazo antes de que él cruzara el umbral—. ¿Estás bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, estoy bien —contestó él, dándole una débil sonrisa—. En serio. ¿Y tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo estoy bien —le aseguró Hermione—. Te amo —murmuró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo también —respondió él al inclinarse y darle un beso en la frente—. Será mejor que me vaya —agregó, alejándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien —replicó ella, mientras él se dirigía a las escaleras. Hermione se quedó parada en el umbral y esperó a que Ron se fuera de vista, entonces respiró profundamente, se viró y entró de nuevo en la habitación para consolar a Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron entró a su cuarto para encontrar a Harry parado en el centro, mirando boquiabierto e incrédulo la puerta rota inclinada contra la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué rayos pasó con nuestra puerta? —preguntó, girándose y viendo a Ron como si él la hubiera roto a propósito para fastidiarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Intenté encerrarme en mi cuarto por un rato —contestó Ron—, y Hermione no lo tomó muy bien que digamos. Cuando no la dejé entrar, ella…, eh…, como que derrumbó la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron observó las cejas de Harry elevarse al procesar esa pequeña información. Bajo circunstancias diferentes, él lo habría tomado como una señal de diversión, pero sabía que Harry no andaba en pos de diversión. Estaba enojado. Más que enojado, estaba hirviendo de la furia. Era evidente por la forma en que su quijada y puños se apretaban fuertemente. Sin embargo, trataba de tenerla bajo control; de disminuirla. Aunque Ron no entendía muy bien el por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si fuera él, ya estaría gritando. Diablos, estaría rompiendo cosas mientras gritaba. Pero éste era Harry y Harry no era nada previsible. Esa era una de las razones por las que Ron decidió seguirlo en vez de dejar que Hermione lo hiciera. Harry era demasiado imprevisto. Hermione seguramente lo habría empujado hasta que él explotara, y luego, cuando eso sucediera, no habría manera alguna de saber lo que haría o diría. Ron entendía esto y a diferencia de Hermione, sabía cuándo retroceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te lo juro por Merlín, compañero —dijo Ron, esperando aligerar la mala vibra del cuarto—. Fue asombroso. La hubieras visto. Me pegó un terrible susto cuando lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Apuesto a que sí —contestó Harry reflexivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira —añadió Ron, dándose cuenta de que sus bromas no estaban siendo de mucha ayuda—. Entiendo que estés enojado y sé que quieres estar solo por ahora. Pero, ya sabes —dijo él incómodamente, caminando hacia el guardarropa que estaba entre las camas gemelas—, si deseas compañía más tarde… estaré por aquí, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —asintió Harry sin mucha convicción, dejando bastante obvio el hecho de que, en realidad, no lo estaba escuchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ven aquí, Pig —le llamó Ron, parándose en puntitas de pié y sacando al diminuto búho de encima del armario al estar a su alcance. Como el pequeño tonto era demasiado molesto, Ron no quiso que quedara al alcance de Harry  si éste perdía el control y decidía demoler su cuarto o algo por el estilo—. Tan sólo me llevo un par de cosas —añadió él, agarrando su almohada y una sábana de la cama—, y me voy de tu camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tienes que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes, compañero —interrumpió Ron, al colocar la almohada debajo de su brazo y dirigirse a la puerta—. Esta no es la primera vez que duermo en el sofá de la sala. No es ningún inconveniente. Ah, y Harry —dijo él, acercándose al umbral del pasillo—. Lo que sucedió hoy no fue tu culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú mamá nos trajo unos bocadillos —dijo Hermione silenciosamente, cuando abrió la puerta que conducía al pequeño cuarto frente al retrato de la Sra. Black y encontró a Ron sentado en el piso—. ¿Por qué no vienes arriba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tengo hambre —contestó Ron, mirando fijamente el lugar donde el boggart había asumido su forma y fingido su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No has comido en todo el día —dijo Hermione, respirando profundamente y obligando a sus piernas a que entraran en la habitación. Al hacerlo no pudo evitar el preguntarse la razón por la que Ron estaba escondiéndose allí. Sabía que a ella no le gustaba ese cuarto, que lo eludía. ¿Estaba buscando un lugar alejado para estar tranquilo o se estaba escondiendo de ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dije que no tenía hambre —repitió él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muy bien —respondió, entrando al cuarto y arrodillándose sobre la sábana que él había extendido en el piso—. ¿Quieres que me vaya? —preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le tomó un minuto el responder, pero cuando lo hizo, sus ojos se fijaron en los de ella y negó con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, está bien —le aseguró—. Sólo estaba pensando en… todo —agregó él—. Tú sabes, como me dijiste que hiciera —Parcialmente, era la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había estado pensando en la Poción de Acoplamiento y en las similitudes entre lo que ella sugería y el Lànain. Era asombroso, la verdad, considerando que ella desconocía el antiguo ritual lazo o los detalles sórdidos que rodeaban sus comienzos. Ron había pasado los últimos veinte minutos discutiendo consigo mismo si decirle o no que en el Mundo Mágico, si uno se unía a otra persona, esencialmente estaría casado con ésta. Y aún no había llegado a ninguna decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una parte, si se lo decía, quizá ella se asustaría y pospondría la preparación de la poción por más tiempo aún. Por otro lado, si no lo hacía, él no sería mejor que esos fanáticos de la sangre limpia que crearon el Lànain en primer lugar. ¿Había alguna diferencia en casarse con alguien sin su conocimiento y casarse con alguien en contra de su voluntad? Bien, había una gran diferencia, pero seguía siendo algo turbio de todas formas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, el plan de Hermione estaba basado en el amor. El Lànain se trataba de propiedad y de mantener la pureza de la sangre. Eran dos cosas completamente diferentes. Por eso, ¿qué si los resultados eran similares? Los medios y las motivos por detrás eran dos mundos aparte. Ni que él la fuese a forzar. No estaba intentando engañanarla para que haga nada. Había sido idea suya, en primer lugar. La única razón por la que lo estaba considerando era porque quería protegerla desesperadamente y ésa era la mejor manera de hacerlo. Además, no iba a ser permanente. Hermione había dicho que la poción desaparecería sino mantenían la conexión. Cuando todo este lío terminara, ellos dejarían que la poción perdiera su fuerza y el vínculo se disolvería. Podrían volver a la normalidad y ella nunca sabría que, técnicamente hablando, había sido su esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Esposa? —Era demasiado irreal—. Lo que Hermione no conoce no la lastimará, ni tampoco a mí».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante tendría que pensar bastante en ello. Largo y tendido. Tenía dos meses para hacerlo. Era Hermione de la que estaba hablando. Sería cuestión de tiempo que lo descubriera y, cuando lo hiciera, no sería nada agradable. Lo perdonaría, claro. Ron no lo dudaba. Pero su ira sería nada comparada a la de su madre. Si ella llegara a descubrir algo de todo eso, él no tendría que preocuparse por liberar a Hermione de la unión, porque su madre la convertiría en una viuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien —susurró Hermione, completamente inconsciente de la batalla interna que libraba la mente de Ron, mientras ella se sentaba a su lado—. No dejes que te perturbe —añadió, envolviendo sus brazos alrededor de su pecho e inclinando la cabeza sobre su hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y Harry? —preguntó Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué pasa con él? —preguntó ella, levemente tomada por sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué tal si nos ve?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No puedo consolar a un amigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me estás abrazando —respondió Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hace unos minutos abracé a Ginny —dijo Hermione rotundamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ginny es una chica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—-Yo no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, ya lo he notado —rió ella—. Al menos me viene bien, porque si lo fueras no podría hacer esto —añadió, inclinándose y dándole un rápido y casto beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya sabes lo que quise decir —contestó Ron con una sincera sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes por Harry —suspiró Hermione—. Fui a verlo antes de venir aquí. Me dijo en términos bastante vacilantes que deseaba estar solo. No creo que vaya a buscarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así que logró poner la puerta, ¿cierto? —preguntó Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y la abrió para ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No creo que haya querido verme derrumbándola otra vez —bromeó ella—. No te preocupes —agregó, volviendo su rostro serio una vez más—. No lo molesté ni nada parecido. Sólo quería verlo y dejarle algo de comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien —replicó Ron, más que un poco sorprendido por los acontecimientos. Cierto, él le había pedido que no mimara tanto a Harry, pero no pensó que le hiciera caso. En especial ahora, dada las circunstancias—. ¿Y cómo está Ginny?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Igual que tú —contestó Hermione tristemente—. Necesitaba tiempo. Se fue a nuestro cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mmm... —balbuceó él, y luego volvió a quedarse callado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y tú? —preguntó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —respondió Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres estar solo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —contestó él sin pensar en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué la almohada y la sábana? —investigó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Le doy un poco de espacio a Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No vas a dormir aquí, ¿o sí? —preguntó ella bruscamente, palideciendo al pensarlo. Ese cuarto le daba pesadillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo había planeado —admitió Ron—. No quería molestarte a ti o a Ginny cuando hablaran. Iba a dormir en el sillón de la sala, pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pero qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú lo necesitarás. Quiero decir… si vas a dejar a Ginny en tu cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Preferiría quedarme contigo —replicó Hermione sinceramente—, si no te importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Aquí? —preguntó Ron, arqueando una ceja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si es aquí donde vas a dormir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —dijo Ron, levantándose—. Regresemos a la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Harry podría vernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces hallaremos otro lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, Ron —dijo ella, tomándolo del brazo antes de que él se parara—. Es sólo un cuarto —explicó para reafirmárselo a sí misma—. Igual que cualquier otro. Yo estaré bien, siempre y cuando tú estés conmigo. Además —agregó, acostándose sobre la sábana y atrayéndolo hacia ella—, a nadie se le ocurrirá buscarnos aquí. Vamos a crear algunos recuerdos positivos de este lugar, ¿te parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mione... —suspiró Ron al sentarse a su lado y sentir la mano de ella enredarse en su pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Mmm? —murmuró ella, un segundo antes de que sus labios encontraran su camino hacia el cuello de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En caso de que no pueda decírtelo luego, por estar Harry aquí y todo eso —dijo él, relajándose contra su cuerpo—, te amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé —murmuró Hermione con su boca debajo del lóbulo de su oreja—. Ahora cállate y demuéstramelo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-1244261046303199358?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/1244261046303199358/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-30-el-trio-reunido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/1244261046303199358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/1244261046303199358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-30-el-trio-reunido.html' title='Capítulo 30: El trío reunido'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-8962013166214821818</id><published>2009-05-24T15:03:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T15:16:26.907-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 29: El comienzo</title><content type='html'>—¡&lt;span&gt;RON&lt;/span&gt;! — Hermione sudaba mientras subía corriendo las escaleras tratando de atraparlo antes de que el pudiera llegar a su habitación. Desafortunadamente, el tenía las piernas más largas, lo cual hacia su tarea imposible. Ella apenas había logrado llegar al segundo piso cuando la puerta se cerró azotándose—. ¡Ron, abre esa puerta! —exigió ella, golpeándola ruidosamente pero sin obtener respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Maldición! —chillo Hermione mientras continuaba golpeando la barrera que se interponía entre ellos—. ¡Si no abres esta puerta de inmediato... —amenazó—, juro por dios que la echaré abajo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Me gustaría ver que hagas el maldito intento! —bramó Ron en respuesta desde el otro lado—. ¡No se te permite hacer magia fuera de Hogwarts, ¿recuerdas?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hijo de…—murmuró ella enfurecida por la forma en la que él la había despedido—. Te enseñaré magia —murmuró ella, girando y alejándose de la puerta pisoteando su camino a la escalera—. Sólo espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así que... —dijo Ginny, pegándose a Harry justo en el momento en que vio irse al profesor Lupin—, ¿te sientes algo mejor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso creo —dijo Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tú crees? —preguntó Ginny claramente insatisfecha con la respuesta—. O lo estas o no lo estas. Así que, ¿cuál es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Si te digo que lo estoy me dejaras solo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso depende —respondió ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De si te creo o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él trató de combatirlo, realmente lo hizo, pero al final no pudo reprimir la sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Al menos eso fue honesto —el pensó—. Brutalmente honesto —No podía evitar encontrar eso refrescante. Todos los demás lo trataban con guantes de niño y eso ya comenzaba a enfermarlo—. ¿Habrá estado tomando lecciones con Hermione? —se preguntó—. O quizás es que siempre fue de esta forma y yo no me había dado cuenta».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad era que Harry no le había prestado mucha atención a Ginny. Él siempre pensó en ella como la hermanita menor de Ron. El año pasado había tenido por primera vez una conversación con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Cuatro años. La conozco desde hace cuatro años. ¿Pero que sé de ella en realidad? —se pregunto—. Es buena volando, notablemente buena en Quidditch, considerando que sus hermanos no la dejaban jugar. Es definitivamente alguien a quien no me gustaría enfrentar en un duelo. Su hechizo mocomurciélago es tristemente célebre. Incluso Fred y George le temen y eso ya dice mucho. Ella tiene el mismo sentido del humor que Ron. Y su mismo temperamento, sólo que es mucho mejor conteniéndose. Aunque claro, si Hermione no estuviera constantemente incitándolo, o no mordiera el anzuelo cuando él la presiona, el temperamento de Ron no sería tan evidente de cualquier forma. Pero esas son cosas superficiales. La mayoría de ellas se pueden aplicar a cualquier miembro de su familia, ¿qué es lo que realmente sé de Ginny, la persona? —pensó el, mientras que, por primera vez, realmente la miraba—. No mucho».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Listo para probar tu pastel de cumpleaños?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Eh? —preguntó Harry, quien volvió a la realidad por el sonido de la voz de Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te pregunté si de hecho querías comer un trozo del pastel de mamá —replicó ella, tomándolo del brazo y poniéndoselo en alto, para que viera lo que había dejado ahí—. Ya sabes, lo opuesto a aplastarlo hasta dejarlo hecho pedazos con tu tenedor y después tirarlas al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no las tire —dijo él, sonando más defensivo de lo que el quería—, se cayeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, pues no tires este —respondió Ginny, empujando un plato bajo sus narices—, o tu serás el responsable de….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ella nunca terminó su frase, por que una flama que apareció en medio de la sala llamo su atención. No sólo Ginny se dio cuenta, todos los que estaban cerca notaron la llamarada. El salón quedó sumido en un silencio sepulcral mientras la flama se extinguió y apareció una pluma dorada con una nota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fawkes —dijo Harry, mirando la cara sorprendida de Ginny y al señor Weasley, que de pie recogía el pergamino del suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Que pasa Arthur? —preguntó Moody cuando vio que el color de la cara del señor Weasley desaparecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fueron muggles indefensos —dijo él, mientras deshacía el puño que su mano había formado y le daba a Moody el pergamino arrugado en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Harry vio al señor Weasley sorprendido. Jamás lo había visto tan enojado. Generalmente, era su esposa la que dejaba escapar su temperamento. Y si el señor Weasley se había puesto así, algo seriamente malo había pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ginny llegó a la misma conclusión. La ultima vez que lo había visto así de pálido fue cuando tuvo la gran pelea con Percy. Lo que fuera que dijese el mensaje de Dumbledore, no eran buenas noticias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cierto —dijo Moody a los miembros de la Orden que se habían agrupado alrededor suyo para poder leer la nota—. McGonagall y Hagrid ya están en Bristol. Dedalus, tú y Hestia tomen Abberley. Arthur, tú y tus chicos diríjanse a Lewisham. Remus, tú y Emmeline verifiquen Mossley. Doge, tú estás conmigo. Tomaremos Lincoln. Molly…..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé lo que tengo que hacer —dijo ella, alejándose del grupo y parándose frente a Harry y Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, ¿que es lo que esperamos? —acotó Moody—. Vámonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué pasa? —preguntó Harry, viendo al grupo de magos y brujas que desaparecían a espaldas de la señora Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué papá se llevó a Fred y a George a Lewisham? —preguntó Ginny, quien no pudo esconder el miedo en su voz—. ¿Qué es lo que pasa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Toma tu capa querido —dijo ella, ignorando la pregunta de su hija mientras se aproximaba a la puerta—. Nos vamos. Apúrate, Harry —dijo ella mientras lo tomaba del brazo y lo jalaba—. Tú también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione aún seguía gruñiendo cuando abrió la puerta de la cocina y entró casi volando como un pequeño tornado tomando a Bill y a Tonks completamente por sorpresa. La pareja brincó y Tonks se alejó tan rápido de Bill que le dio con el codo a un recipiente con manzanas, que se rompió cuando se estrello en el suelo. No que Hermione se diera cuenta. Ni siquiera se fijó en que la parejita estaba ahí. Ella se limitó a pasar como una tormenta sacando los cajones donde se guardaban los cubiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estupido bocón —escucharon que murmuró ella, mientras sacaba completamente un cajón del mueble y lo vaciaba—. Odioso insufrible —chilló ella, mientras sacaba el siguiente cajón tan fuerte que hizo que cayera al suelo vaciando su contenido por todas partes—.Yo le enseñaré magia —dejó escapar cuando encontró lo que tanto buscaba, se agachó y tomó un mazo de madera que se usaba para ablandar la carne. Sin decir una palabra más, se levantó mientras tomaba también un cuchillo para mantequilla y procedió a salir de la estancia con ruidosos pisotones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Madre de Merlín! —chilló Tonks, mientras miraba a la puerta cerrada con los ojos muy abiertos—. ¿Deberíamos hacer algo? —le preguntó a Bill, mientras aún se escuchaban a lo lejos los fuertes pasos de Hermione—. Antes de que lo golpee hasta la muerte con ese mazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es mejor estar lejos de ellos cuando se ponen así —dijo Bill, mientras reparaba con su varita el recipiente que Tonks había roto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ya han hecho esto antes? —preguntó ella, completamente sorprendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso he escuchado —dijo él distraídamente, moviendo su varita sobre los cubiertos que se acomodaron en el cajón—. Nunca he visto una de sus peleas completas por mí mismo —añadió, mientras apuntaba al revoltijo que había en el mostrador—, pero por lo que me han dicho, siempre es así entre ellos. No es gran cosa. Ron sabe como manejarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero… ella lo fue a buscar con un cuchillo —protestó Tonks.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si, eso es nuevo —se rió—. Pero es sólo uno para mantequilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es tu hermano —chilló ella incrédula—. ¿No estás preocupado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mejor un cuchillo a una varita. Así al menos tiene una oportinidad decente de desarmarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;BILL&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ellos lo arreglaran —respondió él, obviamente sin darle importancia—.  Siempre lo hacen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esto no puede ser cierto —pensó Tonks, mirando a su amigo mientras él pensaba que se quitaba un peso de encima—. ¿No viste la mirada en sus ojos? Si alguien viniera tras de mi con una mirada así… Si ese chico sabe lo que es bueno para él será mejor que sea endemoniadamente bueno para correr por su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione recorrió su camino hacia la habitación cerrada de Ron sin ningún esfuerzo por ocultar su cercanía. No sólo quería que Ron supiera que estaba ahí, también quería que supiera que ella no iba a desistir. Sin decir una sola palabra, ella acomodó el cuchillo en el perno de la puerta y le dio con el mazo libremente tres veces hasta que el perno salió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿&lt;span&gt;QUÉ DEMONIOS ES LO QUE ESTÁS HACIENDO&lt;/span&gt;? —gritó Ron cuando la parte superior de su puerta comenzó a safarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;MAGIA&lt;/span&gt;! —respondió ella, mientras se arrodillaba para proceder a martillar el perno de la parte de abajo. Se puso de pie y puso sus dedos entre la puerta y la pared creando un hueco para después sostener la puerta y jalarla hacia ella, hasta que la cerradura cedió y completo su misión. Ella la soltó y miro con satisfacción como la puerta caía en medio de la habitación con un sonoro crujido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú… tú… tú echaste la maldita puerta abajo —dijo Ron, sorprendido en la oscura habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Te lo dije grandísimo bocón! —gritó ella, mientras entraba en la habitación con el mazo aún en su mano izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno... pues... ¡puedes irte al infierno y salir! —respondió él, mientras quitaba sus ojos de la puerta y los fijaba en su furiosa novia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me iré a ningún lado —chilló ella—. No hasta que escuches lo que tengo que decirte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—He escuchado bastante y no quiero escuchar más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;NO-FUNCIONARÁ-CON-HARRY&lt;/span&gt;! —advirtió ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, ya me lo has dicho —dijo él, levantando su cara en señal de disgusto—. No funcionara hasta que tú… —Pero no pudo decir las palabras, pues las imágenes que surgían en su mente eran tan malas que ni siquiera podía decirlo—, hasta que estés… con él. Lo entendí, Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No Ron, no lo has hecho —dijo ella fuertemente—. Tú eres el único que ha puesto a Harry en primer lugar, no yo. Tú pensaste que era a él al que quería proteger y asumiste que debería ligarme a él sin fijarte en lo que yo decía. Así que lo diré una vez más y será mejor que esta vez si me escuches —Hermione se detuvo un momento sólo para estar segura de que tenía toda su atención, y después continuó—. La única persona con la que yo tengo la intención de hacer eso es contigo, grandísimo bocón. No podría ligarme con Harry ni aunque quisiera hacerlo. Debe de ser un acto de amor y yo no lo amo, ni él a mi. No de esa forma. La idea de dormir con él es… repulsiva. Es como mi hermano, por el amor de Dios. Y aunque eso no fuera un factor, no funcionaría, por que si estuviéramos &lt;i&gt;juntos&lt;/i&gt; el proceso estaría completamente manchado por la traición hacia ti. ¿Entiendes lo que te digo? No puedo proteger a Harry. Yo solo puedo protegerte a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Realmente me he perdido, Hermione —dijo Ron, pasándose las manos por los cabellos con desesperación—. Pensé que la idea de la contra maldición era para proteger a Harry —dijo, mientras se sentaba en el borde de la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nosotros podemos usar la contra maldición para proteger a cualquiera —dijo ella, aclarando—. Pero sólo después de haber tomado la poción, de otra forma es suicidio. Necesitamos la poción para proteger nuestras almas,. No podemos sólo beberla porque la conexión seria sólo temporal. Se iría después de una quincena a menos que mantengamos el lazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y como es que se supone que haremos eso? Tendremos que beber esa cosa cada dos semanas, ¿no? —dijo Ron con repulsión a la sola idea—. «Sólo espero que tenga mejor sabor que la Poción Multijugos» —pensó él, ajeno al hecho de que las mejillas de Hermione se habían puesto de un rojo intenso al escuchar la pregunta de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno —dijo ella, cerrando los ojos—, como he dicho la Poción de Acoplamiento se llama así por una razón. La forma más eficaz de mantener el lazo es teniendo relaciones regularmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«&lt;span&gt;HO-LA&lt;/span&gt;» —chilló la mente de Ron, alborotada solo por esa pequeña información—. ¿Qué tan regularmente? —preguntó él con su cara brillante de la emoción. Cualquier plan que involucrara un jugueteo frecuente no podía ser tan malo. De hecho, era bastante atractivo. Entre más pensaba en ello, mejor sonaba—. «Podemos comenzar ahora mismo. Esta bien, no hasta que la poción madure —se recordó—. Pero podríamos practicar un poco, ¿No es ella la que siempre me dice acerca de lo importante que es la practica en los nuevos hechizos? No habrá mejor momento para practicar que ahora que la casa esta casi vacía».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Odioso insensible»  —pensó Hermione sin gustarle el giro que la conversación había tomado ni los pensamientos que sabía que se habían formado en la mente de él. Pero ella sabía muy en el fondo que no había querdio decir eso de la forma que sonó. Sabia que él se preocupaba por ella y que no sólo era por el sexo, pero el comentario aún le molestaba. El hecho de que él aún no lo había notado la hizo sentirse como un pedazo de carne, lo que la saco de quicio más aún—. Supongo que eso depende —dijo ella fríamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —preguntó Ron, que se había perdido en sus pensamientos y no había escuchado su respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dije que depende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De que? —presionó Ron. Fue sólo después de esa pregunta que se dio cuenta de que ella estaba enojada con él— «¿Que fue lo que hice ahora?» —se sorprendió el.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En si continuas o no actuando como un gusano lascivo que sólo se preocupa por qué tan frecuentemente va a tener suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Hermione! —chillo el, basándose en el hecho de que ella lo había maldecido—. «Oh, oh. Supongo que eso significa que no habrá nada de práctica».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizás deberías de leer mis notas antes de que te sigas enterrando mas profundamente —sugirió ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Um, está bien —aceptó rápidamente, esperando que eso la calmara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Iré por ellas —sentenció Hermione, apretando los labios y estrechando sus ojos antes de darle la espalda y caminar por el espacio vacío donde había estado la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera —dijo él cuando sospechó que ella podría no regresar—. Lo siento —dijo, mientras saltaba de la cama y zanjaba la distancia que había entre ellos—. No te enojes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué es lo que lamentas? —dijo ella, dándose vuelta para quedar frente a él una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh... lo que fuera que halla hecho —replicó, poniendo una expresión de tristeza y bajando la mirada hacia ella en lo que fue su mejor versión de una mirada de cachorrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Maldición» —pensó ella cuando notó que su firmeza comenzaba a desmoronarse. Era demasiado adorable para estar enojada con él—. Ni siquiera sabes por qué te estas disculpando —dijo ella, más para recordarse por qué estaba tan enfadada que por otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero sé que lo siento —respondió él, tratando de arreglar todo con una de sus irresistible sonrisas ladeadas—. Sé que puedo ser un imbécil, pero no es mi intención serlo. Me vas a perdonar, ¿no? Por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El realmente no necesitaba suplicar hasta ese punto. Ya se había dado cuenta de que estaba llegándole. Ella estaba tratando de que no se le notara, pero su expresión había cambiado. Su lenguaje corporal era menos rígido que el que había tenido antes. Aun así, aún no esta seguro si era buen idea tocarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Mione?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, eso supongo —dijo ella, mordiendo su labio inferior mientras le dedicaba una sonrisa—. Espera aquí —dijo suponiendo que definitivamente era mejor idea que ellos permanecieran en una habitación sin puerta  por el tiempo que restaba—. Iré por mis notas y regresaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hermione? —dijo Ron cuando llego al fin de la página— ¿Qué es lo que quiere decir esto? —preguntó, apuntando a la línea que decía "&lt;u&gt;Poción de Acoplamiento + sangre (sacrificio) + amor = ¿¿protección adicional??&lt;/u&gt;"—. ¿Sacrificio? ¿Que demonios quiere decir sacrificio? —demandó— Es decir, me imagino que esto es más que picarse un dedo y añadirle unas gotas de tu sangre a la poción. ¿No estarás planeando cortarte la mano o algo así?—preguntó, recordando obviamente el sacrificio de colagusano para regresar a su amo a su antiguo cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que no —dijo Hermione—. Sólo sigue leyendo. Todo tendrá sentido cuando estés más enterado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron la estudio detenidamente por un momento. Después dio vuelta a la hoja de pergamino que estaba leyendo de entre el montón de la pila y dejó que sus ojos continuaran con las siguientes páginas de sus notas.&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Sangre = vida; tiene propiedades dadoras de vida&lt;br /&gt;**LA SANGRE DE UNA VIRGEN TIENE FUERTES PROPIEDADES MÁGICAS**&lt;br /&gt;Sacrificio = derramamiento de sangre&lt;br /&gt;¡¡&lt;u&gt;DEBE DE SER UN ACTO DE AMOR&lt;/u&gt;!!&lt;br /&gt;Añadir sangre fortalecería la poción&lt;br /&gt;Mi sangre para protegerlo a el&lt;br /&gt;¿¿Su sangre para protegerme??&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;o&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Semen =  vida; tiene propiedades dadoras de vida&lt;br /&gt;También derramado en un acto de amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;—¡MIL DEMONIOS! —chilló Ron. Sus ojos se abrieron demasiado cuando llegó a la parte final de la página, a lo que estaba escrito con tinta roja, como si ese fuera el punto central.&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;u&gt;Poción de Acoplamiento + sangre + semen + amor =&lt;strong&gt; protección + ligar las almas&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El sacrificio al que ella se refería en sus notas era la perdida de su virginidad. La sangre de las vírgenes tenían propiedades mágicas. Todos lo sabía. Incluso los muggles conocían algo de eso, sólo que no sabían que lo sabía. Durante el paso del tiempo habían tenido cierto conocimiento y lo narraban en sus historias sobre chicas jóvenes que eran sacrificadas a dragones o arrojadas a los volcanes o cosas igualmente estupidas. La manera de morir parecía no importar tanto, siempre que fuera horrenda y resultara en lograr la salvación de un pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Malditos idiotas. Todos ellos» —pensó Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo los muggles parecían no darse cuenta que el genero del donante no hacía diferencia desde el punto inicial mágico, ellos solo fueron y  malinterpretaron el aspecto protector de la sangre. La sangre de la virgen tenía propiedades protectoras, pero eran menores. Eran usadas en pociones curativas o restaurativas. Pero esto,  lo que Hermione sugería…iba mucho mas allá de lo que hicieron los Medimagos lograron. Ella no usaría su sangre normal, sino la que resultara de la perdida de su virginidad, lo que la haría mucho mas poderosa. Por lo que Ron sabía esto no tenía precedentes. Era brillante, absoluta y retorcidamente brillante. La pregunta era, ¿tendría él que tomárselo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Como demonios terminaste con algo así? —preguntó Ron, mientras miraba con atención las notas una vez más—. Es endemoniadamente brillante, pero…¿no pensaste en correr a consultar esto con Dumbledore? Estas pensando en alterar la poción, ¿cierto? Vi la lista de ingredientes y el semen y la sangre no están. Quiero decir, sé que los agregaste para fortalecer la conexión y agregar un poco de protección extra, ¿pero que pasará si ese no es el único efecto que tiene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estás loco? —Hermione respondió arqueando una ceja—. ¿Honestamente pensarías que él nos dejaría hacer esto? ¿Lo crees? Tendría que explicarle lo de la contra maldición y no pienso hacerlo. Y tampoco lo harás tú —dijo ella como precaución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué no? Si él puede usarlo para bloquear la maldición asesina, ¿por qué no decirle a él y a todos en la Orden?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, por un lado sus almas no estarían protegidas. Sería como enviarlos al suicidio. No puedes forzarlos a tomar la poción de acoplamiento. Lo que quiero decir es…que ellos deben de estar deseando compartir su alma con alguien más y no creo que sea muy agradable. Y lo mas importante, mientras menos personas sepan de esto, mejor. Nadie puede saber de esto, Ron. Ni siquiera Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? ¿Por qué no? Tú sabes que podemos confiar en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hasta que se vuelva mejor en Oclumancia —añadió Hermione rápidamente—. De otra forma Voldemort podría enterarse y no podemos dejar que eso ocurra. Ahora que tiene un cuerpo y que es mortal se ha vuelto vulnerable, y debemos usar eso en nuestra ventaja. Si él sabe que podemos bloquear la maldición asesina no la usará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y eso sería malo por...? —preguntó Ron, mirando a Hermione como si estuviera loca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por que si yo puedo ser un escudo para Harry, la maldición rebotará a quien quiera que la lance. ¿No lo ves? —dijo ella animosamente—. Si tenemos suerte, Voldemort terminará matándose a sí mismo con su propia maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me gusta la idea de ocultarle cosas a Harry —protestó Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A mi tampoco, pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esto no es un pequeño secreto de lo que hablamos. Es uno enorme. Te das cuenta que si hacemos esto —dijo él, mirando hacia la parte inferior de las notas—, nosotros estaremos básicamente…—Pero él no terminó de decir lo que pensaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estaremos qué? —dijo ella, dirigiéndole una mirada confusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ella no lo sabe».... Um... conectados —terminó débilmente—. «¿Cómo puede no saberlo? Estoy hablando de Hermione y ella lo sabe todo. Aunque es hija de muggles. Probablemente no ha escuchado nada acerca del Lànain, pero lo que ella sugiere es en esencia la misma cosa, ¿o no es así? El ligarnos y no sólo por sangre. Está bien, la magia no se ligaría, pero… de otra forma se acerca mucho a la misa cosa».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú fuiste el que dijo que no le contáramos que estábamos juntos —acotó Hermione, recordándole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Está bien, quizás ella sí lo sepa» —pensó Ron para sí. Sólo había una forma de averiguarlo,. Se lo iba a preguntar—. Um… Hermione —dijo él cuidadosamente—. ¿El profesor Binns mencionó alguna vez el Lànain en las clases de historia de la magia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿El qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El Lànain.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No que yo recuerde. ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Olvídalo, no es importante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿por qué lo trajiste a colación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Maldición, ¿ahora que vas a hacer, idiota? Rápido, encuentra algo que la distraiga» —se ordenó Ron a sí mismo, pero antes de que pudiera encontrar algo, se dio cuenta de que ella ya estaba distraída. Ni siquiera lo miraba. Ella miraba por sobre su hombro hacia el espacio vacío de la puerta. Fue sólo hasta que giró que se dio cuenta de que el espacio vacío ya no lo estaba. Su madre estaba de pie ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento Ron sintió que un pánico ciego se clavaba en él—. «¿Qué tanto habrá escuchado? ¿Qué pasa contigo? ¿Eres idiota?  ¿En qué pensabas hablando acerca del Lànain en una habitación sin puerta? Pero se suponía que nadie iba a estar aquí. ¡Maldita sea! Si ella me escucho hablando de la antigua ceremonia de unión con Hermione se pondrá violenta». ¿Mamá? —dijo Ron aún confuso. Tanto, que su voz reflejaba su miedo— ¿Qué es lo que haces aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Necesito hablar con tu hermano —respondió ella, sus ojos se movieron al marco vacío de la puerta y a la puerta que había sido recargada cuidadosamente contra la pared—. ¿Dónde esta él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Abajo, eso creo —respondió Ron, su estomago se retorció de nuevo, pero esta ves por una razón enteramente distinta— ¿Por qué? —preguntó él. Aun faltaba; era muy temprano para que la fiesta hubiera terminado y si ella estaba ahí era por que seguramente había pasado algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No importa —dijo ella, interrumpiéndole antes de que preguntara más—. Nada de lo que tú debas preocuparte. Ustedes dos quédense arriba y terminen su tarea —dijo ella, antes de girar para ir a la escalera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pensó que estábamos haciendo tarea —dijo Hermione, suspirando de alivio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, ¿pero qué es lo que hace aquí? —preguntó Ron—. ¿Y por qué nos preguntó en dónde estaba Bill? ¿Por qué no apareció directamente en la cocina? Ella debía de haberlo sabido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Crees que nos estaba vigilando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Obviamente —respondió él— Pero ella no se quedó mucho tiempo. Algo extraño esta pasando aquí —dijo, y levantándose de la cama se adelantó a la puerta—. Ven —llamó a Hermione para que lo siguiera—, vamos a averiguar qué es lo que está pasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Mamá! —chillo Bill, sorprendido aún antes de que llegaran a la puerta y pegaran su oídos contra ella—. ¿Qué es lo que haces aquí?, ¿por qué no estás en la fiesta de Harry? No puedo creer que ya se haya terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ha habido un ataque r—espondió la Señora Weasley. Ron y Hermione se miraron uno al otro con los ojos muy abiertos, pero ninguno de los dos habló. En su lugar, escucharon como una de las sillas caían al suelo cuando Bill y Tonks saltaron de sus asientos. El ruido debió de haber sido de la de Tonks al derribarla y, después, hubo silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Doóde esta Harry? —escucharon que Tonks preguntó preocupada—. ¿Está bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No fue a Harry —dijo la señora Weasley&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué hay con Ginny? —preguntó Bill. Su voz ondulaba suavemente como si estuviera temeroso de saber realmente la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu hermana está bien —escucharon decir a la señora Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron y Hermione suspiraron aliviados. Harry y Ginny, ambos estaban bien&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dumbledore y yo los dejamos en casa de los Dursley —dijo la señora Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Dejaste a Ginny con esos muggles?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es el lugar más seguro para ellos en este momento —respondió agresivamente la señora Weasley—. Mientras ellos estén dentro de esa casa nadie, ni siquiera Quien-tú-sabes podrá tocarlos. Tonks, querida —añadió—, será mejor que vallas con Kingsley. Las marcas tenebrosas tienen al Ministerio un poco alborotado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Marcas tenebrosas? —escucharon preguntar a Bill— ¿Cuántas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al menos cinco, que nosotros sepamos. Todas ampliamente dispersas y aparecidas relativamente casi a la misma hora. Esa es toda la información que tengo hasta ahora, aparte del hecho de que fueron tras los hijos de muggles. Kingsley no tuvo tiempo de pasar mas información antes de que el Ministro comenzara a intervenir. Necesitas ir a vigilar —dijo de nuevo—, Funge ha llamado a todos los aurores disponibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera un minuto —chillo Bill—. Yo... yo no creo que tú debas ir —Su comentario fue recibido con silencio—. Alguien debe de quedarse aquí con mamá por si acaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bill —respondió la señora Weasley—. Tonks es un Auror. Ella tiene que ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero…yo no creo que esa sea una buena idea. Quiero decir, Funge no sabe en donde estas —argumentó él—. ¿Cómo es que puede llamarte entonces, si ni siquiera sabe en donde estás? Parecería sospechoso si tú apareces, pues querrá saber como es que supiste que había problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él no es lo suficientemente inteligente para pensar de esa manera —objetó Tonks.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bill —replicó la señora Weasley, sonando algo fastidiada—. No seas ridículo, por supuesto que tiene que ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo ignóralo —murmuro Tonks—. Siempre se pone así si esta cerca cuando tengo una misión. Honestamente, uno creería que todo el entrenamiento de auror que recibí fue para nada, por la forma en que él lo toma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tonks —Bill lo intento de nuevo—, ellos están persiguiendo a los hijos de muggles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y eso se supone que significa? —respondió ella, sonando más que un poco insultada— ¿Qué por que mi padre es un muggle yo no puedo cuidarme sola? Eso es un montón de basura y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres calmarte? —chillo Bill—. Por el amor de Merlín. Sabes que eso no es lo que yo quería decir. Es sólo que…Hermione es hija de muggles y tú eres el guardián secreto de sus padres. Si no la pueden encontrar entonces podrían ir tras ellos. Por eso creo que deberías quedarte aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sola mirada a la cara ceniza de Hermione fue suficiente para que Ron entrara en acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creí que tu eras el guardián secreto de sus padres —dijo Ron mientras empujaba la puerta para abrirla y entraba a la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡RONALD WEASLEY! —gritó su madre, mientras se erguía resoplando y giraba para enfrentarlo— ¡Te dije que te quedaras arriba!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si, bien, no lo hice —atacó él—. Y fue bueno que lo hiciera. De otra forma nunca hubiera sabido que es lo que pasa, por que tu no me lo habrías dicho. ¡Nadie me dice nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso es por que tú no eres parte de la Orden —dijo enojada la señora Weasley—. A pesar de pienses que lo eres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Que pasó con mis padres? —preguntó Hermione, mientras entraba a la cocina—. ¿Fueron atacados o no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —dijo la señora Weasley, después de un silencio incomodo—. Ninguno de los ataques fue cerca de tu casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero ellos aun están en peligro, ¿verdad? —preguntó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no lo sabemos —dijo la señora Weasley, pero antes de que pudiera decir algo más, Hagrid apareció inesperadamente en medio de la cocina y puso fin a la conversación abruptamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El profesor Dumbledore me ha enviado para recordarles a ustedes —dijo, mientras apuntaba con la punta de su sombrilla rosa a Bill y a Tonks— "Transformen esto en un traslador" —les explicó, ondeando la sombrilla bajo sus rostros asustados—. Hemos encontrado sobrevivientes en la casa de los Creevey. Esos malditos bastardos —inquirió, enojado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hagrid —La señora Weasley trató de interrumpirlo antes de que dijera algo más, pero ál no la tomó en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todos esos ataques fueron parte de un plan para poder llegar a Harry. Como si en no tuviera más cosas con que lidiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;span&gt;¡HAGRID&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dieciséis personas muertas. Una por cada año de su vida. Los Creevey fueron la última familia en ser atacada. ¡MALDITOS COBARDES!, Atacando a niños y muggles indefensos. ¡Él era  lechero, por el amor de Merlín! No tenia forma de defenderse a él ni a su familia. Dejaron a su esposa viva para que pasara el retorcido mensaje, pero eso no es todo. Usaron la maldición Cruciatus en ella y la obligaron a decidir cual de sus niños sería la última victima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Dios mío! —gimió Hermione, mientras las tibias lágrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Caracoles! —chillo Hagrid, cuando giró y se dio cuenta que Hermione y Ron estaban tras él—. ¿Qué es lo que hacen ustedes dos aquí abajo? No deberían de estar aquí, no debieron de escuchar eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quién fue? —preguntó Ron, mientras sus ojos se quedaban fijos en Hermione— ¿Quién fue asesinado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh…—balbuceó Hagrid, mirando incómodo a Molly—. Um..., bien…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿&lt;span&gt;QUIÉN DEMONIOS FUE&lt;/span&gt;?! —gritó Ron—. ¡Nos enteraremos de cualquier forma! ¡Mañana saldrá todo en El Profeta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él está en lo cierto mamá —intervino Bill, antes de que ella comenzara a argumentar—. Se las arreglarán para saberlo. Aún si mantienes El Profeta lejos de ellos, regresarán pronto al colegio. No es algo que puedas esconderles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, está bien, anda —dijo ella suspirando, sabiendo que Bill tenía razón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Fue Colin o Dennis? —preguntó Ron con un tono tenso en su voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ambos —respondió Hagrid con tristeza, desviando la mirada para tratar de contenerse—. De lo poco que sabemos es que fueron por Colin primero. No lo querían defendiendo a su familia. Después fue su padre, y luego, hicieron que su madre eligiera entre Dennis y su hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni siquiera sabia que tenía una hermana —se murmuró Hermione a sí misma. Había mucho que ella no sabia sobre los Creevey. Ellos no estaban en el mismo curso que ella, pero esa no era una excusa válida. Ambos eran miembros del&lt;span&gt; ED.&lt;/span&gt; Debió de saber al menos que tenían una hermana— ¿Ella es una bruja? —preguntó Hermione, mientras Ron pasaba una mano protectoramente sobre sus hombros y la atraía hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —contestó Hagrid sinceramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ron? —intervino la señora Weasley—, lleva a Hermione arriba ahora y quédate con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Que hay con mis padres? —protestó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira —dijo Hagrid, girando hacia Bill y Tonks—. Tenemos que irnos. El profesor Dumbledore nos espera —añadió, mientras sujetaba la sombrilla traslador hacia ellos para que la sujetaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tonks? —preguntó Bill, dirigiéndole una acosadora mirada. Ella miro a Hermione y después a Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien —cedió ella, moviendo su cabeza demostrando que estaba de acuerdo—. Me quedaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Somos sólo nosotros, Hagrid —dijo Bill, avanzando y sujetando el traslador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya ha empezado, ¿no? —murmuró Ron. Su mente se tambaleaba, mientras su madre los empujaba a él y a Hermione a través de la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra había comenzado. La gente estaba muriendo. Personas que el conocía. Chicos con los que iba a la escuela. Él sabia que debía de sentir algo, algo mas de lo que estaba sintiendo. Miedo. Indignación. Pena. Pero esas no eran las emociones que le pesaban en su mente. Lo que él sentía era alivio. Alivio de que Hermione no fuera uno de los hijos de muggles asesinados. Colin y Dennis estaban muertos y él se sentía aliviado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Qué clase de bastardo enfermo soy? —pensaba Ron. Su estómago estaba revuelto por la culpa, mientras él seguía a su madre que los encabezaba en las escaleras—. Ellos sólo eran niños. ¿Por qué tuvieron que matarlos? ¿Por qué?»&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-8962013166214821818?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/8962013166214821818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-29-el-comienzo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/8962013166214821818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/8962013166214821818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-29-el-comienzo.html' title='Capítulo 29: El comienzo'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-2416427951959173672</id><published>2009-05-24T14:41:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T15:03:34.511-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 28: El día del cumpleaños de Harry</title><content type='html'>Harry Potter no sabía qué día ni qué hora era, aunque ya tampoco le importaba demasiado. Se había pasado la semana anterior atrincherado en su dormitorio con las cortinas cerradas, tratando de esconderse del mundo. Desafortunadamente, el mundo se mostraba algo reacio a perderlo de vista. Sólo había conseguido dos días libres de los Dursley cuando su tío vino pisoteando las escaleras e interrumpiendo su soledad con gritos sobre "lechuzas" y "hombres maniáticos con sombreros de hongo". Harry supo de inmediato que el hombre loco al que Vernon Dursley se refería era Alastor Moody. Él no había olvidado la manera en que Ojoloco amenazó a su tío en la estación del tren al comienzo de las vacaciones. Por lo visto, Vernon tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de entrometerse en el cuarto de Harry, su tío enseguida sacó una libreta de papel amarillo a rayas y exigió que Harry le escribiera a "los raros" antes de que más "sinvergüenzas" o "canallas" se aparecieran en su umbral. Fue entonces que Harry se dio cuenta de por qué su tío Vernon había invadido su santuario. Había pasado más de tres días sin contactar a nadie de la Orden y ellos habían enviado a alguien para ver si estaba todo bien. Quienquiera que haya sido, probablemente había amenazado en volver si no sabían algo de él por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un segundo o dos, Harry estuvo tentado a no hacer nada, sólo para ver lo que pasaría. Si sus amigos creían que lo estaban maltratando, si pensaran que los Dursley lo habían aprisionado nuevamente, quizá intentarían rescatarlo. Hasta incluso podría largarse de allí. Pero entonces comprendió que no tenía otro lugar adónde ir. No podía ir a La Madriguera. Ron y su familia ya no se encontraban allí. Todos sus amigos estaban viviendo en la casa de Sirius y ese era el último lugar en donde querría estar. Preferiría quedarse con los Dursley a estar encerrado en la casa de su padrino. Sería demasiado doloroso. Vería a Sirius por todos lados. Pero él no estaría allí. Sirius ya no estaba en ningún lugar. Se había ido; y según Harry, todo era culpa suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso resolvió el asunto rápidamente. Sin decir una palabra, Harry agarró la libreta y el bolígrafo de la mano de su tío. "Estoy bien", garabateó, luego arrancó el papel de la libreta, lo plegó y se lo dio a Hedwig.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me importa a quién se lo entregues —le instruyó a su lechuza, abriendo la ventana y sosteniendo las cortinas para que ella pudiera salir—. Dáselo a Ron o cualquiera que encuentres. No importa quién sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su mensaje enviado, Harry se arrojó a su cama y continuó mirando al techo. No cambió casi nada en los días siguientes. Hedwig había regresado, cargada con un paquete y dos tarjetas de cumpleaños; una de Ron y otra de Hermione, ninguna de las cuales se molestó en abrir. Éstas descansaban lado a lado sobre su escritorio, junto al regalo sin abrir. Ya las leería tarde o temprano. No irían a ninguna parte. Esperaría hasta estar hambriento para ver lo que había en la caja. Conociendo a Ron, probablemente era algo con chocolate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero él no estaba hambriendo en ese momento. De hecho, no había tenido apetito en días. Comía lo que su tía le empujaba por la gatera en la parte inferior de la puerta de su dormitorio, pero no lo saboreaba. Podía haber sido cartón por el sabor que tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;&lt;span&gt;M&lt;/span&gt;&lt;span&gt;UCHACHO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;! —El sonido de su tío Vernon gritándole desde el pié de las escaleras regresó a Harry a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Ahora qué?» —pensó Harry con la vista en la puerta al levantarse de la cama, ofendido. Él no había hecho nada. ¿Por qué no lo dejaban en paz?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;&lt;span&gt;BAJA AHORA MISMO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué quieres? —preguntó Harry al descender las escaleras a regañadientes—. No he hecho nada. No he salido de mi cuarto. No te estoy molestando. De hecho, estoy haciendo exactamente lo que quieres. Pretendo que no existo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sr. Dursley esperó hasta que Harry llegara al pie de las escaleras antes de hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vete —dijo él, empujando al adolescente boquiabierto afuera de la puerta principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Será mejor que primero te pongas unos zapatos  —dijo la Sra. Figg, mirando las medias disparejas de Harry—. Y peina tu cabello mientras tanto —añadió ella, empujándolo adentro de la casa de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Alguien me puede decir qué está pasando? —gritó Harry, mirando a la Sra. Figg con asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya he tenido bastante de tu holgazanería aquí en mi casa —le informó su tío—. Es hora de que salgas y ayudes a mantenerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La Sra. Figg tiene algunas tareas que necesita terminar en su casa y ha sido lo suficientemente generosa de pagarte por hacerlas —continuó él, moviendo dos billetes de veinte libras bajo la nariz de Harry—. Aunque no recibirás ni un solo centavo —añadió él, metiéndose el dinero en su bolsillo—. Esto es lo menos que nos debes. Ahora ve, ponte tus zapatillas y sal de mi vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ron... —Hermione gimió suavemente al tratar de alejarlo de encima suyo y fracasar—, por favor —suplicó ella, inclinando su cabeza sólo lo necesario para impedir los besos apasionados que él le había estado concediendo. Desafortunadamente, Ron malinterpretó su significado y en vez de detenerse, simplemente llevó sus labios hasta su cuello, que había quedado expuesto, pensando que era eso lo que ella quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían estado de esa forma bastante acalorada y densa desde que su familia había dejado Grimmauld Place. Al reflexionar, Hermione se dio cuenta que llegar al cuarto de Ron y acostarse en su cama, probablemente no había sido la mejor forma de empezar una conversación. Pero tenían todo el día para ellos solos. No había razón para arruinarlo enseguida. Todo estaría bien siempre y cuando hablara con él antes de que todos regresaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque una hora de intenso besuqueo por poco aleja por completo de su cabeza la idea de contarle todo sobre su investigación. Había sentido una gran tentación de abandonar todo el asunto. Pero se lo diría, al menos cuando lograra recordarlo por completo. Ron era muy bueno distrayéndola. Era difícil pensar con su boca y sus manos haciendo las cosas que hacían. Ella no quería pensar. Todo lo que quería hacer era sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Sólo voy a enfadarlo y ya ha estado bastante irritable últimamente —pensó, buscando una pretexto para no decirle nada—. Tengo el resto del verano para hablarle acerca de la investigación».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Pero nunca tendrás una oportunidad como ésta —se entrometió la parte fastidiosa y racional de su mente—. No estarás a solas con él otra vez. Incluso cuando regresen al colegio, siempre habrá alguien en el medio y esto &lt;i&gt;definitivamente&lt;/i&gt; no es algo que puedas arriesgar a que alguien lo escuche».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Está bien. Se lo diré —se informó a sí misma—. Lo haré en… diez minutos. Otros diez minutos no dolerán» —decidió al sentir la mano de Ron recorrer su pecho y deslizarse sobre su estómago. Fue una caricia sumamente delicada y, aún así, causó que un fuego fluyera por sus venas. Fuego y hielo. Adentro se estaba quemando y por afuera, su roce le ponía la piel de gallina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me vuelves loco —murmuró Ron, al colocar sus manos a los lados de ella, elevarse y delinear sobre su cuerpo, siguiendo el camino que su mano había recorrido con una serie de delicados besos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione gimió de placer cuando esos dedos se sumergieron debajo de su falda y rozaron su muslo interior. Él realmente sabía cómo echarle leña al fuego. Apenas la estaba tocando y prácticamente ya se encontraba sin aliento. La parte racional de su mente estaba perdida. La dolorosa, abrasadora necesidad la había retorcido y hecho a un lado. Lamentablemente, en el instante en que los dedos de Ron se deslizaron por debajo de la cintura de sus bragas, su lado racional se despertó nuevamente y volvió a imponerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Basta —jadeó ella, casi en contra de su voluntad. El lado racional de su mente sabía lo que él estaba por hacer. También sabía que una vez que él comenzara eso estaría enteramente perdida. Ya no podría compartir sus secretos. Tan sólo estarían aquellos besos, caricias y sensaciones. Una vez que él finalizara aquella labor, ella le correspondería y esto seguiría hasta que se durmieran abrazados, de la misma forma que la noche anterior—. No... podemos —dijo Hermione, de una forma mucho más autoritaria de lo que hubiera querido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero intencionalmente o no, su tono de voz había atrapado la atención de Ron. El peso de su cuerpo instantáneamente se aligeró al levantarse y cambiar de posición para poder verla a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento en que sus ojos azul cobalto se fijaron en los suyos, ella notó su torbellino de emociones. El deseo; la decepción; su propia frustración. Pero más allá de todo eso, había confusión. Él no entendía por qué lo había detenido. Aún peor, pensaba que la había irritado, pero no sabía por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento —murmuró Ron al cerrar sus ojos e intentar mantener sus embravecidas hormonas bajo control. Todavía no estaba seguro de lo que estaba pasando. Tan sólo unos minutos atrás ella le había estado suplicado. ¿Lo había hecho? Sí. Había gemido su nombre con placer, seguido de  la palabra "por favor". Aparentemente, en algún punto entre la súplica y la entrega, había cambiado de opinión. Era algo endemoniadamente exasperante, pero no había mucho que él pudiera hacer. Sólo podía controlarse y bajar un cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hiciste nada malo —le aseguró Hermione al sentarse y acomodar su blusa hasta que cubriera su estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No debí haberte… presionado. Lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me presionaste —insistió ella—. No fue eso por lo que te detuve. Yo…, bueno…, es que necesito hablar contigo de algo, eso es todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres hablar? —preguntó él, mirándola absolutamente incrédulo—, ¿ahora? ¿No puede esperar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era obvio que si ella prefería hablar a lo que él estaba por hacerle, no era muy bueno haciéndolo. Claro que tampoco había tenido mucha práctica. Anoche había sido la primera oportunidad que tuvo de tocarla &lt;i&gt;ahí.&lt;/i&gt; Pero ella pareció haberlo disfrutado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«A menos que lo haya fingido. Las mujeres sí fingen eso. ¡&lt;span&gt;&lt;span&gt;OH, MERLÍN&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;! Quizás lo hice tan mal que sólo lo fingió para que me detuviera».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No. Me temo que no puedo —contestó Hermione—. «Si espero más, no podré decírtelo nunca».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero… Mione —se quejó él—. Esta es la primera vez que estamos solos…,&lt;i&gt; realmente&lt;/i&gt; solos…en todo el verano. Probablemente sea la única oportunidad que tengamos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé —dijo ella de prisa, interrumpiéndolo—. «Esta es la única oportunidad que tendré para decírtelo sin que nadie nos escuche».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estaba tratando de presionarte. De verdad —dijo él, sonando un poco aterrado—. «Eso es. Tiene que serlo. Fue tan malo que ella no quiere hacerlo otra vez. Sólo que es demasiado educada como para decirme que soy un torpe idiota. O…¡Mil demonios! ¡Quizá hasta vaya a decirme cómo hacerlo mejor!»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se trata de eso —replicó ella, pero evitó mirarlo a los ojos al decirlo—. Por favor. Es importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Esta definitivamente nooooo es la conversación que quiero tener —pensó Ron, y su rostro se enrojeció por la sola idea. Pero esa vergüenza se convirtió en ansiedad en el momento en que notó la expresión sombría en la cara de ella. Si no la conociera mejor, juraría que estaba a punto de llorar—. Esto es malo. Bien, bien malo». Mira, si he hecho algo para… Tú no vas a…—tartamudeó él, incapaz de finalizar las oraciones por temor a escuchar las palabras en alto—. Sé que he sido un furioso imbécil últimamente, pero por favor no…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera —espetó Hermione, tocándolo apenas se dio cuenta de por qué estaba tan angustiado—. Oh, Ron. Sólo porque haya dicho que necesito hablar no quiere decir que vaya a terminar contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No lo harás? —dijo él, suspirando aliviado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto que no. ¿Por qué haría algo así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque soy un repugnante imbécil y cuando no estoy gritando por algo, estoy manoséandote como un maldito pervertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no me molesta demasiado —replicó Hermione, ofreciéndole una sonrisa genuina—. Si así fuera, de seguro no me hubiera escabilludio en tu cuarto anoche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo viniste porque yo estaba enfadado con Ginny y me rehusé a bajar a tu cuarto. Todo lo que querías era un poco de consuelo y yo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vine hasta aquí porque quería estar contigo, Ron —le aseguró—. No porque tuviera una pesadilla. Y tú no fuiste el único con manos hiperactivas —añadió ella, y su rostro se sonrojó al pensar en las libertades que se había tomado. Sin Ginny en la habitación para limitarlos, se habían besado y metido mano a los bestia antes de que alguno realmente tuviera sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿no estás molesta conmigo por… tocarte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —dijo ella, pero su rostro se sonrojó una vez más al recordar los lugares en los que aquellos dedos habían estado y los sonidos lascivos que le lograron sonsacar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero no quieres que lo haga otra vez... Acabas de frenarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No fue por eso que lo hice. Sólo… necesito hablar contigo y si llegamos a ese punto, me olvidaré de lo que tengo que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno... —dijo Ron, mirándola nerviosamente mientras trataba de prepararse mentalmente para lo sea que estaba a punto de oír. Sea lo que sea que ella iba a decir, no podía ser nada bueno. Acababa de interrumpir una perfecta sesión de besos, después de todo—. Entonces —dijo él, respirando profundamente—. ¿Qué es lo que necesitas decirme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo... eh…—tartamudeó Hermione, luego se detuvo y respiró profundamente para calmarse—. Creo que he dado con una forma de bloquear la Maldición Avada Kedavra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿&lt;span&gt;&lt;span&gt;QUÉ&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;? —preguntó Ron, y sus ojos se abrieron exageradamente al observarla boquiabierto e incrédulo. Había repasado una posible lista de respuestas en su cerebro, pero esa posibilidad en particular jamás atravezó su mente—. Eso… eso es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo es —susurró ella, apartando sus ojos para que él no los viera vidriosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera un minuto —insistió Ron, mientras las piezas del rompecabezas comenzaron a unirse en su mente—. Eso es lo que has estado investigando, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —respondió Hermione rápidamente—. Creo… que he desarrollado una contramaldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un minuto, todo lo que él pudo hacer fue sacudir su cabeza, incapaz de entender verdaderamente lo que acababa de escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Una contramaldición? —preguntó, repitiendo las palabras de ella en su mente—. Espera… ¿acabas de decir que la desarrollaste? ¿Diste con ella tú sola? No puedes hacer eso, Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todos los hechizos que nos han enseñado ha sido creados por alguien —respondió ella, más que insultada por su falta de fe en sus habilidades—. No aparecen de la nada, ¿sabías? Todo lo que requiere el crear un hechizo es un poco de imaginación y muchísima investigación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me refiero a eso —contestó Ron—. Hay reglas y restricciones que tienes que seguir. Tienen una sección entera dedicada a este tipo de cosas en el Departamento sobre el Uso Inapropiado de la Magia. Está ubicado en el mismo piso que la oficina de mi papá. Tienes que presentar tu propuesta y seguir sus indicaciones. Y después de haber hecho eso, tienes una cita con el comité y ellos comienzan una serie de descabelladas pruebas. Si no pasas por el control del Ministerio, podrías tener en serios problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no me procupa —admitió Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te arrastrarán para interrogarte. Hasta te podrían arrestar —dijo Ron, casi como si tratara de asustarla—. E incluso si no lo hacen —continuó él—, probablemente te expulsen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ellos no me pueden arrestar O expulsar si estoy muerta» —pensó Hermione con tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aunque en este caso en particular, no importa  —insistió Ron cuando ella permaneció callada—. No puedes bloquear la Maldición Avada Kedavra. No es posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La Maldición Avada Kedavra es generada a través del odio —dijo Hermione mientras las lágrimas que había intentado contener desbordaron y comenzaron a deslizarse por sus mejillas—. Tan sólo necesitas algo más fuerte que el odio para protegerte. El amor es más fuerte que el odio. Es la fuerza más intensa que hay. Puede resistir el tiempo y la distancia. Puede superar los sentimientos dolorosos y las traiciones. Y a veces es lo suficientemente fuerte como para persistir a pesar de la muerte. El amor que la madre de Harry sintió por él sigue a su lado hasta el día de hoy. La contramaldición es impulsada por amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aún así —objetó Ron con su corazón palpitando frenéticamente, como si fuera a saltar de su pecho y alojarse en su garganta—. No hay manera de saber si funcionará. Sólo es una teoría, ¿verdad? Todavía tendrás que presentársela al comité.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Funcionará —insistió Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero no puedes estar segura. Tendrás que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya ha funcionado, Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? No lo has malditamente probado, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿cómo…? —preguntó Ron, pero mientras lo hacía las piezas se unieron en su cabeza—. Espera… —susurró él, y el color de su rostro palideció al instante—. La única persona que sobrevivió a la maldición fue Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cierto —dijo Hermione, al ver el entendimiento en los ojos de Ron—. A él lo salvó el amor de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Respira» —se recordó Ron a sí mismo al mirarla fijamente, lleno de horror—. Ella murió, Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé —murmuró ella con las lágrimas deslizándose por sus mejillas—. Es un acto de desesperación. El último recurso. La contramaldición es exactamente lo opuesto a la maldición asesina. En vez de matar por odio, te sacrificas por amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sacrificar qué? —preguntó Ron, aunque estaba bastante seguro de que ya sabía la respuesta. Y no le gustaba. Ni siquiera un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A ti mismo —contestó ella solemnemente—. Entregas tu vida para proteger la vida de aquél que amas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;&lt;span&gt;NO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;! —gritó Ron, pero era el miedo el que hablaba, no la furia—. Tiene que haber otra forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay otra forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un segundo o dos, todo lo que Ron pudo hacer fue sentarse y mirar con los ojos abiertos de par en par a Hermione, sorprendido, mientras todo lo que ella había dicho era analizado. Pudieron haber pasado sólo unos pocos segundos, pero durante ese tiempo varios pensamientos se dispararon por su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Cómo se supone que debo reaccionar a esto? ¿Qué se supone que debo decir? De ninguna puta forma voy a dejarla hacer algo así. Aunque tampoco es muy diferente de lo que yo planeaba hacer; ¿no? Puede que sea útil conocer lo que planea, sólo por si acaso. Pero tendré que asegurarme de que ella no tenga la oportunidad de usarlo. Eso significa que tendré que vigilarla de cerca la próxima vez que nos metamos en problemas. Un encantamiento silencioso le impediría pronunciar la contramaldición. ¿Pero cuál es? Necesito saberlo». Muy bien —suspiró él, sonando verbalmente derrotado—. ¿Cuál es el conjuro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione abrió la boca para responder, pero antes de pronunciar una sola palabra, pareció cambiar de opinión y la cerró otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te lo voy a decir —susurró ella, mirando a Ron tristemente y negando con la cabeza—. Lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione... —siseó Ron, al extender su mano y agarrarla por ambos brazos. Su cuerpo entero estaba temblando. Ella lo pudo notar en el instante en que sus dedos la tocaron. No estaba completamente segura de si era por rabia o temor, aunque no importaba. Sabía lo que pasaría si le decía cómo conjurar la contramaldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te lo voy a decir, Ron —dijo ella suavemente, sabiendo que las palabras que estaban a punto de salir de sus labios pondrían a sus nervios y furia de punta, pero él necesitaba escucharlas de todas formas—. Tengo que ser yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;&lt;span&gt;NO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;! —gritó él, alejándose de ella al decirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor que vio en sus ojos casi le partió el corazón, pero tenía que continuar. Él tenía que entender el por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Harry te necesita —sollozó ella, incapaz de mantener su propia angustia en su interior por más tiempo—. Él te necesita más que a mí. Se derrumbaría sin ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;&lt;span&gt;AL DIABLO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;! —bramó Ron—. ¡&lt;span&gt;&lt;span&gt;NO PERMITIRÉ QUE LO HAGAS&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no quiero hacerlo. No quiero morir —gimió Hermione, y entonces, se arrojó encima de él—. No quiero perderte —dijo ella, abrazándolo fuertemente—. Oh, Merlín…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incapaz de finalizar, Hermione colapsó completamente y lloró en los brazos de Ron. Entonces, sin ninguna advertencia, se alejó de él y salió corriendo de la habitación. Ron estaba tan aturdido que todo lo que pudo hacer fue sentarse ahí, en el borde de su cama, tratando de comprender lo que acababa de suceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«No —pensó él. Fue la única palabra que su cerebro parecía capaz de formular—. No» —pensó nuevamente, limpiando sus propias lágrimas antes de que se derramaran—. No —dijo esta vez silenciosamente, no dispuesto a aceptar lo que había escuchado—. ¡&lt;span&gt;&lt;span&gt;NO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;! —gritó, decidido, saltando de su cama y perseguiendo a Hermione.&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que estaba en una fiesta, Ginny no la estaba pasando muy bien. Debería estar contentísima. Había hecho lo imposible. Había hecho que su madre cediera. Cualquiera que conociera a Molly Weasley bastante bien, concordaría con que eso era gran hazaña. Ginny le había ganado a su madre. Estaba aquí, en la fiesta de Harry. Estaba aquí, pero su hermano y su novia no. Y ahí yacía el problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ginny había pasado los últimos cuarenta minutos viendo al mejor amigo de su hermano tornarse cada vez más abatido, aunque había logrado montar un espectáculo bastante creíble por un rato. Había estado sinceramente sorprendido cuando llegó, y estuvo verdaderamente halagado por el esfuerzo que pusieron en su fiesta. Nadie le había hecho una fiesta a Harry Potter, nunca antes. El hecho de que sus amigos pasaran por tantos problemas para hacerla lo había emocionado enormemente. El problema era que los amigos a los que más deseaba ver no estaban ahí. No porque no quisieran, sino porque no podían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie se le había acercado a decirle a Harry por qué Ron y Hermione estaban ausentes, pero él era un chico inteligente. No se requería ser alguien tan brillante como Hermione para unir las piezas del rompecabezas. Fred ya le había contado que la Sra. Weasley los tenía prisioneros en Grimmauld Place. Ellos estaban atascados en esa vieja y mugrienta casa. Habían estado encerrados todo el verano por su culpa. Harry los había convertido en blancos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de no mostrar su desilusión. Trató de esconder el desánimo que sentía. Sonrió cuando la madre de Ginny lo abrazó, e incluso se rió con unas cuantas bromas de los gemelos. Pero a Ginny no la engañaba. Había pasado la mejor parte de sus cuatros años estudiando al joven con anteojos y ese despeinado cabello negro. Ella lo podía leer como un libro. Sabía que no estaba feliz. Sabía que se estaba culpando a sí mismo por algo que estaba más allá de su control. Sabía que se sentía culpable. Ginny conocía el sendero por el que estaba atravezando, porque ella lo había recorrido también. Nada de lo sucedido era culpa de Harry. Ginny era consciente de eso. El problema era que Harry no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Bueno —pensó Ginny al ver a Harry sentado solo, mirando por la ventana y mutilando un perfecto pedazo de su pastel de cumpleaños—, Hermione ya me advirtió que esto pasaría. Me dijo que él se apartaría e intentaría permanecer alejado de los demás. Y... también me dijo que no vaya a tolerar ese comportamiento. "Tendrás que enfrentarlo" —recordó el consejo de Hermione—. "Tendrás que ponerte delante suyo y rehusarte a irte, sin importar lo que él te diga. No es nada personal. Es sólo lo que Harry hace cuando está enfadado. Tienes que darle a entender que no te vas a ir. Es una prueba. Él quiere que te vayas, pero al mismo tiempo quiere que te quedes, porque si te quedas, significa que te preocupas por él. Necesita saber que estarás a su lado sin importar lo que suceda. Pero al mismo tiempo, tendrás que demostrarle que no aguantarás ninguna de sus tonterías. No lo dejes enfurruñarse. Cuando comience actuar como un imbécil, díselo. Él te respetará más por ello. Además, una vez que vea que no se puede deshacer de ti, dejará de intentarlo"».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes, puedo pensar en mejores formas de aplastar ese pastel que con un tenedor —dijo Ginny, al tomar una silla y sentarse al lado de Harry—. El trasero de Fred encabeza la lista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —preguntó Harry, alejando sus ojos de la ventana y fijándolos en la inesperada compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—-Ese destrozado pedazo que solía ser un pastel —clarificó ella—. Si no te lo vas a comer, discretamente puedes ponerlo en su silla. Quizás si tiene una gran mancha en la parte trasera de esos odiosos pantalones de piel de dragón, se deshaga de ellos. Él piensa que le quedan bien. Yo creo que lo hacen ver como una gran rana gigante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No creía que lucieran tan mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tan mal? —preguntó Ginny—. Sus piernas están cubiertas de escamas verdes. Por lo menos George fue lo suficientemente listo como para usar las rojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo —murmuró Harry, usando el mismo tono que Ron utilizaba siempre que no la estaba escuchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Muy bien —pensó Ginny al ver a Harry moverse en su silla para continuar mirando por la ventana—. Bromear no funcionó. Quizá con un poco de   sarcasmo clásico atraiga su atención». Entonces, así va a ser, ¿no? —preguntó Ginny, forzándose a sí misma a sonar molesta—. ¿Sólo vas a seguir sentado aquí, meditando melancólicamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, eso creo —contestó Harry—. Es mi cumpleaños. Puedo pasarlo como quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No pasé los últimos tres días peleando con mi mamá para asistir a la Pobre Fiesta de Harry Potter —respondió ella-—. Así que despabílate. Tienes dieciseis años, ¿no crees que ya es hora de madurar un poco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Perdón? —dijo Harry, tirando el aplastado pastel al voltear y afrontar a Ginny con asombro—. Tú no sabes lo que estoy…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No? —siseó Ginny, interrumpiendo a Harry—. En vez de sentarte a sentir lástima de ti mismo, quizás deberías pensar en los sentimientos de los demás para variar. No eres el único que lo amaba, Harry. Y no eres el único que lo ha perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sabes de lo que estás hablando —espetó Harry. ¿Cómo se atrevía a hablar de Sirius? Apenas lo conocía. Ella no tenía idea de lo que él había perdido—. No pedí tu opinión, ¡así que por qué no cierras tu maldita boca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No has considerado lo duro que es esto para el profesor Lupin? —preguntó Ginny, completamente inmutada por el arranque de Harry o de las personas que seguramente la estarían mirando ahora—. Sirius fue su mejor amigo. El único verdadero amigo que le quedaba. Él ha perdido todo y a todos los que fueron importantes en su vida —continuó ella—. Tú todavía tienes a tus amigos. Todavía tienes una familia. Él no tiene a nadie. A nadie más que a ti. Y cada vez que intenta acercarse, tú sólo lo alejas. He visto el dolor en sus ojos cuando regresa a casa después de visitarte. Todos lo hemos visto. Pero él sigue intentando porque te ama y tú eres todo lo que le queda. Él no va a rendirse. Ninguno de nosotros lo hará. Y sentarte a sentir pena de ti mismo no te va a ser ningún bien ni a ti ni a nadie más. Pero si tan sólo te decidieras y realmente &lt;i&gt;hablaras&lt;/i&gt; con él, podrían ayudar a cicatrizar sus heridas mutuamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la furia que Harry había estado sintiendo, instantáneamente se enterró debajo de la avalancha de culpabilidad que lo sacudió. Alejando sus ojos de los de Ginny, se aventuró a mirar rápidamente hacia Remus Lupin, quien estaba charlando con el Sr. Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No… no puedo —murmuró él, bajando su vista hacia el suelo—. Ni siquiera entiendo cómo puede soportar mirarme después de lo que he hecho. ¿Qué se supone que voy a decirle? —preguntó Harry—. Lo siento no es suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo que sucedió no fue tu culpa —respondió Ginny comprensivamente—. Ni tampoco fue culpa de Hermione. Ella se culpó a sí misma por algún tiempo, ¿sabes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —preguntó Harry, sacudiendo su cabeza por la sorpresa—. ¿Por qué? Si ni siquiera estaba consciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque ella había pensado que todo sería una trampa y aún así, no te detuvo —explicó Ginny—. Ella me dijo que el profesor Lupin la escuchó por casualidad hablando con Ron de eso. ¿Quieres saber lo que él le dijo? —preguntó Ginny, pero no esperó la respuesta—. Le dijo que Sirius estaba consciente de los riesgos y que esos riesgos fueron los que lo excitaron. Le dijo que él había estado encerrado por mucho tiempo y no podía resistir la idea de tener otra aventura. Él dijo que Sirius murió de la manera que hubiera querido y que el único culpable por lo sucedido fue Voldemort. El profesor Lupin no culpa a Hermione y tampoco te culpa a ti, Harry, porque no fue tu culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si yo &lt;i&gt;hubiera&lt;/i&gt; escuchado a Hermione. Si me hubiera quedado en Hogwarts o asegurado mejor, él todavía estaría vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si yo no hubiera abierto ese maldito diario, si no le hubiera revelado los secretos de mi alma a Tom, la Cámara de los Secretos nunca se hubiera reabierto. ¿Crees que eso fue mi culpa? —preguntó Ginny—. ¿Me culpas por lo que le pasó a Hermione y a los demás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto que no —contestó Harry honestamente—. Eso no fue culpa tuya. Tú no lo podías evitar. Voldemort te estaba controlando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él me engañó —respondió Ginny—. Y yo se lo permití. Sabía que no podía confiar en un objeto que pensara por sí solo. Papá nos lo dijo en varias ocasiones. Pero yo no lo escuché. No a él. Ni siquiera a mí misma. Continué escribiendo en esa maldita cosa, incluso después de darme cuenta de que estaba mal. Podría haberle dicho a alguien lo que estaba sucediendo, pero no lo hice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero en realidad no lo sabías. No sabías lo que estabas haciendo. Yo sí. Yo sabía y fui de todas formas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él te engañó, Harry. Quizá lo haya hecho de una forma diferente, pero te manipuló igual que a mí. No fue tu culpa. No había forma alguna de que supieras que esa visión que tuviste era falsa y no real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione lo sabía —murmuró Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, ella no lo sabía. No con certeza —le aseguró Ginny—. Ella sospechaba que podía ser una trampa, porque ese era el tipo de cosa que Voldemort haría, pero no estaba del todo segura. Le dijo a Ron que hasta había considerado maldecirte por un momento, pero tenía demasiado temor de que tú tuvieras la razón y no quería que algo le pasara a Sirius. Ella también quería salvarlo. La visión que tuviste de mi papá fue real. No había manera de saber si la que tuviste de Sirius era falsa. No fue tu culpa. Y no creo que vaya a dejarte distraerme. Ahora, deja de aislarte y ve a hablar con el Profesor Lupin. Le hará bien a los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Harry estudió a Ginny atentamente por un momento y luego giró su vista hacia el demacrado señor cuyo canoso cabello resaltaba totalmente entre el mar de pelirrojos que lo rodeaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué le digo? —preguntó Harry, levantándose de la silla y dando un suspiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—"Hola" sería un buen comienzo —contestó Ginny—. "Gracias por el regalo" funcionaría también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No abrí su regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces ábrelo y, después de eso, puedes ir a hablarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien —replicó Harry, arrastrando sus pies al caminar—. ¿Sabes?... —dijo él, virándose para afrontar a Ginny otra vez—. Nunca sabía que eras tan mandona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Hay muchas cosas de mí que no conoces» —pensó Ginny—. Sí, bueno, es que es más entretenido sentarse a ver como Hermione los intimida a ustedes dos. Aunque eso no significa que no vaya a interferir cuando sea necesario. Así que deja de hablar y ponte a caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muy bien —dijo Harry, dándole una pequeña sonrisa—. Ya voy. Ya voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron no se molestó en golpear. Al llegar al cuarto que Ginny y Hermione compartían, se lanzó contra la puerta, esperando que estuviera trabada. Pero para su sorpresa, no lo estaba. Ni siquiera estaba cerrada por completo. La puerta se abrió tan facilmente que hasta tuvo que hacer lo posible para evitar caer de cara al piso al entrar en la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se abrió de golpe dando un resonante estruendo contra la pared e inmediatamente alertó a Hermione de la presencia de su novio. Sin haber anticipando tan escandalosa entrada, se sobresaltó y apartó su vista del montón de pergaminos que había estado hojeando justo a tiempo para ver a Ron apoyarse en una silla para estabilizarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;&lt;span&gt;NO TE DEJARÉ HACERLO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;! —rugió Ron al verla parada detrás de su escritorio. En ese momento notó los libros y papeles esparcidos sobre la superficie. Al verlos, un impulso irresistible de correr hacia ellos y romperlos en pedacitos lo envolvió. Si destruía su investigación, quizá sería capaz de detenerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No está ahí —dijo Hermione, intuyendo su plan en el instante en que se cristalizó en su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡Maldita sea! —pensó Ron, parpadeando rápidamente y mirandola a los ojos fijamente, en un intento por descubrir si ella le decía la verdad— ¿Por qué más vendría corriendo hasta aquí a revolver estos malditos papeles si no trataba de esconderlos antes de que yo los encontrara?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No está ahí —repitió ella con el rostro calmo e ilegible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡Mierda! —insultó Ron internamente—. ¿Cómo hace eso? —Él sabía que ella no estaba tan calmada como aparentaba. Había estado sollozando al salir corriendo de su habitación. Su mente tenía que estar revuelta de emociones y aún así, ninguna de ellas era visible. Su rostro estaba tan expresivo como una pared de ladrillos—. Malditas particiones. Eso es. Ella las ha hecho a un lado y las ha cubierto con sus endemoniadas paredes mentales».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No soy tan estúpida como para escribirlo —informó Hermione, tocándose la frente para dejarle saber en dónde estaba localizada la contramaldición—, pero puedes buscar todo lo que quieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te detendré —afirmó Ron con una sorprendente confianza—. Incluso si tengo que maldecirte para hacerlo. Te pondré un encantamiento silencioso para que no puedas pronunciar el hechizo, o le… le diré a Dumbledore.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron no estaba completamente seguro de cómo esperaba que Hermione reaccionara a su amenaza. Enojo parecía la reacción más lógica. Él podía manejar su enojo. Un poco de preocupación hubiera sido agradable. Por lo menos así sabría lo que le pasaba. Lo que menos esperaba era que se riera de él. ¿Cómo demonios se suponía que reaccionaría a eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuándo fue que nos transformamos en el otro? —rió Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿&lt;span&gt;&lt;span&gt;QUÉ&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;? —preguntó Ron, claramente insultado por que no había tomado su amenaza en serio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo te digo &lt;i&gt;mi&lt;/i&gt; plan imprudente y &lt;i&gt;tú&lt;/i&gt; me amenazas a &lt;i&gt;mi&lt;/i&gt;  —dijo ella, riendo a carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es imprudente, Hermione. Estás hablando de matarte a ti misma, maldita sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué de ti, Ron? —preguntó Hermione, volviéndose tan sobria y fría como una piedra con tal rapidez que la cabeza de Ron casi dio vueltas—. ¿Me puedes mirar a los ojos y decirme que no estás planeando lanzarte delante de Harry como un escudo humano para protegerlo de esa maldita maldición? Mírame a los ojos y júrame que no lo harás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;&lt;span&gt;MIERDA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;! —bramó Ron, agarrando la silla que había usado para recobrar su equilibrio y tirándola por la habitación con tal fuerza que se astilló al chocar contra la pared—. No puedo —admitió él a regañadientes—, pero sólo si tengo que hacerlo. Si no hubiera otro camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo si tengo que hacerlo… —repitió Hermione las palabras de él dolorosamente—. Con un poco de suerte, nunca se llegará a eso. Y no tienes derecho de estar enojado conmigo por hacer exactamente lo que tú estás planeando hacer. La única diferencia aquí es que yo no necesitaré estar parada al lado de Harry para protegerlo. Siempre y cuando lo pueda ver, lo puedo proteger. Afortunadamente, estudio las cosas un poco mejor que ustedes dos. A diferencia tuya, no soy imprudente y no tengo intención de permanecer muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Está tratando de hacerme sentir culpable. Pero no va a conseguirme. No te dejaré distraerme». Una vez que mueres, mueres, Hermione. Si no me crees, pregúntale a Sirius —replicó Ron—. «Puedo jugar este juego tan bien como tú».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él sabía que Hermione se sentía parcialmente culpable por lo sucedido con Sirius en el Departamento de Misterios. Se lo había admitido no mucho después de llegar a Grimmauld Place. Por suerte, el Profesor Lupin los había oído por casualidad y había decidido ayudarle a Ron a convencerla de que el único culpable era Voldemort y sus Mortífagos. Ron sabía que era algo bajo usar lo que ella le había contando confidencialmente de la manera en que lo había hecho. Pero si eso era lo requería para mantenerla viva, entonces, por Merlín que lo usaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más, su respuesta lo descolocó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sabes lo que hace una Poción de Acoplamiento? —preguntó Hermione, ignorando completamente su tentativa de sensibilizarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Qué?» —pensó él en el mismo instante en que la miró perplejo—. No —admitió, estrechando los ojos al verla sacar &lt;i&gt;Moste&lt;/i&gt;&lt;i&gt; Potente Potions &lt;/i&gt;del montón de libros y comenzar a hojearlo—. Pero estoy seguro de que vas a decírmelo—, añadió al caminar y sentarse en el borde de su escritorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es usada para unir tu alma a la de alguien más. Para atarte a ellas —explicó Hermione, ofreciéndole el libro para que él lo observara—. No es muy largo —le informó apuntando a la página—. Léelo por ti mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron dejó vagar sus ojos, saltando la lista de ingredientes e instrucciones para detenerse en la descripción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Una &lt;u&gt;poción de acoplamiento&lt;/u&gt; es generalmente &lt;u&gt;usada para ampliar o magnificar información de entrada y salida entre&lt;/u&gt; dos o más &lt;u&gt;individuos&lt;/u&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que se hayan unido, &lt;u&gt;experimentarán sentimientos, pensamientos y en raras ocasiones hasta sensaciones físicas que no son las propias, sino la de esos individuos con los que se ha conectado&lt;/u&gt;. La &lt;u&gt;sensibilidad emocional&lt;/u&gt; es el &lt;u&gt;resultado más resaltante&lt;/u&gt;. Una vez que la conexión haya sido forjada, &lt;u&gt;usted&lt;/u&gt; podrá ser capaz de &lt;u&gt;sentir cualquier emoción fuerte o devastadora que su pareja está experimentando como si esos sentimientos fueran&lt;/u&gt;, de hecho, &lt;u&gt;los propios&lt;/u&gt;. Sin embargo, &lt;u&gt;la intensidad de la experiencia depende de la magnitud de los sentimientos y/o emociones que le sean transmitidas. Algunas veces sentirá exactamente lo que su pareja está sintiendo, y otras, sentirá las sensaciones aún más potentemente que la persona con la que esté enlazada&lt;/u&gt;, ya que ellos están acostumbrados a sus propios niveles emocionales y usted no.&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;&lt;span&gt;ADVERTENCIA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;u&gt;&lt;strong&gt;: esta experiencia puede ser devastadora y es a menudo perjudicial para conllevar una vida normal.&lt;/strong&gt; La clave&lt;/u&gt; para evitar ese riesgo &lt;u&gt;es reconocer la diferencia entre sus propios sentimientos y aquellos que le son transmitidos&lt;/u&gt;. Una vez que esto sea alcanzado es posible dejar de sintonizar o bloquearlas por completo, a excepción de experiencias de emociones extremas.&lt;br /&gt;&lt;div br=""&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;—Ya he leído esto —informó él, devolviendo la vista a Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sí? —preguntó ella, claramente sorprendida—. ¿Cuándo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hace unas semanas —contestó Ron—, después de haber llegado aquí. Estaba abierto sobre tu cama. Lo leí mientras esperaba que finalizaras tus notas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿sabes lo que hace una Poción de Acoplamiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Forja una conexión entre tú y alguien más —dijo Ron—. Un vínculo que te permite sentir sus emociones. Como Harry y Voldemort.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es similar —dijo ella, interrumpiéndolo—, pero no lo mismo. No creo que sus almas estén conectadas. Sólo sus cuerpos. Yo creo que esa conexión fue forjada cuando él usó la sangre de Harry para crear un cuerpo nuevo. Eso —dijo Hermione, señalando al libro en la mano de Ron—, será mucho más intenso. Es una conexión espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedes hacer eso —dijo Ron, después de que sus ojos se volvieron a fijar en la página y recorrieron los ingredientes necesarios para hacer la poción—. La mitad de estos ingredientes son ilegales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No son ilegales —respondió Hermione—. Sólo restringidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes bien que es lo mismo. Hay…, ¡mil demonios!…, Sustancias No Comerciables de Clase B en esta lista —dijo él, subiendo la vista y buscando su rostro—. Eso explica las esporas Botrytis. ¿Y Raíz Uvularia y Haemanthus? Supongo que ya tienes esas plantas también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron se quería golpear a sí mismo después de hacer ese comentario. Ya sabía la respuesta antes de que ella caminara hacia su baúl y sacara una caja que era indistinguible de aquellas encontradas cualquier estuche de pociones de estudiantes de Hogwarts. Sólo cuando quitó la tapa, pudo ver que no estaba lleno con higos secos o esqueletos de peces león. La caja contenía lo que parecía ser un corazón arrugado, como otras cosas que no reconocía y no quería saber de qué se trataban. Uno de ellos tenía que ser la Haemanthus, ¿y el resto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, la verdad es que no importaba. Hermione tenia allí suficientes "materiales restringidos" para meterse en serios problemas si su baúl llegaba a ser inspeccionado. Aunque a decir verdad, las posibilidades de que eso ocurriera eran remotas. No sólo porque ella era una Prefecta, sino porque su aversión a las reglas era tan rigurosa que nadie sospecharía de ella transportando ingredientes restringidos a la escuela para hacer una poción ilegal. Pocas personas conocían lo suficientemente bien a Hermione como para saber que cuándo se decidía a romper una regla no sólo la doblegaba, sino que la destruía por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Fletcher! —gruñó Ron, irascible—. «Todo esto es su culpa». Él te puso en esto —continuó él, sacudiendo su mano sobre la tapa de la caja de pociones ilícitas—. ¿Raíz Uvularia y Haemanthus? ¿Cómo conseguiste que lo hiciera? ¿Con qué lo amenazaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con nada —contestó Hermione bastante calmada—. Simplemente le dije que se lo debía a Harry. No me mires así —agregó ella, cuando Ron se quedó boquiabierto—. Es la verdad y él lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así que una vez que regresemos a Hogwarts vas a hacer esta Poción de Acoplamiento. Supongo que eso significa que querrás unir tu alma a la de Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es un poco más complicado que eso —le informó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sólo un poco? —cuestionó Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien, es extremadamente complicado. Me está dando un terrible dolor de cabeza —admitió ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿La versión corta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un suspiro, Hermione se sentó en el borde de su cama e incitó a Ron que hiciera lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La Maldición Avada Kedavra asesina deteniendo el corazón de sus víctimas —comenzó ella después de que Ron se sentara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Razón por la cual me enseñaste ese &lt;span&gt;RPC.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;span&gt;RCP&lt;/span&gt; —le corrigió ella—. Sí, es cierto. Pero hay más. Una vez que el corazón se detiene, la maldición expulsa el alma de tu cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Algo parecido a lo que hacen los dementores?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —acordó Hermione—. Esa es una buena forma de verlo. Técnicamente, debería ser posible reanimar el corazón otra vez porque la maldición no daña el cuerpo. Pero, ¿qué hay del alma? Una vez que ha sido liberada, no hay forma de recuperarla. Se esfuma. Así que aunque uno se las arregle para hacer palpitar de nuevo el corazón...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—... ellos terminarían como una víctima de los Dementores. Vivos, pero sin almas. Entonces, ¿es por eso que nadie se ha preocupado en reanimar el corazón de una víctima?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Más o menos. Pero, de alguna manera, cuando la maldición rebotó en Harry y golpeó a Voldemort, el alma de él permaneció. Su cuerpo murió, pero su alma perduró. Él debió haber hecho algo con magia oscura para mantenerla atada a la tierra. Y, eventualmente, fue capaz de ponerla en su cuerpo nuevo, lo cual me puso a pensar. Si él lo puede hacer; ¿por qué nosotros no? No necesitamos usar Magia Negra para evitar que nuestras almas pasen al más allá. Todo lo que tenemos que hacer es atarlas a algo que esté relacionado con la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya veo adónde vas. Nosotros no necesitamos cuerpos nuevos, porque la técnica muggle que nos enseñaste puede revivir nuestros corazones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Teóricamente, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿estás planeando unir tu alma a algo con esa poción? —preguntó Ron—. ¿Para que Harry o yo te revivamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Más o menos —admitió Hermione. Pero había algo en sus ojos que hizo palpitar con rapidez el corazón de Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué es lo que no me estás diciendo? —preguntó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—-Puedes mantener vivo tu cuerpo con RCP. Puedes revivir tu corazón con magia. Puedes unir tu alma para que no se vaya. Pero, todavía está el problema de regresar tu alma al cuerpo. Ahí es donde se torna... complicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Voldemort lo hizo con un hechizo de resurrección. Podemos usar el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no funcionaría. Ese hechizo fue usado para darle un cuerpo nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ese hechizo? Entonces, ¿me estás diciendo que tienes uno diferente? ¿Uno que funcionará?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo esto es teórico. Si tan sólo una parte sale mal, todo se viene abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, mi cabeza realmente me está empezando a doler —dijo Ron, cubriéndose los ojos con una mano y frotando su sien—. «Y yo que pensaba que ya lo tenías todo resuelto y vienes a decirme que la parte más importante puede que no funcione».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Te acuerdas del mito griego que te conté? —dijo Hermione, recobrando la atención de Ron—. Hablé en serio cuando te dije que eras mi otra mitad. No hay nadie más que pueda ocupar jamás tu lugar en mi corazón y en mi alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me estás diciendo esto porque vas a unir tu alma a la de Harry, ¿verdad? —preguntó Ron, tratando de evitar que el dolor que estaba sintiendo se notara en su voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, te estoy diciendo esto porque ya estamos conectados —contestó ella—. Quiero unir mi alma a la tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Yo? —gritó él de la sorpresa—. Pero... Harry es el que necesita...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No funcionará con Harry —interrumpió Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que sí, solo tien…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no funcionará —insistió ella—. Tiene que ser un..., un acto de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú amas a Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No de la misma forma que a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo amas lo suficiente como para sacrificarte por él —dijo Ron, casi atragantándose con las palabras al forzarse decirlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizá debas leer mis notas para comprender por qué...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No quiero leer tus malditas notas —dijo él, enfadado—. Sólo dime por qué ustedes dos no pueden tomar la maldita poción y acabar de una buena vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Podríamos si... sólo quisiéramos unir nuestras almas con un...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo cual es precisamente lo que quieres. Unir tu alma a la de Harry, él ata la suya con la tuya para que así, si uno de ustedes es herido con esa endemoniada maldición, sus almas se queden el tiempo necesario para nosotros retornarlas a sus cuerpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es más complicado que eso —dijo Hermione, obviamente frustrada—. Te dije que retornar el alma al cuerpo es la parte dura. Tomará ciertos... sacrificios. Sacrificios que soy incapaz de hacer por Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De qué estás hablando? Hace poco me estabas diciendo que estabas preparada a dar tu vida por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿qué es lo que no le puedes dar a Harry que me puedes dar a mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo lo demás —contestó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué se supone que eso significa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quiere decir que para que esto funcione tengo que... darle mi cuerpo —Ella murmuró la última parte tan suavemente que él casi no la oyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿&lt;span&gt;TU QUÉ&lt;/span&gt;? —gritó Ron—. «No. No puede ser como sonó. Ella quiso decir otra cosa. Quizá él la tenga que poseer o algo».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mi cuerpo —repitió ella, más alto—. Tendría que acostarme con él. Se llama Poción de Acoplamiento por una razón, Ron...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era exactamente como había sonado. Él no había querido creerlo, pero así era. Ella acababa de admitirlo. Iba a...  tener sexo con Harry. Ron no lo podía creer. Su mente simplemente se rehusaba a tratar de entender lo que hacía segundos había escuchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Se va a echar un polvo con mi mejor amigo. ¡&lt;strong&gt;Mi&lt;/strong&gt; novia se a montar a mi condenado mejor amigo!».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione esperó pacientemente por lo que vendría. De alguna manera, era casi un alivio saber que el final estaba cerca. Ahora que ella le había dicho cómo funcionaba la poción, las cosas sólo se pondrían mejor. Después de la explosión inevitable, claro está. Ya sabía que estaba por venir. En ese instante todo lo que Ron parecía capaz de hacer era mirarla boquiabierto, aterrorizado, pero no tardaría en explotar. Su rostro ya estaba sonrojado y tornándose de un escarlata profundo. Pero eran sus ojos en los que ella se enfocaba. Uno siempre podía ver todo lo que Ron estaba pensando a través de sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione vio el asombro y el dolor que instantáneamente se formaron en ellos. Le dolía verlo, especialmente al saber que no era necesario. Si él tan sólo hubiera escuchado todo lo que ella había dicho, eso no estaría sucediendo. Pero esa no era la manera en que trabajaba la mente de Ron. Él hizo exactamente lo que pensó que haría. Se aferró a la parte que hablaba de ella y Harry e ignoró completamente las declaraciones que le habían precedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Se va a ofrecer a sí misma a Harry para que esa endemoniada maldita poción funcione. No lo puedo creer. Y encima me lo dijo antes de hacerlo,  como si eso arreglara toda esta mierda. ¿Me está pidiendo permiso?.¿Me está dando a elegir?. Pero no tengo ni una puta opción, ¿no? Si no le dejo hacer esto, mis celosía, mi posesividad, le podría costar la vida a Harry. No sólo a Harry, le podría costar la vida a Hermione también. Tengo que renunciar al amor de mi vida... para salvar a mis mejores amigos. Eso fue lo que quiso decir cuando habló de sacrificios. Tendré que sacrificar mi corazón».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando la cólera comenzó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione la reconoció el momento en que vio la llama en sus ojos. Todo el rostro de Ron se endureció y la miró fijamente con tal veneno que se alejó de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Esto se va a poner feo —pensó Hermione al tratar de prepararse para el arranque que sabía estaba avecinándose en el horizonte. Sólo que esta vez, Ron no reaccionó como ella había predecido. No dijo ni una sola palabra. Él sólo se levantó y se fue de la habitación, cerrando la puerta tan fuertemente que los libros al borde del escritorio se cayeron al suelo —. No se suponía que iba a pasar esto —pensó Hermione, mirando con incredulidad el espacio en el cuarto vacío—. ¡Maldita sea, Ron! —maldijo Hermione al saltar de la cama y correr a la puerta para perseguirlo—. ¿Cómo te atreves a abandonarme?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-2416427951959173672?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/2416427951959173672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-28-el-dia-del-cumpleanos-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/2416427951959173672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/2416427951959173672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-28-el-dia-del-cumpleanos-de.html' title='Capítulo 28: El día del cumpleaños de Harry'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-4685349090841643612</id><published>2009-05-24T14:31:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T14:41:49.930-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 27: No es justo</title><content type='html'>La última semana de julio fue extremadamente caótica, incluso para los parámetros Weasleys. Los miembros de la Orden parecían aparacer después de un largo letargo, y por primera vez, Ron, Ginny y Hermione no fueron excluidos de todas las conversaciones. Por supuesto, eso se debía en gran parte a que la misión que se estaba planeando, aunque secreta, había sido idea de ellos. Ron y Hermione, en particular, sabían bastante y la información que ofrecían era invaluable. Nadie conocía al objetivo de mejor manera, lo cual aseguraba que la mayor parte de los proyectos preliminares fueran controlados por ellos en algún punto, entonces así podrían predecir su reacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia de los demás, ellos no se habían hecho ninguna ilusión sobre cómo Harry iba a reaccionar a su fiesta sorpresa. La iba a detestar. Si había algo que odiaba era el ser mimado excesivamente. Pero no importaba cuantas veces Ron se lo dijera a su madre, ella parecía no entenderlo. A pesar de todos sus esfuerzos, su madre convirtió la simple reunión familiar que ellos habían sugerido en un circo de tres pistas, con payasos idénticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron quería que asistieran los gemelos. Ellos eran amigos de Harry y también parte de su familia. Era el resto de la lista a lo que él se oponía; miembros de la Orden que Harry apenas conocía, que estarían allí por "razones de seguridad". ¿Cómo se suponía que Harry iba a relajarse y disfrutar con un grupo de magos acechando la casa de la Sra. Figg como si en cualquier momento temieran ser atacados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«"&lt;i&gt;Feliz cumpleaños, Harry. Come un poco de pastel. Mamá lo hizo de chocolate, sólo por si acaso somos atacados por Dementores. Pero igual, a ti te gusta el chocolate, ¿verdad?&lt;/i&gt;" Sí, Harry realmente va a disfrutar de su fiesta» —pensó Ron al ver a su madre, quien estaba muy concentrada conversando con Mundungus Fletcher.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron no pudo evitar sonreír al notar el ceño fruncido plasmado en el rostro de su madre. Era agradable verla lanzar sus miradas fulminantes a alguien más. Estaba claro que "el viejo Dung" era la última persona con la que querría estar hablando. Todos sabían que la Sra. Weasley no tenía un buen concepto sobre él, incluído el mismo Dung, lo que sin duda explicaba las miradas fugaces de este ladrón zarrapastroso hacia la puerta de la cocina. Si a él no se le hubiera impuesto al cargo de organizar las cosas con "Figgy", Ron sospechaba que lo habrían expulsado hace rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces…—dijo Ginny, agarrando una silla para sentarse al lado de su hermano—, ¿crees que esto lo animará?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estás bromeando, ¿verdad? —preguntó Ron, sacudiendo su cabeza dudosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es una lástima, la verdad —suspiró Ginny—. Pero supongo que tendremos que sacar lo mejor de todo esto. Aún así, será agradable verlo. Quiero decir…estoy segura de que él estará encantado de verlos a ti y a Hermione. Eso lo animará un poco, ¿no crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —dijo Ron, encogiéndo de hombros—. Supongo —añadió sin prestarle mucha atención a su hermana mientras miraba por encima de su hombro a Hermione, quien se había separado de Bill y perseguido a Mundungus en el momento en que éste acechó la puerta—. «¿Qué estará tramando?» —se preguntó, mientras Ginny continuaba hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—…sobre lo que los idiotas de nuestros hermanos han planeado. Personalmente, espero que Harry saque su varita y los maldiga antes de que se dé cuenta de quienes son en realidad. Se lo merecerían. Es decir, honestamente, ¿saltar de una de las esquinas y gritar en el momento en que entre a la casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —dijo Ron, regresando la atención a su hermana, ya que había pronunciado las palabras "maldecir" y "Harry" en la misma oración—. ¿De qué estás hablando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Del plan de Fred y George.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Plan?, ¿qué plan? —preguntó Ron, frunciendo el ceño y lanzando una mirada venenosa adonde estaban sus hermanos—. ¿Qué van hacerle esos tarados a Harry?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te lo acabo de decir —contestó Ginny, enfadada—. ¿No estabas escuchando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh…no, en realidad no —admitió Ron con los ojos todavía fijos en Fred y George, quienes tenían sus cabezas juntas y murmuraban emocionadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sé ni siquiera por qué pierdo mi tiempo hablando contigo —dijo Ginny, obviamente ofendida por la falta de atención de Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Espera! —gritó Ron en el momento en que su hermana saltó de la silla y comenzó a irse como un huracán—, ¿qué es lo que van hacer? —preguntó él al perseguirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres saberlo? —replicó Ginny, soltando su brazo del agarre de su hermano cuando la alcanzó—. ¿Por qué no vas y les preguntas tú mismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento, Ron se quedó parado ahí, observando la retirada de su hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Mujeres —pensó él, sacudiendo su cabeza con asombro. No tenía la menor idea de lo que había hecho para irritarla, aunque en realidad no le importaba demasiado. Sus hermanos y la confabulación que estaban planeando era todo lo que importaba por ahora. La pregunta era: ¿qué estaban planeando?—. Sólo hay una forma de averiguarlo» —se dijo a sí mismo mientras marchaba a través de la habitación para demandar respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No creerás que realmente él nos haya delatado, ¿o sí? —le preguntó George a su hermano gemelo en una voz susurrante, sin darse cuenta de que Ron estaba parado exactamente detrás de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizás estamos siendo paranoicos —sugirió Fred esperazadoramente—. Es decir, tal vez ella sólo le esté hablando de Harry o algo parecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tienes razón —gruñó George—. Míralo, hermano —añadió cuando Mundungus alejó su vista de Hermione para echarles una mirada de culpabilidad—. Prácticamente está temblando en sus botas. Es obvio que ella lo está amenazando con contarle a mamá lo de…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desafortunadamente, la voz de George bajó tanto que Ron no pudo escuchar el resto de la oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay forma de que ella se haya enterado de esto —replicó Fred suavemente—. Hemos sido cuidadosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tan cuidadosos como para que Harry no nos descubriera —le recordó George a su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso fue hace casi un año atrás —protestó Fred—. ¿No crees que ella hubiera dicho algo tiempo atrás si lo hubiera descubierto también?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero Hermione guarda información que le sea útil, para más tarde usarla en contra de uno, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, pero nosotros somos de la familia. No nos chantajearía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y aún así, no parece tener reparos en chantajear a Dung, ¿o si? —dijo George quedamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A pesar de todo, tenemos que admirar su estilo —replicó Fred con la admiración evidente en su voz a pesar del tono bajo—. No todos los días ves a una bruja adolescente intimidar a un delincuente empedernido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Impresionante, ¿no? —dijo Ron, finalmente dando a conocer su presencia. Fue demasiado satisfactorio ver a sus hermanos gemelos saltar y girarse para afrontarlo con algo cercano a temor en sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué estás haciendo? —exigió saber Fred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuánto tiempo has estado ahí parado? —añadió George.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo suficiente —contestó Ron con una sonrisa satisfecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, tú pequeño…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no —interrumpió Ron, señalando desaprovatoriamente con su dedo a Fred—. Será mejor que tengas cuidado con lo que dices. A diferencia de Hermione, yo no tengo ningún problema en chantajear a mi familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Anda, ve y dile, pequeña mierda —respondió Fred, desafiando a su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Maaaaamm...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cállate —siseó George, cubriendo la boca de Ron con su mano y deteniéndolo antes de que su madre lo escuchara—. ¿Qué quieres? —preguntó él, mirando a su hermano con cautela mientras lo soltaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sea lo que sea que estén planeando hacerle a Harry, no lo hagan —insistió Ron—, o le diré a mamá lo que escuché.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nosotros no vamos hacerle nada a Harry —replicó Fred instantáneamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no fue lo que dijo Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ginny?, ¿de esto se trata? —preguntó George, examinando la habitación en busca de la larga melena rojiza de su hermana—. ¿Aún sigue detrás de todo ese tema "sorpresa"?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien —replicó Fred, antes de que Ron cambiara de parecer—. Me parece que estás desperdiciando completamente un excelente material de chantaje, pero como quieras. Trato hecho. No saltaremos sobre Harry ni gritaremos "sorpresa" a cambio de que mantengas tu bocota cerrada en lo referente a nuestros asuntos con Dung.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Eso es? —preguntó Ron escépticamente—, ¿eso era lo que estaban planeando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sip —contestó Fred con una sonrisa satisfecha—. Pero un trato es un trato, hermanito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Que es esto? —dijo Hermione al acercarse a los tres hermanos—. Exactamente, ¿qué clase de tratos están haciendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Como si ya no lo supieras —replicó George duramente—. No me sorprendería que hubiera sido tu idea en primer lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Perdona —contestó ella—, pero no tengo ni idea de qué estás hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, ¿en serio? ¿Y de qué exactamente estabas hablando con Dung tan intensamente? —preguntó Fred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no es asunto tuyo —respondió Hermione rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que es asunto nuestro  —dijo Fred bruscamente—. Si estás amenazando a nuestro proveedor, definitivamente es asunto nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Proveedor? —cuestionó Ron, mirando a los gemelos y a Hermione alternadamente—. ¿Qué es lo que Dung les está proveyendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, ¿eso?—rió Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera un minuto —gritó George, levantando una ceja con incredulidad—. ¿Tú no sabías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo un par de sustancias No-Comerciables, Clase C —respondió Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahora sí sé —acotó Ron&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Mil demonios!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, cálmate —replicó Hermione, bajando la voz para que sólo los gemelos y Ron pudieran oírla—. No me importa de dónde obtengan sus semillas de Tentáculos Venenosos u otra cosa. Pero ya que están tan interesados en tratos, les tengo uno. Ustedes se mantienen lejos de nuestros asuntos —dijo ella, tomando a Ron de la mano y alejándolo de sus hermanos—, y nosotros nos mantendremos alejados de los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Desde hace cuánto sabías de su pequeño trato con Dung? —le preguntó Ron a Hermione mientras ella lo sacaba de la cocina y lo guiaba a las escaleras del primer piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Casi un año —respondió ella—, desde nuestra fiesta de Prefectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tanto? —exclamó Ron asombrado—. ¿Y nunca te molestaste en decírmelo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hubiera estado esperando una respuesta se habría decepcionado gravemente, porque Hermione simplemente se encogió de hombros y continuó empujándolo hacia el primer piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Podría haber usado esa información —refunfuñó él—. Me hubiera sido extremadamente útil, ¿sabes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La habrías desperdiciado en algo estúpido —suspiró Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo acabas de hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo hice —protestó él—. No sabía nada cuando hice el trato con ellos. Estaba embaucándolos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ese no es el punto —replicó Hermione, empujando a Ron dentro de su cuarto y cerrando la puerta detrás suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí que lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —insistió Hermione al trabar la puerta—, no lo es. Esto sí —continuó ella, sacando un pequeño recipiente de cristal de su bolsillo y enseñándoselo a Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué demonios es eso? —preguntó Ron, inclinándose hacia delante y mirando fijamente el azul cielo intenso de la sustancia que flotaba dentro del frasco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto estaba ahora sumamente claro. Hermione no quería que nadie supiera de las cosas que Mundungus les proveía a sus hermanos porque él también le estaba proveyendo cosas a ella. Cosas como ese vapor azul, sea lo que sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esto —dijo Hermione, abriendo su baúl y guardando el frasco adentro—, es una sustancia No-Comerciable, Clase B. Es también la razón por la que tú y Harry recibieron planificadores de tareas la Navidad pasada. Me tomó gran parte del año pagarlo, así que no juegues con esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pero qué es? —preguntó Ron otra vez, mirando el frasco como si fuera una bomba a punto de explotar. Todos sabían que las sustancias No-Comerciables de Clase B eran peligrosas, razón por la cual estaban restringidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione estudió a Ron intensamente al cerrar su baúl con seguro. Era hora de probar las aguas y ver cómo reaccionaría si ella compartía su investigación con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esporas de hongos Botrytis—contestó ella de una forma tan casual, que cualquiera pensaría que eso era parte de todos los ingredientes para pociones de sexto año. Sólo el hecho de que sacara la llave de su baúl y la colocara en su bolsillo delantero indicaba lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hongos Botrytis? —gritó Ron, mientras todo el color de su rostro palidecía—. Pero… esas esporas son tóxicas. Si no las manejas bien...si se te escapan y las respiras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, relájate —lo interrumpió Hermione—. Hay un encantamiento irrompible en el frasco. No se van a escapar. Eres peor que Mundungus. Todo el tiempo aconsejándome y convenciéndome de lo contrario con excusas absurdas. Cualquiera pensaría que iba a morirse apenas las tocara, por la manera que estaba actuando. Bien, lo hubiera pensado mejor antes de tomar todos mis galleons.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione... —refunfuñó Ron—, esto no es un juego. Esas cosas podrían matarte a ti…o a Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No crees que estás siendo demasiado dramático? —preguntó Hermione, girando los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿&lt;span&gt;DEMASIADO DRAMÁTICO&lt;/span&gt;? —gritó Ron—. Ese baúl está lleno de libros. Libros &lt;span&gt;MUY PESADO&lt;/span&gt;S.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya te dije, el frasco tiene un encantamiento irrompible —replicó ella—. E incluso si no lo tuviera, allí no hay suficientes esporas como para matar a alguien. Nos enfermaríamos un poco, pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y para qué demonios necesitas las esporas de hongos Botrytis? —demandó Ron—. Esto tiene algo que ver con toda esa investigación que has estado haciendo, ¿verdad? Eso quiere decir que has estado trabajado en ella durante un año...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dije que había estado trabajando en ella por algún tiempo —contestó Hermione. Había visto suficiente. No le podía decir lo que estaba planeando. No con tantos miembros de la Orden en la casa. En la planta baja o no, todavía podrían escuchar la pelea que de seguro vendría después. Tendría que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿En qué has estado trabajando? —cuestionó Ron, con una voz inquietantemente contenida—. ¿Qué estás haciendo con esas esporas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te diré nada hasta que te calmes —le informó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy calmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ajá —murmuró ella—. Estás como el ojo de un huracán buscando en qué dirección atacar. Pero tendrás que buscar en otro lado. No voy a ser la razón de tu furia y golpes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione... —gruñó Ron su nombre en forma de advertencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —preguntó ella, mirando fijamente sus ojos de un azul intenso—. «¿Cómo rayos voy a salir de esta?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué te esforzaste tanto en obtener esas esporas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque las necesito para hacer una poción que me ayudará a protegerte, grandísimo imbécil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿A mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno… a nosotros —clarificó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah —replicó Ron, y el fuego en sus ojos disminuyó. Naturalmente, asumió que "nosotros" significaba ellos dos y Harry—. ¿De…Vol…Voldemort? —preguntó él en un susurro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entre otros —contestó ella—. Pero todavía no estoy segura de que funcione. Aún estoy investigándola. Quizás no los necesite todos. Pero sólo por si acaso, quiero tenerlas a mano, porque las esporas de los hongos Botrytis no son exactamente algo que podramos&lt;i&gt; tomar prestado&lt;/i&gt; de Snape. Y ni trates de decirme que no la puedo preparar —dijo Hermione, dirigiéndole una mirada de reproche—, porque estoy casi segura de que sí puedo. No soy una idiota. Soy perfectamente capaz de usar las esporas Botrytis sin respirarlas, y aún si lo hiciera, tendría que estar en un espacio muy reducido para que me hagan un daño muy grave, así que puedes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muy bien —dijo Ron, interrumpiéndola antes que continuara con su discurso—. Ya entendí. Si puedes preparar una Poción Multijugos, estoy seguro que puedes preparar esto. Sea lo que sea —añadió él, intentando apaciguarla—. Sólo… ten cuidado, ¿de acuerdo?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Realmente no vas a sermonearme sobre los beneficios de la precaución, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te estaba sermoneando —dijo Ron, dándole una de sus sonrisas torcidas. Era típico de Hermione recordarle que él era el propenso a comportarse imprudentemente—. Es que no quiero que te ocurra nada malo, sólo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me va a pasar nada —le aseguró ella, acercándose a él y asiendo su mano—. No si tengo algo a lo que aferrarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ron, Ginny, su padre y yo necesitamos hablar con ustedes por un minuto —les informó la Sra. Weasley a sus hijos menores después de la cena, la noche siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si sus palabras fueran una especia de señal preorganizada, hubo una ráfaga de excusas mientras que el resto de la familia y Lupin abandonaron sus asientos y se apresuraron en correr hacia la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomados por sorpresa, el par se miró el uno al otro, y luego regresó la vista a su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sobre qué? —preguntó Ginny al sentarse con cautela en su silla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia de su hermana, Ron permaneció de pié con el plato vacío que iba a llevar al fregadero todavía en mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—«Oh, no —pensó Hermione al levantarse al mismo tiempo que todos los demás, viéndolos escaparse de la cocina y correr a refugiarse—. Esto no es nada bueno».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron apartó los vista de su madre y miró a su novia, quien parecía haberse congelado al lado de su silla. En el instante en que sus ojos se encontraron, supo que ella estaba pensando lo mismo que él. De alguna manera, su madre debía haber descubierto que él había estado durmiendo en la cama de ella y estaba a punto de regañarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si sólo hubiera sido así de simple.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿&lt;span&gt;QUÉ QUIERES DECIR CON QUE NO PODEMOS IR&lt;/span&gt;?! —la voz furiosa de Ron resonó a través de la parte más baja de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Parece que ya se los dijo —le dijo Bill a Remus Lupin, un minuto antes de que las cortinas agujeradas que cubrían el retrato de la Sra. Black se abrieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;TRAIDOR A LA SANGRE&lt;/span&gt;! —chilló la vieja bruja en la pintura, cuando el alto pelirrojo se le acercó, agarró la cortina y comenzó a tirar de ella—. ¡&lt;span&gt;MUGRIENTO ANIMAL&lt;/span&gt;! —le gritó a Lupin, quien estaba parado al otro lado del retrato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Una de dos, o lo están tomando mejor de lo que había esperado o Molly ha puesto un escudo en el cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te aseguro que él todavía sigue gritando —dijo Bill a su demacrado compañero—, y te apuesto a que no es único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, Bill estaba en lo correcto. El infierno se había desatado en el momento en que la Sra. Weasley les dijo a Ron y a Ginny que no tenían permitido asistir a la fiesta de Harry con el resto de la familia. La discusión que resultó por la noticia casi hizo sacudir los cimientos de la cocina. Tres Weasleys con mal carácter era algo intimidante de ver. Incluso Hermione, quien estaba acostumbrada a lidiar con Ron, se asombró por la escena que se desenvolvía delante de ella. Ni en un millón de años hubiera soñado con gritarle a su madre de la manera que Ron y Ginny le gritaban a la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy en el fondo, Hermione sabía que debía sentirse tan enfurecida como sus amigos. Sabía que ellos estaban peleando por ella tanto como por ellos mismos, pero no se atrevía a gritarle a la Sra. Weasley. Lo mejor que podía hacer era permanecer parada allí, ofreciéndoles a Ron y a Ginny su silencioso apoyo. Lo extraño era que ella podía ver la lógica de ambas partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sra. Weasley tenía varios puntos válidos. Sería más seguro para todos, incluyendo a Harry, si todos los invitados se aparecieran para llegar a Surrey. Había estado en lo cierto cuando dijo que la red Floo y el autobús Noctámbulo podrían estar vigilados. La última cosa que ellos necesitaban era que él descubriera que Harry estaba fuera de la casa de los Dursley y de la seguridad que le brindaba. Eso era como suplicar en busca de problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la respuesta que Ginny dió acerca de usar un traslador, también tenía mérito. Hermione, tenía la leve sospecha de que el Sr. Weasley, al menos, estaba de acuerdo con su hija. Cuando se encontró con su mirada desde el otro lado de la habitación, él rápidamente eliminó su sonrisa. Afortunadamente, su esposa no había notado esa reacción. La Sra. Weasley estaba muy ocupada con su contraataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dumbledore tiene cosas más importantes que hacer. No podemos molestarlo sólo para crear un traslador que los lleve a los tres hasta la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;BIEN&lt;/span&gt;! —le gritó Ron a su madre—. ¡Hermione lo puede hacer!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —exclamó Hermione, hablando por primera vez desde que la disputa había empezado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No seas ridículo —respondió la Sra. Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Conoces el hechizo, ¿cierto? —cuestionó Ron, virándose y mirando el rostro asustado de Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ves? —dijo él, volteándose nuevamente para encarar a su madre—. No necesitas molestar a Dumbledore.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedo hacerlo —dijo Hermione débilmente detrás suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que puedes —insistió Ron—. Tú puedes hacer cualquier cosa que te propongas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me refiero a eso —contestó ella—. Quiero decir que no lo haré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —rugió él, indignado por su rechazo—. ¿Por qué demonios no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque sería expulsada, idiota —replicó Ginny—. Ya tiene demasiados problemas con el Departamento de Transportes Mágicos por aparecerse sin tener licencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, sí, me olvidé de eso —admitió Ron, como disculpándose—. Bueno, entonces papá puede hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, claro —interrumpió la Sra. Weasley— Esa es una brillante idea. En caso de que lo hayas olvidado, tu padre trabaja para el Ministerio. ¿Tienes alguna idea de lo que pasaría si lo descubren creando trasladores no autorizados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo descubrirán —contestó Ron, muy seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aprecio tu voto de confianza, hijo —dijo el Sr. Weasley—, pero me temo que tu madre tiene la razón. No hay forma de que pueda hacerlo. No con Fudge buscando cualquier excusa para despedirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;ESTO ES TAN SANGRIENTAMENTE INJUSTO&lt;/span&gt;! —gritó Ginny, frustrada—. ¡Es la fiesta de Harry!,  ¡él nos querría allí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —acordó Ron de buena gana. La idea del traslador no estaba funcionando, quizá era hora de cambiar de método y probar por la vía de la culpabilidad—. Somos sus mejores amigos. ¿Cómo se va a sentir si no estamos allí? —dijo él, hirviendo de rabia—. Se suponía que todo esto lo animaría. Si van y le dicen que era muy peligroso que nosotros fuéramos, lo van a deprimir aún más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aunque así fuera, ustedes no van a ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero mamá… —gimió Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —dijo firmemente la Sra. Weasley, interrumpiendo a su hija—. He tenido suficiente de esto. Ustedes tres no van a ir y se acabó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero… —se aventuró Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;DIJE QUE NO&lt;/span&gt;! —le gritó la Sra. Weasley a su hijo—. Es demasiado peligroso. Ustedes dos ya fueron el blanco de los Mortífagos —añadió ella, señalando a Ron y a Hermione—. No pondrán un pie fuera de esta casa y punto final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Eso no es justo! —gimoteó Ginny—. Ellos no andan detrás mío, ¿por qué me tengo que quedar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;PORQUE LO DIGO YO Y PUNTO&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo se fue cuesta abajo a partir de ese momento. Ginny y Ron habían sido un equipo formidable, pero nunca tuvieron la posibilidad de ganar. A todos les era obvio que la Sra. Weasley no iba a ceder. No cuando la seguridad de sus hijos estaba en juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione permaneció sorprendentemente callada mientras seguía a Ron y a Ginny escaleras arriba después de que la disputa había terminado. Ella estaba decepcionada, claro está. Le hubiera encantado visitar a Harry y ver la expresión en su rostro cuando todos lo sorprendieran, pero había una parte de ella que entendía a la Sra. Weasley, aunque no iba a admitírselo a Ron o a Ginny. Era más fácil sentarse y dejar que ellos se desahogaran sin tener que meterse en la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí que se desahogaron. Los dos hermanos pasaron el resto de la tarde en la sala difamando a su madre y a su injusta decisión. Por suerte, el resto de la familia tenía la cordura suficiente como dejarles algo de espacio, lo cual era un alivio. Ellos hacían un gran trabajo estimulando su furia mutuamente y lo último que necesitaban era a Fred y a George asomándose para añadir más sal a las heridas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;AL DIABLO CON ELLA&lt;/span&gt;! —declaró Ron de muy mal humor, mientras se paseaba por la habitación—. ¡Voy a ir y no podrá detenerme!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nunca conseguirás pasar más allá del conjuro protector que pondrán alrededor de la casa de la Sra. Figg —interpuso Hermione al verlo caminar de aquí para allá delante del sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;MIERDA&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No insultes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo puedes sentarte tan tranquila? —preguntó Ginny con incredulidad—. ¿No estás furiosa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que lo estoy —replicó Hermione—, pero amargarnos no va a servir de nada. Pelear con ella no es la solución. Ni tampoco escaparnos para irnos volando en tu escoba a Surrey —añadió ella, sabiendo que probablemente eso era lo que Ron estaba considerando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿qué sugieres? —preguntó Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estoy segura todavía —admitió Hermione—. La idea del traslador parecía la mejor apuesta, pero no creo que hallemos a alguien que pueda hacer el hechizo sin preocuparse por las consecuencias. Dumbledore es el único en quien puedo pensar a quien el Ministerio no pueda controlar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por lo mucho que nos sirve eso —replicó Ginny—. Tiene que haber alguien más que pueda hacerlo. Tan solo tenemos que descubrir quién.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—McGonagall estuvo aquí —dijo Ginny al llamar a la puerta entreabierta de la sala y entrar—. Acaba de dejar nuestras cartas de Hogwarts —continuó ella, escudriñando el paquete de sobres en su mano y sacando las que estaban dirigidas a ella—. Y los resultados de sus &lt;span&gt;TIMOs&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿&lt;span&gt;QUÉ&lt;/span&gt;?! —chilló Hermione, saltando de su silla tan rápidamente que tumbó el tablero de ajedrez sobre el que estaba apoyada—. ¿Ya están aquí?, ¿tan pronto? —preguntó ella, mirando fijamente la mano extendida de Ginny, sumamente temerosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignorando los gritos asustados de las piezas de ajedrez que acababan de ser desparramadas por el suelo, Ron se quedó inmóvil en el sofá, creando distancia de su hermana. Eso fue hasta que Crookshanks, quien había estado durmiendo en una silla vacía, aprovechó que todos habían desviado su atención y se abalanzó sobre una de las piezas más cercanas, que resultó ser la Reina de Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, no, no lo harás —dijo Ron, levantando al gran gato anaranjado del suelo antes de que pudiera causar algún daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y bien? —preguntó Ginny, ofreciéndole el paquete de cartas a Hermione—. ¿No quieres saber cómo saliste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No… no puedo —contestó Hermione en casi un murmuro—. Hazlo tú —dijo ella, girándose hacia Ron con una mirada de sumo horror plasmada su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muy bien —respondió él, dándole el retorcido gato a Hermione y tomando las cartas de la mano de su hermana—. Lo sabía —dijo Ron con una sonrisa de lado al ojear rápidamente los resultados de Hermione—. Obtuviste un &lt;span&gt;TIMO&lt;/span&gt; en todo. Incluso en…¿Estudios Muggles?, ¿para qué te sentaste a dar ese examen? Ni siquiera habías tomado esa clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todavía podía hacer el examen si quería —contestó ella defensivamente al soltar a Crookshanks en la silla más cercana y arrebatarle los resultados de la mano de Ron—. Ob... obtuve una S —gritó Hermione, arrugando la nariz y mirando la ofensiva nota con disguto—. ¡No puedo creer! ¡Obtuve una S!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero las S son geniales —dijo Ginny de una manera que esperaba fuese tranquilizadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo son —replicó Hermione, sus ojos aún pegados al pergamino con completa incredulidad—. Podría haberlo hecho mejor. Tendría que haberlo hecho mejor —se regañó a sí misma—-. Si no me hubiera distraído tanto podría haber…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Pero era obvio que ibas distraerte! —dijo Ron, cortándola—. Ese maldito sapo atacó a Hagrid a la mitad de nuestro examen. ¡Todos estabamos distraídos!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No consideraron eso, ¿verdad? —replicó Hermione enfadada. Ron tenía suficiente juicio como para no responder a su pregunta. Estaba furiosa consigo misma y con Umbridge, pero eso no significaba que no se descargaría con él si le daba una excusa para hacerlo. Lo mejor para todos sería que él mantuviera su boca cerrada, ya que nada de lo que dijera la haría sentirse mejor. Apartando los ojos de Hermione, Ron abrió su propio sobre y se enfocó en sus resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y bien? —preguntó Ginny, cuando vio la boca de su hermano abrirse de golpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ocho —contestó él, sonando tan desconcertado como Hermione cuando descurbió la S que recibió en Astronomía—. Obtuve un &lt;span&gt;TIMO&lt;/span&gt; en todo exepto en Historia de la Magia —continuó, revisando las notas para cerciorarse de que las había leído correctamente—. Hasta incluso pasé Adivinación —rió él—. Jamás me hubiera imaginado eso. Ni siquiera con una bola de cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;OH, RON&lt;/span&gt;! —chilló Hermione, justo antes de tirársele encima—. ¡Estoy tan orgullosa de ti! —se emocionó ella, llevando los brazos alrededor de su cuello y abrazándolo fuertemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ustedes dos son repugnantes —dijo George al acercarse a la puerta entreabierta y echar un vistazo a la habitación—¿Qué le pasa? —le preguntó a su hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Los resultados de los &lt;span&gt;TIMOs&lt;/span&gt; —contestó Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;OYE, MAMÁ&lt;/span&gt;! —bramó George por el pasillo—. ¡&lt;span&gt;LOS RESULTADOS DE LOS TIMOs YA ESTÁN AQUÍ&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué hiciste eso? —siseó Ron mientras Hermione lo soltó y se quedó parada a su lado, radiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No necesito preguntar cómo te fue a ti —dijo George, enfocándose en Hermione e ignorando por completo la pregunta de su hermano—. ¿Y tú qué, Ron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Obviamente, él tenía la obligación de hacerlo mejor que tú, ¿verdad? —se río Ginny por lo bajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y bien? —preguntó la Sra. Weasley, entrando dramáticamente a la habitación y mirando alrededor excitadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione obtuvo once —contestó Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, eso es maravilloso, querida —exclamó la Sra. Weasley, depositando la cesta de la ropa sucia que había estado cargando sobre el sofá y abrazándola—. Tus padres estarán muy orgullosos. ¿Y? —preguntó ella, liberando a Hermione y virándose hacia Ron—. ¿Qué hay de ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh… —masculló Ron, temiendo que la respuesta llevara a la repetición de la escena ocurrida el año anterior cuando obtuvo su distintivo de prefecto—. «Maldito seas, George».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, vamos, Ronnitis —dijo George, arrebatando la carta de la mano de su hermano—, no puede ser tan malo. Retiro lo dicho —añadió él, arrugando su rostro en repulsión al ver las notas de Ron—. Esto es pésimo —gritó, sacudiendo el pergamino en el aire y entonces devolviéndoselo a su hermano como si estuviera contaminado—. ¿Ocho?, ¿obtuviste ochos malditos&lt;span&gt; TIMOs&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;OH, RON&lt;/span&gt;! —chilló la Sra. Weasley, lanzando los brazos alrededor de su hijo y besándolo en las mejillas—. ¡Es maravilloso!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;MAMÁ&lt;/span&gt;! Por favor —suplicó Ron, empujándola mientras su rostro se sonrojaba—, sueeltameee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aunque por supuesto tendrás que trabajar un poco más duro este año si esperas ser Premio Anual. Tus hermanos obtuvieron doce &lt;span&gt;TIMOs&lt;/span&gt; cada uno, después de todo, y este año es tu última oportunidad para dejar una buena impresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa de Hermione se transformó en un ceño fruncido en el instante en que la Sra. Weasley comenzó a comparar los logros de Ron con los de sus hermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo esto es culpa tuya, ¿sabes? —le murmuró George en su oído al inclinarse sobre ella—. Si continúas con esto lo convertirás en un…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cállate —siseó Hermione, empujándolo hacia el pasillo por la puerta abierta antes de que él pudiera decir otra cosa—. No es de extrañar que su autoestima esté tan baja, con ustedes dos constantemente menospreciándolo y tu madre comparándolo a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No te pongas nerviosa! —replicó George, más que sorprendido por el inesperado ataque—. Ron puede ser un idiota, pero él sabe lo que es una broma cuando escucha una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni siquiera te das cuentas de lo que le han hecho, ¿no? —contestó ella, al tratar de apaciguar su furia. No era George con el que estaba enfadada. No en realidad. Era con su madre—. Por favor, sólo déjalo disfrutar de esto —rogó—. Trabajó muy duro por esas notas y debería estar orgulloso de sí mismo. No desprecies su logro ni lo hagas sentirse avergonzado por salir bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;OH, GINNY, ESO ES FABULOSO&lt;/span&gt;! —la voz de la Sra. Weasley resonó por el pasillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por favor, George. No lo hagas sentirse mal por esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, relájate —replicó George incómodamente—. Él sabe que sólo estamos bromeando. No es  la gran cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;i&gt;Sí &lt;/i&gt;es  la gran cosa —protestó Hermione—. ¿Crees que me rebajaría a rogar si no lo fuera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿&lt;span&gt;QUÉ&lt;/span&gt;? ¡&lt;span&gt;NO HABLAS EN SERIO&lt;/span&gt;! —el grito furioso de Ron se escuchó desde el otro lado del cuarto—. ¡&lt;span&gt;SI ELLA VA, YO TAMBIÉN&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;George y Hermione dejaron su conversación inmediatamente y entraron a la habitación, justo a tiempo para ver a la Sra. Weasley colocar sus manos en su cintura y enfrentarse a su hijo más joven&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Absolutamente no! —gritó ella, inmutada por la indignación en el rostro de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué rayos...? —preguntó Hermione, mirando a Ginny en busca de respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ginny acaba de engañar a mamá para que la deje ir a la fiesta de Harry —gritó Ron, tan enfurecido que su rostro había pasado de rojo a un morado intenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no la engañé —protestó Ginny—. Ella dijo que podía tener cualquier cosa que quisiera por ser Prefecta y eso fue lo que pedí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;SI ALGUIEN DEBERÍA IR SOMOS HERMIONE Y YO! ¡NOSOTROS TAMBIÉN SOMOS PREFECTOS Y ENCIMA ACABAMOS DE OBTENER VEINTE TIMOS! ¿DÓNDE ESTÁ NUESTRA MALDITA RECOMPENSA? ¡ÉL ES NUESTRO MEJOR AMIGO, NO EL TUYO&lt;/span&gt;! —le bramó a su hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;RON&lt;/span&gt;! —gritó Hermione, asombrada por su grosera respuesta. Pero hubiera ahorrado su aliento por el caso que él le hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;TÚ TIENES TU MALDITA ESCOBA, ASÍ QUE CÁLLATE&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;USTEDES DOS, PAREN EN ESTE INSTANTE&lt;/span&gt;! —bramó la Sra. Weasley. La riña entre Ron y Ginny se detuvo inmediatamente, pero continuaron mirándose fulminantemente el uno al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si ella puede ir en el autobús Noctámbulo, ¿por qué yo no? —preguntó Ron, frunciéndole el ceño a su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya te lo dije. Tu padre y yo lo discutimos y es demasiado peligroso que tú y Hermione salgan de la casa en este momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero Ginny…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ellos no están tras tu hermana —lo interrumpió su madre antes de que él pudiera replicar aún más—. Están detrás de ustedes dos y de Harry. Si alguno de los tres se montara en ese autobús, todos los que están en él se convertirían en un blanco. ¿Es eso lo que quieres? —cuestionó ella—. ¿Estás realmente dispuesto a poner en peligro a todas esas personas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —gruñó Ron con la ira radiando en olas invisibles que todos en el cuarto podían sentir—. Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No más peros —dijo firmemente su madre—.  Ustedes dos no van y esa es la decisión final —declaró ella, agarrando la ropa sucia y caminando hacia la puerta—. Y para que lo sepas, tu hermano y Tonks se han ofrecido a quedarse mientras que el resto de nosotros estamos fuera, así que no tiene sentido que traten de escaparse. Las puertas y ventanas van a estar selladas mágicamente, y si tan sólo se acercan a ellas, Bill los encerrará en sus cuartos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione vio las palabras formándose en los labios de Ron y se encogió, sabiendo que iban a ser dichas antes de que su madre saliera de la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;MIERDA&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sra. Weasley se quedó inmóvil en la puerta con su espalda dando al cuarto, al escuchar la fila de palabrotas que salieron de la boca de su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;ESE MALDITO HIJO DE... Y SU... OFRECIMIENTO DE... DE QUEDARSE AQUÍ, VIGILARME Y ENCERRARME EN MI... CUARTO DE...! ¿AH, SÍ? ¡QUIERO VERLO HACER EL... INTENTO&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ron... —siseó Hermione, pero su advertencia no tuvo efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, la Sra. Weasley decidió que era mejor dejarlo protestar furiosamente para que sacara la furia de su sistema. Exhalando el aliento que había estado conteniendo, Molly marchó al pasillo y se perdió de vista. En el momento en que se fue, Ginny y George salieron corriendo a la puerta y se dirigieron en la dirección opuesta, dejando que Hermione lidiara con Ron.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-4685349090841643612?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/4685349090841643612/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-27-no-es-justo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/4685349090841643612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/4685349090841643612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-27-no-es-justo.html' title='Capítulo 27: No es justo'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-1550652237214982474</id><published>2009-05-24T14:25:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T14:31:21.480-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 26: Técnicas Muggles</title><content type='html'>Las pesadillas continuaban pero, aún así, Hermione seguía rehusándose a beber más del té "especial" de la Sra. Weasley. De hecho, no bebía nada que la Sra. Weasley le ofrecía. No después del infortunado incidente en el que Molly intentó fortalecer su jugo de calabaza durante el desayuno. Por supuesto, siendo la chica brillante que era, Hermione se dio cuenta de lo que estaba sucediendo en el instante en que comenzó a sentirse grogui. En vez de dejar que la ofensa pasara incuestionable, esperó a que Molly se diera vuelta y, rápidamente, cambió su vaso con el de Fred y se sentó a observar lo que sucedería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es necesario decir que el resto de la familia se sorprendió un poco cuando, quince minutos después, Fred comenzó a oscilar como un borracho y de inmediato se desplomó sobre la mesa. Las dos mujeres fueron las únicas que no miraron a Fred sin poder creer lo que veían cuando Bill lo sacó del plato con huevos. Ninguna de las dos dijo ni una palabra acerca de lo que habían hecho, aunque era bastante obvio para todos, excepto para el pobre de Fred que seguía profundamente dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habiendo probado su posición, Hermione se olvidó del asunto. Nunca lo mencionaba cerca de la madre de Ron, aunque finalmente sí les dijo a él y a Ginny lo que había pasado, para su total regocijo. Los dos hermanos no pudieron evitar encontrar el incidente bastante gracioso, ya que fue Fred el que terminó usando su plato como almohada. Era justicia poética, en realidad, considerando todas las veces que él los había engañado a uno o ambos para que probaran sus estúpidos brebajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, Ron no estaba muy contento con su madre. Sabía que lo había hecho de buen corazón, incluso aunque sus métodos fueran un tanto turbios. No podía decir que estaba sorprendido. Su madre no estaba acostumbrada a que las personas ignoraran sus consejos. Cuando ella le decía a alguien que hiciera algo, obedecía. Hermione, obviamente, era la excepción a esa regla nunca escrita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a ella, el hecho de que no le gustaba cómo el té la hacía sentir era razón suficiente para no beberlo. Aparentemente, su madre no estaba de acuerdo. Pero, en serio, ¿alterar su jugo de calabazas? ¿Qué conseguiría con eso? Seguro, ella podría haber dormido ininterrumpidamente pero, tarde o temprano, se despertaría y cuando lo hiciera, estaría furiosa. Ron comprendió que probablemente lo mejor para todos fue que Hermione se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo y tomara la postura pasivo-agresiva que adoptó. Merlín sabía que un poco de tensión era preferible a una completa pelea entre dos mujeres testaduras que creen tener la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siendo un huésped, Hermione no iba a quejarse, y Ron sabía que no se sentía cómoda discutiendo con su madre. Pero sólo porque se aguantara la lengua, no significaba que iba a dejar que la controlaran. Ya ella le había dicho a su madre que no le agradaba cómo esa poción la hacía sentir y eso era todo lo que diría del asunto. No la quería. No la bebería. Y si eso significaba no beber nada que ella misma no se sirviera, así iba a ser. Bastaba con negarse cortésmente a beber lo que le ofrecieran en las comidas familiares. Periódicamente, bebía del vaso de Ron, lo cual ya lo decía demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron no estaba completamente seguro de si lo hacía porque tenía sed, o porque estaba tratando de probar sutilmente que no necesitaba el té. Sospechó que la última era la respuesta. No que le importara demasiado. No tenía inconveniente en que bebiera de su vaso, siempre y cuando pudiera bromear acerca de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche en la cena, se atrevió a sugerirle a Hermione que pidiera prestado la petaca de Moody, pero todo lo que recibió por sus esfuerzos fue una mirada particularmente mordaz de parte de su madre. Ella era mucho más sensible por las bromas que Hermione, quien parecía indiferente. Aun así, los chistes no perdieron su encanto hasta que vio a Hermione observando su comida sospechosamente. O se estaba volviendo tan paranoica como Moody, o su madre había alterado su cena; ninguna de las cuales era aceptable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron arrinconó a su madre al encontrarla sola y le pidió que no agregara nada "especial" a las comidas de Hermione. Fue algo incómodo al principio, pero no tenía otra opción. El no beber su té o su jugo de calabaza era una cosa, pero no le permitiría a su madre que la privara de la comida. Requirió preparación y muchas explicaciones, pero finalmente logró convencerla de no alterarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la conversación, le había suplicado a Hermione, de parte de la Sra. Weasley, que tomara el té de vez en cuando, pero él sabía que era un intento vano. Ron sabía que no había manera de razonar con ella una vez que se empecinaba con algo. Era demasiado terca. Se caería del agotamiento antes de ceder, sin ninguna otra razón que mantenerse firme. Pero la falta de sueño comenzaba a afectarle. Sabía que Hermione ya estaba demasiado irritable y no vio razón para tentar a la bestia. Discutir con ella no resolvería nada, así que retrocedió tan pronto ella malhumoró y decidió hacerse cargo de la situación a su modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron estaba de espaldas profundamente dormido, a pesar de la extraña posición en la que se hallaba. Por supuesto, cuando agarró su almohada y se dirigió al estudio cerca del dormitorio de las chicas, no se había percatado de que el sofá era demasiado chico para que él pudiera dormir cómodamente. Tan sólo había pensado en Hermione y en si sería capaz o no de escucharla cuando tuviera otra pesadilla. Si ella era como Harry o Ginny, sospechó que llegaría a oírla, por lo que dejó la puerta abierta. Y si no, él aún estaría allí, esperándola. Hermione casi siempre iba al estudio cuando no podía dormir. Por lo menos, eso era lo que Ginny le había dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no fue Hermione la que lo despertó, sino su molesto gato. Claro que despertar a Ron de su profundo sueño no fue tarea fácil. Tirar su tablero de ajedrez de la mesa no tuvo efecto alguno. Así que el ruido obviamente no era una solución. Después de todo, estaba acostumbrado a dormir bajo un ghoul partidularmente ruidoso . Sólo había una forma de hacerlo, y esa tenía que ser de cerca y personalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, Crookshanks era lo suficientemente listo para darse cuenta del riesgo que esto implicaba. La relación que tenía con este humano en particular era bastante turbulenta. Ambos se toleraban cuando Hermione estaba presente, porque no tenían otra opción. Cuando ella no estaba cerca, anulaban lo pactado y eran libres de actuar guiados por el resentimiento que sentían el uno por el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo habría sido mucho más fácil si hubiera escogido al otro chico, pero ella quería a éste. El del mal genio. El chico pelirrojo que siempre le estaba gritando. El que la hacía llorar. Él era a quien ella llamaba en sus sueños. Él era a quien ella quería para consolarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una increíble agilidad, el gran gato canela saltó de la superficie de la mesa y aterrizó sobre el pecho del impulsivo muchacho. Mantuvo su flexible cuerpo tenso para así poder saltar en cuanto éste diera signos de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;MALDITO IDIOTA&lt;/span&gt;! —gritó Ron, enderezándose y mirando al gato que ahora se encontraba cerca de la puerta—. ¡Lo hiciste a propósito! —gruñó él, agarrando su almohada y arrojándola hacia la puerta—. ¿Qué? ¿No pudiste hallar ninguna araña que tirarme, y por eso te lanzaste tú a cambio? —preguntó él, al posar sus pies descalzos sobre el piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto se levantó, Crookshanks salió disparado al pasillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Maldita amenaza —murmuró Ron entre dientes, al cruzar el cuarto y salir al pasillo para recuperar su almohada—. No tiene nada mejor que hacer que... cobarde —siseó él, en el instante en que vio la cabeza del gato asomarse por la puerta agrietada que conducía al dormitorio de las chicas—. Primero me atacas mientras estoy durmiendo —dijo en un tono acusador, al avanzar hacia el gato—, y luego huyes y te escondes allí porque piensas que no iré tras tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para su sorpresa, Crookshanks no retrocedió. Se mantuvo firme hasta que Ron llegó a la puerta y sólo entonces el gato entró a la habitación. Por un minuto Ron consideró sólo cerrar la puerta y volver a su cama, pero él había dejado la puerta abierta por una razón. Si la cerraba, ahora no sería capaz de oír a Hermione si llegaba a necesitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Estúpido y maldito gato —pensó Ron, al abrir la puerta un poco más y echar un vistazo al interior—. Será mejor que compruebe si está bien ya que estoy aquí».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lo esperaba, Crookshanks ya estaba acurrucado al pie de la cama de Hermione, pero sin hacer nada para incitarlo. El gato no lo miraba. Sus orejas no estaban bajas. Su espalda no estaba arqueada. Su cola no se movía. No había absolutamente nada polémico en su postura. Sólo que parecía inquieto, y con razón. La cama era un desorden y las sábanas estaban enredadas en nudos alrededor de los pies de Hermione. Todavía estaba dormida, pero era obvio que había estado dando volteretas y girándose por algún rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin prestarle atención al gato, Ron se acercó a la cama para despertarla. Pero de alguna manera, ella pareció presentir su presencia y sus ojos se abrieron justo antes de que él se inclinara a tocarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione jadeó fuertemente por el asombro e inmediatamente retrocedió de la figura oscura al pie de su cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Soy yo —murmuró Ron, en un intento apurado por darse a conocer antes de que ella pudiera tomar su varita—. Lo siento. No quise asustarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ron? —Hermione preguntó, vacilantemente, al tratar de apaciguar los latidos de su corazón—. ¿Qué estás haciendo aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estabas teniendo una pesadilla —contestó él, agarrando las sábanas envueltas alrededor de sus piernas, sacudiéndolas y colocándolas como deberían estar—. Hazte a un lado —añadió él, subiéndose a la cama y acostándose a su lado—. ¿Algo que pueda hacer por ti?—preguntó Ron, en el momento en que vio a su hermana apoyarse en sus codos y observarlos fijamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—N-no —contestó Ginny, acostándose nuevamente y girándose para darles la espalda de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No deberías estar aquí —protestó Hermione, en silecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y tú no deberías rechazar el té de mamá —respondió Ron, arrimándose un poco más y colocando su brazo alrededor de ella—. Ahora quédate tranquila y vuelve a dormir —agregó, entrelazando sus manos y descansándolas sobre su estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú sabes por qué no lo tomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nadie va a atacarnos, Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué pasará cuando me vuelva dependiente al té?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No vine aquí a pelear contigo, amor —dijo Ron, presionando su cuerpo contra el de ella—. Sólo a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien —cedió Hermione. Era difícil oponérsele teniendo a Ron abrazándola para dormir en cucharita. Tan sólo el estar cerca de él y tener su brazo a su alrededor era suficiente para tranquilizar su mente. La verdad es que no quería que se fuera. Y a Ginny parecía no importarle, así que, ¿cuál era el daño? Después de todo, sólo iban a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estás segura de que no te importa que se quede aquí? —le preguntó Hermione a Ginny una vez más mientras se vestían a la mañana siguiente—. De verdad, está bien. Yo entenderé si te molesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dormiste mejor con él a tu lado, ¿no? —replicó Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, sí, pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y todo lo que van a hacer será &lt;i&gt;dormir&lt;/i&gt;, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto que eso es todo lo que haremos —dijo Hermione con la voz llena de indignación—. Sinceramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿por qué tendría que importarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé. ¿No es raro tener a tu hermano durmiendo en la misma habitación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —rió Ginny—. Compartimos un cuarto por años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿En serio? —preguntó Hermione con evidente asombro—. Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no tuve mi propio cuarto hasta que Bill y Charlie se mudaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah —replicó Hermione—. Pero… bien, eso era diferente, ¿o no? Es decir, ambos eran muy pequeños. No deseo que tengas que lidiar con mis problemas. Yo puedo ir a su cuarto —sugirió ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Te volviste loca? —se burló Ginny—. ¿Tienes alguna idea de lo que mamá haría si los agarra a los dos revolcándose en el cuarto de Ron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No vamos a revolcarnos —indicó Hermione, defensivamente—. Todo lo que vamos a hacer es dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sí?, ¡pues trata de explicarle eso a mamá! —rió Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me causa gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé —respondió Ginny—. Lo siento. Mira, no es la gran cosa. Ron y yo… bueno… tú sabes como es esto—dijo ella, incómodamente—. Somos los más jóvenes y nos hicieron a un lado en muchas ocasiones cuando éramos pequeños. Bill y Charlie siempre estaban haciendo cosas juntos y a Percy no le gustaba que lo molesten. Fred y George siempre se tuvieron el uno al otro y… bueno… yo tenía a Ron. Aún después de tener nuestra propia habitación, éramos muy unidos. A veces… cuando tenía pesadillas subía a su cuarto y dormía con él. La verdad es que siempre manejó muy bien esas situaciones, lo cual es sorprendente considerando que en general es un imbécil. Probablemente sea una de esas cosas de hermano mayor. Sólo te está cuidando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Excepto que no es mi hermano —dijo Hermione, quedamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aunque sí se preocupa por ti —indicó Ginny, mientras las dos chicas salieron de su habitación y bajaron para desayunar—, lo que significa que va a comportarse sobreprotectoramente. En general es como un grano en el trasero, pero a veces… puede ser algo positivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Ron recobró el conocimiento, comenzó a sentir el hormigueo recorriendo su brazo. Después de unas pocas noches de compartir la cama, Hermione tomó a Ron como su almohada favorita, por lo que siempre se le acurrucaba encima. Por suerte, él tenía la costumbre de dormir en su espalda, lo cual lo hacía fácil para ella. No que tuviera algún inconveniente. Era agradable despertar con ella en brazos, incluso si esto implicaba entumecerse de vez en cuando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entreabriendo los ojos, Ron los dirigió a la ventana para intentar descifrar qué hora era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Maldición» —murmuró cuando notó que el cielo ya se teñía de una sombra azul oscuro y no negra. Quizá el sol aún no estaba en alto, pero pronto se elevaría y su madre también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que realmente quería hacer era cerrar los ojos y volver a dormir, pero sabía que el sueño tendría que esperar hasta que regresara a su propia cama. Si era cuidadoso podría hacerlo sin necesidad de despertar a Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Merece dormir un ratito más» —pensó, sacando su brazo cautelosamente debajo de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella había estado durmiendo mucho mejor desde que él comenzó a escabullirse en su cuarto, pero rara vez se quedaba en la cama una vez que él se iba. Ron no estaba seguro de si sus pesadillas habían finalizado o no. Sospechaba que sí, pero no quería preguntar. A fin de cuentas, ésa era la razón por la que se quedaba con ella. Si ya no las tenía, entonces no tendría ninguna excusa para dormir en su cuarto. No una que su madre fuera a aceptar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque muy en el fondo,  sabía que tampoco aceptaría las pesadillas como una excusa, por lo que era necesario regresar a su propio cuarto antes de que alguien se despertara. Ni quería pensar en lo que pasaría si su madre lo descubriera. Se preocuparía por eso cuando ocurriera. Hasta entonces, continuaría haciendo lo que venía haciendo. ¿Y qué si se tornaba más y más difícil dormir al lado de Hermione sin pensar en las otras cosas que los dos podrían hacer en una cama? Podía pensar en ello todo lo que quisiese, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, no, no podía. No sin que su cuerpo reaccionara a sus pensamientos. Tarde o temprano, Hermione se despertaría antes que él y cuando lo hiciera, descubriría el estado en que se encontraba. Sería entonces cuando estaría en serios problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Aunque tampoco es culpa mía —pensó Ron, al ver a Hermione darse la vuelta sobre su espalda y estirarse como si fuera un gato que había estado enroscado como una pelota por mucho tiempo—. ¿Cómo se supone que no voy a reaccionar a eso?»  —se preguntó a sí mismo, mientras la miraba y apreciaba la manera en que su brazo descansaba por encima de su cabeza y en que su camiseta de los Chudley Cannons se elevaba hasta sus senos, exponiendo su estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su piel era muy pura, a diferencia de la suya, salpicada de pecas. La de ella era impecable; un perfecto blanco crema que le fascinaba. Sin pensarlo, Ron estiró su mano y recorrió con la punta de sus dedos el estómago de ella suavemente, mientras lo admiraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Es tan suave» —pensó, al mover su mano sobre su piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron se sobresaltó de inmediato al sentir la mano de ella descender sobre la suya. No se había dado cuenta de que estaba despierta. Avergonzado por el hecho de ser atrapado manoseándola, Ron trató de alejar su mano, pero para su sorpresa, Hermione lo sostuvo firmemente en el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hay algo que querio enseñarte —dijo ella, suavemente y guiando su mano sobre su estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Oh, Merlín» —pensó Ron, tragándo saliva—. Ginny está justo ahí —murmuró él, mirando a la cama de su hermana nerviosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No pasa nada —dijo Hermione—. Se lo voy a enseñar a ella también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Eh? —preguntó Ron, frunciendo el ceño en confusión—. Exactamente, ¿qué es lo que vas a enseñarle?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sientes esto? —preguntó Hermione, presionando su mano fuertemente y frotándola sobre su tórax, deteniéndose justo debajo de su seno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —cuestionó Ron, mirando fijamente su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El lugar donde mi tórax se conecta con mi esternón —contestó Hermione—. ¿Puedes sentir el final de mi esternón? —preguntó ella, llevando su mano hacia abajo para que él lo sintiera con la punta de sus dedos—. ¿Ese punto justo ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—S... sí —tartamudeó Ron, tratando de comprender a qué llevaba todo eso. ¿Era alguna clase de zona erógena que él no conocía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Voy a soltarte —dijo Hermione, deslizando la mano de él hacia su estómago y liberándolo—, y quiero que lo encuentres nuevamente por ti mismo —instruyó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron miró fija y dudosamente dentro de sus ojos por un momento, y luego hizo lo instruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien —dijo Hermione—. Ahora coloca dos dedos sobre el final —enseñó ella, subiendo su camiseta en el centro para exponer el área entre sus senos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Mil demonios» —pensó Ron, al fijar sus ojos sobre el escote que ella había expuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Presta atención, Ron —regañó Hermione—. Lo que te estoy mostrando puede salvar mi vida… o la de Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso definitivamente captó su atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —preguntó él, buscando sus ojos y viendo que hablaba en serio—. ¿Qué es exactamente lo que me estás enseñando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es una técnica muggle —replicó ella—, usada para traer a los muertos de regreso a la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no es posible —negó Ron—. Ni siquiera con magia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Algunas veces lo es —le informó Hermione—. Si una persona para de respirar o su corazón se detiene, esta técnica te permite respirar por ellos y bombear su corazón manualmente. Los doctores muggles lo usan todo el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Los doctores muggles son una manada de chiflados —se mofó Ron—. Es decir, mira todas las locuras que hacen. ¡Cosen a las personas como si fueran ropas rasgadas, por amor a Merlín!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es un procedimiento muy eficaz utilizado por personas que no pueden sellar heridas mágicamente —recriminó Hermione—. Y esta técnica que voy a enseñarte es igual de efectiva. Sólo porque no sea mágica, no significa que no funcione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedes revivir a los muertos, Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Algunas veces sí puedes —persistió ella—. Depende. Por ejemplo, si alguien se ahoga y este procedimiento se utiliza en ellos inmediatamente, a veces es posible revivirlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Vas a empujar a Harry dentro del lago o algo parecido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué sucede cuando alguien es golpeado por la maldición Avada Kedavra? —preguntó Hermione, ignorando la broma de Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muere —contestó él, sobriamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —dijo Ron, encogiéndose de hombros—. Sólo cae muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y hay alguna marca en el cuerpo? —continuó Hermione—. ¿Algún trauma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes bien que no hay mada —replicó él, incómodamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿por qué mueren?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo rayos voy a saber?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque detiene tu corazón —contestó Ginny, suavemente del otro lado del cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron y Hermione se giraron instantáneamente y se dieron cuenta de que Ginny había estado sentada en su cama, observándolos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo sabes eso? —preguntó Ron, estudiando a su hermana cuidadosamente—. Moody… eh… quiero decir, Crouch nunca nos enseñó cómo funcionaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —replicó Ginny, observando las sábanas de su cama para no tener que enfrentar la mirada de su hermano—. Sólo sé que así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ella tiene razón —dijo Hermione, sonriéndole tristemente a Ginny. Sospechaba que el conocimiento de su amiga era el resultado de su prolongado contacto con Tom Riddle, más que algo que aprendió de uno de su tantos maestros de &lt;span&gt;DCAO&lt;/span&gt;—. Mata parando el corazón. Les voy a enseñar cómo ponerlo a funcionar otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si fuera así de fácil, ¿no crees que los sanadores magos lo estarían haciendo? —preguntó Ron, escépticamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nunca dije que sería sencillo —suspiró Hermione—. Esto es apenas el primer paso. Ahora, quítate la camisa y tírate al piso —dijo ella, dándole un empujón a Ron—. Serás la primera víctima.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-1550652237214982474?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/1550652237214982474/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-26-tecnicas-muggles.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/1550652237214982474'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/1550652237214982474'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-26-tecnicas-muggles.html' title='Capítulo 26: Técnicas Muggles'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-3394522821141215515</id><published>2009-05-24T14:16:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T14:25:43.556-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 25: Miedos</title><content type='html'>Incluso sin ver la delatadora señal de reconciliación exhibida en el cuello de Hermione, a la Sra. Weasley le tomó menos de cuarenta y cinco minutos darse cuenta de que ya no estaban peleados. Lo habría descubierto antes, pero el hecho de que Ron no había bajado a desayunar la había calmado con una falsa sensación de seguridad. No fue hasta que ella asomó su cabeza en la pequeña habitación del piso principal, que se dio cuenta de que no todo era lo que parecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lo esperaba, Hermione estaba haciendo exactamente lo que le había pedido. Era Ron el que haraganeaba. Ni siquiera había tocado los anaqueles superiores del armario. De hecho, no estaba ni cerca del mismo. Simplemente estaba parado allí, en medio de la habitación, con un trapo para limpiar todavía en mano, comiéndose con los ojos a Hermione, que estaba de rodillas restregando el piso. La mirada en su rostro y el hecho de que sus ojos estaban fijos en su parte trasera, fueron más que suficientes para darle un indicio de lo que él estaba pensando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ronald Weasley! —burfó la Sra. Weasley, justo antes de caer sobre su hijo, agarrarlo por la oreja y sacarlo de la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qu…? —comenzó a protestar, pero enseguida cambió sus palabras—. ¡&lt;span&gt;AYYY&lt;/span&gt;!, ¡&lt;span&gt;MAMÁ&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomada completamente por sorpresa, Hermione se giró para ver de qué se trataba tal conmoción, pero ni Ron ni su madre estaban en algún lugar donde pudieran ser vistos. Soltando su trapeador en el cubo de agua a su lado, se levantó y se dirigió a la puerta justo a tiempo para ver a la Sra. Weasley empujar a su hijo hacia la escalera. No tenía ni idea de lo que acababa de suceder pero, fuese lo que fuese, había sido lo suficientemente grave para que su madre los separara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron no había regresado para cuando ella terminó con el piso ni con los anaqueles llenos de libros, lo cual significaba que probablemente no volvería. Ya con sus quehaceres completados, Hermione decidió limpiar el armario ella misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sra. Weasley estaba sentada en la mesa de la cocina, conversando tranquilamente con Tonks y Remus Lupin cuando un grito horripilante retumbó por toda la casa. Por una fracción de segundo, todo pareció detenerse, incluyendo su corazón. Dejando caer la taza al suelo, Molly saltó de la silla y corrió hacia las escaleras con sus compañeros pisándole los talones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;NNNNOOOOOOO&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el momento en que el trío llegó al pasillo, el retrato de la Sra. Black maldecía como un estruendo infernal, pero ni siquiera su griterío era suficiente para apagar los gritos angustiados que emanaban del cuarto directamente enfrente de ella. Ignorando el cuadro, Molly entró empujando la puerta de la habitación, donde encontró a Hermione abrazando sus rodillas al lado de una figura tendida a sus pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿Qué sucedió?! —preguntó Lupin, empujando a Molly dentro de la sala, intentando pasar por la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando se dio cuenta de que Hermione estaba arrodillada sobre su hijo menor. Con un grito ahogado de terror, cubrió su boca y contuvo un sollozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿&lt;span&gt;QUÉ SUCEDIÓ&lt;/span&gt;?! —gritó Lupin nuevamente, mientras avanzaba lentamente hacia Hermione. Era demasiado tarde, y él lo sabía. Había visto esos ojos abiertos sin vida en muchos rostros como para mantener alguna esperanza. Ella no necesitaba responderle la pregunta para saber que había sido la maldición Avada Kedavra. Pero necesitaba saber quiénes lo habían hecho y por dónde se habían ido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione... —dijo Lupin suavemente, al agacharse a su lado—, ¿Quién hizo esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿&lt;span&gt;QUIÉN SALIÓ DE ESTE CUARTO&lt;/span&gt;? —le gritó Tonks al retrato de su tía—. ¡¿&lt;span&gt;POR DÓNDE SE FUERON&lt;/span&gt;?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¡&lt;span&gt;TÚ, MESTIZA INMUNDA, FUERA DE MI CASA&lt;/span&gt;!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¡&lt;span&gt;RESPÓNDEME, VIEJA BRUJA!! ¡¿SUBIERON POR LAS ESCALERAS O SALIERON POR LA PUERTA DELANTERA&lt;/span&gt;?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione —Lupin intentó de nuevo, la desesperación era evidente en su voz. Aunque bien podía haberle hablado a la pared, porque ella no contestó. Ni siquiera se inmutó. Parecía no darse cuenta de que alguien más estaba en la sala con ella. Tan sólo continuó meciéndose de aquí para allá, su ser completamente concentrado en el cuerpo delante suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;HERMIONE! ¡¿QUÉ SUCEDIÓ?!&lt;/span&gt; —gritó Lupin, agarrándola por los hombros y sacudiéndola mientras hablaba—. &lt;span&gt;¡¿QUIÉN HIZO ESTO?!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vol…Vol…Voldemort… —tartamudeó ella entre sollozos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Molly dejó salir su propio llanto y Tonks, dándose por vencida con el retrato de su tía, fue inmediatamente a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Mamá, escuchamos a alguien gritar! —gritó Ginny, corriendo adentro de la sala tan rápidamente que casi choca con las dos mujeres paradas cerca de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué pas…? —su hermano comenzó a preguntar detrás de ella. La escena delante suyo era tan espantosa que por un momento todo lo que pudo hacer fue quedarse parado y dejar la mirada fija sobre su propio cadáver—.&lt;span&gt; ¡¿QUÉ DEMONIOS PASA AQUÍ?!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos, excepto Hermione, se viraron y miraron boquiabiertos a Ron, mientras él trataba de entender lo que estaba viendo. Instantáneamente, expresiones de alivio centellearon en los rostros de los adultos y antes de que Ron pudiera pronunciar otra palabra, Molly lo tenía atrapado en un abrazo asfixiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Suelta! —dijo Ron, haciendo fuerza para  desprenderse de los abrazos de  su madre—.&lt;span&gt; ¡MAMÁ, SUÉLTAME!&lt;/span&gt; —gritó él, apartándola para llegar donde su novia, quien todavía estaba llorando histéricamente en el piso, ignorando todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione —dijo Ron, colocando las manos sobre sus hombros al arrodillarse a su lado—. Todo está bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no lo escuchó. No lo vio. Hermione no estaba allí. Estaba perdida detrás de un manto de dolor. Ron se dio cuenta de ello al mirarla más detenidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Hermione! —gritó, tomándola del rostro cubierto de lágrimas y girándola para que lo viera—. Mírame —exigió—. Estoy justo aquí—. Tomó un segundo o dos, pero finalmente notó la chispa de reconocimiento en sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿R-Ron? —preguntó ella, aún cuando se le arrojó encima, abrazándolo como si su vida dependiera de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —dijo él torpemente, mirando fijamente a su propio cadáver mientras la abrazaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aléjala de aquí —ordenó Lupin, inclinándose para ayudar a Ron a levantar a Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desafortunadamente, la angustia de Hermione parecía aumentar en cuanto el trance y el susto se desvanecían. Ron había esperado que dejara de llorar al darse cuenta de que estaba bien, pero en vez de disminuir, sus sollozos parecían tornarse aún más fuertes. Ella continuó abrazándolo desesperadamente y su cuerpo se estremecía cada vez que respiraba profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Molly todavía estaba horrorizada, a pesar de que su hijo se encontrara parado allí, más vivo que nunca. Quería concentrarse en él, pero sus ojos se movían hacia aquella forma sin vida en contra de su voluntad. Y esa era sólo una de las batallas internas que estaba luchando. Más que nada, deseaba tocar a su hijo. Deseaba abrazarlo y sentir que él era real, pero él la había apartado. La había hecho a un lado. Sabía que no había nada malintencionado en ello. Podía verlo en ese mismo momento, Hermione precisaba el contacto más que ella. Arthur tenía razón. El primer instinto de Ron había sido consolar a Hermione. Todos los demás, incluyéndola a ella, venían en segundo lugar. Pero entenderlo y aceptarlo, no detenía su dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan pronto en cuanto tuvieron a Hermione a una buena distancia, Lupin la soltó, apuntó su varita al cadáver y avanzó. Él estaba a un metro de distancia cuando de pronto hubo un sonido fuerte, resonante y el cuerpo se transformó en un orbe blanco y resplandeciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron dejó salir una risa pequeña a pesar de no querer hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es sólo un boggart —le dijo a Hermione, el alivio fue evidente en su voz—. Siempre has sido un desastre cuando de boggarts se trata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Cállate! —gritó Ginny, encarando a su hermano—. ¿Cómo puedes insultarla en un momento como éste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;i&gt;Riddíkulus&lt;/i&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por lo menos McGonagall no está persiguiéndola por la casa, gritándole por fallar todos los &lt;span&gt;TIMOs.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Idiota insensible —refunfuñó Hermione sobre su cuello, al golpearlo débilmente en el brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te sientes mejor ahora, ¿no? —preguntó Ron, visiblemente aliviado por el hecho de que ya estaba hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —replicó Hermione, mientras el fuego en sus ojos era asfixiado por el dolor de lo que había presenciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron observó impotente como lágrimas frescas recorrían sus mejillas. Irritarla había funcionado por un momento, pero obviamente no había sido suficiente. Sin saber qué más hacer, simplemente se quedó a su lado calladamente, abrazándola mientras ella lloraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizá deberíamos dejarlos solos —le susurró Tonks a Lupin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Molly pareció salir del trance en el que estaba cuando Lupin tocó su brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, tal vez sea lo mejor —coincidó ella, asintiendo con la cabeza y colocando una mano sobre el hombro de Ginny—. Vamos, querida —añadió, llevando a su hija hacia el vestíbulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo era un boggart, Hermione —dijo Ron nuevamente—. No era real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo será —replicó ella, tan suavemente que él no la hubiera oído si su boca no estuviera a centímetros de su oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una expresión de dolor cubrió su rostro en cuanto el significado de esas palabras lo golpearon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sabes eso —respondió Ron, estrechando el abrazo instintivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí que lo sé —dijo ella, irritada—. No te atrevas a mentirme. Ambos sabemos que es la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermione…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;span&gt;¡NO! &lt;/span&gt;—gritó ella, alejándose de su cuerpo para mirarlo a los ojos—. Ambos sabemos lo que va a suceder. Te conozco, Ron. Sé como piensas. Te lanzarás enfrente de Harry para bloquear alguna condenada maldición. Te sacrificarás a ti mismo en cuanto tengas la oportunidad —dijo ella, mirando al piso delante del armario donde su cadáver había estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizá eso no sea necesario —dijo Ron con una voz tensa. Incapaz de mirarla a los ojos, la atrajo hacia su pecho y la abrazó por detrás para que no pudiera a ver la culpa en su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Será mejor que creas que no pasará —lloró Hermione, apartándolo de sí—. No permitiré que eso suceda. Y será mejor que ni pienses en protegerme a mí tampoco —añadió, con sus ojos ardiendo de furia—. Te juro que si mueres intentando salvarme, nunca te lo perdonaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensar, él dio un paso hacia atrás, mirándola con asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Es el dolor el que habla» —pensó, forzándose a darle una débil sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;span&gt;¡NUNCA!&lt;/span&gt; —gritó Hermione—. &lt;span&gt;¡TE ODIARÉ POR EL RESTO DE MI VIDA!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron palideció ante aquellas duras palabras. Quizá el dolor era el que hablaba, pero ella lo había golpeado donde era más vulnerable y eso le afectó. Se quedó ahí parado, mirándola con su frente fruncida mientras luchaba contra sí mismo para no atacarla en respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo harás —afirmó él, después de un silencio prolongado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí lo haré —murmuró Hermione, en cuanto su furia mermó y el dolor llenó sus ojos una vez más—. Lo haré —dijo ella de nuevo, como para reafirmárselo a sí misma. Mirándolo a través de sus lágrimas, Hermione podía ver que Ron no le creía, ni siquiera ella lo hacía—. «¡Maldita sea!» —pensó al cubrir la distancia entre ellos y dejar caer su cabeza en contra de su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo estará bien —dijo Ron, envolviendo sus brazos alrededor de sus hombros, tranquilizándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo estará. No si tú… si tú… No puedo —murmuró ella—. No me pidas que lo acepte porque no puedo. No lo aceptaré. Y no estoy siendo irracional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Realmente sabe lo que estoy pensando» —pensó Ron con una sonrisa culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me niego a dejar que eso suceda —dijo ella obstinadamente—. No me quedaré sentada mientras ese malvado bastardo se lleva a todos los que quiero. No deseo terminar como el Profesor Lupin. No voy a quedarme atrás. Si uno de nosotros tiene que morir, voy a ser yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;span&gt;¡NO!&lt;/span&gt; —gritó Ron, y para sorpresa suya, Hermione comenzó a reír levemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedes vivir con mi muerte más de lo que yo puedo vivir con la tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;span&gt;¡NI SIQUIERA LO PIENSES!&lt;/span&gt; —gritó Ron, mirándola fijamente con una mezcla de furia y miedo en los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Voy a hallar una forma de librarnos de ese maníaco de una vez por todas —indicó Hermione, con su voz llena de determinación—. Sé que hay una forma. Tan sólo tengo que hallarla. Y cuando lo haga…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No vas a acercártele —interrumpió Ron—. ¿Me estás escuchando? Lo digo en serio. Esta no es tu batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esta lucha es tan mía como tuya —contestó ella—. Y voy a estar parada justo a tu lado y al de Harry cuando tengamos que enfrentarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;NO!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedes detenerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No dudes de que pueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estás planeando en maldecirme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si tengo que hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo harás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí que lo haré. «Si es necesario».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo harás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Sí, lo haré» —pensó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La verdad es que no quiero discutir contigo —dijo Hermione, con la voz levemente temblorosa al afianzar su agarre—. No ahora, ¿sí? No tengo fuerzas. Podemos pelear mañana. En este momento, sólo necesito que me abraces, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien, amor —dijo Ron, soltando un suspiro al descansar su mentón sobre la cabeza de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nunca podría odiarte —dijo ella suavemente—. Te amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Basta» —pensó Ron cuando su estómago gruñó inquietantemente una vez más. Sabía que no había almorzado y no le importaba. No tenía la menor intención de abandonar el sofá, sin importar cuán fuerte protestara su estómago. Hermione no había hablado mucho desde que la condujo hacia el estudio del primer piso, pero eso no importaba. No necesitaba hablarle para consolarla. Siempre y cuando se quedara sentado a su lado, ella estaría contenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, su madre siempre estaba un paso delante de él, lo cual no era ninguna sorpresa. La Sra. Weasley echó un vistazo a Hermione de reojo al entrar a la habitación y colocar una bandeja con bocadillos enfrente del sillón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Asegúrate de que beba todo el té —le dijo Molly a su hijo, silenciosamente al partir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque le dio un poco de trabajo, Ron finalmente consiguió que se lo bebiera. Sabía que la única razón por la que lo había bebido era para callarlo, pero sinceramente no importaba. El punto fue que lo bebió. No fue hasta que ella terminó, que él se dio cuenta de que no era un té común. Obviamente su madre había puesto algo en él, probablemente una poción de sueño, porque ella estaba durmiendo tan pronto dejó la taza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron permaneció sentado allí, con la cabeza de Hermione apoyada sobre su hombro y consideró dejarla dormir en el sofá. Pero al final decidió que no sería tan buena idea. Sus hermanos aparecerían en cualquier momento y no deseaba que la perturbaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Mione? —dijo Ron, tocándola suavemente. En realidad no esperaba que se despertara, pero valía la pena intentarlo. Con sus sospechas acerca el té confirmadas, comprendió que la única manera de llevarla a la cama era cargándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era una tarea difícil. Su cuarto estaba a pocas puertas del pasillo y ella pesaba casi nada. La parte más difícil había sido abrir la puerta del dormitorio con ella en brazos. Una vez entreabierta, él simplemente la abrió con el pie y la llevó adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada amenazante que recibió del enorme gato canela que había estado durmiendo en medio de la cama de ella detuvo a Ron a la mitad del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muévete —exigió, decidido a no dejar que el gato lo intimidara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crookshanks se desperezó y enderezó sin prisa. Sin embargo, en vez de hacer lo que se le ordenó, miró a Ron desafiante y sacó sus uñas intencionadamente al estirarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ese pequeño desgraciado me está amenazando» —pensó Ron frunciendo las cejas—. Última oportunidad, bola de pelos —advirtió él, al acercarse a la cama—. Muévete o voy a aplastarte. Y deja de mirarme así —agregó,mientras el gato de Hermione paseaba al pie de la cama y se sentaba, sacudiendo la cola—. Yo no planeé esto. ¿Cómo se supone que iba a saber que no era un té normal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Listo, es oficial —pensó Ron al colocar a Hermione en la cama y sacarle los zapatos—. Te has pasado de la raya, compañero. Cálmate. Le estás dando explicaciones a un maldito gato». Puedes mirarme todo lo que quieras —dijo, al sentarse en el borde la cama de Ginny y observar a Crookshanks reacomodarse al lado de Hermione, como algún tipo de centinela silencioso—, porque no pienso irme a ningún lado. Así que será mejor que te acostumbres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione estaba despierta en el cuarto oscuro, abrazando la almohada a su lado mientras intentaba calmar su respiración agitada. Las lágrimas aparecieron en sus ojos al enterrar la cabeza en la almohada y regañarse a sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Tan sólo fue un sueño» —se recordó por centésima vez. Sin embargo, por algún motivo, el saberlo no la confortaba mucho. Podía haber sido sólo un sueño, pero había sido espantosamente real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acostada allí, escuchando la respiración constante que provenía de la cama de Ginny, no pudo evitar envidiar la paz que su compañera de cuarto encontraba en sus sueños. Aunque, por supuesto, no se podía predecir cuánto tiempo duraría. Hermione sabía que Tom Riddle todavía perseguía a su joven amiga en sus sueños. No ocurría con tanta frecuencia como en veranos pasados, pero él aún seguía apareciéndosele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un suspiro, Hermione salió de la cama y asió su bata. Dormir ya no era una opción para ella; no esta noche, por lo menos. Cada vez que cerraba los ojos, las imágenes de su sueño se reproducían en su cabeza. El destello de luz verde. El sonido escalofriante del cuerpo al caer al suelo. Sus ojos. Aquellos penetrantes ojos azules que normalmente estaban tan llenos de vida, risas y travesuras, mirándola fijamente, apagados y vacíos, sin vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo de Hermione se estremeció involuntariamente al verlos de nuevo. Dispuesta a dejar la imagen que la atormentaba fuera de su mente, cogió el primer libro que vio sobre la mesita de noche y salió del cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue hasta llegar al estudio que le echó un vistazo al título del libro que llevaba en la mano y casi lo dejó caer del susto.&lt;i&gt; Maldiciones que matan&lt;/i&gt;. De todos los libros que tenía en su habitación, tuvo que agarrar justamente ese. El destino era cruel. Bill se lo había devuelto esa misma mañana. Había estado tan apurada por llegar al cuarto de Ron que lo había tirado encima de sus libros escolares en vez de ponerlo en el baúl, donde debería estar. Y ahora se encontraba en su mano, burlándose de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente, no iba a leer ese libro esa noche. Por un momento, Hermione consideró volver a su cuarto y buscar algo más con que distraerse, pero no quería arriesgarse y despertar a Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que realmente quería era a Ron. Quería escabullirse dentro de su cuarto, meterse en su cama y abrazarlo con fuerza. Quería sentir el calor de su cuerpo, escuchar los rítmicos latidos de su corazón. Quería observar su pecho ascender y descender con cada maravillosa respiración que daba. Si tan sólo hubiera una forma de hacerlo sin despertarlo..., pero era imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, eso no funcionará —murmuró y se forzó a bajar por las escaleras a cambio—. «Tal vez un vaso de leche tibia» —pensó, dirigiéndose a la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue hasta llegar al frente de la puerta de la cocina que notó una luz proveniente del otro lado. No estaba segura de qué hora era, pero sabía que debían ser por lo menos las dos o tres de la mañana. Los miembros de la Orden entraban sin anunciarse todo el tiempo, pero aún así, era demasiado tarde para una reunión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colocando su oído en contra de la puerta, Hermione escuchó si había alguna señal de voces, pero el cuarto estaba silencioso. Aunque era obvio que alguien estaba ahí dentro. Ella podía ver la luz pasar a través de la grieta bajo la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Quizás pusieron un encantamiento imperturbable en la puerta —pensó, dándole un ligero empujón—. O quizás no» —añadió al abrirla y revelar a la Sra. Weasley sentada a la mesa, sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No puedes dormir, cielo? —preguntó la Sra. Weasley, bajando la taza de la que había estado bebiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pesadillas —admitió Hermione, forzándose a entrar en la habitación y sentarse a la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿El boggart? —presionó la Sra. Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de hablar, Hermione dejó caer sus ojos a la superficie de la mesa y asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bebe un poco de té, querida —dijo la Sra. Weasley antes de levantarse, sacar la tetera de la estufa y llenar una nueva taza—. Te ayudará —agregó ella, volviendo a la mesa y colocando la taza frente a Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No… no, gracias —contestó ella, mirando fijamente y con inquietud el líquido oscuro delante suyo. Sabía que la Sra. Weasley sólo estaba tratando de ayudar, pero no estaba dispuesta a beber más ese té. La podía hacer dormir, pero también le quitaría la habilidad de reaccionar a las cosas que ocurrían a su alrededor y eso podría ser peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más temprano por la noche había escuchado a Ginny tratando de despertarla para cenar. Estaba consciente. Había oído cada palabra que Ginny le decía, pero su cuerpo se rehusaba a obedecerla. Sus párpados habían estado tan pesados que apenas era capaz de abrirlos. Había querido levantarse, pero simplemente parecía que no podía hacerlo. Por ningún motivo permitiría que eso sucediera de nuevo. Seguro, las posibilidades de que Grimmauld Place fuese atacado eran mínimas, pero se maldeciría a sí misma si permitiese que algún Mortífago la encontrara en estupor inducido por una poción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te ayudará —volvió a decir la Sra. Weasley de modo alentador—. Es una mezcla especial —añadió ella—. Para noches sin sueños. Ginny pasó por esto después de… —se detuvo, incapaz de mencionar a Riddle o a su diario—. No tendrás más pesadillas —le prometió a Hermione con una sonrisa consoladora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo lo hace? —preguntó Hermione, alzando la taza y fingiendo beber un sorbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hacer qué, querida? —contestó la Sra. Weasley, bebiendo un largo trago de su propio té.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo convive con este miedo constante? —preguntó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta fue tan directa que realmente tomó a la Sra. Weasley por sorpresa. Sus ojos se abrieron levemente al colocar su taza sobre la mesa y mirar a Hermione de forma evaluadora por un momento. Estaba entristecida por el hecho de que alguien tan joven tuviera que lidiar con tanto. Su primer instinto fue protegerla, pero muy en el fondo sabía que era demasiado tarde para eso. Reconocía el dolor en los ojos de la joven muchacha y supo que nada que ella hiciera lo haría desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Desearía que existiera alguna artimaña que pudiera enseñarte —contestó la Sra. Weasley, al sentarse nuevamente y mirar a Hermione—, pero no la hay. Tan sólo debes vives con ello, porque no tienes otra opción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A veces me agobia —dijo Hermione sinceramente—. Me preocupo por mis padres y por lo que pasará con ellos. Me preocupo por Harry y por cómo todo esto le está afectando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —suspiró la Sra. Weasley—. Todos nos preocupamos por Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ha pasado por tanto y ahora, con la muerte de Sirius… se culpa a sí mismo por ello. No quiere hablarlo con ninguno de nosotros. Nos está alejando y tratando de superarlo solo —indicó Hermione, antes de darse cuenta de lo que estaba revelando y detenerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y estás preocupada por Ron? —reguntó la Sra. Weasley, después de un silencio prolongado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —admitió Hermione, pero estaba reacia a decir más. No podía decirle exactamente a la madre de él que la razón por la que Ron no se aplicaba a los estudios o hacía planes para el futuro era porque no pensaba que tendría uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al estar sentada, fingiendo que bebía su té, los ojos de Hermione descendieron sobre el libro que había colocado encima de la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No le permitiré que lo haga —murmuró para sí misma, al bajar la taza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hacer qué, querida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Permitir que desperdicie su vida —contestó Hermione tranquilamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quién, querida? —preguntó la Sra. Weasley con una expresión afligida—. «Seguramente está hablando de Harry».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hallaré la manera de detenerlo —respondió Hermione con rabia, con sus ojos todavía sobre el libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedes bloquear la maldición Avada Kedavra —dijo la Sra. Weasley, cuando el ritmo de su corazón aumentó al leer las palabras &lt;i&gt;Maldiciones que matan&lt;/i&gt; en la cubierta del libro de Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Obsérverme —replicó Hermione con la voz endurecida por la determinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sra. Weasley se quedó tan desconcertada por la tenacidad y el desafío que vio arder en los ojos de Hermione que por un momento no supo cómo responder. La mirada en su rostro fue suficiente para demostrar cuán en serio hablaba. Estupefacta, la Sra. Weasley permaneció sentada y observó a Hermione levantarse de la silla, agarrar el libro de la mesa y salir de la cocina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-3394522821141215515?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/3394522821141215515/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-25-miedos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/3394522821141215515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/3394522821141215515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-25-miedos.html' title='Capítulo 25: Miedos'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-177732184632106761</id><published>2009-05-24T13:53:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T14:16:07.805-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 24: Un recuerdo satisfactorio</title><content type='html'>Ginny no pudo dejar de reír al ver su melenuda amiga parada boquiabierta frente al espejo, con la mirada horrorizada evidenciándose en su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;NO&lt;/span&gt;! ¡No! No —coreó Hermione, como si negando lo que veía lo haría desaparecer—. Le dije específicamente que no dejara ninguna marca ahí —gimoteó mientras tocaba la mancha morada en su cuello—. ¡Oh, Merlín! Esto es terrible —se quejó, llevando su cabello a un lado para cubrir la marca con él, antes de virarse y afrontar a Ginny nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no va a funcionar —consiguió decir Ginny antes de caer en otra ola de risas—. No a menos que planees sujetar tu cabello así todo el día. Esa cosa estaba prácticamente brillando cuando desperté. Seguro que alguien va a verla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ay, cállate —gimió Hermione, mientras su cara se volvía de un color apenas más claro que el del &lt;i&gt;obsequio&lt;/i&gt; de Ron. Ginny se había estado burlando despiadadamente desde que había despertado. Aun así, le había tomado casi cinco minutos de risas nerviosas antes de que, finalmente, Hermione se mirara al espejo y se diera cuenta de cuán grave era la situación—. Oh, Merlín —gimió de nuevo, como si de repente cayera en la cuenta de que Ginny no era más que un precalentamiento comparada con la reacción que tendrían sus hermanos—. No puedo bajar a desayunar así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vas a tener que bajar en algún momento —rió Ginny—. Y cuando lo hagas, mamá va a verlo. Es mejor enfrentar las consecuencias ahora y sacártelo de encima. Puede que hasta llegue a sentir pena por ti una vez que Fred y George vengan detrás tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;VOY A MATAR A RON&lt;/span&gt;! —gruñó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No le dejaste ninguna marca, ¿verdad? —preguntó Ginny, sabiendo que si lo había hecho, los gemelos seguramente lo usarían de blanco a él primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto que no —contestó Hermione—. ¿Qué clase de idiota deja algo como esto a plena vista?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, siempre has sabido que Ron es un poco estúpido —rió Ginny—. No tienes a nadie a quien culpar más que a ti misma, la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estás ayudando, Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres ayuda? —preguntó Ginny, agarrando a Hermione por el brazo y empujándola hacia la puerta del cuarto—. Entonces, vamos y acabemos con ésto de una vez por todas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No. Espera —protestó Hermione. Sólo necesitaba un poco de tiempo para pensar. Si tan sólo tuviera unos minutos sería capaz de dar con una excusa lógica para explicar el moretón en su cuello. Una excusa lógica. Eso era todo lo que necesitaba. Algo simple, la verdad. Debía haber una. Si tan sólo tuviera tiempo para pensar estaba segura de que algo se le ocurriría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tiene sentido que lo escondas —dijo Ginny, empujándola hacia el vestíbulo—. Ocultarlo sólo lo empeorará —continuó ella—. Confía en mi. Lo mejor que puedes hacer es bajar como si no te importara en lo más mínimo lo que te digan esos dos. Si ven el miedo en tus ojos, estás perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que Ginny tenía razón. Hermione no estaba completamente segura de cuánto duraban esa clase de marcas, pero sí sabía que sería mucho más de lo que se pudiera atrincherar en su cuarto. Si no iba a desayunar, la Sra. Weasley vendría a buscarla y  aún peor, Fred y George sabrían que habría estado escondiéndose. No quería darles esa satisfacción. Tenía que enfrentarlos. Eso era todo lo que tenía que hacer. Desafortunadamente iba a tener que enfrentarlos un poco más rápido de lo que esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué hacen ustedes dos aquí? —preguntó Ginny cuando casi tropieza con Fred, que estaba parado en las escaleras mirando sobre la verja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Shhh —contestó George, inclinándose al lado de su hermano por encima de la verja—. Snape está allá abajo —murmuró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿por qué ustedes no? —preguntó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —acordó Ginny—. Ustedes dos son miembros de la Orden, ¿no? Si tienen una reunión, ¿por qué no están en ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo que sea que esté tramando ese farsante imbécil es un gran maldito secreto —susurró Fred en respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo necesitamos saber lo básico —añadió George—. ¿Comprendes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo cual significa que mamá no cree que ustedes dos deban saberlo —replicó Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Exactamente —felicitó George a su hermana pequeña—. ¡Maldición! Se ha ido. ¿Escuchaste algo útil? —le preguntó a Fred, mientras éste extraía las orejas extensibles que usó para escuchar a hurtadillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada —contestó su hermano—. Y ahí van McGonagall y Kingsley. Supongo que no conseguiremos nada útil de ellos tampoco —añadió Fred, sacando el cordel rosado de su oído y virándose para ver a las chicas—. ¡&lt;span&gt;MIL DEMONIOS, HERMIONE&lt;/span&gt;! —gritó Fred, al notar el antiestético moretón en su cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente George volteó para ver por qué su hermano había gritado y sintió sus ojos ensancharse cuando se fijaron en Hermione. Sin pensar en lo que estaba haciendo, George le agarró la cabeza y la movió hacia un lado para permitirles una mejor vista de su cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Anoche diste una vuelta con un vampiro? —rió él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No usará una estaca en él —replicó sarcásticamente Ginny, al ver a Hermione empujar a George lejos de sí—, pero estará igual de muerto cuando baje a desayunar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;RAYOS&lt;/span&gt;! —dijo Fred, siguiendo su declaración por un silbido apreciativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Un trabajo impresionante —rió George, sacando su varita y apuntándola a Hermione—. Pero no podemos permitir que mamá lo vea —añadió él, agitando su varita hacia la marca escarlata antes de que ella tuviera la oportunidad de oponerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mano de Hermione tocó el lugar en el instante en que sintió una quemadura. Pero se disipó casi al momento, llevándose consigo la mordida de pasión de Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Alguno más? —preguntó George con la varita aún en mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Uno o dos —contestó Hermione rápidamente—. Pero están en lugares que nunca llegarás a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Vaya! —gritó Fred—. ¡Así se hace, Ronnie!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Animal! —exclamó Ginny como si hubiera sido insultada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, los búhos no dejan marcas como esa, Ginny —rió George, guardando la varita en su bolsillo y bajando a desayunar—. Pigwidgeon no la mordió. Su amo lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo hiciste eso? —preguntó Hermione, al seguir a los gemelos por las escaleras—. Nunca oí de un hechizo que pudiera eliminar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Un hechizo sanador básico con un poco de distorsiones —contestó Fred antes de que ella terminara—. Sólo nos llevó un poco de práctica en cada uno de nosotros para encontrarle la vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué quieres apostar —susurró Ginny en el oído de Hermione— a que han practicado haciéndose las marcas mutuamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Madre santa! Escuché eso —gritó Fred, momentos después de que las dos chicas se rieran a carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aunque no lo negaste, ¿verdad? —escupió Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno —rió Hermione—, ellos sí parecen practicar todo lo demás entre ellos mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Oye, vamos! —gritó George como si su orgullo hubiera sido herido—. Ésta es la última vez que te hago un favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿George? —dijo Hermione, poniéndose seria casi inmediatamente—. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te hagas ideas equivocadas —replicó él, haciendo a un lado su gratitud despreocupadamente—. Si mamá hubiera visto eso volveríamos a tener que espiarlos todo el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así que nada de toquetearse con los pies por debajo de la mesa. ¿Entendido? —añadió Fred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y por el amor de Merlín, mantén tus dedos alejados de la mermelada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras el resto de su familia se reunía en la cocina, Ron Weasley se hallaba acostado de espaldas entre un enredo de sábanas, y con el rostro pecoso bañado con la luz del día. Cómo era que los rayos de la mañana quemaban a su paso a través de la mugre que cubría las ventanas de su cuarto en el tercer piso, aún no lo entendía. Le daba la bienvenida a la calidez, pero ¿tenía que ser tan endemoniadamente brillante? Fue instinto lo que lo impulsó a cubrirse los ojos con su antebrazo al luchar contra los últimos vestigios de su sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía ni idea de qué hora era. Todo lo que sabía con certeza era que no estaba listo para abandonar la comodidad de su cama. Había tenido el sueño más espectacular antes de ser despertado tan abruptamente. Pero el destino parecía estar conspirando en su contra. Qué gran sorpresa. Estaba frustrado hasta en sus sueños. Siempre a punto, pero de alguna manera nunca capaz de completar el acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suprimiendo un bostezo, Ron se rindió y abrió los ojos. No necesitaba mirar el mónton de sábanas para saber en qué condiciones se encontraba. Era bastante común en las mañanas. Tan común, de hecho, que sus compañeros de cuarto en Hogwarts se referían cariñosamente a su condición como “el esplendor matutino”. Cómo Dean y Seamus podían vestirse mientras discutían sus “esplendores matutinos” y los sueños que los inspiraban sin morir de mortificación, le era un misterio. Había ocasiones en las que Ron estaba casi seguro que lo hacían a propósito, sólo para verlo ruborizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Malditos imbéciles. Tratando de arrastrarme a la conversación sólo para que les hable de mis sueños. Ni siquiera yo soy tan estúpido».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dudas, el hecho de que una vez atrapara a Seamus revisando ese ridículo diario de sueños que Trelawney le había obligado a mantener le ayudó a descubrir sus verdaderas intenciones. Lo había hallado divertidísimo, en realidad, y como cada uno de los sueños en ese maldito diario eran inventados, él simplemente le dio la espalda y dejó que Seamus continuara. Poco sabía él que ellos ya conocían con quién soñaba. Su tendencia a hablar entre sueños lo había delatado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, Ron se había olvidado de esa reciente revelación. No que importara realmente ese punto, menos ahora que tenía el cuarto para él solo. No había nadie en los alrededores que escuchara si él gritaba el nombre de una de sus mejores amigas al dormir. No había nadie ahí ahora que acababa de despertar tampoco, lo cual significaba que no tendría que abandonar la calidez de su cama y someterse a una ducha fría. Podía recostarse allí todo lo que quisiera y exitarse con sus sueños, o mejor aún, con los eventos de la noche anterior. Lo que había sucedido aquella anoche fue real y si pensaba en ello lo suficiente, sería capaz de traerlo a su memoria con cristalina precisión. Acostándose sobre su almohada, con los ojos cerrados, Ron comenzó a revivir el encuentro nuevamente en su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Había estado más que un poco sorprendido cuando le permitió llevarla a la cama. De acuerdo, ella había sido la que cerró la puerta esta vez, pero aún no estaba seguro de cómo proceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una fracción de segundo, Ron se había imaginado empujando toda la basura de encima del escritorio, levantarla luego y colocarla sobre el misma. Con algo de suerte, ella habría hallado la espontaneidad de la acción tan excitante como él. Y si no, siempre estaba el aspecto práctico: subirla al mueble la hubiera puesto aproximadamente al mismo nivel de su cara, lo que hacia posible una buena sesión de besos sin tener que inclinarse por un largo período de tiempo. Pero desechó esa idea casi tan pronto como se introdujo en su cabeza. Hubiera parecido un gran gesto romántico, pero conociendo a Hermione, ella obviaría ese aspecto y lo regañaría por hacer tal desorden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo último que quería en ese momento era que se separara de él y comenzara a limpiar su cuarto. Cómo el escritorio estaba eliminado, sólo le quedaba la opción número dos: la cama. Ella ya la había vetado antes, pero valía la pena intentarlo otra vez. Después de todo, no había sido la cama a lo que se había opuesto, sino a lo que él había querido hacer en ella. Siempre y cuando no intentaran eso, no había ninguna razón para no poder besarse allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendentemente, Hermione parecía estar de acuerdo. Empujó su cuerpo aún dudando mientras se besaban, y ella cedió gustosamente. Fue hacia la cama sin protestar y se sentó con él por decisión propia. Alentado por su redención y por el hecho de que su lengua estaba atrincherada en su boca luchando con la propia, él se inclinó hacia atrás, llevándola consigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron gimió suavemente al sentir su peso encima de él. La cama había parecido tan buena idea momentos antes, pero una vez recostado allí, besándola, sobre su cama, donde él dormía, donde soñaba con ella, sus pantalones se tornaron dolorosamente apretados. No importó que estuviera consciente de que no harían aquellas cosas que soñaba. Sólo porque no podía hacerle el amor, no significaba que no estaba pensándolo. De hecho, eso era todo lo que podía pensar en aquel momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al enterrar una mano en su cabello y recorrer la otra por su espalda, se halló a sí mismo pensando en cómo la posición en que estaban lo hacía más fácil y la manera en que ella lo envolvió con sus piernas. Incluso al sentir el peso de ella presionando contra sí, pensaba cuán fácil sería girarse para quedar él encima de ella. El dolor ardiendo en su ingle se intensificó al él imaginar esas piernas rodeándolo otra vez. Rodeándolo y jalándolo dentro de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron tuvo que retroceder mentalmente para recordarse que eso no iba a suceder. Hermione lo había dejado bien en claro. Él le había dicho que no le importaría esperar y hablaba en serio, al menos en aquel momento. Pero mientras más se besaban, más difícil le era mantener la promesa que se hizo a sí mismo de no presionarla. Claro está, sólo porque no podían hacer el amor, no significaba que no podían hacer otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Además, me dijo que me detendría si hacía algo que ella no quería» —se recordó a sí mismo, al meter la mano por debajo de su blusa y rozarla por toda su espalda, vacilando al alcanzar el broche que sostenía su brasier. Habría querido desabrocharlo, pero no estaba seguro de cómo hacerlo sin quedar como un estúpido idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi como si supiera que él estaba pensando en hacerlo en pedazos, Hermione se apartó de encima de su pecho, se enderezó y luego se sentó de rodillas. Temiendo haberla enojado, Ron estaba a punto de disculparse, pero las palabras se le quedaron atascadas en la garganta cuando ella se levantó la camisa por la cabeza y la arrojó al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin saber qué decir o qué hacer, Ron sólo se quedó allí, observándola, con los ojos abiertos de sorpresa. Por unos momentos todo lo que fue capaz de hacer era mirar cómo su pecho subía y bajaba, notando que estaba respirando tan agitadamente como él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El instante en que buscó los ojos de ella, Hermione cubrió su pecho con una mano y llevó la otra hacia atrás a su espalda. Antes de que él tuviera tiempo de preguntarse lo que estaba haciendo, el brasier se abrió y los tirantes se deslizaron por sus hombros. Su mano era la única cosa que mantenía la delgada barrera de algodón en su lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente, Ron se apoyó en sus codos y bajó la mirada con anticipación. Había mirado fija y entusiasmadamente su mano, pero para su desilusión, no se movió. En el momento en que buscó sus ojos de nuevo, vio la duda. Ella lucía nerviosa y parecía estar debatiendo si de verdad quería hacerlo o no..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien, amor —dijo él, enderezándose—. No tienes que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ella no lo estaba escuchando. O quizás sí, y sus palabras simplemente habían llegado demasiado tarde. Porque mientras él las decía, Hermione respiró profundamente, cerró los ojos y dejó caer su brasier en la cama. Sus ojos habían permanecido cerrados, aún cuando ella sintió la cama moverse al Ron ponerse de rodillas para estudiarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy en el fondo, él sabía que no debería estar devorándola con la mirada de tal manera, pero parecía no poder contenerse. Sabía que la estaba incomodando, y aún así no podía apartar los ojos. Era la primera vez que una mujer se exponía a sí misma ante él y estaba hipnotizado por la visión delante suyo. Por un momento casi se había olvidado a quién estaba observando, y entonces cayó en la cuenta con deslumbrante claridad. Esta no era sólo una mujer, era Hermione. Hermione tenía senos. Él ya lo sabía, por supuesto, pero saber que existían e imaginánselos no era lo mismo que estar viéndolos con sus propios ojos. Hermione tenía senos y eran extraordinarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, estiró su brazo para tocarla. De alguna manera alcanzó detenerse en el último segundo y su mano se congeló a unos centímetros de distancia de su piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Puedo? —preguntó él, con una voz tan ronca que le parecío de otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de ella se habían abierto inmediatamente y se fijaron en la mano suspendida delante de su pecho. Por un momento parecía como si fuera a hablar, pero al final simplemente mordió su labio inferior con indecisión y asintió con su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres tan suave —dijo Ron, tocándola con una mano y acariciándola suavemente con la otra—. Tan hermosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ella no respondió, él levantó la mirada para cerciorarse de que estaba bien. Había estado inusitadamente callada desde que alcanzaron la cama, pero no parecía estar afligida. Ahora que ella se había comprometido, el aire de indecisión que la había rodeado parecía ser reemplazado por algo más. Algo que él no podía definir. Brindaba un aspecto muy sereno y al mismo tiempo mucho más. Había aceptación y confianza. Era evidente por la forma en que tenía sus ojos cerrados y su cabeza hacia atrás al desnudarse ante él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue eso, más que cualquier otra cosa, lo que avivó el fuego abrasador quemándose profundamente dentro de él. Recordó las cosas que ella le había dicho momentos antes y eso reforzó el hecho de que realmente quería estar con él. La increíble, hermosa y comprensiva mujer arrodillada delante de él en toda su gloria lo quería. Se colocaba en una posición vulnerable, porque confiaba en él. No sólo con su corazón, sino con su cuerpo también. Era el sentimiento más estimulante que jamás había experimentado. Ella estaba ofreciéndose a él, y por Merlín que la aceptaría. Era suya e iba a reclamar cada glorioso centímetro que le expusiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si los ojos de Hermione estuvieran abiertos, hubiera visto la vacilación de Ron apartarse, mientras la naturaleza apasionada que ella había presenciado en el pasado comenzaba a incenciarse delante suyo. Pero no fue sino hasta sentir sus brazos rodearla y presionarla hacia sí con fuerza aplastante que ella percibió el cambio. Para entonces, la boca de él boca había descendido hasta su garganta, causándole un poco más que un pequeño escalofrío entre sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los suaves gemidos que escapaban de los labios de Hermione sólo servían para estimularlo aún más. Arrancando la boca de su garganta, él capturó sus labios y en un instante, la chica se halló a sí misma recostada de espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de lanzarse encima de ella, como lo exigía la bestia voraz dentro de sí, Ron se acostó a su lado dándole la oportunidad de protestar. Ya estaba atrapado en un frenesí de lujuria, pero ella confiaba en él y no iba a abusar de eso. La empujaría tan lejos como ella se lo permitiese, pero en el momento en que se negara, estaba determinado a contenerse a sí mismo y parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque en verdad sería difícil para ella expresar sus objeciones con la boca tan ocupada como lo estaba. Sin embargo, sus manos todavía estaban libres y Ron no dudaba en que ella las usaría para empujarlo si eso era lo que quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione se quedó quieta por un momento, como si estuviese conmovida, le dejaba hacer lo que le complaciera, y entonces reaccionó. En vez de empujarlo como él esperaba, lo envolvió con sus brazos y lo atrajo encima suyo. Suspiró felizmente cuando sintió su peso sobre ella y casi instantáneamente dejó que manos comenzaron a deambular. Una la enterró en su abundante cabello rojo, mientras que la otra la sumergió por debajo de su camisa y la rozó dulcemente por toda su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin previo aviso, él se alejó de ella. Los ojos de Hermione se abrieron justo a tiempo para verlo arrancarse la camisa y tirarla al suelo junto a la suya. Mientras él se sostenía en el aire encima de ella, sus ojos se movieron rápidamente hacia su pecho desnudo justo antes de cubrirlo con el de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de buscar sus labios, como ella esperaba, la boca de Ron se descenció un poco más y se posó sobre su cuello, sabiendo que era allí donde era más sensitiva. Sus esfuerzos fueron recompensados cuando su nombre emergió de entre una serie de suaves gemidos. Escuchar su nombre escapar de su boca fue suficiente para desencadenar un gemido áspero y ronco de sus propios labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No…—jadeó Hermione, causando que él se separara de su cuello y le mirara el rostro—. No dejes una marca ahí —aclaró ella—. No donde... alguien pueda verla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de Ron instantáneamente vislumbraron el enorme manchón morado que ya había creado. Sabía que pagaría por ello más tarde, incluso aunque estrictamente hablando, no fuera su culpa. En vez de mencionárselo, asintió con la cabeza y abandonó el punto. Colocando sus brazos al lado de ella, Ron se levantó un poco y descendió su rostro aún más. Dejó un rastro de suaves besos por todo su cuello al alejar su camino de sus hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione había jadeado cuando sintió la humedad de su lengua entre sus senos. Él permaneció allí, regando sus besos nerviosos sobre las  suaves curvas, esperando a que ella protestara. En vez de oponerse, sus dedos corrieron hasta su cabello nuevamente y él lo interpretó como una señal de que era libre para continuar. Lentamente deslizó su lengua hacia la cima y luego se detuvo sobre su pezón tenso. Se detuvo allí por un momento o dos, pero luego su boca descendió. Cuando comenzó a succionar, ella inesperadamente gritó fuertemente y arqueó su espalda sobre la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomado por sorpresa, Ron se alejó y la examinó ansiosamente, tratando de descifrar qué había hecho mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, Merlín —dijo ella, cuando sus ojos al fin se abrieron y vieron su cara asustada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Todo bien, Mione? —preguntó él, con la voz llena de preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo diría... —contestó ella, ruborizándose profundamente—. De verdad no esperaba que eso pasara —añadió, con una sonrisa avergonzada—. Tú apenas me tocaste y yo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú no… —espetó él, con sus ojos ensanchándose—. Eso no fue... ¿o sí? —preguntó él, lanzándole una de sus sonrisas torcidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, fue sólo una pequeña... —admitió ella—, señal de aviso, de hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Una qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Una señal de aviso —repitió ella, ruborizándose otra vez—. Así es como la describe el libro, de todas formas. Comparaba un orgasmo femenino con un terremoto, porque uno nunca sabe que tan fuerte va a ser. Algunas veces hay pequeños temblores o "señales de aviso" antes del "gran golpe". También están las "post sacudidas", por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estás hablando de... de múltiples...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, es uno de los beneficios de ser mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡Mil demonios!» —gritó su mente al darse cuenta de lo que acababa de hacer. Incluso si fue lo que sea que ella decía, una señal, seguía siendo un gran logro. Entonces se le vino a la cabeza que para denominarlo, primero tenía que ser capaz de reconocerlo, lo cual significaba que lo había experimentado antes. Es más, ella sabía la diferencia entre una "señal" y "el gran golpe". Gimió fuertemente mientras imágenes de ella sola en su cuarto, tocándose, inundaron su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Puedo...?, quiero probarte —murmuró él, y sus ojos vagaron por su cuerpo y se detuvieron en sus pantalones cortos. Si ella ya estaba en la etapa de las “señales de aviso”, podría ser capaz de inducir “el gran golpe” si se esforzaba lo suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —preguntó ella, demasiado aturdida como para enmascarar su recelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—He soñado con esto por tanto tiempo —contestó él con la voz profunda y ronca, llena de deseo—. Por favor... —suplicó él, y sus ojos azules revelaron su anhelo y desesperación—. Si no te gusta, pararé. Lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no respondió, Ron estaba seguro de que se negaría. Tan pronto en cuanto ella encontrara su voz, claro está. Lo estudió atentamente por un momento, considerando lo que él le había dicho, y entonces, para su completa sorpresa, ella asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿&lt;span&gt;EN SERIO&lt;/span&gt;?! —gritó él, enderezándose bruscamente por el asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mientras prometas detenerte en cuanto te lo pida... —replicó ella, desabrochando sus pantaloncitos y levantando su cuerpo inferior de la cama sólo lo suficiente para poder quitárselos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo haré —contestó él. Su corazón bombeaba estrepitósamente contra su pecho al verla sacarse los pantalones, impresionado—. Lo prometo —agregó, sólo por si acaso, mientras sus ojos vagaron por su caderas y se detuvieron en sus blancas bragas de algodón. Cerrando los ojos, colocó sus manos sobre el estómago de ella e intentó recomponerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres tan suave —murmuró él, recorriendo sus dedos de adelante hacia atrás sobre su abdomen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ron? —había preguntado Hermione, incitándolo a abrir los ojos y mirarla. Le sorprendió encontrarla sostenida en sus codos, estudiándolo. Sólo que sus ojos no estaban fijados a su rostro, sino al bulto en sus pantalones—. ¿Puedo verte? —preguntó ella, agarrándolo totalmente desprevenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un segundo o dos, todo lo que había podido hacer fue mirarla fijamente a los ojos, mientras interpretaba la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Por qué no? —pensó él, encogiendo sus hombros al observar su cuerpo semidesnudo una vez más—. Estoy a punto de ver todo lo de ella».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dándose cuenta de que si no lo hacía ahora, era muy probable que se acobardara, se levantó, desabrochó sus pantalones rápidamente, y los empujó junto con sus boxers al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaba que los ojos de ella dejaran los suyos tan pronto se desvistiera, pero no fue así. Hermione mantuvo el contacto con sus ojos todo el tiempo mientras se escabullía de la cama, y no fue sino hasta que estuvo parada justo delante de él que su mirada se deslizó por sus hombros y pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvo que recordarse que él ya la había observado analíticamente, no tanto tiempo atrás. Que ahora le tocara a ella era lo justo y él lo sabía. Por supuesto, ella mantuvo sus ojos cerrados mientras la estudiaba, lo cual lo hizo más fácil. Pero si él cerraba los ojos no podría juzgar su reacción, y quería saber lo que pensaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione podía ser una persona muy difícil de leer cuando se lo proponía. Ron sabía que este era en momentos como aquellos, cuando ella experimentaba algo nuevo, que dejaba caer su guardia y sus pensamientos se volvían discernibles. Ella ya había visto las cicatrices en sus brazos en varias ocasiones, pero esta fue la primera vez en que había visto la tristeza en sus ojos al mirarlo. No era repulsión, eso era demasiado evidente por la manera en que ella estiró su brazo y recorrió sus dedos cariñosamente sobre los mismos. Sino que simplemente lamentaba lo que había sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin querer enfocarse en lo que podría haberle pasado, sus ojos retornaron a su pecho y permanecieron allí por un momento antes de descender a su estómago. Él la observó detenidamente, mientras la mirada de ella bajó y se detuvo en la parte de su cuerpo que había pedido ver. Tuvo él que tragarse la risa que amenazaba con explotar cuando vio los ojos de ella ensancharse. Había estado buscando señales de repulsión o miedo, pero todo lo que vio fue asombro y curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Me está estudiando como a uno de sus malditos libros» —se dijo a sí mismo, al ella sentarse en el borde de la cama, justo enfrente de él. Sabía que probablemente tenía un millón de preguntas rondando por su cabeza, e intentaba decidir cuál preguntar primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Puedo tocar? —preguntó ella, sin la pizca más leve de sonrojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tragó en seco. Ciertamente ésa no era la pregunta que esperaba que hiciera. Sin confiar más en sí mismo para hablar, simplemente cerró los ojos y asintió con la cabeza. Podía sentir su corazón latiendo fuertemente contra su pecho mientras estaba parado allí, con anticipación. Se preparó, pero el esperado contacto no venía. Comenzaba a preguntarse si ella había cambiado de opinión, cuando sintió sus dedos deslizarse levemente por su longitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«&lt;span&gt;DEMONIOS&lt;/span&gt; —pensó él, respirando profundamente mientras la mano de ella se envolvía alrededor de él—. Si pierdes el control ahora va a matarte —se recordó a sí mismo—. Respira profundo y concéntrate».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está caliente —murmuró Hermione mientras apretaba el agarre—. ¿Así está bien? —preguntó ella, cuando escuchó su suave gemido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, está… —suspiró él—. Es… se… siente bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Muéstrame cómo —pidió ella en una voz que era demasiado inocente. Era obvio que no tenía ni una maldita idea de lo que su toque le estaba provocando o de qué tan duro estaba peleando para mantenerse bajo control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —había dicho Ron, abriendo sus ojos, alarmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo…?, ya sabes —había contestado Hermione, deslizando su mano arriba sobre su longitud y luego de nuevo abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;OH, MIERDA&lt;/span&gt;! —había gritado Ron fuertemente—. Si haces eso otra vez no seré capaz de contenerlo —advirtió él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De veras? —replicó ella, con una sonrisa traviesa en el rostro que le envió una sacudida de fuego a través de todo su cuerpo. Fue entonces cuando se dio cuenta de que era eso precisamente lo que ella quería. Justo cuando estiró el brazo para tomar su mano, ella la estaba moviendo otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él gimió fuertemente mientras envolvía sus dedos sobre su mano para detenerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No quieres? —preguntó, obviamente sin darse cuenta de lo que podría pasarle a sí misma si continuaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡&lt;span&gt;&lt;strong&gt;SÍ&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;!» —había gritado su mente—. Yo… yo… yo… —tartamudeó él—. No sé si estás lista para ver eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te… herí, ¿verdad? —preguntó seriamente, mirándolo a la cara—. Cuando te toqué tu… tu rostro… parecía que estabas sufriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No… no lo estaba. No… no sufría. No de la manera que piensas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero, ¿te es… incómodo? —presionó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo Hermione haría preguntas como ésas mientras lo tenía en su mano. Siempre una inquisitiva su Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Du… duele. Eso creo —dijo él finalmente—. Pero de una forma buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú también me haces doler —contestó ella, obteniendo otro gemido de él con sus palabras. Él la observó cuando sus ojos se movieron rápidamente a su erección y entonces de vuelta arriba—. ¿Estás seguro que no quieres…? —preguntó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todavía no —susurró él, cerrando sus ojos nuevamente al tratar de contenerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, ya entiendo —musitó ella, al soltarlo y levantarse de la cama, parándose delante de él—. Estás disfrutando la…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Anticipación —concluyó él, una fracción de segundo antes de sentir los dedos de ella en su cabello, instando su cabeza hacia delante para poder besarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué es lo que estás anticipando? —preguntó ella, alejándose de sus deseosos labios—. Ah, sí —se respondió a sí misma, el momento en que vio los ojos de él abrirse y detenerse en sus bragas—. Ahora recuerdo —provocó, recorriendo su propia mano por sobre su estómago.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;«¡&lt;strong&gt;&lt;span&gt;OH, SANTO &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;strong&gt;&lt;span&gt;MERLÍN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;!» —La mente de Ron había gritado al verr la mano de ella deslizarse dentro de sus bragas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Querías… —comenzó Hermione y entonces se detuvo. Él la observaba con los ojos completamente expandidos, cuando ella alzó sus dedos hacia los labios de él y los sostuvo allí, justo fuera de su alcance—... probarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento estaba tan anonadado que no supo cómo reaccionar. Este lado juguetón y erótico con el que se había topado era totalmente inesperado. ¿Dónde demonios aprendió ella algo así? ¿Lo leyó en un libro o estaba improvisando? Probablemente un poco de los dos, decidió al asomar su lengua y lamerle los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había esperado que ella sacara sus dedos fuera de su boca tan rápidamente. Antes de que él pudiera protestar, Hermione lo agarró del cuello y cubrió sus labios con los suyos. Ron había estado tan asombrado que le tomó un momento devolverle el beso, pero en cuanto lo hizo, fue insaciable. Abrió su boca y asestó su lengua a través del labio inferior de ella, gimiendo fuertemente. Casi instantáneamente, sintió la lengua de ella acariciar la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;MIL DEMONIOS&lt;/span&gt;! ¡Se está probando a sí misma en mí! —pensó él, besándola intensamente, más excitado que nunca, más que en sus más ardientes sueños—. Me va a matar —era todo lo que Ron podía pensar, mientras el cuerpo de Hermione se comprimía contra el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por favor… Mione… —había gemido Ron entre sus besos, mientras bajaba una mano hacia su muslo interior—. Necesito…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione se alejó de él tan pronto las palabras salieron de su boca. Sus cálidos ojos canela ojearon rápidamente sus caderas y entonces se detuvieron sobre sus ardientes orbes azules una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo dime qué hacer —susurró ella, segundos antes de colocar una serie de besos ligeros como plumas por todo su cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colocando su mano en su mentón, Ron había subido su rostro y cubierto sus labios con los suyos. Al profundizar el beso sintió los dedos de ella rozar la mano que tenía sobre su muslo. Se quedaron allí sólo un instante y luego alejaron sus manos. Su corazón bombeaba como martillo contra su pecho al anticipar lo que ella estaba a punto de hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;HERMIONE&lt;/span&gt;! —gritó él, en el momento en que sintió sus dedos envolver su piel más sensible. Cuando lo apretó inesperadamente, él se inclinó contra su mano y por poco pierde el control allí mismo—. ¡&lt;span&gt;ESPERA&lt;/span&gt;!- gritó agarrándole la mano para evitar que la moviera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Me avisarás, verdad? —preguntó ella, al apartar sus dedos con su mano libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento todo lo que había sido capaz de hacer fue asentir con la cabeza mientras gemía. Luego encontró su voz y comenzó a balbucear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No… no pares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres que pare? —preguntó Hermione, aminorando sus movimientos al lanzarle una mirada confusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No... —jadeó Ron—. Por favor… no pares —suplicó, mientras se resistía lo más que podía cuando ella continuó, y él gemió su nombre—. &lt;span&gt;MIONE&lt;/span&gt;... —Fue toda la advertencia que pudo darle antes de perder el control y que una espléndida ola de alivio lo embriagara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún lugar de su mente, la escuchó dar un respingo, pero estaba demasiado absorto como para prestarle atención al sonido o al por qué ella lo estuviera haciendo. No fue hasta que la presión disminuyó y él abriera sus ojos que descubrió que le había dejado un completo desastre sobre su estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento —gruñó él, mortificado—. Traté de... avisarte —añadió, con el pecho acelerado mientras intentaba recobrar su respiración. Todo lo que podía hacer ahora era esperar a que ella recuperara su inteligencia y reaccionara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo parecía congelarse mientras estaba allí parada, silenciosa y fijamente observando su abdomen. Cuanto más permanecía callada, más atemorizado estaba de lo que ella iría a decirle. De hecho, se encogió cuando los ojos de ella se levantaron y se posaron en los suyos. Fue entonces que Ron descubrió que no le iba a gritar. No estaba disgustada. Si era algo, parecía estar fascinada. Sus cejas se habían fruncido en confusión mientras la miraba recorrer sus dedos por la sustancia adherida a su piel y entonces frotarla, como si estuviera examinando su consistencia. Esto era algo nuevo. Algo que ella jamás había visto y todo lo que él podía hacer era quedarse quieto y observarla mientras levantaba sus dedos para estudiarlo. Entonces, sin previo aviso, Hermione sacó su lengua y rozó sus dedos sobre la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿&lt;span&gt;QUÉ ESTAS HACIENDO&lt;/span&gt;? —gritó él, observándola con asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ay, cállate —replicó Hermione defensivamente, mientras su cara instantáneamente se ruborizó con un brillante color rosado—. Oí a Parvatti y a Lavender discutir cómo sabía y quería probar. Además —agregó ella, limpiando sus dedos contra sus bragas—, tú querías probarme también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedo creer que hayas hecho eso —replicó él, aún con sus ojos expandidos por la impresión—. No puedo creer que hicieras &lt;span&gt;TODO &lt;/span&gt;eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo haré de nuevo si no quieres—respondió, al evitar mirarlo a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no quise decir que no me gustaría —dijo él, nervioso. Lo último que quería era que ella pensara que se había arrepentido. Él simplemente estaba avergonzado por haber hecho tal desastre. Fuera de eso, todo había sido perfecto. Más que perfecto, había sido brillante. Ella era brillante. Quería colocarla en su cama y pasar el resto de la noche mostrándole cuánto la apreciaba—. Sólo que… —dijo él, agarrando su camisa del suelo y usándola para limpiarle el estómago—, de veras que estoy muy apenado por esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien —le aseguró ella, y sus ojos titilaron al darle una sonrisa sincera—. Fue muy…, eh…, educativo —dijo, eligiendo sus palabras cuidadosamente—. En realidad, lo difruté —continuó, al recoger su blusa del suelo y ponérsela.&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ron? —la voz de Hermione sonó a través de la puerta, trayéndolo de regreso a la realidad—. ¿Estás despierto? —preguntó ella, al continuar llamando—. Perdiste el desayuno, ¿sabías? Tu mamá me envió a buscarte. ¿Ron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —dijo él en respuesta, esperando ganar un poco de tiempo—. Estoy… estoy despierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estás bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí. Estoy bien —vociferó él, al saltar fuera de la cama y ponerse los pantalones que había usado la noche anterior—. ¿Por qué? —preguntó, abriendo la gaveta de la cómoda y agarrando la primer remera que encontró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Suenas raro —contestó Hermione—. Y te saltaste el desayuno. Tú no estás… evitándome, ¿o sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —dijo Ron, al abrir la puerta con violencia y empujarla dentro de su cuarto—. ¿Por qué rayos estaría evitándote? —preguntó él, sin molestarse a quitar las manos de sus hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno —dijo ella incómodamente, sus ojos mirando el piso mientras sus mejillas se sonrojaban—. Pues, em…, no me comporté como una dama anoche. Quiero decir… me aproveché de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al diablo con lo ser una dama —replicó Ron con una risa fuerte—. Fue endemoniadamente brillante. Tú eres brillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tienes que maldecir? —suspiró ella, mirando de reojo su rostro exuberante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, es que lo fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Así que no piensas que… que soy alguna clase de seductora barata? —preguntó ella, mientras su vergüenza se acumulaba—. Realmente no quise forzarte a…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Forzarme? —rió Ron—. Prácticamente te lo supliqué —añadió, dando un paso hacia delante y colocando un rápido beso sobre sus labios—. Si alguien debería estar preocupado, soy yo. Después de lo que le hice a tu… ¡Oye! —gritó él, notando su inmaculado cuello—. ¿Qué le sucedió a la marca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Diablos —gruñó él, dándose cuenta de que la había dejado enfrentar a su familia sola—. No fue mi intención…, es decir, no estaba pensando. Lo siento. Lo siento tanto, tanto. Por favor, dime que Bill se deshizo de eso antes que Fred y George lo vieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De hecho, ellos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ellos qué? —preguntó él cautelosamente, y sus ojos se estrecharon. Estaba tan ocupado imaginándose a sus hermanos tomándole el pelo a Hermione en el desayuno, que no percibió que ella estaba mirando algo sobre su hombro—. Esos malditos desgraciados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;RON&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y pensar que ella le permite besarla con esa boca obscena —le dijo Fred a su hermano gemelo riendo entre dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pueden decir lo que quieran de mí —gritó Ron al girarse y encarar a sus hermanos, que estaban riéndose en la puerta—, pero a ella la dejan en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ron —protestó Hermione, asiendo su brazo por si acaso decidía ir tras ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuánto tiempo han estado parados allí escuchando nuestra conversación, eh? —Ron demandó saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo suficiente —rió George disimuladamente—. Eres tan previsible, Ron, que ya ni es gracioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por lo menos Hermione nos brinda un desafío —agregó Fred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué lo torturan si no es divertido? —preguntó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque podemos —contestó George, con una sonrisa traviesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Imbéciles —dijo Hermione, poniendo los ojos en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, Hermione —rió Fred—. Sabes que adoras cuando Ron sube a su gran caballo blanco y defiende tu honor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Negro —replicó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gemelos obviamente se quedaron perplejos por la respuesta, ya que dejaron de reírse y la miraron sin expresión alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo dijiste? —indagó Fred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Su caballo es negro —contestó Hermione, imaginándolo claramente en su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fue en sentido figurado —le informó Fred, como si ella no hubiera entendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, lo sé —respondió ella—. Pero el caballo de Ron es negro. Yo lo he visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tú… lo has visto? —preguntó George, echándole un vistazo a Ron, quien se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De qué estás hablando? —preguntó Fred, al fruncir el ceño—. Ron jamás ha tenido un caballo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo he visto desde que fue apuñalado por la Reina —continuó ella, mirando deliberadamente a Ron—, pero estoy segura de que sigue por aquí, en algún lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Reina? ¿Qué maldita Reina? Estás volviéndote loca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ella ya está loca —pensó Ron, al ver a sus hermanos mirarse mutuamente con incertidumbre—. Loca como una cabra —añadió, admirando la manera en la que ella los había confundido hasta la sumisión—. No tienen idea que está hablando del tablero de ajedrez gigante de McGonagall». Esa maldita perra —dijo Ron, decidiendo que era hora de divertirse un poco—. Aunque ese caballo era endemoniadamente magnífico, ¿verdad que sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para serte honesta, me impresionó más el caballero que el caballo —contestó Hermione, lanzándole una sonrisa insinuante—. Incluso aunque éste tuviera una boca tan obscena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aunque tiene sus usos, ¿no? —dijo Ron, arqueando las cejas sugestivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si ustedes comienzan a besuquearse, voy a devolver mi desayuno —indicó Fred, agarrando su estómago como si estuviera a punto de enfermarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mejor entonces —escupió Ron—. Porque no recuerdo haberlos invitado a observar. Así que háganos un favor a todos y váyanse al infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya nos vamos —dijo George, caminando al pasillo—. Pero sólo porque tenemos que abrir la tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aunque pensamos venir aquí primero y darte un pequeño consejo fraternal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sí?, ¿cuál? —preguntó Ron, esperando a que se fueran una vez que lo dijeran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La próxima vez que sientas la necesidad de marcar tu territorio —contestó Fred desde la puerta—, hazlo en un lugar que mamá no pueda verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estúpido idiota —agregó George, sacudiendo su cabeza a su hermano menor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Imbéciles! —gritó Ron, cerrándole la puerta en la cara a Fred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;INGRATO&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;TARADOS&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡&lt;span&gt;RETRASADO&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ron! —dijo Hermione, sabiendo que sería mejor intervenir antes de que la pelea se intensificara más y su madre escuchara lo que se estaban gritando—. Cállate —añadió ella, cubriendo sus labios con los suyos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-177732184632106761?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/177732184632106761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-24-un-recuerdo-satisfactorio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/177732184632106761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/177732184632106761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-24-un-recuerdo-satisfactorio.html' title='Capítulo 24: Un recuerdo satisfactorio'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-5702497142339186337</id><published>2009-05-24T13:47:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T13:53:26.816-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 23: Inseguridad</title><content type='html'>Hermione estaba sentada sobre un sillón en el recibidor, con la nariz enterrada en un libro, cuando él la encontró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Típico —pensó Ron mirándola fijamente, esperando a ver si ella reconocía su presencia—. Siempre escondiéndose detrás de sus libros. Uno dudaría de si se acuerda de cambiar la página de vez en cuando».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te llegó esto del Ministerio esta mañana —dijo Ron, sosteniéndole el sobre que su padre le había dado para que se lo entregue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te dije que continuaría escribiendo —replicó Hermione al mirarlo y ver la carta en su mano extendida—. Parece que ahora tienes dos para leer —añadió, enfocando su atención en el libro una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es de él —dijo Ron, tomándola por sorpresa y, a pesar de la decisión que había tomado cuando él entró en la sala, Hermione se halló mirando sus cautivantes ojos azules—. Es de Neville —añadió con una expresión que ella no pudo descifrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah —respondió Hermione, extendiendo su mano para tomar la inesperada carta, aunque no estaba totalmente segura de si la quería. No deseaba leer condolencias de extraños. ¿Quería leerlas si las enviaban sus compañeros de clase? No le molestaba cuando eran de Harry. Pero Harry era diferente y sus cartas habían sido de mucha ayuda. Se había emocionado muchísimo por darle consejos de cómo lidiar con su repentina fama. Después de sus bromas al estilo “bienvenida a mi mundo”, claro está. ¿Pero Neville? Él nunca le había escrito en el verano y no estaba segura de qué hacer con ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione inintencionadamente rozó los dedos de Ron mientras su mano agarraba la carta. Ella esperaba que él soltara el sobre, pero no lo hizo. Por un momento, se quedaron parados ahí con sus manos extendidas, mirándose el uno al otro, y luego, sin previo aviso, él se alejó. Hermione notó la expresión calmada en su rostro cuando continuó observándola, pero parecía un poco forzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Alguna otra cosa?  —preguntó ella finalmente, quebrando el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —dijo Ron—. Estaba pensado si..., bueno, tú dijiste que podía tomar prestado tu libro de transformaciones. Ya sabes, porque yo ya no tengo el mío. ¿Así que puedo? Es decir, si puedo tomarlo prestado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres que te preste mi libro de transformaciones? —preguntó Hermione, lanzándole una mirada de muy extraña—. ¿Ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso fue lo que dije, ¿no? —escupió él en respuesta—. Mira, si te molesta, yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —interrumpió ella—. No me molesta. Está en mi baúl. Voy a ir a traért...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo lo busco —dijo Ron, dándose la vuelta y yendo hacia la puerta—. No te preocupes, te lo devuelvo tan pronto termine —añadió él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay apuro —gritó Hermione después de su retirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Ginny le tomó menos de dos minutos ir hacia ella. Obviamente, había estado en su cuarto cuando su hermano se entrometió y no lucía muy feliz con ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sabías que Ron está buscando algo en tu baúl? —preguntó ella—. Dijo que lo sabías, pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien —le garantizó Hermione—. Le dije que podía. Sólo quiere mi libro de transformaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estás segura de que eso es todo lo que busca? —dijo Ginny, mirando a Hermione como si fuera estúpida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él empacó mi baúl, ¿recuerdas? —respondió ella—. Si quisiera husmear mis cosas, lo habría hecho en ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Probablemente lo hizo —murmuró Ginny por lo bajo, al sentarse en el sofá—. No la ha leído, ¿verdad? —preguntó, notando la carta en las manos de Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —replicó ella perdida en sus pensamientos—. Ah, no. Sólo me trajo esta. Es de... Neville.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah... —contestó Ginny, sonando un poco decepcionada. Por un minuto creyó que había logrado hacerlo entrar en razón—. Entonces, ¿qué dice Neville?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —replicó Hermione, abriendo el sobre y removiendo la carta—. No la he leído aún —añadió ella, ojeando la carta por un momento—. En su mayoría lo previsible —acotó, dándosela a Ginny-. Que siente lo que pasó, y espera que me sienta mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está preocupado por ti —dijo Ginny, echándo un vistazo a la carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Probablemente sea un poco desconcertante para él. Tú sabes, porque fui torturada por la misma mujer que torturó a sus padres hasta la...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —interrumpió Ginny, sin necesidad de que terminara—. Ella la usó en él también. Supongo que entiende por lo que pasaste mejor que cualquiera de nosotros, teniendo la experiencia propia y todo eso —Como si de repente se diera cuenta de lo que estaba hablando, Ginny se calló y miró nerviosamente a Hermione—. Lo siento —añadió ella, algo culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien —dijo Hermione, ofreciéndole a su amiga pelirroja una débil sonrisa—. No me molesta hablar de eso. Puedes preguntarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Les pregunté a Fred y a George, pero no me dijeron nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pensé que irías ido primero con Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo hice —admitió Ginny—, pero... tampoco me contó nada. Se puso sumamente protector y me dijo que sería mejor que no te molestara con ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me estás molestando —replicó ella. La mirada en la cara de Ginny dejaba en claro que no le creía, así que Hermione continuó—. No, de verdad, está bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De... de veras que...? Bueno..., más o menos oí por casualidad a Bill hablando con Fred y George —confesó Ginny—. ¿De veras que usaron la maldición Cruciatus en ti unas diez veces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —contestó Hermione honestamente—. No conté exactamente. Pero creo que así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo...? Quiero decir..., debió haber sido terrible. ¿Cómo pu... cómo pudiste soportarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tampoco tenía muchas opciones —dijo Hermione, cerrando su libro y dejándolo en el piso—. Sé que debe parecer extraño, pero fue... Pettigrew —admitió ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? Él no...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, él me ayudó sin darse cuenta —respondió ella—. Me recordó por lo que estaba luchando. Y que preferiría morir antes de convertirme en algo como él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De... de verdad la incitaste a que te matara? —preguntó Ginny, incapaz de contenerse ahora que alguien estaba dispuesta a hablar con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno... —admitió Hermione, sonriéndole a su amiga a pesar de la morbosa conversación—. Conseguiste escuchar bastante, ¿no? —sonrió ella suavemente—. ¿Escuchaste eso de Bill también? Bueno, es verdad. La llamé con varios nombres específicos que no voy a repetirte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No tenías... miedo de morir? —presionó Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No de la manera en que piensas —contestó Hermione, poniéndose seria al instante—. Aunque sí me aterraba lo que podría llegar a causarles a Harry y a Ron —dijo suavemente, mientras sus ojos se nublaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fue terrible —dijo Ginny quedamente—. Cuando mamá lo reanimó y él se dio cuenta de dónde estaba, se lanzó a Fred —continuó ella, tratando de olvidar la mirada asesina que su hermano traía en los ojos y cómo se había arrojado sobre la mesa de la cocina para agarrar a los gemelos—. Bill y papá tuvieron que sostenerlo. Después, se quedó como encogido en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ginny se detuvo abruptamente cuando Hermione cubrió su rostro con ambas manos y sofocó un sollozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Perdona —dijo Ginny, apartando sus propias lágrimas antes de que pudieran caer—. No quería afectarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabía que no le fue fácil —admitió Hermione—. Pero es mucho más difícil escucharlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Él no te lo contó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —contestó ella—. Tanto como pudo. No le es fácil hablar de cómo se sintió —continuó ella—. Tú conoces a Ron. No es muy bueno con sus propios sentimientos. Me animó a que me desahogara y me ayudó a lidiar con mis emociones, pero evita discutir las propias. Las quiere hacer a un lado y tratar de olvidar lo que sucedió, así que no lo presiono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es algo que pueda olvidar —dijo Ginny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé —admitió Hermione—. Pero es más feliz si no lo menciona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Realmente se preocupa por ti —dijo Ginny—. Todos podíamos verlo. Estaba devastado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Piensas que estoy siendo muy dura con él? —preguntó Hermione, sintiéndose repentinamente muy culpable por haberlo tratado con indiferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Acerca de todo esto con Krum? —replicó Ginny— Si me hubieras preguntado eso hace quince minutos hubiera dicho que no, pero honestamente... no lo sé. Creo que... probablemente deberías tratar de hablar con él otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es que no escucha. No cuando es sobre Viktor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo que escucha más de lo que imaginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Esto es una maldita pérdida de tiempo —pensó Ron, mientras miraba fijamente el libro abierto sobre el escritorio enfrente de él—. A este paso voy a tardar todo el verano —se lamentó. En los veinte minutos que había estado ahí, su nombre y el título del ensayo fueron todo que había logrado escribir en el pergamino—. ¿Cincuenta malditos centímetros? Incluso si escribo con letras bien grandes me va a llevar una eternidad. Ojalá Harry estuviera aquí. Por lo menos tendría a alguien con quién quejarme. Podría escribirle una carta —pensó Ron—, ¿pero qué se supone que voy a decirle? "&lt;i&gt;Eh, Harry. ¿Cómo esta yendo tu verano? Hermione recibió una carta de Krum el otro día y, por supuesto, me comporté como un completo y maldito idiota. No me ha hablado desde entonces. Estoy tan aburrido que hasta intenté hacer mi tarea, pero es inútil. No me puedo concentrar.&lt;/i&gt;" Por lo menos le daría algo de qué reírse».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una carta, de hecho, estaba comenzando a sonar cada vez mejor. Al menos eso sí fluiría espontáneamente. Ron estaba considerando seriamente tachar el título y usar el pergamino para escribirle a Harry, cuando fue interrumpido por un golpe en la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Necesitas ayuda? —preguntó Hermione, al entrar en el cuarto y cerrar la puerta detrás de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —contestó Ron rápidamente—. «Por suerte aún es un ensayo —pensó él, mirando al pergamino—. Lo último que necesito es que me regañe por escaparme de mis deberes para escribir una carta».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Parecías un poco... nervioso cuando viniste a verme más temprano —dijo ella después de un silencio prolongado—. ¿Quieres... hablar de ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Perdona —replicó Ron con los ojos pegados al libro mientras fingía leer—. Sopongo que tenía muchas cosas en la cabeza. Estaré bien una vez que haya terminado con este ensayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es el ensayo y los dos lo sabemos muy bien —indicó Hermione—. El hecho de que estés haciéndolo con tanta anticipación es, bueno..., extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pensé que si me lo sacaba de encima podría disfrutar del resto del verano —mintió Ron. No necesitó levantar su cabeza para saber que ella no le creía ni una palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aún así, eso no explica por qué estás tan... «¿Tan qué?» —se preguntó ella—. Me estás precupando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay por qué preocuparse. Estoy bien —puntualizó Ron, volteándo la página del libro para que ella pensara que todavía seguía leyéndolo—. Entonces... ¿qué dice Neville? —preguntó él, indiferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione estrechó sus ojos mientras campanas de alarmas sonaban en su cabeza. Sabía que él no podía leer un libro y mantener una conversación al mismo tiempo. Y estaba totalmente segura de que sin importar cuán indiferente sonara, no había nada casual en la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Neville? —pensó ella—. No, no puede ser. Seguramente no está... celoso de Neville. ¡&lt;span&gt;NO&lt;/span&gt;! No puede ser. ¿O sí?» ¿Se trata de eso? —preguntó ella—. No estás molesto por esa carta también, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermione le dio un momento para responder, y como no lo hizo, fue a sentarse al borde del escritorio en el que él estaba trabajando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nunca dije que estaba molesto —dijo él con un suspiro, apartando el pergamino y cerrando el libro. No tenía sentido continuar la farsa. Ella no se lo estaba creyendo y aunque lo hiciera, era obvio que no iba a dejar esto pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero lo estás. Se te nota —replicó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, bueno... pero no es por culpa de esa carta —admitió Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿por qué es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —dijo él rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una mentira y ambos lo sabían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puede ser que realmente estés celoso de Neville.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estoy celoso —indicó Ron, mirando dentro de sus profundos ojos castaños para que ella viera que decía la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Pero algo le está perturbando —pensó Hermione—. Algo que no tiene que ver con Viktor, y Neville es parte de ello de alguna manera». Entonces, ¿qué es? —presionó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de responderle con palabras, sólo suspiró una vez más. No sabía qué decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Sé que a Neville le gustaba Hermione —se dijo silenciosamente—. Ella sólo lo ve como un amigo, pero sus intenciones para con ella eran diferentes. A fin de cuentas, sí la invitó al Baile de Navidad. No que yo piense que Hermione elegiría a Neville en vez de a mí. Ella lo rechazó. Pero ya tenía una cita, ¿verdad? El maravilloso, famoso, estrella de Quidditch y campeón escolar, Viktor Krum. ¿Por qué se conformaría con Neville?, ¿por qué se conformaría conmigo? ¿Qué tengo yo para ofrecerle?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo, sí lo podía expresar con palabras, pero, ¿realmente quería hacerlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ron? —preguntó Hermione. En sus ojos sólo se veía la preocupación que sentía—. Por favor, háblame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si Krum no te hubiera invitado al Baile de Navidad, ¿hubieras ido con Neville? —preguntó sin pensar. En el instante en que la pregunta salió de su boca y vio los ojos de ella expandirse, se arrepintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Hermione no le gustaba esto. Ni un poquito. Sabía que tendría que tratarlo suavemente o la conversación podría terminar explotándole en la cara. Y era su culpa, la verdad. Había tenido que ir a presionarlo. Pero jamás habría esperado que le saliera con eso. Todas las veces que Ron mencionaba a Krum, terminaban mal. ¿Cómo podría responderle sin empezar una pelea? Pero bueno, ellos ya estaban peleados, ¿cuál era el problema, entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Probablemente —admitió ella—. ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Incluso si… ¿incluso aunque yo te lo haya pedido? —se arriesgó Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Me estás preguntando con quién quería ir —replicó Hermione—, o con quién hubiera ido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hay alguna diferencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, la hay —le informó ella—. Yo quería ir contigo, pero nunca pensé que realmente me lo pedirías. Tú y Harry estaban..., bueno, eso no importa. Jamás creí que me preguntarías. Y no deseaba ir sola. Especialmente si ustedes dos tenían pareja. Así que acepté ir con la primera persona que me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Krum.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí. Y si Neville me hubiera preguntado antes, hubiera ido con él —explicó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ojalá lo hubieras hecho» —pensó Ron-. Pero dijiste que querías ir conmigo, ¿cierto? Entonces, ¿por qué te conformarías con Neville si él no era con quien querías estar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La boca de Hermione se abrió mientras todas las piezas se unían dentro de su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fue sólo un baile —contestó ella rápidamente—. Fue sólo una noche. No es nada de lo que estás pensando. Yo quería ir contigo —insistió ella—. Y cuando me lo pediste, una parte de mí quería decir que sí. Pero no podía. Así como Ginny quería ir con Harry, pero no pudo. Ya habíamos aceptado ir con otras personas. No podíamos retractarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Así que fuiste con Krum aunque no querías hacerlo? —presionó Ron—. ¿Te conformaste con él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —respondió Hermione ansiosamente—. Bueno, creo... que de alguna forma sí —admitió a regañadientes—. Pero no es lo que crees. Tan sólo fue por una noche. Sólo fue una oportunidad para divertirme un poco. No importaba la estrategia que usara. No me estaba conformando. ¡&lt;span&gt;NO ME CONFORMO&lt;/span&gt;! No con las cosas que son importantes. Y tú ibas a estar ahí también. Asumí que podríamos pasar algo de tiempo juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si no era importante, entonces, ¿por qué estábamos tan enojados el uno con el otro? —preguntó Ron, mirándola miserablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Tú habías empezado» —pensó Hermione, pero se abstuvo de decirlo en voz alta—. Estás cambiando de tema, Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y cuál es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú fuiste el único al que quise desde el principio —contestó ella, extendiendo su mano para tomar la de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué? —preguntó Ron, alejando su mano antes de que ella pudiera agarrarla—. ¿Por qué me querrías? ¿Qué tengo yo para ofrecerte comparado con... alguien como Krum? No tengo nada. No soy nada —dijo él mirando el suelo, desanimado—. No soy tan atractivo como Bill. No soy un gran jugador de Quidditch como Charlie. No soy inteligente como Percy. Incluso hasta Fred y George son mejores que yo: graciosos, populares y... yo sólo no soy nada. No soy heroico ni valiente como Harry —se lamentó él—. Lo único en lo que soy bueno es en jugar ajedrez, por todo el provecho que sacaré de eso en mi vida. Puedes tener alguien mucho mejor que yo, Hermione. Yo no quiero que te conformes. No quiero... retenerte —admitió él, luciendo completamente abatido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Terminaste? —preguntó Hermione, con su voz baja y sorprendentemente fría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente no fue lo que él esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Qué esperaba? —pensó Ron al levantar su vista y verla furiosa—. Eso no».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él esperaba verla resignada. Esperaba ver tristeza y quizás un poco de lástima en su mirada, no esa ira ardiendo sin llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y bien? —demandó ella—. ¿Terminaste de denigrarte a tí mismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incapaz de soportar la decepción que vio en su rostro por más tiempo, Ron llevó su mirada del piso y simplemente asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si vuelvo a escucharte decir que no eres nada una vez más, Ronald Weasley —gritó Hermione—, juro que... que... te lanzaré un hechizo silenciador tan fuerte que no serás capaz de hablar por un mes entero. ¿Me escuchaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;span&gt;¡CÁLLATE!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;span&gt;¡NO!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hermi...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;span&gt;¡NO!&lt;/span&gt; —gritó ella, forzándolo a mirarla al agarrarle el mentón con sus dedos—. Te voy a decir algo y será mejor que ni pienses en interrumpirme —advirtió ella, soltando su rostro—. Primero que nada, tú eres tan heroico y valiente como lo es Harry. ¿Quién se sacrificó para que Harry pudiera llegar a la Piedra Filosofal? Tú. ¿Quién es el que intenta reducir a Malfoy hasta hacerlo papilla cada vez que me llama "sangre sucia"? Tú. ¿Quién es el que enfrentó su mayor miedo cuando tuvo que luchar contra las espantosas acromántulas de Hagrid? Tú. ¿Y quién fue el que se levantó con la pierna quebrada y le dijo a Sirius que tendría que matarnos a los tres si quería herir a Harry? Eso fue lo más valiente que jamás vi en mi vida, Ron. Más valiente que cualquier otra cosa que le he visto hacer a Harry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso si la hubiera querido interrumpir, Ron no hubiera sido capaz. No sólo porque ella le dijo que no lo hiciera, sino porque había quedado sumamente impactado con su pequeño discurso. Sí, cuando uno enumeraba todo de esa forma, se podría llegar a pensar que el era muy valiente, pero él sabía que no lo era. Había estado completamente asustado cuando hizo todas esas cosas. Bueno, no con Malfoy; sólo había estado furioso entonces, pero sí en todas las demás. Por un momento estuvo tentado a decirle que no era valentía si uno estaba aterrado mientras lo hacía, pero ahora estaba más que sólo un poco intimidado. Era demasiado cobarde para hablar, lo cual afirmaba su punto de vista. Aún después de recobrar su buen juicio, se mantuvo callado y se contentó con lanzarle una mirada escéptica a cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé que Harry luchó contra Voldemort —continuó Hermione—. Y que ha hecho un montón de otras cosas, pero él no tenía opción. Tú sí. Eso es lo que vuelve a lo que tú hiciste tan valiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Eso es cierto —pensó Ron—. Y Harry tenía miedo cuando luchó con él. Me lo dijo después. Tenía miedo, pero aún así se mantuvo en pie y lo enfrentó. Eso sí que fue valiente».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esa noche en la Casa de los Gritos, cuando te pusiste de pie, Sirius te dijo que te sentaras antes de que te hicieras aún más daño —continuó Hermione en un tono normal—. Dejó en claro que no quería herirte, y tú te levantaste de todos modos. Creías que él era un asesino trastornado, y aún así lo miraste directamente a los ojos y le dijiste que iba a tener que matarte para llegar a Harry. Y hablabas en serio. Fue la segunda vez que te vi arriesgar tu vida por Harry. Y no puedo pensar en algo más valiente que eso —continuó ella, Su voz se quebraba a medida que los ojos se llenaban de lágrimas—. Sé que no te crees un héroe, pero lo eres. Tú eres mi héroe y lo has sido desde el día en que me salvaste de aquel maldito trol —añadió ella, secándose los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Y en cuanto a toda esa basura —dijo Hermione, recomponiéndose rápidamente por miedo a que él pensara que había terminado y la interrumpiera—, en caso de que no lo hayas notado, de todos tus hermanos, el que más se parece a Bill eres tú. Y no sólo hablo de tu estatura. Eres tan atrativo como él —le informó, y sus mejillas se sonrojaron levemente en cuanto lo hizo—. Incluso más, en mi opinión, porque particularmente no me atrae su cabello. Pero no le digas que te dije eso. No quiero herir sus sentimientos. Y tus ojos son mucho más bonitos —añadió ella, haciendo que Ron se ruborizara—. «Podría perderme en esos ojos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»No conozco a Charlie muy bien, y nunca lo he visto jugar Quidditch en un partido real. No es que sea una experta o algo así, pero creo que probablemente eres mejor de lo que piensas. Fred y George le dijeron a Harry que eras muy bueno cuando nadie te estaba mirando. Si ellos piensan que eres bueno, entonces debes serlo —razonó ella—. Fue tu primer año, así que por supuesto que tienes que tomar eso en consideración. Y debes darte tiempo para adaptarte. Me refiero a que no es como jugar en el jardín de tu casa, ¿o sí? Y ni me hagas empezar a hablar de esa horrible canción. Además, estuviste genial en el juego contra Ravenclaw. Todo el mundo lo dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»En cuanto a Fred y George, bueno, ellos son dos. Funcionan juntos. Cuando están separados no son tan perversos como cuando no lo están. Hasta incluso pueden llegas a ser... civilizados. Aunque sea por un ratito. De acuerdo, Fred y George pueden ser graciosos, pero no me hacen reír tanto como tú —dijo Hermione con una sonrisa—. Algunas veces se siente... forzado con ellos. Como si fuese lo que esperas, y por ende, hacen un espectáculo. Son muy buenos y sé que lo disfrutan, pero prefiero mil veces tu sentido del humor sacástico a sus payasadas y travesuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»No puedo creer que no veas lo increíble que eres —continuó Hermione, haciéndolo ruborizar nuevamente—. No me malentiendas. Una de las cosas que amo de ti es cómo tienes los pies sobre la tierra. Me alegra que no seas un engreído y pomposo imbécil como Percy. Pero sólo porque odie que te hagas el arrogante engreído no significa que tienes que llevarlo todo al otro extremo. Deja de obsesionarte con tus hermanos —dijo Hermione severamente—. No eres ellos. Tú eres tú mismo. Nadie espera que seas como ellos, Ron. La única persona que te compara a ellos, eres TÚ.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un sentido estricto, eso no era verdad. Su madre lo hacía también, pero Hermione no creía que sería prudente mencionar tal hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A nadie más le importa —presionó ella—. El resto de nosotros te ve a ti. ¡&lt;span&gt;A TI&lt;/span&gt;! Ron Weasley. Al valiente, leal, gracioso, sarcástico y amante de la diversión que todos quieren. Y en caso que se te haya olvidado, no sólo te convertiste en prefecto de la escuela, también lograste ganar la Copa de la Casa, sin ayuda de "El Gran Harry Potter" o de "La Brillante Hermione Granger". Hiciste todo eso por tu cuenta y deberías estar orgullo de ti mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, bien, ya entendí —dijo Ron, levantando su mano para pararla—. Soy maravilloso —añadió tornándose completamente rojo—. Puedes parar ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿En serio? —preguntó ella mirándolo seriamente—. ¿En serio lo entiendes, Ron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, ¿de acuerdo? Detente. Me estás avergonzando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, no, no podemos permitirlo, ¿cierto? —dijo Hermione, rondeando los ojos—. Sólo una cosa más y termino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sí, qué es? —preguntó él, sabiendo que ella le diría quisiese o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te voy a contar un pequeño secreto, pero te juro que si lo llegas a repitir, negaré que lo dije. Oh, Merlín —gimió ella—. No puedo creer que esté a punto de decir esto en voz alta. —Hermione se detuvo un instante para respirar profunamente, y luego lo dejó salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Demonios —pensó Ron—. Debe ser algo grave».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fred y George... tienen razón —suspiró Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Eh?» ¿Razón en qué? —pregunto él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Acerca de lo que realmente importa —dijo ella, con una voz tan baja que era apenas más que un susurro—. Sé que tu madre quería que salieran bien en la escuela y consiguieran buenos, firmes y respetables empleos en el Ministerio al igual que Percy —continuó detalladamente—. Pero estaba equivocada. Ellos tenían razón. Hicieron lo que era mejor para ellos. Creo que tú deberías hacer lo mismo. No estoy sugiriendo que abandones la escuela —añadió ella rápidamente—. O que te dejaré huir de tus tareas y fallar los&lt;span&gt; ÉXTASIS&lt;/span&gt; porque no lo haré. Lo que quiero decir es que no deberías preocuparte tanto por lo que piensan los demás. Especialmente cuando se trata de algo tan importante como lo que vas a hacer por el resto de tu vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Mira a tu padre. Ha pasado toda su vida haciendo algo que ama. Algo que es importante para él. No porque gane bien, o porque lo respeten al hacerlo, sino porque lo encuentra gratificante. Lo hace feliz y eso es lo que verdaderamente importa. Fred y George sólo siguieron sus pasos. Eligieron una carrera que los hace felices. De la misma manera que Bill y Charlie, si piensas en ello. Percy es el único que eligió una carrera basándose en cuánto prestigio y dinero vendría con ella. Has algo que ames, Ron. Algo que puedas encontrar satisfactorio. Si es ser un Auror, entonces te ayudaré y apoyaré en todo lo que pueda. Si es otra cosa, también estará bien. No permitas que tu madre o alguien más te intimiden a conseguir un empleo en el Ministerio si te va a ser infeliz. Sólo piensa lo que quieres para ti y hazlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ron sinceramente no sabía cómo contestarle. Sabía que lo de la rata de biblioteca sabelotodo no era más que una fachada. Había mucho más que eso en Hermione, pero ella lo escondía de todo el mundo con sus libros, sus buenas notas y su obsesión por las reglas. Él era uno de los pocos privilegiados que conocían a la verdadera Hermione. Aun así, nunca esperó que lo incitara a ir en contra de los deseos de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Vaya, Hermione! —dijo Ron finalmente, mirándola con sincera admiración—. ¡Eso fue mucho mejor que todo lo que McGonagall me dijo al aconsejarme sobre mi carrera el año pasado! Quizás deberías escribirlo todo y darle ese pequeño discurso a los de quinto año. Estoy seguro de que Ginny lo apreciaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ginny es lo suficientemente lista como para descubrirlo por sí misma —dijo Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y yo no? —preguntó él, fingiendo estar ofendido aunque le sonreía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo hubieras descubierto tarde o temprano. Sólo pensé en ahorrarte el trabajo —contesto ella— Así que... ¿estamos bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Te llevas eso de regreso? —preguntó Ron, apuntando a la carta encima de su cómoda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sigo pensando que deberías leerla —dijo Hermione, al ver a Ron levantarse de su silla y agarrar la carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —dijo él, entregándosela—. Tenías razón. No importa lo que él quiera si no es lo que tú quieres. Y yo confío en ti —añadió—. Esa es una de las razones por la que no la leí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pensaste que era una prueba? —preguntó Hermione al tomar la carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fue una prueba —afirmó Ron—. Me estaba probando a mí mismo. En realidad no quería leerla, lo cual fue extraño. Si me hubieras dado una de sus cartas el año pasado para que la leyera, lo hubiera hecho. Diablos, si hubieras dejado una en la sala común, la hubiera leído sin tu permiso. Sabiendo que eso te enfurecería. Sabiendo que estaría invadiendo tu privacidad. Aun así lo hubiera hecho. Entonces, ¿por qué me resistí? Tú me la entregaste. Me diste permiso para leerla. Sin embargo, no quise hacerlo. Lo sentía mal. No porque estaría invadiendo tu privacidad, sino porque es diferente ahora. Me dijiste que no estabas interesada en él. Me elegiste a mí y si hubiera leído esa carta, eso significaría que realmente no confío en ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es mi culpa, de todos modos —dijo Hermione—. Lo usé para darte celos. Sólo estaba… algunas veces esa era la única forma de saber si todavía te importaba, y quería que te importara. Quería que lucharas por mí. Pero no lo hiciste. Podía ver que querías, pero no lo hiciste. ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos se quedaron en silencio por un momento mientras Ron observaba el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo que no sabía cómo —dijo él, incómodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Fue porque pensaste que no eras lo suficientemente bueno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él no respondió al instante. Eso era parte de ello. Una gran parte, pero había mucho más que eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —murmuró Ron, mirando sus pies—. Eso y que tenía miedo de arruinar las cosas entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Viktor es el que no es lo suficientemente bueno —dijo Hermione, saltando del escritorio y parándose enfrente de él—. No es algo que él hizo o dejó de hacer —añadió, tomando las manos de Ron entre las suyas—. No se trata de lo que él puede o no puede darme —continuó mientras él levantó la vista y la fijó en ella—. Es que él no es como tú. Nadie se compara a ti, Ron. Nadie más podría ni siguiera acercarse a ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hablas en serio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No lo ves? Si fueras cualquier otro excepto tú, entonces me estaría conformando. Y como ya te dije, no me conformo. No cuando se trata de algo tan importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te extrañé —susurró él, rozando levemente los dedos de su mano derecha sobre su mejilla. Ron sabía que le estaba sonriendo como un idiota, pero simplemente no podía contenerse. No importaba que hubiera una guerra avecinándose en el horizonte. No importaba que estuvieran confinados en esa lúgubre casa por el resto del verano. No había ningún otro lugar en el que preferiría estar. Estaba allí parado, en su cuarto, con la chica de sus sueños. Ella realmente lo quería. No estaba con él por conveniencia. No estaba pasando el tiempo hasta que alguien mejor apareciera. Ella no desaparecería si él cerraba sus ojos. No tenía que preocuparse porque ella se quedara con él por lástima u obligación. No tenía que fingir y ser alguien que no era, porque ella sabía como era y lo quería igual. Realmente lo quería. De repente el mundo era un lugar perfecto—. Te amo, Hermione —susurró Ron, en el instante en que vio sus ojos cerrarse. De alguna manera, el hecho de que no lo estuviera mirando, hacía más fácil el decirlo-. No sé qué haría sin ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No voy a ir ningún lado —murmuró Hermione, acercándose y presionándose en contra de él. Estaba tan cerca ahora que podía sentir su corazón latiendo en contra de su pecho, mientras él se inclinaba a buscar sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la besó. Ron la atrapó con los brazos a su alrededor y la abrazó fuertemente mientras devoraba sus labios. Ella era suya y no quería dejarla ir nunca más. Ella era suya y él de ella. Siempre y cuando se tuvieran mutuamente, nada más importaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto el beso se profundizó, Ron comenzó a empujar a Hermione hacia atrás con su cuerpo. Al dar dos o tres pequeños pasos, la parte de atrás de sus piernas chocaron con la cama de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —dijo ella, apartando su boca sólo lo necesario para pronunciar aquella simple palabra y entonces volver a besarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué no? —preguntó Ron, alejándose para poder ver su rostro. Parecía estar un poco aturdida por la pregunta, pero él se perdió de ese detalle. Estaba muy ocupado absorbiendo todo lo demás. Sus mejillas sonrojadas; la manera en que sus labios estaban húmedos y rojos a causa de sus besos; su cabello rebelde, que sus manos habían tornado en un completo desastre. A pesar de su apariencia despeinada, ella nunca había lucido más bella en su opinión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes que tu madre nos buscará —contestó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo hará —insistió Ron, bajando su cabeza y dejando un rastro de suaves besos sobre el cuello de ella—. Todavía cree que estamos peleados —añadió él, sonriendo para sí mismo cuando la sintió estremecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué si lo hace? —preguntó Hermione, determinada a mantener su cordura a pesar de cómo él la estaba haciendo sentir—. ¿Realmente quieres que nos encuentre besuqueándonos en tu cama?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —admitió él. Su ira podía ser rápida y brutal. Aún sabiendo eso, estaba dispuesto a arriesgarse. La recompensa superaba el riesgo en este caso—. ¿Qué tal la cama de Harry? —provocó él, girándola y guiándola hacia el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En serio, Ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ésto no es por la promesa que les hiciste, ¿o sí? —preguntó él—. No tienes que hacer nada inapropiado —añadió él con una sonrisa ladeada—. Yo haré todo lo impropio por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo harías, ¿verdad? —preguntó ella con una risita suave—. Eso es demasiado generoso de tu parte, pero no será necesario. Prometí que no haría nada inapropiado bajo su techo. Y ya no estamos bajo su techo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú, pequeña pícara —rió Ron—. Añadiste ese parte de estar bajo su techo a propósito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que sí —admitió ella—. No era como si nos íbamos a quedar ahí por mucho tiempo. Aunque sí esperaba que fuera la mayor parte del verano, de hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es una lástima, la verdad —provocó Ron, usando su cuerpo para empujarla hacia atrás y ubicarla en contra de la pared entre el escritorio y la puerta—. Si tan sólo supieras todas las fantasías que he tenido de los dos en mi cuarto. Pero... este es mi cuarto también, ¿no? —preguntó con una sonrisa descarada, inclinándose hacia la derecha y cerrando la puerta. No mantendría a su madre afuera. No si ella quisiera entrar. Pero quizá les daría unos cuantos momentos—. Incluso aunque no estemos en la Madriguera. Un cuarto es tan bueno como otro —índico él, momentos antes de capturar sus labios en un beso apasionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sería mucho más fácil si estuviéramos recostados —murmuró Ron minutos después, esperando que ella cediera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú eres el que es muy alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Oye! Yo soy perfecto, ¿recuerdas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nunca dije que fueras perfecto —rió Hermione—. Tienes un horrible temperamento y eres demasiado alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—O quizás —respondió Ron, al agarrarla por la cintura y levantarla en el aire de modo que su cara estuviera nivelada a la suya—, tú eres demasiado baja. ¿Mejor? —preguntó él, usando la pared para mantener su peso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mejor —acordó Hermione, envolviendo sus piernas alrededor de su cuerpo para ayudar a sostenerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mione —gimió él suavemente, mirando por encima de su hombro hacia la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Será mejor que me bajes —dijo ella, dándose cuenta de la posición en la que estaban y lo que esto sugería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mione... —imploró él, al ella soltarlo y deslizarse por la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No podemos —replicó ella firmemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lamento en su voz no era nada comparado con la desilusión que él sintió con sus palabras. En vez de discutir con ella, Ron la soltó y dejó caer su cabeza en contra de la pared, en sumisión. Por un momento consideró golpearse la cabeza contra la pared un cuantas veces más, pero sabía que probablemente no haría mucho para mejorar la situación. En ese segundo de distracción, Hermione pasó por debajo de su brazo y abrió la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no te vayas —suplicó Ron, abriendo sus ojos y agarrándola por detrás antes de que ella pudiera salir por la puerta ahora abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No creo que debamos quedarnos aquí —replicó Hermione—. Es demasiado tentador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿estás tentada? —preguntó él, incapaz de contener la sonrisa causada por esa revelación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pero no podemos? —preguntó él, aún sabiendo cuál sería la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él lo sabía, pero no iba a admitirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Podemos hacer otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué otras cosas? —preguntó Hermione tímidamente, arqueando una de sus cejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vuelve aquí y te mostraré —contestó Ron, atrayéndola hacia sí hasta que su espalda estuvo firmemente presionada en contra de él, para entonces inclinarse hacia delante y besar su cuello por detrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estás jugando limpio —gimió Hermione cuando su cuerpo entero se estremeció contra suyo. Sabía que la cosa más sensata sería huir porque el poco control que le quedaba estaba desapareciendo rápidamente, pero se sentía demasiado bien estar entre sus brazos y lo había extrañado terriblemente—. «¿Siempre se siente así de bien después de una pelea? —se preguntó ella, al darse la vuelta y buscar los labios de él—. Si es así, vamos a pelear más a menudo».&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/53874170227808271-5702497142339186337?l=elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/feeds/5702497142339186337/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-23-inseguridad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/5702497142339186337'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/53874170227808271/posts/default/5702497142339186337'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpreciodelamor-traduccion.blogspot.com/2009/05/capitulo-23-inseguridad.html' title='Capítulo 23: Inseguridad'/><author><name>Mel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00962674302858262625</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-53874170227808271.post-4098126648864149228</id><published>2009-05-24T13:40:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T13:46:57.554-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 22: Celos, malditos celos</title><content type='html'>Mientras la Sra. Weasley salía de la cocina y caminaba hacia las escaleras que conducían a la planta baja, no podía evitar pensar en cuán silenciosa estaba la casa. Era algo a lo que, estaba segura, no se acostumbraría. Era tan distinta a su propia casa, acogedora y siempre agitada en actividad. Incluso con el caos causado por varios miembros de la Orden entrando y saliendo inesperadamente, el número 12 de Grimmauld Place, con todos sus muchos pisos e ilimitados cuartos, simplemente no se sentía natural para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extrañaba su propia casa. Extrañaba su propia cocina. Extrañaba dormir en su propia cama. Pero ahora era inevitable. Mantener a sus niños a salvos era mucho más importante que el lugar en donde dormía. Pero había días en los que se preguntaba si realmente estarían a salvo, incluso en Hogwarts. Y cuando ellos regresaran a la escuela, ¿sería seguro para ella y Arthur regresar a la Madriguera? Si&lt;i&gt; él &lt;/i&gt;no podía poner sus manos sobre Harry, Hermione o Ron, ¿vendría tras ella y su esposo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Mejor yo que mis niños» —pensó Molly, al acercarse a la sala cercana al retrato de la Sra. Black y mirar adentro de la puerta abierta para ver cuánto habían progresado Ginny y Hermione limpiando la mugre de los sucios pisos de madera. Había puesto a las chicas a trabajar sabiendo que ellas serían capaces de completar la tarea sin perturbar a la despreciable pintura que colgaba al otro lado de la pared. No había esperado que terminaran tan rápido, pero obviamente lo habían logrado. El cuarto estaba vacío y el piso, impecable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Habrán subido a ayudar a Ron a refregar el baño —se dijo a sí misma, cuando comenzó a subir las escaleras para chequear la labor—. Esa bañera sí que es un trabajo duro. Le tomará años fregar todas esas manchas de la superficie, pero se está haciendo tarde —notó ella, al mirar por una de las mugrientas ventanas que daban a la calle y percibir la luz del día menguarse—. Arthur y los muchachos llegarán pronto del trabajo. Se han ganado algo de descanso. Pueden termiarlo mañana» —pensó la Sra. Weasley, mientras caminaba delante del cuarto de las chicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El brillante cabello pelirrojo de su hija le llamó la atención al pasar por la puerta abierta, haciéndola detenerse y retroceder hasta quedar parada en la entrada. Ginny estaba acostada boca abajo en el centro de su cama, con sus pies en el aire y una pluma en la mano, escribiendo enérgicamente sobre un pedazo de pergamino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Dónde está tu hermano? —preguntó ella mirando dentro de la habitación, como si esperara que Ron saliera de uno de los armarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo voy a saberlo? —contestó Ginny, apartando su vista de la carta que estaba escribiendo—. No soy su niñera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Dónde está Hermione? —demandó la Sra. Weasley, esperando a obtener una respuesta menos ambigua esta vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Probablemente esté con Ron —dijo Ginny, hundiendo su pluma en la botella con tinta y bajando su vista al pergamino una vez más—. La última vez que la vi iba a ayudarlo a limpiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué no fuiste con ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Terminé mis quehaceres —contestó Ginny, mirando a su madre desafiantemente—. No voy a hacer las de él también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aparentemente, entonces no te estoy dando las suficientes —disparó la Sra. Weasley a su hija—. «Todo tiene que ser una pelea contigo, ¿cierto? Has estado difícil desde que me rehusé a que fueras a visitar a Harry con tus hermanos. Bien, no va a funcionar». Así que para mañana debería agregarte un poco más, ¿no? —preguntó la Sra. Weasley, antes de ver cómo Ginny se quedaba con la boca abierta, sumamente indignada. Esperó un momento más para ver si su hija argumentaba en contra, pero Ginny pareció detenerse a sí misma en la mitad y contener su comentario. Frunciendo sus labios, la chica murmuró por lo bajo algo inaudible mientras devolvía la vista a al pergamino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —preguntó la Sra. Weasley—. No escuché lo que dijiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dije que está bien —contestó Ginny furiosamente—.« Pon todas las que quieras en la maldita lista. Mientras más agregues, más lentamente las voy a hacer».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso fue lo que pensé —replicó su madre, al irse de la entrada para ir a buscar a Ron y a Hermione. Había decidido comenzar la búsqueda en su cuarto, cuando escuchó algunos susurros provenientes de la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aliviada de que no se hubieran escabullido a algún lugar oculto, y tranquilizada por el hecho de que sólo estaban hablando (lo cual significaba que no estaban haciendo otras cosas),  la Sra. Weasley vaciló al dudar si debería asomar su cabeza al cuarto para verificarlo o no. Fue la posición de la puerta la que resolvió el dilema. Era cierto que no estaba completamente cerrada, pero Ron sabía que un espacio de cinco centímetros no equivalía a una puerta abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Cuántas veces más se lo tengo que decir? —se preguntó a sí misma al acercarse a la puerta y echar un vistazo adentro. Como lo había esperado, estaban sentados en el sofá. Ron se había sentado en un extremo, usando el brazo del sofá como apoyo adicional mientras que Hermione se recostaba con la cabeza sobre su regazo. Por un momento, la Sra. Weasley permaneció indecisa. La escena frente a ella era tan íntima que sintió que sería inapropiado escuchar a escondidas su conversación—. Por otro lado... —pensó ella cuando Ron juntó el pelo de Hermione en su mano, desnudó su cuello y se inclinó a besarlo—, la conversación parece haber finalizado».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si los dos adolescentes hubieran sabido que ella estaba en la puerta, probablemente hubieran terminado ahí. Pero como no lo sabían, Hermione viró su cabeza sólo lo suficiente como para permitirle a Ron el acceso a sus labios. El beso era suave y no hubiera sido nada del otro mundo si hubiera finalizado. El problema fue que no lo hizo. En vez de separarse, Hermione simplemente movió su cuerpo en una posición más cómoda mientras el beso se profundizaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sra. Weasley ya había visto suficiente. Pero justo cuando ella estaba a punto de entrar en la habitación e impedir que algo más serio ocurriera, su esposo la detuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Molly? —murmuró de forma acusadora al ir hacia ella—. ¿Qué estás haciendo? —continuó él, mirando sobre su hombro adentro de la habitación para ver lo que ella estaba observando. Sin esperar la respuesta, la tomó del brazo y comenzó a alejarla de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Arthur? ¿Qué estás haciendo? Suéltame —protestó tratando de apartar su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Déjalos solos —rió el Sr. Weasley, colocando una mano sobre la espalda de su esposa y empujándola hacia el vestíbulo—. Al menos déjalos disfrutar parte de su verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero la comida está casi... —comenzó a protestar ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Van a bajar cuando tengan hambre —replicó el Sr. Weasley, sabiendo perfectamente que no era la comida lo que le preocupaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ese no es el punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo es, ¿cierto? —contestó él, dándole a su esposa una mirada a sabiendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué se supone que significa eso? —preguntó la Sra. Weasley, sonando un poco defensiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Molly, no puedes evitar que crezcan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estoy tratando de hacer eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sr. Weasley arqueó una ceja como diciendo “¿No lo estás?” y entonces respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ron no es el primero en tener novia, amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es lo mismo Arthur, y tú lo sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, lo sé —admitió él—. Pero ambos sabíamos que era probable que pasara. No finjas que no es lo que querías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero es muy pronto —replicó la Sra. Weasley—, y son muy jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Charlie era más joven que ellos cuando lo encontraste con la chica Fawcett besuquéandose en la esquina de Flourish y Blotts. Y no reaccionaste de este modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso fue diferente —insistió la Sra. Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y eso es lo que en realidad te está molestando, ¿no? —preguntó su esposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No seas ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es ridiculez —contestó él—. Sólo que es natural que te sientas de ese modo. Sé que Ron y Ginny son los más jóvenes, pero ya no son unos niños. Sé que es difícil aceptarlo, pero tendrás que hallar una forma de hacerlo. Será mayor de edad en unos pocos meses, Molly. Lo suficiente mayor como para ingresar a la Orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él no puede unirse a la Orden —dijo la Sra. Weasley bruscamente—. Todavía está en la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y lo suficientemente mayor como para tomar sus propias decisiones —continuó él, ignorando el comentario de su esposa a propósito—. Además, esto no es nada nuevo. Hermione ha estado cuidándolo desde que tenían once años. Solo porque él dependa de ella, no significa que no te necesite más. Tú siempre seguirás siendo su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esto es absurdo. Ni siquiera han tenido una cita decente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿no crees que sea algo serio? —preguntó el Sr. Weasley, aunque ya sabía la respuesta—. ¿No crees que vaya a durar? Muchas personas dijeron lo mismo de nosotros, ya sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo nuestro fue diferente —protestó ella—. No estábamos en medio de una guerra. Ellos son muy jóvenes para cargar con tanta responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Admito que tienen que cargar con mucho más de lo que deberían a su edad —aceptó el—. Pero creo que han hecho un muy buen trabajo hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero esto sólo va a ponerse peor —discutió ella—. Algo va a tener que sacrificarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y tienes miedo de que sea su relación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ellos ya tienen mucho de qué preocuparse. Tratar de mantener una relación sólo agregaría más a la carga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estoy de acuerdo —replicó el Sr. Weasley—. Sé que los has estado observando, pero creo que no has visto lo que está sucediendo frente a tus narices. Se están consolando mutuamente, Molly. Mira por lo que han pasado estos últimos meses y cómo han respondido. Dependen el uno del otro y necesitas dejarlos pasar más tiempo juntos. Ya debes haber notado cómo se ha estado comportando Ron desde que empezaste a entrometerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Yo no estoy entrometiéndome! —dijo la Sra. Weasley defensivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces, ¿no has estado vigilándolos? —preguntó su esposo—. ¿No has mandando a los gemelos a interrumpirlos? ¿No le sugeriste a Bill que hablara con él y le preguntara qué tan serias eran las cosas entre ellos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué si lo hice? Soy su madre. Tengo todo el derecho a estar preocupada —gritó ella, al colocar las manos sobre su cintura y prepararse para una pelea—. Amo a esa niña, Arthur. Si se apresuran en hacer cosas para las que no están preparados, podrían arruinarlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres decir que si no funciona, arruinarían todos tus planes? —replicó el Sr. Weasley con calma—. No puedes vivir su vida por él, Molly. Sé que quieres a toda costa que Hermione sea parte de esta familia. A todos nos gustaría que pasara algún día, pero no depende de nosotros tomar esa decisión. Tienes que apartarte y dejarlos tomar sus propias decisiones. Incluso si cometen algunos errores en el proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo quiero que sean felices —suspiró la Sra Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé que eso es lo quieres, amor, pero no los estás ayudando. Hermione es una buena chica y sabe cómo lidiar con Ron. Confía en que ella lo mantendrá controlado y deja de interferir. Causarás más daño que bien si no lo haces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tienes que dejarlos cometer sus propios errores, Molly. Es la única manera en podrán aprender. Así se fortalecerán, o no. Sólo el tiempo lo dirá.&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para sorpresa de Molly, Ron y Hermione fueron en realidad los primeros en deambular por la cocina a la hora de la cena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo que sea que estés haciendo, huele delicioso, mamá —dijo Ron al ir detrás de ella para ver lo que estaba cocinando—. ¿Cuándo va a estar listo? Estoy muriéndome de hambre —Como si fuera a propósito, su estómago gruñó fuertemente, provocando una risita por parte de Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuándo no estás muriéndote de hambre? —preguntó ella, mientras agarraba una pila de platos de la repisa, dispuesta a poner la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Después de haber comido —contestó Ron, extendiendo el brazo para coger una rebanada de pan que su madre había dejado en la encimera, sólo para recibir una palmada en la mano—. Sólo un pedacito... —gimió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Algo más en que podamos ayudar? —preguntó Hermione, volviendo al aparador para sacar la vajilla de plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De hecho —dijo la Sra. Weasley, girándose para encarar a Ron—. Podrías ir a llamar a tu hermana y a tu padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tengo que hacerlo? —pregunto él, luciendo bastante molesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, y será mejor que no te escuche gritando al pie de la escalera tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué de Bill? —preguntó Ron, al caminar hacia la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué con él? —contesto su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Se supone que también tengo que llamarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A menos que planees subirle la cena y servírsela en su cuarto... —dijo la Sra. Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Ron regresó de hacer su labor, se sorprendió no sólo de encontrar a Fred y a George en la cocina, sino de que ya estaban comiendo. Sin molestarse en decir nada, se sentó en una silla directamente frente a Hermione y empezó a llenar su plato con comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias por esperar a que el resto de nosotros bajara a cenar —dijo Ginny al entrar en la habitación y sentarse al lado de Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿&lt;i&gt;Gué&lt;/i&gt;? —murmuró George, con la boca tan llena que le fue imposible decir algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hables con la boca llena —le regañó la Sra. Weasley, mientras su esposo y su hijo mayor entraban a la habitación y tomaban asiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento, mamá —dijo George.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué hiciste ahora? —preguntó el Sr. Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada —contestó George rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Como si fuera posible —rió Bill mientras se servía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, no me creas entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Un mal día, papá? —preguntó Fred, notando la expresión demacrada en el rostro de su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Una absoluta pesadilla —respondió el Sr. Weasley—. Y Fudge ciertamente no ayudó a aliviar el problema. Ha quedado como un completo idiota, ¿verdad? —continuó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es su culpa, en realidad, al tratar de culpar a Krum por el..., eh..., incidente en primer lugar —añadió Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Probablemente hubiera funcionado bien, si Hermione no lo hubiera amenzado agresivamente para que dejara libre a Krum —rió Fred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al contrario de éste, Hermione no halló el comentario muy divertido. No había absolutamente nada gracioso en la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ojalá dejaran el tema» —pensó ella, al mirar a Ron fijamente para juzgar su reacción. Él se congeló por una fracción de segundo y el trozo de puré que estaba a punto de comer quedó suspendido en el aire. Pero se recobró tan rápidamente, que dudó de que alguien más lo hubiese notado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintiendo que era observado, Ron alzó la vista y se encontró con la mirada de ella mientras terminaba de comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, él no tenía por qué contar esa historia a la prensa en primer lugar. Sabiendo que todo no era más que un montón de mentiras... —dijo la Sra. Weasley al tomar una rebanada de pan—. Arthur, cielo, ¿ya has resuelto aquel problemita con el Departamento de Transporte Mágico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh..., bueno, verás... —tartamudeó el Sr. Weasley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé que has estado atareado, querido, pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, ese no es el problema —le informó a su esposa—. He tratado de hablar con ellos en varias ocasiones, la verdad, pero Margaret Edgecomb está siendo bastante testaruda con ese tema. Es una gran partidaria de Fudge, ¿no lo sabías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Oh! —dijo Hermione cuando, de repente, pareció comprenderlo todo al instante—. Lo siento Sr. Weasley. No me di cuenta de que ella trabajaba en ese departamento. Si lo hubiese sabido…, bueno, por favor no pierda más su tiempo tratando de convencerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Conoces a Margaret Edgecombe? —preguntó Bill, tomado por sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No personalmente —replicó Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aún así, no creo que ella pueda a olvidarte tan pronto —río Ginny con disimulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé que probablemente no debería preguntar —dijo Bill—, ¿pero qué le has hecho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no le hice nada —indicó Hermione sinceramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —coincidió Ron con una sonrisa satisfecha—. Esa falsa hija suya no puede culpar a nadie mas que a sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Edgecombe? —replicó Fred cuando finalmente captó el hilo de la conversación—. Sabía que ese nombre me sonaba familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La madre de la Soplona —rió George—. Mala suerte, Hermione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Crees que todavía tenga esas pústulas? —bromeó Fred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Seguramente —contestó Hermione, luciendo al mismo tiempo avergonzada y satisfecha consigo misma—. Y las tendrá por un buen largo tiempo también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizás ustedes dos puedan llegar a un acuerdo —sugirió Fred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí... Apuesto a que ella pasaría por alto la multa si tú consintieras en quitarle el embrujo —acotó George.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Preferiría pagar la multa —indicó Hermione—. Además, no podría quitar el hechizo aunque quisiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres decir que se quedará así para siempre? —rió Fred diverti
